{"id":2502,"date":"2010-06-30T05:45:00","date_gmt":"2010-06-30T05:45:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-5642478656887788.post-4733793040635767738"},"modified":"2010-06-30T05:45:00","modified_gmt":"2010-06-30T05:45:00","slug":"miralda-de-buen-comer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2010\/06\/30\/miralda-de-buen-comer\/","title":{"rendered":"Miralda, de buen comer"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.abc.es\/abcd\/noticia.asp?id=14883&amp;num=36&amp;sec=36\"><img decoding=\"async\" style=\"border: 0px solid; width: 290px; height: 300px;\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.abc.es\/abcd\/admin\/uploads\/ARTE012.jpg\" class=\"imgizq\" align=\"right\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/a> El lunes por la ma\u00f1ana, Antoni Miralda estaba encerrado en el Palacio de Vel\u00e1zquez a cal y canto. A\u00fan le quedaban muchos detalles por rematar de esta exposici\u00f3n antol\u00f3gica suya, tambi\u00e9n a su manera, con la que se reabrir\u00e1 este espacio expositivo, inhabilitado desde hace cinco a\u00f1os por reformas, con que cuenta el Museo Reina Sof\u00eda en pleno centro del Parque del Retiro madrile\u00f1o. Desde luego, la reapertura no ha podido ser m\u00e1s acertada, no s\u00f3lo por elegir la figura de Miralda, sino tambi\u00e9n porque la escenograf\u00eda que aqu\u00ed ha montado resulta del todo impresionante, digna del lugar, del artista y del muy respetable p\u00fablico que acuda a recorrerla. A Miralda, el lunes le faltaban muchos detalles por aquilatar, e iba hablando de un lado para otro de la inmensa sala que se ha compartimentado dentro de un recorrido an\u00e1rquico y laber\u00edntico, muy a prop\u00f3sito y muy acertado. Lo que iba a ser una entrevista con \u00e9l se convierte en que yo me pierdo por sus montajes y \u00e9l luego me va contando, a salto de mata y seg\u00fan me lo encuentro, entre la Estatua de la Libertad y el Crist\u00f3bal Col\u00f3n de Honeymoon, entre granos de arroz en estado de putrefacci\u00f3n (como se ve en un gran panel de fotos expuesto por primera vez) y c\u00e1scaras de huevo pintadas de verde. No hay problema, lo de perderse ha sido un acierto, nadie te reprocha que te acerques a una pieza u otra, y el aspecto ca\u00f3tico, aunque acabado, aporta una lectura real de la trayectoria de Miralda.<\/div>\n<p><strong>\u00abFoodCultureMuseum\u00bb<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  \u00c9l primer sorprendido por todo esto es el propio artista. Confiesa que toda su obra ha sido y es una especie de work in progress, y que ahora la ve expuesta de una manera conjunta o m\u00e1s lineal, con las consiguientes nuevas lecturas para \u00e9l y para el espectador. No olvidemos que uno de los anhelos de Miralda es montar un gran archivo, el denominado FoodCultureMuseum, donde guardar todos y cada uno de los detalles, piezas, enseres y cosas (denominaci\u00f3n bien gen\u00e9rica y que est\u00e1 aqu\u00ed puesta con toda la intenci\u00f3n), que ha acumulado a lo largo de su trayectoria como artista. De sus investigaciones en torno al mundo de la comida y sus lecturas, m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito creativo: sociol\u00f3gicas, antropol\u00f3gicas e hist\u00f3ricas. Del FoodCultureMuseum, cuya puesta en escena definitiva nunca se ha llegado a consumar, pese a alg\u00fan intento, hay una muestra real en este Palacio de Vel\u00e1zquez: un espacio donde se amontonan en fila, y del suelo hasta el techo, cual almac\u00e9n, cajas de pl\u00e1stico etiquetadas con todo lo que Miralda haya querido guardar y m\u00e1s. Aunque toda esta exposici\u00f3n no forma parte ni te\u00f3rica, ni pr\u00e1ctica de ese museo cultural de la comida, s\u00ed que tiene mucho de archiv\u00edstico, de exponer no solo la obra conclusa o lo que de ella haya quedado tras su consagraci\u00f3n p\u00fablica, sino tambi\u00e9n todos aquellos detalles o documentos que forman parte de la intrahistoria del artista y su proceso creativo. Por eso, lo de perderse es todo un acierto y una recomendaci\u00f3n para el visitante de la muestra.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">  Pese a que a Miralda se le asocia con la comida como materia prima de su obra, \u00e9sta no siempre ha sido tan comestible, aunque se puede asociar con la digesti\u00f3n lenta y pausada, como se demuestra en toda la base documental, de suma importancia en este proyecto. Comienza en los a\u00f1os sesenta como fot\u00f3grafo para la revista Elle, y tiene a la hiperdelgada Twiggy entre sus modelos, y unos a\u00f1os m\u00e1s adelante ya se ha imbuido de todo el esp\u00edritu cr\u00edtico de la \u00e9poca. Es el tiempo de la performance, del happening? Aqu\u00ed encontramos las pel\u00edculas que rueda junto a Bernet Rosell, y que acompa\u00f1an al montaje Soldats sold\u00e9s, en el que el kistch m\u00e1s absoluto se trufa, y nunca mejor dicho, con la realidad social y pol\u00edtica de un tiempo como los a\u00f1os sesenta y setenta, tanto en Espa\u00f1a como en Europa. Los soldaditos de Miralda, deste\u00f1idos, de color blanco, montan su ej\u00e9rcito y su guerra particular en una relectura de los monumentos tradicionales y su tradicional simbolismo.<\/div>\n<p><strong>Ingredientes comestibles<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  El arte, y sus protagonistas m\u00e1s importantes de aquellos a\u00f1os, dan vueltas a las mismas preguntas y manejan las mismas materias primas, incluso ingredientes comestibles, o no tanto, como Spoerri o Dieter Roth, festivos o l\u00fadicos, como los Fluxus. Algo que queda muy claro en el recorrido de esta exposici\u00f3n del Palacio de Vel\u00e1zquez, por si ya no lo estaba, es que Antoni Miralda no resulta un ente independiente, no es fruto de la peculiaridad espa\u00f1ola y, en su caso muy concreto, mediterr\u00e1nea. Aunque en ning\u00fan momento puede negar estas dos caracter\u00edsticas fundamentales. Sus residencias en Nueva York y en Miami hacen el resto para que su obra adquiera ese car\u00e1cter de radiograf\u00eda social y multicultural. Desde la comida y sus m\u00faltiples y apetecibles lecturas.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">  En uno de los textos el cat\u00e1logo, N\u00e9stor Garc\u00eda Canclini apunta que \u00abestamos ante algo m\u00e1s complejo de que en la comida se expresa la identidad. Aun donde no es f\u00e1cil hablar de una cocina distintiva de una comunidad, la antropolog\u00eda lee el sentido social en los h\u00e1bitos gastron\u00f3micos. \u00bfNo hay cocina aut\u00f3ctona en Barcelona, sino mezcla de gazpacho, boquer\u00f3n adobado o frito, pote gallego o escudella catalana? Eso revela que son un pueblo de paso, una tierra de mezclas?, de encuentro m\u00e1s que de conflictos?, que las diferencias \u00e9tnicas se marcan m\u00e1s en la lengua, y que las costumbres alimentarias han sido m\u00e1s flexibles hacia emigrantes andaluces, aragoneses o castellanos. Leer los men\u00fas de los restaurantes de Buenos Aires, donde coexisten pastas y risottos italianos, pucheros espa\u00f1oles y platos franceses con inventos argentinos&#8230; Tal vez la gastronom\u00eda y la est\u00e9tica son dos de las zonas donde el trabajo antropol\u00f3gico est\u00e1 m\u00e1s obligado a reconocer entrelazamientos culturales\u00bb. Miralda marca todos esos entralazamientos en una ceremonia de una grata confusi\u00f3n culinaria. Solo apta para paladares cr\u00edticos.<\/div>\n<p>  <span style=\";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;\"  ><br \/><\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: right;\"><span style=\";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;\"  >  Laura Revuelta: <a href=\"http:\/\/www.abc.es\/abcd\/noticia.asp?id=14883&amp;num=955&amp;sec=36\"><span style=\"font-style: italic;\">Miralda, de buen comer<\/span><\/a>, ABC Cultural, n\u00ba 955, 26 de junio de 2010 <\/span><\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-4733793040635767738?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/www.abc.es\/abcd\/noticia.asp?id=14883&amp;num=36&amp;sec=36\"><img decoding=\"async\" style=\"border: 0px solid;width: 290px;height: 300px\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.abc.es\/abcd\/admin\/uploads\/ARTE012.jpg\" class=\"imgizq\" align=\"right\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/a> El lunes por la ma\u00f1ana, Antoni Miralda estaba encerrado en el Palacio de Vel\u00e1zquez a cal y canto. 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Lo que iba a ser una entrevista con \u00e9l se convierte en que yo me pierdo por sus montajes y \u00e9l luego me va contando, a salto de mata y seg\u00fan me lo encuentro, entre la Estatua de la Libertad y el Crist\u00f3bal Col\u00f3n de Honeymoon, entre granos de arroz en estado de putrefacci\u00f3n (como se ve en un gran panel de fotos expuesto por primera vez) y c\u00e1scaras de huevo pintadas de verde. No hay problema, lo de perderse ha sido un acierto, nadie te reprocha que te acerques a una pieza u otra, y el aspecto ca\u00f3tico, aunque acabado, aporta una lectura real de la trayectoria de Miralda.<\/div>\n<p><strong>\u00abFoodCultureMuseum\u00bb<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  \u00c9l primer sorprendido por todo esto es el propio artista. Confiesa que toda su obra ha sido y es una especie de work in progress, y que ahora la ve expuesta de una manera conjunta o m\u00e1s lineal, con las consiguientes nuevas lecturas para \u00e9l y para el espectador. No olvidemos que uno de los anhelos de Miralda es montar un gran archivo, el denominado FoodCultureMuseum, donde guardar todos y cada uno de los detalles, piezas, enseres y cosas (denominaci\u00f3n bien gen\u00e9rica y que est\u00e1 aqu\u00ed puesta con toda la intenci\u00f3n), que ha acumulado a lo largo de su trayectoria como artista. De sus investigaciones en torno al mundo de la comida y sus lecturas, m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito creativo: sociol\u00f3gicas, antropol\u00f3gicas e hist\u00f3ricas. Del FoodCultureMuseum, cuya puesta en escena definitiva nunca se ha llegado a consumar, pese a alg\u00fan intento, hay una muestra real en este Palacio de Vel\u00e1zquez: un espacio donde se amontonan en fila, y del suelo hasta el techo, cual almac\u00e9n, cajas de pl\u00e1stico etiquetadas con todo lo que Miralda haya querido guardar y m\u00e1s. Aunque toda esta exposici\u00f3n no forma parte ni te\u00f3rica, ni pr\u00e1ctica de ese museo cultural de la comida, s\u00ed que tiene mucho de archiv\u00edstico, de exponer no solo la obra conclusa o lo que de ella haya quedado tras su consagraci\u00f3n p\u00fablica, sino tambi\u00e9n todos aquellos detalles o documentos que forman parte de la intrahistoria del artista y su proceso creativo. Por eso, lo de perderse es todo un acierto y una recomendaci\u00f3n para el visitante de la muestra.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">  Pese a que a Miralda se le asocia con la comida como materia prima de su obra, \u00e9sta no siempre ha sido tan comestible, aunque se puede asociar con la digesti\u00f3n lenta y pausada, como se demuestra en toda la base documental, de suma importancia en este proyecto. Comienza en los a\u00f1os sesenta como fot\u00f3grafo para la revista Elle, y tiene a la hiperdelgada Twiggy entre sus modelos, y unos a\u00f1os m\u00e1s adelante ya se ha imbuido de todo el esp\u00edritu cr\u00edtico de la \u00e9poca. Es el tiempo de la performance, del happening? Aqu\u00ed encontramos las pel\u00edculas que rueda junto a Bernet Rosell, y que acompa\u00f1an al montaje Soldats sold\u00e9s, en el que el kistch m\u00e1s absoluto se trufa, y nunca mejor dicho, con la realidad social y pol\u00edtica de un tiempo como los a\u00f1os sesenta y setenta, tanto en Espa\u00f1a como en Europa. Los soldaditos de Miralda, deste\u00f1idos, de color blanco, montan su ej\u00e9rcito y su guerra particular en una relectura de los monumentos tradicionales y su tradicional simbolismo.<\/div>\n<p><strong>Ingredientes comestibles<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  El arte, y sus protagonistas m\u00e1s importantes de aquellos a\u00f1os, dan vueltas a las mismas preguntas y manejan las mismas materias primas, incluso ingredientes comestibles, o no tanto, como Spoerri o Dieter Roth, festivos o l\u00fadicos, como los Fluxus. Algo que queda muy claro en el recorrido de esta exposici\u00f3n del Palacio de Vel\u00e1zquez, por si ya no lo estaba, es que Antoni Miralda no resulta un ente independiente, no es fruto de la peculiaridad espa\u00f1ola y, en su caso muy concreto, mediterr\u00e1nea. Aunque en ning\u00fan momento puede negar estas dos caracter\u00edsticas fundamentales. Sus residencias en Nueva York y en Miami hacen el resto para que su obra adquiera ese car\u00e1cter de radiograf\u00eda social y multicultural. Desde la comida y sus m\u00faltiples y apetecibles lecturas.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">  En uno de los textos el cat\u00e1logo, N\u00e9stor Garc\u00eda Canclini apunta que \u00abestamos ante algo m\u00e1s complejo de que en la comida se expresa la identidad. Aun donde no es f\u00e1cil hablar de una cocina distintiva de una comunidad, la antropolog\u00eda lee el sentido social en los h\u00e1bitos gastron\u00f3micos. \u00bfNo hay cocina aut\u00f3ctona en Barcelona, sino mezcla de gazpacho, boquer\u00f3n adobado o frito, pote gallego o escudella catalana? Eso revela que son un pueblo de paso, una tierra de mezclas?, de encuentro m\u00e1s que de conflictos?, que las diferencias \u00e9tnicas se marcan m\u00e1s en la lengua, y que las costumbres alimentarias han sido m\u00e1s flexibles hacia emigrantes andaluces, aragoneses o castellanos. Leer los men\u00fas de los restaurantes de Buenos Aires, donde coexisten pastas y risottos italianos, pucheros espa\u00f1oles y platos franceses con inventos argentinos&#8230; Tal vez la gastronom\u00eda y la est\u00e9tica son dos de las zonas donde el trabajo antropol\u00f3gico est\u00e1 m\u00e1s obligado a reconocer entrelazamientos culturales\u00bb. Miralda marca todos esos entralazamientos en una ceremonia de una grata confusi\u00f3n culinaria. 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