{"id":20118,"date":"2011-08-29T06:00:00","date_gmt":"2011-08-29T06:00:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-5642478656887788.post-3204558081077330693"},"modified":"2011-08-29T06:00:00","modified_gmt":"2011-08-29T06:00:00","slug":"imprecision-suiza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2011\/08\/29\/imprecision-suiza\/","title":{"rendered":"Imprecisi\u00f3n suiza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic;\">Bice Curiger plantea para la 54\u00aa Bienal de Venecia una  perspectiva algo ingenua, alejada del palpitar del mundo actual. Ha  construido un espacio seguro para un arte poco conflictivo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el anaranjado del crep\u00fasculo veneciano, la 54\u00aa bienal  que dirige Bice Curiger se dibuja con una lucidez imprecisa, y hasta se  podr\u00eda decir que resulta ileg\u00edtima su parcial rehabilitaci\u00f3n del  exultante optimismo de los a\u00f1os ochenta, aunque el lugar de la m\u00e1scara y  el br\u00edo sean el Palazzo delle Esposizioni Della Biennale (el hist\u00f3rico  pabell\u00f3n italiano) y el Arsenale, que, como en los escenarios m\u00e1gicos de  las f\u00e1bulas, nos permiten distraernos de la seriedad de la vida. El  presidente de la Biennale, Paolo Baratta, afirm\u00f3 recientemente en un  tono neodad\u00e1 que \u00abestos \u00faltimos a\u00f1os, desde la primera bienal de  Szeemann, en 1999, han sido un hermoso viaje desde las barbas de Harald  al pintalabios carmes\u00ed de Bice\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 600px; height: 402px;\" alt=\"Parapavilion, instalaci\u00f3n de Song Dong en la Bienal de Venecia.- FRANCESCO GALLI\" title=\"Parapavilion, instalaci\u00f3n de Song Dong en la Bienal de Venecia.- FRANCESCO GALLI\" src=\"http:\/\/www.elpais.com\/recorte\/20110813elpbabpor_12\/XXLCO\/Ies\/Instalacion_Song_Dong_Bienal_Venecia.jpg\" \/><br \/>\n<\/p>\n<div class=\"info_complementa\">             <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Harald Szeemann sent\u00eda respeto y cordialidad por la vida, sab\u00eda que \u00e9sta no era un valor absoluto, sino una apuesta, un <i>coup de d\u00e9s.<\/i> Fue quiz\u00e1 su intuici\u00f3n m\u00e1s penetrante. Bice Curiger, suiza como Szeemann, tampoco se ha dejado dominar por el <i>pathos<\/i>  del presente, en la creencia de que al arte no le hace falta un  prontuario de indignaci\u00f3n, simplemente la belleza y el mundo. El t\u00edtulo  de su bienal, <i>IlumiNaciones,<\/i> responde a su tenaz creencia de que  el artista es capaz de encontrar los valores y sondear sus abismos con  una inocente efusi\u00f3n de los p\u00e1lpitos del deseo, la vibraci\u00f3n de la vida.  Pero Curiger, que tuvo a Szeemann como mentor y amigo hasta la muerte  de \u00e9ste, en 2005, no ha sido capaz de desenmascarar la creciente  abstracci\u00f3n de una realidad cada vez m\u00e1s absorbida en su propia <i>mise en sc\u00e8ne<\/i>  y en su lugar ha optado por formalizar un sentimiento de predicamento  com\u00fan entre los artistas, que defienden una melancol\u00eda sofisticada, una  visi\u00f3n pastoril, obligados a repudiar el compromiso para volver al ed\u00e9n  del trabajo honesto y laborioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera que las  teor\u00edas \u00abrespiracionistas\u00bb defienden que el ser humano es capaz de vivir  aliment\u00e1ndose solamente de luz natural, la comisaria de Z\u00farich parece  decirnos que el luminismo de una aurora boreal es suficiente para  proporcionar un intenso placer a la mirada. Su empe\u00f1o curatorial es de  una ingenuidad que encoge el coraz\u00f3n. Nos preguntamos qu\u00e9 quer\u00eda Curiger  con su tesis, si construir el espacio seguro y abarcable del arte o la  prueba de la imposibilidad de ese espacio. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 adolescentes  coordenadas traz\u00f3 en su pensamiento para llevar a los espacios de la  bienal los diferentes haces de luz que van desde la paleta de Tintoretto  hasta la actualidad, con la onda fluyente de cinco preguntas dirigidas a  los artistas: \u00bfes la comunidad art\u00edstica una naci\u00f3n?; \u00bfcu\u00e1ntas naciones  crees que tienes dentro?; \u00bfd\u00f3nde te sientes como en casa?; \u00bfhablar\u00e1 el  futuro en ingl\u00e9s, o en qu\u00e9 otra lengua?; si el arte fuera una \u00abnaci\u00f3n\u00bb,  \u00bfqu\u00e9 es lo que se redactar\u00eda en su Constituci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta edici\u00f3n es  expl\u00edcitamente diferente de las anteriores; ni multicultural (Szeemann),  ni abrumadoramente coral (Bonami), ni feminista (De Corral\/Mart\u00ednez),  ni Capit\u00e1n Am\u00e9rica (Robert Storr), ni el contempor\u00e1neo ut\u00f3pico de los  a\u00f1os sesenta y setenta (Birnbaum). Si bien hoy hasta la disidencia  resulta muy rentable -el activista chino Ai Wei Wei ha debido de  comprobar la revalorizaci\u00f3n de sus obras despu\u00e9s de su detenci\u00f3n y  arresto por el Gobierno de su pa\u00eds-, Curiger ha optado, a riesgo de no  ser entendida, por el discurrir de la vida ligera y discreta, mostrar  los logros de la felicidad y el optimismo -que tambi\u00e9n son restos de un  naufragio-, eso s\u00ed, bajo la amenaza recurrente de dos mil palomas  disecadas que observan al visitante desde las vigas del pabell\u00f3n central  (Maurizio Catellan).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n de poder ver una  decena de trabajos interesantes (como el parapabell\u00f3n del siempre  exc\u00e9ntrico y refinado Franz West (1947), con quien uno se ir\u00eda  tranquilamente a tomar una buena cerveza), es importante se\u00f1alar algunas  impresiones tras la visita, como la presencia de colectivos de artistas  (Birdhead, Mai Thu Perret, Das Institut, GELITIN), o la abundancia de  autores que han nacido en Israel o son de origen jud\u00edo, aunque  pr\u00e1cticamente ninguno de sus trabajos est\u00e1n absortos en la afirmaci\u00f3n de  la propia identidad. M\u00e1s de la mitad de los 89 seleccionados son  nacidos en la d\u00e9cada de los sesenta y setenta, muchos centroeuropeos  -que trabajan en Alemania, Suiza, Italia, Francia- y norteamericanos, y  muy pocos de Latinoam\u00e9rica y \u00c1frica. La mayor\u00eda de las obras -con un  predominio de la pintura y las instalaciones- tienen un aire dom\u00e9stico.  Como buena editora, Curiger prefiere el espacio privado al p\u00fablico, el  intimismo a las proclamas, la victoria de la luz frente al an\u00e1lisis de  los oscuros y decadentes procesos pol\u00edtico-econ\u00f3micos abandonados al  juego del m\u00e1s fuerte. De ah\u00ed que, a pesar de la abrumadora presencia de  mujeres artistas, la suya no es una bienal activista, si seguimos la  m\u00e1xima de que la mujer tiene que salir de su domesticidad para poder  influir en el espacio p\u00fablico y en la colectividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay autores  definitivos (David Goldblatt, Rosemarie Trockel, Cindy Sherman, Sigmar  Polke) cuyos trabajos languidecen en un mal dispositivo; fot\u00f3grafos que  son capaces de iluminar la miseria (Dayanita Singh), o estrategias  did\u00e1cticas de montaje y desmontaje (la del colombiano Nicol\u00e1s Paris, que  presenta un aula de arquitectura y dibujo y que por s\u00ed mismo merecer\u00eda  una exposici\u00f3n individual). La californiana Norma Jeane (\u00a1) (nacida el  mismo d\u00eda de la muerte de Marilyn) invita al p\u00fablico a manifestarse con  mensajes en la pared hechos con trozos de plastilina que se han de  extraer de un cubo tricolor colocado en el centro de una habitaci\u00f3n  blanca. Mientras, el chino Song Dong ha transportado al Arsenale pieza a  pieza la casa paterna, de 150 a\u00f1os de antig\u00fcedad. Y el filme del que  todos hablan, muy oportuno para una bienal tan suiza, <i>The clock<\/i>  (2010), del estadounidense Christian Marclay, premio del jurado, 24  horas de montaje con escenas tomadas del universo cinematogr\u00e1fico donde  aparece un reloj que marca una hora que coincide con la del espectador  en tiempo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los pabellones de I Giardini las ideas y el  compromiso pol\u00edtico fluyen m\u00e1s alegremente. A favor del pabell\u00f3n espa\u00f1ol  hay que decir que el de Dora Garc\u00eda es un espacio vivo, rebosante de  actividad, mientras que el franc\u00e9s -una rotativa por la que fluyen  im\u00e1genes de desaparecidos- es una catacumba <i>ad maiorem gloriam<\/i> de  Christian Boltanski. El pabell\u00f3n ingl\u00e9s (Mike Nelson) recrea fielmente  la \u00abguarida\u00bb de un fot\u00f3grafo del siglo XVII, una construcci\u00f3n que ya se  present\u00f3 en la Bienal de Estambul de 2003. La instalaci\u00f3n del suizo  (Thomas Hirschhorn) presenta el arte como cristal resistente, pero se  queda en una divertida amalgama de objetos salvados de un <i>container.<\/i>  En el alem\u00e1n (premio al mejor pabell\u00f3n), Christoph Schlingensief  -fallecido repentinamente hace un a\u00f1o- reproduce con una est\u00e9tica fluxus  la iglesia de su ni\u00f1ez donde fue monaguillo. Una de las sorpresas m\u00e1s  agradables viene de Lituania; la firma Darius Miksys, quien pone a  disposici\u00f3n de los visitantes un cat\u00e1logo de 173 artistas del pa\u00eds que  recibieron durante los \u00faltimos a\u00f1os becas o premios del Gobierno. El  p\u00fablico puede decidir las obras que quiere ver y a partir de esa  selecci\u00f3n se reorganiza diariamente la exposici\u00f3n dentro del pabell\u00f3n.  Iluminador y preciso.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">                                                                                                      <\/div>\n<div class=\"presentacion\">\n<div style=\"text-align: justify;\">           <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">  <b>54\u00aa Bienal de Venecia.<\/b> Hasta el 27 de noviembre. www.labiennale.org<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><small>\u00c1ngela Molina: <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/Imprecision\/suiza\/elpepuculbab\/20110813elpbabpor_42\/Tes\"><span style=\"font-style: italic;\">Imprecisi\u00f3n suiza<\/span><\/a>, EL PA\u00cdS \/ Babelia, 13 de agosto de 2011<\/small><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-3204558081077330693?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;font-style: italic\">Bice Curiger plantea para la 54\u00aa Bienal de Venecia una  perspectiva algo ingenua, alejada del palpitar del mundo actual. 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El  presidente de la Biennale, Paolo Baratta, afirm\u00f3 recientemente en un  tono neodad\u00e1 que \u00abestos \u00faltimos a\u00f1os, desde la primera bienal de  Szeemann, en 1999, han sido un hermoso viaje desde las barbas de Harald  al pintalabios carmes\u00ed de Bice\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 600px;height: 402px\" alt=\"Parapavilion, instalaci\u00f3n de Song Dong en la Bienal de Venecia.- FRANCESCO GALLI\" title=\"Parapavilion, instalaci\u00f3n de Song Dong en la Bienal de Venecia.- FRANCESCO GALLI\" src=\"http:\/\/www.elpais.com\/recorte\/20110813elpbabpor_12\/XXLCO\/Ies\/Instalacion_Song_Dong_Bienal_Venecia.jpg\" \/><br \/>\n<\/p>\n<div class=\"info_complementa\">             <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Harald Szeemann sent\u00eda respeto y cordialidad por la vida, sab\u00eda que \u00e9sta no era un valor absoluto, sino una apuesta, un <i>coup de d\u00e9s.<\/i> Fue quiz\u00e1 su intuici\u00f3n m\u00e1s penetrante. Bice Curiger, suiza como Szeemann, tampoco se ha dejado dominar por el <i>pathos<\/i>  del presente, en la creencia de que al arte no le hace falta un  prontuario de indignaci\u00f3n, simplemente la belleza y el mundo. El t\u00edtulo  de su bienal, <i>IlumiNaciones,<\/i> responde a su tenaz creencia de que  el artista es capaz de encontrar los valores y sondear sus abismos con  una inocente efusi\u00f3n de los p\u00e1lpitos del deseo, la vibraci\u00f3n de la vida.  Pero Curiger, que tuvo a Szeemann como mentor y amigo hasta la muerte  de \u00e9ste, en 2005, no ha sido capaz de desenmascarar la creciente  abstracci\u00f3n de una realidad cada vez m\u00e1s absorbida en su propia <i>mise en sc\u00e8ne<\/i>  y en su lugar ha optado por formalizar un sentimiento de predicamento  com\u00fan entre los artistas, que defienden una melancol\u00eda sofisticada, una  visi\u00f3n pastoril, obligados a repudiar el compromiso para volver al ed\u00e9n  del trabajo honesto y laborioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De la misma manera que las  teor\u00edas \u00abrespiracionistas\u00bb defienden que el ser humano es capaz de vivir  aliment\u00e1ndose solamente de luz natural, la comisaria de Z\u00farich parece  decirnos que el luminismo de una aurora boreal es suficiente para  proporcionar un intenso placer a la mirada. Su empe\u00f1o curatorial es de  una ingenuidad que encoge el coraz\u00f3n. Nos preguntamos qu\u00e9 quer\u00eda Curiger  con su tesis, si construir el espacio seguro y abarcable del arte o la  prueba de la imposibilidad de ese espacio. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 adolescentes  coordenadas traz\u00f3 en su pensamiento para llevar a los espacios de la  bienal los diferentes haces de luz que van desde la paleta de Tintoretto  hasta la actualidad, con la onda fluyente de cinco preguntas dirigidas a  los artistas: \u00bfes la comunidad art\u00edstica una naci\u00f3n?; \u00bfcu\u00e1ntas naciones  crees que tienes dentro?; \u00bfd\u00f3nde te sientes como en casa?; \u00bfhablar\u00e1 el  futuro en ingl\u00e9s, o en qu\u00e9 otra lengua?; si el arte fuera una \u00abnaci\u00f3n\u00bb,  \u00bfqu\u00e9 es lo que se redactar\u00eda en su Constituci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta edici\u00f3n es  expl\u00edcitamente diferente de las anteriores; ni multicultural (Szeemann),  ni abrumadoramente coral (Bonami), ni feminista (De Corral\/Mart\u00ednez),  ni Capit\u00e1n Am\u00e9rica (Robert Storr), ni el contempor\u00e1neo ut\u00f3pico de los  a\u00f1os sesenta y setenta (Birnbaum). Si bien hoy hasta la disidencia  resulta muy rentable -el activista chino Ai Wei Wei ha debido de  comprobar la revalorizaci\u00f3n de sus obras despu\u00e9s de su detenci\u00f3n y  arresto por el Gobierno de su pa\u00eds-, Curiger ha optado, a riesgo de no  ser entendida, por el discurrir de la vida ligera y discreta, mostrar  los logros de la felicidad y el optimismo -que tambi\u00e9n son restos de un  naufragio-, eso s\u00ed, bajo la amenaza recurrente de dos mil palomas  disecadas que observan al visitante desde las vigas del pabell\u00f3n central  (Maurizio Catellan).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n de poder ver una  decena de trabajos interesantes (como el parapabell\u00f3n del siempre  exc\u00e9ntrico y refinado Franz West (1947), con quien uno se ir\u00eda  tranquilamente a tomar una buena cerveza), es importante se\u00f1alar algunas  impresiones tras la visita, como la presencia de colectivos de artistas  (Birdhead, Mai Thu Perret, Das Institut, GELITIN), o la abundancia de  autores que han nacido en Israel o son de origen jud\u00edo, aunque  pr\u00e1cticamente ninguno de sus trabajos est\u00e1n absortos en la afirmaci\u00f3n de  la propia identidad. M\u00e1s de la mitad de los 89 seleccionados son  nacidos en la d\u00e9cada de los sesenta y setenta, muchos centroeuropeos  -que trabajan en Alemania, Suiza, Italia, Francia- y norteamericanos, y  muy pocos de Latinoam\u00e9rica y \u00c1frica. La mayor\u00eda de las obras -con un  predominio de la pintura y las instalaciones- tienen un aire dom\u00e9stico.  Como buena editora, Curiger prefiere el espacio privado al p\u00fablico, el  intimismo a las proclamas, la victoria de la luz frente al an\u00e1lisis de  los oscuros y decadentes procesos pol\u00edtico-econ\u00f3micos abandonados al  juego del m\u00e1s fuerte. De ah\u00ed que, a pesar de la abrumadora presencia de  mujeres artistas, la suya no es una bienal activista, si seguimos la  m\u00e1xima de que la mujer tiene que salir de su domesticidad para poder  influir en el espacio p\u00fablico y en la colectividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay autores  definitivos (David Goldblatt, Rosemarie Trockel, Cindy Sherman, Sigmar  Polke) cuyos trabajos languidecen en un mal dispositivo; fot\u00f3grafos que  son capaces de iluminar la miseria (Dayanita Singh), o estrategias  did\u00e1cticas de montaje y desmontaje (la del colombiano Nicol\u00e1s Paris, que  presenta un aula de arquitectura y dibujo y que por s\u00ed mismo merecer\u00eda  una exposici\u00f3n individual). La californiana Norma Jeane (\u00a1) (nacida el  mismo d\u00eda de la muerte de Marilyn) invita al p\u00fablico a manifestarse con  mensajes en la pared hechos con trozos de plastilina que se han de  extraer de un cubo tricolor colocado en el centro de una habitaci\u00f3n  blanca. Mientras, el chino Song Dong ha transportado al Arsenale pieza a  pieza la casa paterna, de 150 a\u00f1os de antig\u00fcedad. Y el filme del que  todos hablan, muy oportuno para una bienal tan suiza, <i>The clock<\/i>  (2010), del estadounidense Christian Marclay, premio del jurado, 24  horas de montaje con escenas tomadas del universo cinematogr\u00e1fico donde  aparece un reloj que marca una hora que coincide con la del espectador  en tiempo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los pabellones de I Giardini las ideas y el  compromiso pol\u00edtico fluyen m\u00e1s alegremente. A favor del pabell\u00f3n espa\u00f1ol  hay que decir que el de Dora Garc\u00eda es un espacio vivo, rebosante de  actividad, mientras que el franc\u00e9s -una rotativa por la que fluyen  im\u00e1genes de desaparecidos- es una catacumba <i>ad maiorem gloriam<\/i> de  Christian Boltanski. El pabell\u00f3n ingl\u00e9s (Mike Nelson) recrea fielmente  la \u00abguarida\u00bb de un fot\u00f3grafo del siglo XVII, una construcci\u00f3n que ya se  present\u00f3 en la Bienal de Estambul de 2003. La instalaci\u00f3n del suizo  (Thomas Hirschhorn) presenta el arte como cristal resistente, pero se  queda en una divertida amalgama de objetos salvados de un <i>container.<\/i>  En el alem\u00e1n (premio al mejor pabell\u00f3n), Christoph Schlingensief  -fallecido repentinamente hace un a\u00f1o- reproduce con una est\u00e9tica fluxus  la iglesia de su ni\u00f1ez donde fue monaguillo. Una de las sorpresas m\u00e1s  agradables viene de Lituania; la firma Darius Miksys, quien pone a  disposici\u00f3n de los visitantes un cat\u00e1logo de 173 artistas del pa\u00eds que  recibieron durante los \u00faltimos a\u00f1os becas o premios del Gobierno. El  p\u00fablico puede decidir las obras que quiere ver y a partir de esa  selecci\u00f3n se reorganiza diariamente la exposici\u00f3n dentro del pabell\u00f3n.  Iluminador y preciso.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">                                                                                                      <\/div>\n<div class=\"presentacion\">\n<div style=\"text-align: justify\">           <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">  <b>54\u00aa Bienal de Venecia.<\/b> Hasta el 27 de noviembre. www.labiennale.org<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">\u00c1ngela Molina: <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/Imprecision\/suiza\/elpepuculbab\/20110813elpbabpor_42\/Tes\"><span style=\"font-style: italic\">Imprecisi\u00f3n suiza<\/span><\/a>, EL PA\u00cdS \/ Babelia, 13 de agosto de 2011<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-3204558081077330693?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"author":211,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1,661],"tags":[5098],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20118"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/211"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20118"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20118\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}