Comparación: Tomás de Aquino, Kant y Rawls. Propuesta para la Prueba Acceso Universidad.

Ignacio Escañuela Romana.

A continuación introduzco una posible respuesta a la pregunta de la prueba de Acceso que nos pide relacionar al autor del texto (Tomás o Kant) con algún autor contemporáneo (en este caso, Rawls). Considero posible e interesante comparar a esos dos autores con esta posición contemporánea. Enriqueciendo el debate. Primero doy una comparación a tres bandas. Después saco lo que podrían ser comparaciones dos a dos. como posible respuesta.

1.

Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Tomás de Aquino (siglo XIII), Kant (XVIII) y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás participa de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Teoría adquirida de Aristóteles. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). Los tres rechazan, por lo tanto, una consideración de la mayoría como criterio de justicia.

A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los tres es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Tomás la considera como un hecho constitutivo de la naturaleza humana del que emanan todas las obligaciones personales y sociales. La sociedad debería establecer un sistema que estimulase que las personas fuesen racionales y trabajasen por fines que beneficiarán a esa sociedad. Finalmente, la ley natural o justa deberá dar a cada uno lo que merece: deberá repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica esa virtud o todo lo contrario.

Por su parte, Rawls y Kant no acuden a ese argumento de naturalismo ético, de defensa de que lo que somos es lo que debemos de ser; Kant, más bien, apoya que todo ser racional actuaría según su razón, de forma autónoma. En consecuencia, su característica fundamental sería la libertad, lo que en Rawls, a partir de su tradición liberal, es la afirmación de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

Sin libertad, dirían Rawls y Kant, no hay ética ni justicia posibles. Una vez utilizamos la razón autónomamente, afirma Kant, ésta concluye que los fines de la acción ética no pueden ser el interés (imperativo hipotético): no admite como fines la satisfacción o la felicidad aristotélica, que se impondrían a la libertad humana y, además, son cuestiones empíricas, subjetivas y cambiantes. De ahí que sobre la base de la autonomía personal, del atrévete a pensar por ti mismo y rechaza autoridades y tradiciones, Kant afirmará que el deber o imperativo categórico puede tener como desarrollo dos planteamientos fundamentales: haz de tu conducta norma de comportamientos universal (por lo que no mentir sí es obligación, pero mentir no, pues llevaría a que nadie hablase y nadie pudiera mentir) y trata a los demás como fines en sí mismos. Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado porque implica utilizar a la otra persona como medio para un disfrute. No yo podría prostituirme porque haría de mi mismo un instrumento para el disfrute de otro. Lo que Tomás hubiese atacada por ir contra natura, Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condicioens básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. Nótese que Kant no habla de interacción social, pero Rawls sí. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

En conclusión, el principio básico de organización sería en los tres autores la racionalidad. Pero ésta se configura como naturaleza ahistórica en Tomás, como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana.

2. Tomás versus Rawls.

Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Tomás de Aquino (siglo XIII), y y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás participa de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Teoría adquirida de Aristóteles. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). Tomás y Rawls rechazan, por lo tanto, una consideración de la mayoría como criterio de justicia.

A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los dos es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Tomás la considera como un hecho constitutivo de la naturaleza humana del que emanan todas las obligaciones personales y sociales. La sociedad debería establecer un sistema que estimulase que las personas fuesen racionales y trabajasen por fines que beneficiarán a esa sociedad. Finalmente, la ley natural o justa deberá dar a cada uno lo que merece: deberá repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica esa virtud o todo lo contrario.

Por su parte, Rawls no acude a ese argumento de naturalismo ético, de defensa de que lo que somos es lo que debemos de ser. Rawls, a partir de su tradición liberal, se basa en la afirmación o idea base de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

Sin libertad, diría Rawls, no hay ética ni justicia posibles. Y ello implica el uso de la razón autónoma y la posibilidad de que diferentes personas se sienten y compartan razones para debateir sobre un acuerdo social. Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado por Rawls por infracción de las condiciones básicas de un pacto equitativo. El sujeto más vulnerable, con menos derechos, con peor acceso, es impulsado socialmente a ser un instrumento para el disfrute de otro. Lo que Tomás hubiese atacada por ir contra natura, Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condiciones básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

En conclusión, el principio básico de organización sería en los dos autores, y en otro clave como Kant, la racionalidad. Pero ésta se configura como naturaleza ahistórica en Tomás, como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana.

3. Kant versus Rawls.

Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Kant (XVIII) y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás y Aristóteles participan de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). 

A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los dos es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Kant rehaza taxativamente la concepción aristotélica o tomista de la justicia y del deber ético. la ley natural o justa no debe consistir en dar a cada uno lo que merece: repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica una supuesta virtud o todo lo contrario. Sería tanto como justificar que sea aceptable éticamente las virtudes que históricamente pueden ir variando y que la sociedad puede afirmar o negar a su antojo. El deber es indiivdual, del sujeto libre, no sometible a objetivos convenientes colectivamente.

Kant apoya que todo ser racional actuaría según su razón, de forma autónoma. En consecuencia, su característica fundamental sería la libertad, lo que en Rawls, a partir de su tradición liberal, es la afirmación de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

Sin libertad, dirían Rawls y Kant, no hay ética ni justicia posibles. Una vez utilizamos la razón autónomamente, afirma Kant, ésta concluye que los fines de la acción ética no pueden ser el interés (imperativo hipotético): no admite como fines la satisfacción o la felicidad aristotélica, que se impondrían a la libertad humana y, además, son cuestiones empíricas, subjetivas y cambiantes. De ahí que sobre la base de la autonomía personal, del atrévete a pensar por ti mismo y rechaza autoridades y tradiciones, Kant afirmará que el deber o imperativo categórico puede tener como desarrollo dos planteamientos fundamentales: haz de tu conducta norma de comportamientos universal (por lo que no mentir sí es obligación, pero mentir no, pues llevaría a que nadie hablase y nadie pudiera mentir) y trata a los demás como fines en sí mismos. Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado porque implica utilizar a la otra persona como medio para un disfrute. No yo podría prostituirme porque haría de mi mismo un instrumento para el disfrute de otro. Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condicioens básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. Nótese que Kant no habla de interacción social, pero Rawls sí. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

En conclusión, el principio básico de organización sería en los dos autores la racionalidad. Pero ésta se configura como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana. Ambos defienden, desde bases conceptuales diferentes, la existencia de una dignidad humana indisponible por nada ni por nadie.

 

Ejemplos de pregunta 6, Acceso a la Universidad. Andalucía.

Ignacio Escañuela Romana.

Ejemplos de pregunta 6 contestada. Se trata de rellenar espacios en blanco con los conceptos adecuados de cada autor.

Tomás de Aquino establece una analogía entre el orden práctico y el orden de la demostración y señala al ente y al bien como las primeras nociones de cada uno de estos órdenes. Los primeros principios de estos órdenes se fundan sobre tales nociones de un modo evidente.

 

Según Tomás de Aquino. el bien ha de hacerse y buscarse, el mal  ha de evitarse. Y sobre éste se fundan todos los preceptos de la ley natural.

 

Según Kant el uso público de la razón tiene que ser siempre libre, en cambio muy a menudo cabe restringir el uso privado de la razón, sin que por ello quede particularmente obstaculizado el progreso de la Ilustración cuyo lema es atreverse a pensar.

(Uso público: como pensamos individualmente, como persona. Libre totalmente.

Uso privado: uso de la razón como funcionario, como empleado público. Limitado).

 

Immanuel Kant – 4

Algunos puntos para las preguntas 2 y 3 del comentario de texto.

Ignacio Escañuela Romana.

“Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración”. KANT

Algunos puntos relevantes para las preguntas 2 y 3:
1. Ilustración: piensa por ti mismo. No dejes que otros piensen por ti.
2. La Ilustración se enfrenta a todo dogmatismo.
3. Objetivo: la emancipación personal, política y social, y el progreso moral del género humano a través de la difusión del saber.
4. Causa de la minoría de edad: pereza y cobardía. Es más cómodo que otro u otros nos digan qué pensar y qué hacer.
5. Erich Fromm: “LA individuación es un proceso que implica el crecimiento de la fuerza y de la integración de la personalidad individual” (El miedo a la libertad)
6. Los “tutores” interesados en mantener a la humanidad en su minoría de edad en realidad tienen una clara motivación política. ¿Medios de comunicación?. ¿Redes sociales?.
7. Es difícil para cualquier individuo el zafarse de una minoría de edad: obstáculos externos y, sobre todo, internos. LA comodidad y miedo a la libertad operan dentro del individuo.
8. Kant compara a los individuos en minoría de edad con los personajes encadenados del mito de la caverna, tan acostumbrados a la oscuridad y las sombras, que de no desean abrirse paso hasta la luz.
Al individuo solitario le resulta extraordinariamente difícil “pensar por sí mismo”, abrirse paso hacia la verdad y la libertad, pues durante toda su vida ha tenido el entendimiento constreñido por dogmas políticos y religiosos. Son muy pocos los que han conseguido abandonar la minoría de edad y guiarse sólo por su propio ingenio.
9. Con libertad de expresión: es posible que algunos que hayan superado el “yugo” de la minoría de edad eduquen al resto para liberarlos. Los que un día fueron “tutores”, es decir, administradores del Estado, pueden inspirar la libertad de pensamiento en los demás.
10. Pero, dice Kant, es posible que los mismos ciudadanos quieran restablecer los antiguos prejuicios porque depende completamente de ellos. Este fragmento es similar a aquel en que los prisioneros de la caverna calumnian y persiguen hasta la muerte al filósofo que intenta enseñarles el camino hacia la luz (Platón).
11. Es posible, pues, inspirar a un pueblo para que busque su libertad pero también es probable que ese mismo pueblo exija luego que se restaure el orden.
12. La Ilustración sólo requiere de una condición, según KANT, la libertad de uso público de la razón. Distinguió:
* Uso público de la razón: libertad total y sin límites. Es la libertad de expresión. Un oficial del ejército, manifiesta sus opiniones públicamente como persona.
* Uso privado de la razón: el uso por una persona de la razón en tanto está en un puesto civil, de la Administración o la sociedad. Un oficial del ejército manifiesta sus opiniones como oficial.
Así: el ciudadano no puede negarse a pagar los impuestos que se le hayan asignado; e incluso una indiscreta crítica hacia tales tributos al ir a satisfacerlos quedaría penalizada como un escándalo (pues podría originar una insubordinación generalizada). A pesar de lo cual, él mismo no actuará contra el deber de un ciudadano si, en tanto que especialista, expresa públicamente sus tesis contra la inconveniencia o la injusticia de tales impuestos.
13. Un monarca sólo puede imponer las leyes que el pueblo esté dispuesto a darse a sí mismo.
14. El contrato social debe garantizar la libertad de los ciudadanos para participar en la elaboración de las leyes. Esta libertad no es la de la democracia directa propuesta por Rousseau sino el modo representativo sugerido por Locke. Sin embargo, Kant concluye que la libertad de pensamiento será tanto mayor cuanto más poderoso sea el ejército del monarca para imponer la ley. Esta es la influencia de Hobbes en Kant.
15. Finalmente. El republicanismo kantiano implica un difícil equilibrio entre Hobbes y Rousseau. Por un lado, Kant entiende que la libertad es un derecho natural del hombre que debe ser potenciado en orden al progreso de la humanidad. Pero, por otro, si dicha libertad no está encauzada por un rígido orden social donde la autoridad del soberano es inapelable, como ocurría en Hobbes, puede ser contraproducente.
De ciudadanos con libertad de pensamiento y a los que se les pide: sapere aude , retornamos finalmente a nuestra condición de rebaño con la prohibición de la desobediencia civil. Kant confía en que la mera libertad de pensamiento transformará a los hombres de tal manera que llegará el día en que no tengan que ser tratados como súbditos o máquinas sino como ciudadanos conforme a la dignidad que les otorga la libertad. ¿Es este el resultado final de que el monarca no impone al pueblo leyes que no se impondría a sí mismo?

Fuente: https://auladefilosofia.net/2011/06/11/texto-pau-kant-%C2%BFque-es-ilustracion/

 

Immanuel Kant – 3

KANT- Comentario de texto. Elementos para el comentario de texto y algunas indicaciones.

Ignacio Escañuela Romana, 15 de abril de 2019.

“Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de dad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude. Ten valor para servirte de tu propio entendimiento”.

Descripción del contexto filosófico-cultural que influye en el autor del texto.

Se trata de un ensayo de carácter político de Kant, publicado en 1784. En él. Kant expone la idea general acerca del concepto y desarrollo de la Ilustración. Es necesario, pues, explicar qué sea la Ilustración históricamente. 

Se trata de un movimiento cultural y social del siglo XVIII europeo. Muy fuerte en Francia, y, también, en Alemania e Inglaterra. Pero con efectos en toda Europa. Kant se alza como el filósofo que reivindica la idea principal de este movimiento. Es quien da el lema por el que se la conoce como movimiento.

Las ideas principales son:

  • Racionalismo para solucionar los problemas y mejorar.
  • Acuerdo sobre la base de esas razones.
  • Crítica a fanatismos y creencias irracionales.
  • Ataque a valores no basados en la razón.
  • Colocar al hombre como primer problema.
  • Apoyar la idea de libre conciencia y libertad.

“Se caracteriza fundamentalmente por una confianza plena en la razón, la ciencia y la educación, para mejorar la vida humana, y una visión optimista de la vida, la naturaleza y la historia, contempladas dentro de una perspectiva de progreso de la humanidad, junto con la difusión de posturas de tolerancia ética y religiosa y de defensa de la libertad del hombre y de sus derechos como ciudadano. La importancia de la razón crítica, que es pensar con libertad, y que ha de ser como la luz de la humanidad, se deja ver en la misma raíz de las palabras con que, en los distintos idiomas, se significa este período: «Siglo de las luces», o «siglo de la razón», «illuminismo» (en Italia), «Enlightenment» (en Inglaterra), o «Aufklärung» (en Alemania). Todo cuanto se oponga, como rincón oscuro y escondido, a la iluminación de la luz de la razón -las supersticiones, las religiones reveladas y la intolerancia- es rechazado como irracional e indigno del hombre ilustrado, como «oscurantismo». Kant, con la frase «Sapere aude!» -¡atrévete a saber!- , expresa acertadamente la labor que cada ser humano ha de ser capaz de emprender y llevar a cabo por propia iniciativa, una vez alcanzada ya, por historia y por cultura, la mayoría de edad del hombre. Las ideas ilustradas constituyen el depósito conceptual sobre el que se funda la manera moderna de pensar” (http://www.filosofia.net/materiales/sofiafilia/hf/soff_mo_15.html).

“La Ilustración alemana presenta asimismo sus propias características. La crítica a la superstición, al dogmatismo y al oscurantismo toman en Alemania la forma de estudio analítico de las posibilidades y límites de la misma razón. Esta orientación, que comienza con Ch. Wolff, culmina brillantemente en la filosofía de Kant, que dedica al estudio sistemático de la razón tres Críticas. Antecedentes de la filosofía alemana en esta época son las teorías racionalistas de Leibniz, el espíritu científico de Newton, la crítica escéptica de Hume y las ideas ilustradas de los franceses. Los grandes representantes de la Ilustración alemana son Christian Wolff, en quien confluyen todas estas tendencias como en una enciclopedia del saber, y Kant, quien con su apriorismo sostiene una forma de síntesis entre empirismo y racionalismo” (http://www.filosofia.net/materiales/sofiafilia/hf/soff_mo_15.html).

En definitiva, los pensadores de la Ilustración confiaban en que el conocimiento humano podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía. La racionalidad y el acuerdo llevarían a la construcción de un mundo mejor.  “Por ampliar algo más esta información, tomemos a uno de los filósofos españoles que han estudiado este movimiento. Habitualmente, se ha presentado el Siglo de las Luces como una etapa en la historia del pensamiento al margen del espíritu de sistema y del dogmatismo, dominada por esa forma menor del escepticismo que es un cierto positivismo. La crítica se muestra hoy mucho más circunspecta. La exigencia antimetafísica de los filósofos esconde en la mayoría de los casos la adopción de una metafísica de distinto signo. En consecuencia, el escepticismo ha sido un fenómeno menos extendido de lo que se dice en general” (Benítez, M., 1983, La duda como método, El Basilisco).

Luego la Ilustración plantea un escepticismo de origen, pero no lo desarrolla por tener también una serie de presupuestos teóricos previos. La creencia en los datos empíricos y la razón como método único son presupuestos.

 

Relación del tema o el autor del texto elegido con una posición filosófica de la época contemporánea.

Comparemos con Adorno y Horkheimer, filósofos de la segunda mitad del siglo XX. La gran pregunta que responder es: ¿Cómo es posible que tras la Ilustración y su fe en el hombre y la razón hayamos llegado a la experiencia del exterminio, los crímenes contra la humanidad y las cámaras de gas?.

“Hans Cornelius era el profesor de Filosofía en el seminario donde Adorno conoció a Horkheimer. Cornelius defendía firmemente la tradición iluminista; más kantiano que el propio Kant, privilegiaba la experiencia por encima de todo; sin embargo, era violentamente hostil a cualquier tipo de dogmatismo” (Roberto Rojas-Crotte. 2011, De la Teoría crítica a la dialéctica de la Ilustración).

Adorno parte de esa fe en la razón para intentar demostrar que irracional podía ser entendido racionalmente. Ataca, asimismo, desde una perspectiva crítica claramente kantiana, el irracionalismo creciente del pensamiento de los años 20 y 30. Pero Adorno encuentra en Kant: “la imposibilidad de plantear una racionalidad al inconsciente, procedió luego a demostrar que Freud brindaba conceptos básicos para lograr el «desencantamiento» del inconsciente, articuló por primera vez una crítica de la ideología que resultaba clara e inequívocamente marxista: ligaba las manifestaciones del inconsciente a la historia y explicaba las determinaciones de la vida social y económica a ellas” (op.cit.)

A partir de ahí, Adorno y Kant comienzan a diferir en sus ideas. Kant era un autor idealista, centrado en la evolución del pensamiento y el símbolo por sí mismo. Desde sus condiciones de verdad. Marx, tomado por Adorno, por el contrario, trató de entender las ideas desde un enfoque externo: desde los intereses e ideas ideológicas de personas y grupos con determinadas condiciones materiales. Las clases sociales determinaban las ideas. Para Kant, esto no era posible, era abandonar el mundo del pensamiento y tratar de encontrar orígenes heterónomos a la ética.

¿Qué plantean Horkheimer y Adorno respecto a la Ilustración?. Ambos autores creen que la Ilustración había nacido “con el signo del mito: el afán de dominación de la naturaleza por el pensamiento y la acción humanos” (op. cit.). Con la primacía del pensamiento racional sobre el pensamiento religioso o intuitivo. Mientras se desarrolla un capitalismo comercial y la burguesía, surdiría esa creencia mítica en la racionalidad y sus capacidades. Apartando todo lo que de mítico y religioso tuviese el pensamiento tradicional.

“La Ilustración… ha perseguido desde siempre el objetivo de liberar a los hombres del miedo y constituirlos en señores… Pretendía disolver los mitos y derrocar la imaginación mediante la ciencia… el intelecto que vence a la superstición debe dominar sobre la naturaleza desencantada. El saber, que es poder, no conoce límites, ni en la esclavización de las criaturas ni en la condescendencia para con los señores del mundo” (Horkheimer y Adorno, 1998: 61-62, en op. cit.).

La razón unifica y estandariza. Quita diferencia y sentidos. Arranca y anula valores. Todo se deja a la lupa de la experiencia empírica y los razonamientos. Luego se basa, sin darse cuenta, en sus propios mitos.

La Ilustración impone desde finales del siglo XVII hasta ahora dos fuerzas relacionadas y totalitarias:

* La razón instrumental. Se buscan fríamente medios para lograr los objetivos. Todo se supedita a la consecución de los fines planteados sin importar nada más. Es el reino de la técnica.

* Predominio del positivismo y neopositivismo: de los datos empíricos sobre los valores u otras consideraciones.

La razón es una especie de jaula del ser humano, que se ve constreñido personal y socialmente totalmente por ella. Esta crítica tiende, pues, a buscar valores y emociones y una nueva inteligencia emocional. Un enfoque más completo, que saque al ser humano de la alienación que la Ilustración habría introducido. Nada más contrario que Kant. Que apoya la acción de la racionalidad para lograr una sociedad mejor. Y confiaba en el intercambio racional y el acuerdo.

En definitiva, Adorno y Horkhaimer comparten con Kant el carácter crítico. Pero están en desacuerdo en la naturaleza única y monopolista de la racionalidad y de la razón instrumental en el capitalismo.

IMMANUEL KANT – 2/Ética

La teoría ética de Kant.

Ignacio Escañuela Romana.

  1. LA IDEA DEL BIEN. Platón.

La moral socrática (platónica) realizaba un análisis elemental de la conducta humana. La acción humana presenta una gran variedad de formas y de fines. “el de la medicina es la salud; el de la construcción naval, el barco; el de la estrategia, la victoria;…” (citas de diversos diálogos de Platón o del libro de Aristóteles “Ética a Nicómaco”). Platón decía que el objetivo de la acción ética es el bien. A lo que añadía el intelectualismo moral socrático: quien hace el mal, lo hace por ignorancia. Nadie hace el mal a sabiendas.

Por ello, “se pueden distinguir dos clases de bienes: los que son bienes en sí mismos y los que no son bienes más que en relación con los primeros”. Es decir, algunas acciones son buenas para alguna otra cosa, mientras otras son bienes en sí mismos. La salud parece buena por sí misma. El dinero parece bueno para satisfacer las necesidades, no por sí mismo. Si fuese posible definir un bien que lo sea absolutamente en sí mismo, ese bien constituiría el fin último de toda posible actividad. Un bien de esa naturaleza sería el bien mismo, lo que Platón denominaba la Idea de Bien o bien en sí mismo. El platonismo nos proponía la idea de bien como un modelo cuyo conocimiento nos permitiría alcanzar con facilidad los bienes particulares. Esa idea nos permitiría construir una ética universal e indudable.

  1. LA FELICIDAD. Aristóteles.

La crítica a que sometió Aristóteles, y con la que Kant estaba de acuerdo, a la ética fundada en la idea de bien, es la siguiente. No hay una definición unívoca del bien. Algunas cosas son buenas en sí mismas y otras lo son para algo. Hay, pues, al menos, dos posibles definiciones de bien, el bien absoluto y el bien sólo relativo (lo útil). Es posible separar lo bueno en sí de lo útil. Las ciencias definen los bienes particulares, lo útil, sin necesidad de referirse para nada a los bienes en sí mismos, últimos. “No se ve qué utilidad tendría para el zapatero o el albañil conocer el bien en sí mismo, ni como otro sería mejor médico o mejor estratega por haber contemplado la idea del bien en sí mismo”.

En el dominio de la acción práctica no hay, así pues, bien en sí mismo, sino sólo bienes diferenciados y particulares, por lo que resulta imposible mostrar si responden a una idea única del bien. No permite basar una ética universal.

Evidentemente, para Aristóteles, se puede comprender que el bien en sí mismo “no es otra cosa que la idea”: “una realidad separada que existe en ella misma y por ella misma”. Luego la idea del bien es una especie vacía, una categoría clasificatoria sin contenido efectivo. Por lo tanto, no puede ser ni objeto de acción, ni objeto de adquisición. La moral no puede basarse en esa idea sin contenido, un objeto al que no puede llegarse.

En consecuencia, si quiere definirse un bien que pueda ser obtenido a partir de los límites de la acción humana, es preferible referirse a la experiencia común y al acuerdo de los hombres. Todo ellos consideran inequívocamente a la felicidad como fin supremo de toda actividad. La felicidad es universalmente deseada: “todos los hombres tratan de ser felices, en esto no hay excepción”. Además, la felicidad aparece como el bien que, más que cualquier otro, es buscado por sí mismo y respecto del cual todos los otros no son más que medios. “nosotros lo buscamos siempre por sí mismo y nunca como medio de alguna otra cosa, mientras que la gloria, el placer, el pensamiento y toda virtud son ciertamente buscados por ellos mismos, pero los elegimos también por la felicidad, puesto que juzgamos que por ellos seremos felices”.

Aristóteles sitúa a la felicidad en el lugar que tenía para Platón la idea del bien, fijando con ella el fin supremo de la actividad individual y de la actividad política. La plenitud del ser humano se halla en el seno de la sociedad, donde el hombre puede ser feliz.

  1. El utilitarismo.

El utilitarismo de Bentham y Stuart Mill propone que el objetivo individual y social debe ser obtener la mayor felicidad o utilidad colectiva posibles. Lo que como sociedad y como individuos estamos obligados a hacer es lograr la utilidad colectiva mayor, por agregación de las individuales. La utilidad se entiende como la suma de los placeres, restado los dolores.

Un ejemplo lo encontramos en el libro de Sandel sobre la Justicia: Se atrapa a un presunto terrorista que puede poseer información crucial sobre un atentado que amenazaría la vida de 10.000 personas. ¿Es lícito torturarle para sacarle información?. Un utilitarista podría contestar que sí: que la infelicidad de ese hombre torturado está más que compensada por la felicidad de 10000 personas que no mueren y sus familias. Otra versión del problema es decir que no, por las posibles represalias de tortura y el hecho de que colectivamente esta práctica fuese admitida. Una postura anti-utilitarista afirmaría que los derecho individuales son positivo y no pueden

  1. DE LA MORAL DE LA FELICIDAD A LA MORAL DEL DEBER.

Existe un problema en el pensamiento aristotélico, dice Kant. Los hombres están de acuerdo en hacer de la búsqueda de la felicidad el contenido de la moralidad, pero es posible que no todos nos pongamos de acuerdo en la interpretación de la felicidad. Cuando intentamos definir felicidad, no nos ponemos de acuerdo. No sólo hay desacuerdo entre un individuo y otro, sino “incluso, a menudo, entre los juicios sucesivos de un mismo individuo que desearía la salud si está enfermo, la riqueza si es pobre”. Los hombres imaginan que podrían ser felices mediante la posesión de los que les falta, llamando felicidad al disfrute del objeto temporal y accidental de su deseo. Todos los hombres desean ser felices, pero no pueden determinar lo que verdaderamente desean y quieren.

Para Kant, la indeterminación del concepto de felicidad resulta de la contradicción entra la idea de felicidad, un estado absoluto válido para el presente y futuro, y el carácter empírico de nuestros conocimientos en relación con los elementos que producen la felicidad. Sólo la experiencia puede dar un contenido concreto a nuestra idea de felicidad. Enseñamos y aprendemos medios para llegar a la felicidad, pero no se puede determinar con precisión en qué medida son verdaderamente capaces de hacernos felices. “No es posible determinar, con una certeza completa, lo que verdaderamente podría hacernos felices, ya que para ello sería preciso ser omnisciente”.

Las limitaciones de nuestra experiencia y de nuestro conocimiento no nos permiten dar un contenido verdaderamente determinado a nuestra idea de felicidad. No hay reglas para ser feliz, no hay preceptos o normas de la razón que nos lleven hacia ella. Sólo es un ideal, para llegar al cual algunos consejos nos pueden ayudar. Del mismo modo que para hacer una casa me son necesarios ladrillos, o para que el coche funciones preciso de gasolina, debo seguir una serie de consejos para ser feliz (dieta sana, amistad, etc.). Los consejos, la determinación de medios que sólo pueden ser fijados de manera aproximativa y contingente, para lograr un objetivo, son “imperativos hipotéticos”.

“Por eso no es posible con respecto a ella un imperativo que mande en sentido estricto realizar lo que nos haga felices, porque la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación, que descansa en meros fundamentos empíricos, de los cuales en vano se esperará que hayan de determinar una acción por la cual se alcance la totalidad de una serie, en realidad infinita, de consecuencias” (Kant, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres).

Los medios no son ni buenos ni malos, sino que su razón de ser es el logro de unos objetivos: “los preceptos que sirven al médico para curar radicalmente a su paciente, y al envenenador para matarlo de modo seguro, son de igual valor en la medida en que sirven a cada uno para realizar perfectamente su intención”.  Dar una instrucción técnica e impartir una formación moral son dos cosas diferentes: las reglas técnicas prescriben medios con respecto a fines que son moralmente indeterminados.

 

  1. Filosofía ética de Kant y la idea de la justicia.

* Hay derechos humanos fundamentales que nacen de la dignidad se un ser racional. No son disponibles. Ni siquiera pueden cederse.

* Al tener derechos indisponibles, nadie, ni la mayoría, ni tan siquiera yo mismo, puede quitarlos.

* Los derechos no pueden depender de preferencias o disfrutes. Tampoco, pues, las obligaciones. Entonces, no serían preceptos universales: variarían de una persona a otra, de una circunstancia a otra.

* La ética dependen de la libertad y la racionalidad. Una razón que no esté afectada por preferencias o gustos,, impulsos o deseos.

* La ética consiste en que yo mismo trazo mi deber. Mi obligación. Si me viene de otro o de otra cosa, entonces no es propia y no forma parte de la ética. Lo importante es el motivo o intención, la razón, y no el contenido. No mentir puede ser por ética: porque debo. O puede no ser ética si lo hago porque me conviene, por ejemplo porque quiero pedirle después a la otra persona algo.

* Imperativo categórico: el deber por sí mismo. Imperativo hipotético: “si quiero tal o cual fin, entonces debo….”. Sólo el categórico es ética.

* Tres formulaciones o criterios del imperativo categórico:

  1. Haz de tu conducta un modelo de comportamiento universal. Que valga para todas las personas. Así, mentir no puede ser obligación ya que todos mentirían y ninguno escucharía. Asesinar no es un debe, pues todos asesinarían y naie estaría vivo para poder cumplir con la obligación. Sin embargo, si debo no mentir y nadie miente, entonces se cumple sin problemas. Si debo no asesinar y nadie debe, no hay problemas para cumplir y respetar universalmente el derecho a la vida.
  2. Trata a los demás como fines en sí mismo. Y a ti. Es decir, que un ser racional no sea nunca un instrumento para tu acción. Para tus fines.
  3. autónomo (libre) en tu conducta. Lo que implica que seas racional y tus fines sean precisamente universales (y los demás lo sean igualmente). Como se ve, las tres formulaciones significarían lo mismo: tres criterios para una idea igual.

* Conclusión: la acción ética es libre, autónoma, consciente, sin objetivos o preferencias, tomada por uno mismo en funciónde la propia racionalidad.

* Ejemplo de Sandel, en su libro sobre Justicia, p. 142: Una persona no debe suicidarse pues entonces se toma a sí misma como medio para aliviar su propio sufrimiento.

* Nuevo ejemplo de Sandel: la prostitución no es posible porque un ser racional no puede someterse a la instrumentación para el placer de otro.

* Ejemplo: si doy 500 euros a mi hijo porque le quiero no estamos en ética: la ética es sólo el deber sin inclinaciones. Lo que hago por lazos humanos no cuenta como imperativo categórico.

* Ejemplo: si la vida de otras personas dependiera en un caso hipotético de que yo mienta, la obligación sigue siendo no mentir. Las consecuencias no interfieren con mis obligaciones.

*Dos postulados de la razón práctica:

Que somos libres. No puedo demostrarlo por estar más allá de los límites de la experiencia posible. Pero lo supongo por necesidad ética.

Que existe un dios que premia y castiga, que hace que los seres éticos que viven infelices por las consecuencias de la acción, reciban un premio en otro mundo. No es demostrable, pero sí es una necesidad de la razón práctica.

 

 

Referencias.

* Gourinat, M., 1973. Introducción al Pensamiento Filosófico.

* Sandel, M.J. 2016. Justicia. Ensayo de Bolsillo

 

IMMANUEL KANT -1

Filosofía de IMMANUEL KANT (1724-1804).

Ignacio Escañuela Romana.

(1)VIDA.
Nació en Könisberg, Alemania, donde permaneció hasta su muerte. De 1732 a 1740 fue alumno del Colegium Fredericianum, cuyo ambiente pietista reforzó las tendencias que le había inculcado su madre. En este sentido, el pietismo fue un movimiento teológico y devocional que, durante los s. XVII y XVIII, afectó de manera profunda al protestantismo, sobre todo al de tradición luterana. Se trataba de una reacción contra el fideísmo de Lutero y contra el abandono de la doctrina de la santificación. Los lemas del pietismo fueron: vida contra doctrina, Espíritu Santo en oposición al oficio ministerial, realidades contra apariencias de bondad, y fe vivida que se manifiesta en la santificación personal y la práctica del amor a Dios y al prójimo.
En 1740 entra en la Universidad de Könisberg. En 1755 comienza a ejercer de profesor en la Universidad. Rechazaría ofertas de otras universidades más importantes.

(2)CONTEXTO FILOSÓFICO. INFLUENCIA POSTERIOR.

Fuentes del contenido de este punto:

https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/InfluenciasRepercusiones/Kant-InfluenciasyRepercusiones.htm

http://www.iesseneca.net/iesseneca/IMG/pdf/modelo_examen_resuelto-2.pdf

La filosofía kantiana es la culminación del pensamiento moderno pues en ella se cruzan de un modo profundo y original las tres principales corrientes de esta época: el Racionalismo, el Empirismo y la Ilustración. En su juventud Kant aceptó las tesis racionalistas más importantes de Wolff (seguidor a su vez de la tradición cartesiano-leibniziana), hasta que, según nos cuenta el mismo Kant, la lectura de Hume le “despertó del sueño dogmático”. Sin embargo, y a pesar de sus críticas a este movimiento, no es difícil destacar algunas ideas principales de la “filosofía crítica” del Kant maduro afines al racionalismo: creencia en la posibilidad de un conocimiento estricto (los juicios sintéticos a priori), un conocimiento extensivo, pero también universal y necesario.

Por su parte, el empirismo dejó también una clara huella en Kant, y no únicamente porque Hume le llevó a rechazar las pretensiones de la “filosofía dogmática” del racionalismo. Por ejemplo, es claradamente afín al empirismo su afirmación de que la experiencia no permite extraer universalidad ni necesidad, (así, de la experiencia sólo podemos obtener enunciados particulares y contingentes, juicios que Kant llamará sintéticos a posteriori); o su tesis de que el conocimiento se puede referir sólo a lo que se da a los sentidos, siendo lo que esté más allá de los sentidos incognoscible y de imposible tratamiento científico. La consecuencia de esta tesis será la afirmación de que no es posible la metafísica como ciencia, como conocimiento estricto (aunque Kant afirma que el mundo moral abre la puerta a la relación del hombre con lo metafísico).

Respecto del tercer gran movimiento intelectual de la época, la Ilustración, Kant, con su obra Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, se convirtió en el más importante representante de esta corriente en Alemania. Su huella está presente en aspectos muy diversos de su filosofía, empezando, por ejemplo, en la idea ilustrada de la importancia de la razón, tanto como guía para el conocimiento de la realidad como para la práctica moral, o en el optimismo que lleva a considerar que esta facultad es el instrumento adecuado para emancipar al hombre de los errores de la tradición.

Pero debemos citar también a dos ilustrados que definitivamente influyeron en nuestro autor: Newton, pues su teoría física le llevó a Kant a considerar que existe el conocimiento sintético a priori e intentar comprender cómo es posible este conocimiento tan excelente respecto del mundo físico, o su visión mecanicista del mundo natural que fomentó en Kant la creencia en la existencia de leyes deterministas respecto del mundo natural y, por lo tanto, la consideración de que el hombre, en tanto que pertenece a este mundo, no es libre (en la medida en que es un mero fenómeno). Y Rousseau, pensador que le mostró la existencia de un orden distinto al físico, el valor de la moral y del mundo del espíritu y la libertad necesaria en el hombre para poder participar de este mundo moral. Las dos obras principales de Kant (Crítica de la razón pura y Crítica de la razón práctica) se pueden entender como expresión de su preocupación por mostrar cómo el hombre pertenece a dos mundos, el de la Naturaleza (determinista) y el del Espíritu (ámbito de la libertad), y cómo ésta doble pertenencia es posible.

(3) Impacto posterior. Actualidad.

Fuentes del contenido de este punto:

https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/InfluenciasRepercusiones/Kant-InfluenciasyRepercusiones.htm

En cuanto a la repercusión posterior, sin duda, el impacto directo más claro de la filosofía kantiana la encontramos en el llamado “idealismo alemán” (Fichte, Schelling y Hegel), movimiento filosófico de la primera mitad del siglo XIX y que tiene su origen en nuestro autor.Estos filósofos siguen a Kant en algunas de sus tesis principales, radicalizando sus planteamientos. Por ejemplo potencian el papel activo del sujeto: para Kant el sujeto es activo en el sentido de que influye en lo conocido a partir de sus estructuras aprióricas y de los procesos que en ellas descansan, pero creyó también que en el sujeto había una dimensión de pasividad, pasividad que se muestra en el hecho de que el sujeto elabora el fenómeno a partir del material bruto de la sensación; los idealistas consideran que es preciso rechazar esa dimensión de pasividad y concluyen que absolutamente todos los aspectos de la realidad conocida son una consecuencia de la actividad del sujeto cognoscente, lo que les llevará a mantener que la Razón (que no se identifica con ninguna razón finita particular sino, como afirmó Hegel, con lo Infinito o Dios) carece de límites y a negar la noción de noúmeno o cosa en sí : no existe nada que esté más allá de la realidad conocida, no hay distinción entre la realidad pensada y la realidad en sí misma.

Marx también es en cierto modo heredero de la filosofía kantiana, primero porque tomó algunos elementos importantes del idealismo alemán, en particular de Hegel (los conceptos de alienación, dialéctica,…), pero interpretándolos en un sentido materialista, y, segundo, porque la visión kantiana de la libertad y, más aún, el imperativo categórico en la fórmula general que describe al hombre como un fin final, y que prohíbe tratarlo como mera cosa, inspiró las críticas del joven Marx a la alienación y explotación económica como una forma de cosificación del hombre.

La filosofía de Kant conoció aún una cierta renovación en Alemania, a partir de 1860, en el llamado neokantismo, con Cohen y Natorp, autores que influyeron en la primera etapa de Ortega y Gasset.
Ya en el siglo XX, hay una cierta afinidad entre Kant y Wittgenstein, pues este filósofo también está interesado por la investigación de los límites del conocimiento, aunque en éste último autor centrada en la comprensión de los límites del lenguaje.

(4)CONTEXTO HISTÓRICO.

Fuente:

http://filosofokant1.blogspot.com/2013/11/contexto-social-donde-se-desarrolla-su.html

El s. XVIII es un siglo de recuperación económica y explosión demográfica, época de grandes transformaciones que se aceleran sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo.
Políticamente, es el siglo del Absolutismo: los reyes son omnipotentes, a excepción de la monarquía parlamentaria británica. El absolutismo fue, pues, la forma de gobierno en las monarquías de Europa occidental en el siglo XVIII.

Este modelo se enfrentó al cambio industrial que comenzó en Inglaterra y a la expansión de un movimiento ilustrado que tendió a dar énfasis a la racionalidad y libertad humanas. La burguesía va adquiriendo notable importancia, lo que acabará por cristalizar en las revoluciones libeal-burguesas: desde la inglesa hasta la revolución francesa de 1789. Así, si la estructura social, dividida en estamentos, comienza siendo feudal, poco a poco la burguesía, dominante de la actividad comercial, irá ejerciendo mayor presión.

En Arte, el Barroco deja paso al Clasicismo, que se caracteriza por la racionalidad, la sencillez y el órden (espíritu cartesiano).

En Ciencia, es el siglo del desarrollo de la mecánica clásica de Newton, aunque muchos filósofos, como Kant, salvan el espíritu (alma) de esa visión mecánica de lo físico.
Kant pertenece plena y conscientemente a ese movimiento histórico, cultural, político, la Ilustración. Que es la ideología crítica de las clases medias y hace avanzar una concepción liberal y tolerante.

(5)BASE FILOSÓFICA DE SU PENSAMIENTO. IDEA CENTRAL. Ilustración.

Fuente:

https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Minima/Kant-resumen-minimo.htm

Al afirmar que el conocimiento se limita a la experiencia, la filosofía kantiana se aproxima al empirismo, y al afirmar que no todo el conocimiento proviene de la experiencia se acerca al racionalismo. Pero también es esencial en el pensamiento kantiano la influencia del tercer gran movimiento filosófico de la modernidad, la Ilustración. El proyecto ilustrado es un esfuerzo común de transformación y mejora de la humanidad mediante el desarrollo de su propia naturaleza racional.

Para realizar este proyecto se propone como tareas fundamentales el desvelamiento de las leyes de la naturaleza y el ordenamiento racional de la vida humana. Los dos grandes ilustrados, Newton y Rousseau, influyeron claramente en Kant. Newton representó para toda la Ilustración la culminación de la ciencia moderna, un ejemplo de las posibilidades de una ciencia que combina la experiencia empírica y la razón y del éxito que se puede alcanzar si limitamos la actividad científica al conocimiento de los fenómenos. La filosofía kantiana es un intento de clarificar filosóficamente las condiciones de posibilidad de la física newtoniana.

Por su parte, Rousseau era el filósofo del espíritu, de la subjetividad: frente al mundo externo determinado causalmente, propone reconocer también el mundo interno, el de la conciencia, pues en él se descubre el hombre como libre, como sujeto de responsabilidad moral. Rousseau reforzó en Kant la convicción en la autonomía, en la independencia de la moralidad frente a las leyes que rigen el mundo objetivo. Newton y Rousseau, reino de la naturaleza y reino del espíritu, causalidad y libertad. Dos mundos de los que se siente ciudadano, dos legalidades a las está sometido. ¿Anula la ciencia todo acceso del hombre a lo metafísico? ¿Pueden conciliarse causalidad física y libertad moral?.

La filosofía kantiana es una filosofía crítica: se tratará de analizar y comprender la posibilidad y límites de la Razón tanto en su aspecto teórico como en su dimensión práctica. Su proyecto consiste en establecer los principios y límites del conocimiento científico de la Naturaleza, al vez que responder a la pregunta ¿qué puedo conocer?, establecer y justificar los principios de la acción y las condiciones de la libertad, ligada a la cuestión: ¿qué debo hacer?; y delinear el destino último del hombre para responder a la pregunta: ¿qué me cabe esperar?. Y las tres se pueden expresar con la pregunta más general: ¿qué es el hombre?

(6)TEORÍA DEL CONOCIMIENTO Y LIMITACIÓN DE LA METAFÍSICA.

Fuente:

https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Minima/Kant-resumen-minimo.htm

Algunas ideas fundamentales muy resumidas:
* Para responder a la pregunta ¿qué puedo conocer? hemos de señalar los principios desde los cuales es posible un conocimiento científico de la Naturaleza y los límites dentro de los cuales es posible tal conocimiento, tareas que lleva a cabo en su obra “Crítica de la Razón Pura”.

* Kant creyó que los errores provenían de una «extralimitación» de la Razón: no respetar sus propios límites y pretender alcanzar un conocimiento más allá de toda experiencia (uso dogmático de la razón que da lugar a la filosofía dogmática). 

* El problema fundamental a resolver es el de si es posible la Metafísica como ciencia y para ello debemos investigar antes cómo es posible la ciencia, averiguar las condiciones que la hacen posible, para ver si la Metafísica se ajusta o no a ellas.

* Los juicios, siguiendo aprox. a Leibniz, se dividen en analíticos o tautologías (no añaden infromación), y sintéticos (sí añaden). A priori (sin necesiad e la expediente) o a posteriori (con). Así, «estoy sentado eyendo» es sintético a posteriori. «Los ángulos de un triángulo miden 180º» es analítico a priori. «El viento es causa de la caída del árbol» es sintético a priori, pues engloba el concepto causa o conexiòn necesaria no perceptible.  

* Los juicios más importantes de la ciencia no pueden ser ni analíticos ni sintéticos a posteriori sino juicios sintéticos a priori: por ser sintéticos son extensivos, dan información, amplían nuestro conocimiento; por ser a priori, son universales y necesarios y el conocimiento de su verdad no procede de la experiencia. Precisamente los principios fundamentales de la ciencia (Matemáticas y Física) son de este tipo. Aquí Kant se muestra como un autor racionalista.

*¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?; tarea que se puede desglosar en las siguientes partes: ¿cómo es posible la matemática pura? ¿cómo es posible la ciencia natural (la Física pura o racional)? ¿son posibles los juicios sintéticos a priori en metafísica?.

Primero, la experiencia empírica es posible por las formas puras o principios a priori de la sensibilidad , que son, según Kant, el espacio y el tiempo. Espacio y tiempo son las condiciones de posibilidad de toda experiencia porque no es posible ninguna experiencia que no esté bajo esas relaciones. Ahora bien (y esto es muy importante), espacio y tiempo no son, según Kant, propiedades objetivas de las cosas mismas, sino formas a priori de la sensibilidad. El espacio y el tiempo son la forma de la experiencia externa, y el tiempo de la interna.

La matemática es posible (es un saber a priori y sintético) por el carácter apriórico del tiempo y del espacio: la geometría y la aritmética se ocupan, respectivamente, del espacio y del tiempo. Puesto que la matemática está fundada en las formas de la intuición, toda objeto que se de en la intuición debe cumplir las leyes de la matemáticas.

Segundo, el entendimiento puede ser considerado, pues, como la facultad de los conceptos, o bien como la facultad de los juicios, la facultad de juzgar. Kant distingue dos tipos de conceptos, los empíricos, que proceden de la experiencia y son a posteriori, y los conceptos puros o categorías, que no proceden de la experiencia y son a priori: las categorías (sustancia, causalidad, unidad, necesidad,…); son nociones que no se refieren a datos empíricos pero tampoco son construidas, «inventadas» empíricamente por el hombre, pues pertenecen a la estructura del entendimiento (son a priori).

El conocimiento de las ciencias experimentales es posible porque aplicamos las categorías a la multiplicidad dada en la sensación. Los conceptos puros son condiciones trascendentales, necesarias, de nuestro conocimiento de los fenómenos ya que el entendimiento no puede pensarlos si no es aplicándoles estas categorías: todo aquello que es objeto de nuestra experiencia es sustancia o accidentes, causa o efecto, unidad o pluralidad, etc. De este modo, el conocimiento resulta de la cooperación entre la sensibilidad y el entendimiento: la sensibilidad nos da objetos, el entendimiento los piensa; pero las categorías solamente son fuente de conocimiento aplicadas a los fenómenos (a las impresiones sensibles que se dan en el espacio y el tiempo) y no tienen aplicación válida más allá de los fenómenos.

* El error de la filosofía dogmática (basada en el uso puro de la razón) consiste en usar las categorías para referirse a realidades transempíricas o trascendentes (Dios y el alma, p. ej.). La Física es posible como un saber a priori porque el mundo tiene una estructura matemática (al estar sometido al tiempo y al espacio) y porque las categorías tienen una validez empírica; porque todo fenómeno está estructurado en función de las categorías. La Metafísica quiere alcanzar las cosas tal y como son en sí mismas, sus objetos son transcendentes (no empíricos): el alma, su libertad e inmortalidad, Dios y el mundo como totalidad; pero la ciencia usa necesariamente las categorías y éstas sólo pueden emplearse legítimamente aplicadas a los fenómenos, a lo dado en la experiencia.

Fuentes utilizadas:

https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Minima/Kant-resumen-minimo.htm

http://filosofokant1.blogspot.com/2013/11/contexto-social-donde-se-desarrolla-su.html

https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/InfluenciasRepercusiones/Kant-InfluenciasyRepercusiones.htm

http://www.iesseneca.net/iesseneca/IMG/pdf/modelo_examen_resuelto-2.pdf