El Centro Oscar Niemeyer de Avilés abre con vocación de nuevo foco en el norte
El mismo día en que el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer festejaba su 103º aniversario, el centro cultural que lleva su nombre, la primera obra del artista en España y la de mayor proyección de Europa, abría sus puertas en Avilés (Asturias). Fue un acto multitudinario, prólogo de una serie de acontecimientos que se extenderán hasta la próxima primavera, cuando se culmine el proyecto que Niemeyer regaló a la Fundación Príncipe de Asturias. El arquitecto tenía previsto dirigir unas palabras a los asistentes a través de una videoconferencia. Esta videoconferencia, en la que el genial arquitecto debía soplar las velas de una tarta, no pudo realizarse al final por un problema técnico con el satélite. Sus palabras, sin embargo, podrán escucharse a través de la grabación colgada en internet.
Problemas técnicos al margen, lo que ayer se mostró por primera y de forma oficial vez al público fue el elemento más representativo del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer: la cúpula del edificio que alberga el museo que recogerá la historia de los premios Príncipe de Asturias: una pionera y provocadora cúpula, realizada a base de un casi inédito sistema de inflado de una membrana de PVC. Los expertos han elogiado la escalera interior helicoidal, que el propio arquitecto cuidó especialmente como uno de sus diseños más personales. El autor describe su proyecto como una gran plaza pública donde es posible «asomarse al teatro de la vida». Esta plaza real y con capacidad para 10.000 personas separa los dos principales elementos del trabajo ya terminado: el museo y el auditorio, con más de 5.000 m2y un aforo de mil personas, con una ventana de grandes dimensiones desde la que se pueden contemplar los espectáculos de la plaza. Entre el auditorio y el museo, Niemeyer ha proyectado una torre mirador, de 13 metros de altura, que será el eje de citas gastronómicas mundiales y a la que se accede a través de una escalera, con una superficie de 514 metros cuadrados.
El centro se equipara al Guggenheim bilbaíno, con el que compartirá referentes internacionales en el norte de España, al igual que el Laboral Ciudad de la Cultura y además posibilita la ubicación de Avilés en el mapa arquitectónico mundial, convirtiendo la zona degradada, al otro lado de la ría que separa la localidad, en un museo cultural que se une por una espectacular pasarela al viejo casco urbano y medieval. La vocación del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, cuyo primer director es Natalio Gruedo, es la de convertirse en eje internacional de actividades culturales, con las actuaciones, ya contratadas, del Old Vic Theatre, de Londres o la Filarmónica de Nueva York, entre otros. Una de las instituciones que participan en este intercambio cultural es la ONU, bajo cuyo paraguas se proyecta el Impacto Académico.
La Vanguardia, 16 de diciembre de 2010
El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer llegó rodeado de colegas, familiares y amigos. Cumplía 103 años de edad e inauguraba el edificio que alojará la Fundación que lleva su nombre, ubicado en Niteroi, ciudad vecina a Río de Janeiro. Al tiempo, al otro lado del Atlántico, en la localidad asturiana de Avilés, ocurría lo mismo en un acto simbólico: la apertura de la cúpula del edificio más importante de Niemeyer que haya hecho jamás en Europa. Antes de que el centro comience a funcionar a pleno rendimiento el año que viene, las dependencias de la cúpula recogerán a los altos cargos de la ONU Impacto Académico.
Blanco por dentro y también, aunque aún no se sabe cómo de blanco, por fuera. Los cuatro edificios del
Un escenario reversible
La cúpula, ese medio «huevo» que no gusta a una parte de la población avilesina que desconfía de las posibilidades socioeconómicas del Niemeyer, por mucho que se relacione con el ‘efecto Guggenheim’ de Bilbao, está prácticamente acabada. Llama la atención la inmensa lámpara sobre tu techo abovedado, capaz de dotar de iluminación cenital al conjunto del espacio diáfano, al que se accede, en un agradable contraste, por un espacio más bien estrecho. Está zona estará dedicada a exposiciones, como también lo estará la parte de abajo del auditorio.


La ciudad de Brasilia, en cuya gestación participó el arquitecto Oscar Niemeyer, acaba de celebrar su 50 aniversario. Inaugurada en 21 de abril de 1960, fue el proyecto más importante del presidente Juscelino Kubitschek, que deseaba adentrar la capital hacia el interior del país para poblar las zonas selváticas. Esta ciudad se creo con la utópica idea de eliminar las clases sociales. Desde 1987 es Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Oscar Niemeyer, uno de los pioneros del Movimiento Moderno Internacional, ha sabido incorporar al racionalismo funcionalista los espacios sensuales y los valores poéticos que distinguen la cultura de su país, Brasil.