{"id":58673,"date":"2013-02-12T12:51:00","date_gmt":"2013-02-12T12:51:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2013-02-12T12:51:00","modified_gmt":"2013-02-12T12:51:00","slug":"el-prado-alumbra-una-joya-primitiva-47","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2013\/02\/12\/el-prado-alumbra-una-joya-primitiva-47\/","title":{"rendered":"El Prado alumbra una joya primitiva"},"content":{"rendered":"<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa clave que acab\u00f3 resolviendo el misterio tom\u00f3 la forma de una ortiga. La conservadora del Prado Pilar Silva ten\u00eda la certeza de que&nbsp;<em>La oraci\u00f3n en el huerto,<\/em>&nbsp;tabla francesa del siglo XV descubierta en una colecci\u00f3n privada espa\u00f1ola y presentada ayer al mundo con los honores que el museo reserva a \u201clas grandes joyas\u201d, no era una obra cualquiera. Es m\u00e1s, estaba pr\u00e1cticamente convencida de hallarse ante una pieza hecha en la corte de Luis I de Orleans (1372-1407). La figura femenina aparecida en la parte inferior izquierda cuando se hubo retirado el repinte result\u00f3 ser Santa In\u00e9s. Y el duque (y regente) de Francia ten\u00eda razones para pedir al artista su representaci\u00f3n: tanto su padre (Carlos V) como su mujer (Valentina Visconti) eran devotos de la santa. As\u00ed que, se dijo Silva, la figura masculina no pod\u00eda ser sino la de Luis I de Orleans.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nClaro que en el espinoso mundo de las atribuciones y desatribuciones del arte antiguo, las intuiciones sirven de bien poco frente a las certezas.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/ep00.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/02\/11\/actualidad\/1360612468_922148_1360615949_noticia_grande.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img decoding=\"async\" alt=\"El antes y el despu\u00e9s de 'La oraci\u00f3n en el huerto': un repinte ocultaba las figuras de Luis I de Orleans y Santa In\u00e9s en la parte inferior izquierda\" border=\"0\" src=\"http:\/\/ep00.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/02\/11\/actualidad\/1360612468_922148_1360615949_noticia_grande.jpg\" title=\"El antes y el despu\u00e9s de 'La oraci\u00f3n en el huerto': un repinte ocultaba las figuras de Luis I de Orleans y Santa In\u00e9s en la parte inferior izquierda\" width=\"600\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\">El antes y el despu\u00e9s de &#8216;<i>La oraci\u00f3n en el huerto<\/i>&#8216;: un repinte ocultaba las figuras de Luis I de Orleans y Santa In\u00e9s en la parte inferior izquierda<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa enigm\u00e1tica figura masculina viste una t\u00fanica \u201ca la \u00faltima moda del siglo XV\u201d, moteada de ortigas doradas. Las investigaciones condujeron a Silva a la conclusi\u00f3n de que el duque \u201chab\u00eda elegido esta divisa, s\u00edmbolo her\u00e1ldico del aguij\u00f3n de la muerte, a medida que se incrementaban las desavenencias con los duques de Borgo\u00f1a (primero con su t\u00edo Felipe el Atrevido y despu\u00e9s con su primo Juan Sin Miedo), a la par que sus ambiciones pol\u00edticas\u201d. De modo que el donante solo pod\u00eda ser uno: el ambicioso Luis I, que acabar\u00eda salvajemente asesinado en las calles de Par\u00eds a manos de sus enemigos.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n\u201cEl descubrimiento de las ortigas fue el&nbsp;<em>eureka<\/em>&nbsp;de esta historia\u201d, recordaba ayer la conservadora ante la tabla, de 56,5X42 cent\u00edmetros, que ciertamente luce un envidiable estado de conservaci\u00f3n gracias a la labor de Mar\u00eda Antonia L\u00f3pez de Asia\u00edn. La restauradora se ha dedicado durante m\u00e1s de un a\u00f1o a la tarea en el taller de la pinacoteca, donde \u00faltimamente andan acostumbrados a los milagros.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEl obrado en esta ocasi\u00f3n se hace evidente al comparar el antes y el despu\u00e9s del rescate. Una fotograf\u00eda recuerda al lado de la pieza en la sala 58 A (donde permanecer\u00e1 hasta abril) el estado en el que la tabla lleg\u00f3 en 2011 al museo, cuando su anterior propietaria, una anciana para la que se rog\u00f3 el anonimato (aunque se dieron algunos datos: proviene de una familia francesa llegada a Espa\u00f1a en tiempos de Napole\u00f3n) la puso a disposici\u00f3n de Sotheby\u2019s para su venta. Tras unos primeros estudios que confirmaron su val\u00eda, la pinacoteca pag\u00f3 por ella 850.000 euros.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nNadie se atrevi\u00f3 ayer a aventurar cu\u00e1nto costar\u00eda la obra ahora que se conoce su verdadera importancia; en todo el mundo solo se conserva una docena de tablas de esta \u00e9poca y caracter\u00edsticas. La hip\u00f3tesis de que aterrice una similar en el mercado es altamente improbable, por decirlo educadamente. Gabriele Finaldi, director adjunto de conservaci\u00f3n, s\u00ed ofreci\u00f3 una pista: el Louvre pag\u00f3 recientemente siete millones de euros por una parecida, de mayor tama\u00f1o aunque peor estado de conservaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nA Finaldi se debe, como en ocasiones anteriores (tan memorables como el descubrimiento de&nbsp;<em>El vino de la fiesta de San Mart\u00edn,<\/em>&nbsp;de Pieter Bruegel el Viejo) la fe en las posibilidades de la obra. La mantuvo incluso ante tempranos pronunciamientos negativos, como el de Michel Laclotte, exdirector del Louvre, quien dud\u00f3 seriamente de la procedencia parisiense de la pieza para colocarla en la \u00f3rbita de la Escuela del Danubio.<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nCierto es que las primeras radiograf\u00edas invitaron al optimismo. Gracias a ellas, se descubri\u00f3 que un grueso repinte ocultaba dos figuras de la composici\u00f3n original. La agresiva capa de pintura ayud\u00f3 ir\u00f3nicamente a una mejor conservaci\u00f3n de esa parte de la obra, seg\u00fan record\u00f3 L\u00f3pez de Asia\u00edn, cuya paciente labor, apoyada econ\u00f3micamente por la Fundaci\u00f3n Iberdrola, se puede admirar en un v\u00eddeo que acompa\u00f1a a la exposici\u00f3n. Cuesti\u00f3n distinta es por qu\u00e9 nadie querr\u00eda tapar una porci\u00f3n tan importante del cuadro: \u201cProbablemente se hiciera con una venta en mente. Quiz\u00e1 consideraron que esas dos figuras entorpec\u00edan la pureza de la escena religiosa\u201d.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEn aquel momento del proceso ya solo restaba fechar la obra y buscar un posible autor. Los expertos del Prado ofrecen ante el primer enigma una aproximaci\u00f3n: la tabla pudo ser pintada \u201chacia 1405-1408\u201d. Es decir, poco antes o justo despu\u00e9s de la muerte del tipo que la encarg\u00f3 (a nadie se le escapar\u00e1 el simbolismo de la escena; Cristo en su \u00faltima oraci\u00f3n antes de ser traicionado).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEn cuanto a la autor\u00eda, Silva no tiene m\u00e1s remedio que quedarse esta vez en el terreno de las hip\u00f3tesis y se\u00f1alar a Colart de La\u00f3n como posible pintor del cuadro, que muy probablemente fue concebido como la porci\u00f3n central de un tr\u00edptico. Aparte de las semejanzas estil\u00edsticas con las obras que de \u00e9l se conocen, De La\u00f3n (1377-1411) fue pintor de Luis I de Orle\u00e1ns y lleg\u00f3 a habitar el mismo edificio que el duque.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nPese a los indicios, su nombre se acompa\u00f1a en la cartela de un signo de interrogaci\u00f3n. Y esta vez, mucho se teme Silva, ninguna ortiga acudir\u00e1 en su ayuda para resolver el enigma.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<span style=\"font-size: x-small;\"><br \/>\n<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<span style=\"font-size: x-small;\">Iker Seisdedos, Madrid: <i><a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2013\/02\/11\/actualidad\/1360612468_922148.html\" >El Prado alumbra una joya primitiva<\/a><\/i>, EL PA\u00cdS, 12 de febrero de 2013<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nLa clave que acab\u00f3 resolviendo el misterio tom\u00f3 la forma de una ortiga. 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As\u00ed que, se dijo Silva, la figura masculina no pod\u00eda ser sino la de Luis I de Orleans.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nClaro que en el espinoso mundo de las atribuciones y desatribuciones del arte antiguo, las intuiciones sirven de bien poco frente a las certezas.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto;margin-right: auto;text-align: center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/ep00.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/02\/11\/actualidad\/1360612468_922148_1360615949_noticia_grande.jpg\" style=\"margin-left: auto;margin-right: auto\"><img decoding=\"async\" alt=\"El antes y el despu\u00e9s de 'La oraci\u00f3n en el huerto': un repinte ocultaba las figuras de Luis I de Orleans y Santa In\u00e9s en la parte inferior izquierda\" border=\"0\" src=\"http:\/\/ep00.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/02\/11\/actualidad\/1360612468_922148_1360615949_noticia_grande.jpg\" title=\"El antes y el despu\u00e9s de 'La oraci\u00f3n en el huerto': un repinte ocultaba las figuras de Luis I de Orleans y Santa In\u00e9s en la parte inferior izquierda\" width=\"600\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center\">El antes y el despu\u00e9s de &#8216;<i>La oraci\u00f3n en el huerto<\/i>&#8216;: un repinte ocultaba las figuras de Luis I de Orleans y Santa In\u00e9s en la parte inferior izquierda<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nLa enigm\u00e1tica figura masculina viste una t\u00fanica \u201ca la \u00faltima moda del siglo XV\u201d, moteada de ortigas doradas. Las investigaciones condujeron a Silva a la conclusi\u00f3n de que el duque \u201chab\u00eda elegido esta divisa, s\u00edmbolo her\u00e1ldico del aguij\u00f3n de la muerte, a medida que se incrementaban las desavenencias con los duques de Borgo\u00f1a (primero con su t\u00edo Felipe el Atrevido y despu\u00e9s con su primo Juan Sin Miedo), a la par que sus ambiciones pol\u00edticas\u201d. De modo que el donante solo pod\u00eda ser uno: el ambicioso Luis I, que acabar\u00eda salvajemente asesinado en las calles de Par\u00eds a manos de sus enemigos.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n\u201cEl descubrimiento de las ortigas fue el&nbsp;<em>eureka<\/em>&nbsp;de esta historia\u201d, recordaba ayer la conservadora ante la tabla, de 56,5X42 cent\u00edmetros, que ciertamente luce un envidiable estado de conservaci\u00f3n gracias a la labor de Mar\u00eda Antonia L\u00f3pez de Asia\u00edn. La restauradora se ha dedicado durante m\u00e1s de un a\u00f1o a la tarea en el taller de la pinacoteca, donde \u00faltimamente andan acostumbrados a los milagros.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nEl obrado en esta ocasi\u00f3n se hace evidente al comparar el antes y el despu\u00e9s del rescate. Una fotograf\u00eda recuerda al lado de la pieza en la sala 58 A (donde permanecer\u00e1 hasta abril) el estado en el que la tabla lleg\u00f3 en 2011 al museo, cuando su anterior propietaria, una anciana para la que se rog\u00f3 el anonimato (aunque se dieron algunos datos: proviene de una familia francesa llegada a Espa\u00f1a en tiempos de Napole\u00f3n) la puso a disposici\u00f3n de Sotheby\u2019s para su venta. Tras unos primeros estudios que confirmaron su val\u00eda, la pinacoteca pag\u00f3 por ella 850.000 euros.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nNadie se atrevi\u00f3 ayer a aventurar cu\u00e1nto costar\u00eda la obra ahora que se conoce su verdadera importancia; en todo el mundo solo se conserva una docena de tablas de esta \u00e9poca y caracter\u00edsticas. La hip\u00f3tesis de que aterrice una similar en el mercado es altamente improbable, por decirlo educadamente. Gabriele Finaldi, director adjunto de conservaci\u00f3n, s\u00ed ofreci\u00f3 una pista: el Louvre pag\u00f3 recientemente siete millones de euros por una parecida, de mayor tama\u00f1o aunque peor estado de conservaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nA Finaldi se debe, como en ocasiones anteriores (tan memorables como el descubrimiento de&nbsp;<em>El vino de la fiesta de San Mart\u00edn,<\/em>&nbsp;de Pieter Bruegel el Viejo) la fe en las posibilidades de la obra. La mantuvo incluso ante tempranos pronunciamientos negativos, como el de Michel Laclotte, exdirector del Louvre, quien dud\u00f3 seriamente de la procedencia parisiense de la pieza para colocarla en la \u00f3rbita de la Escuela del Danubio.<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nCierto es que las primeras radiograf\u00edas invitaron al optimismo. Gracias a ellas, se descubri\u00f3 que un grueso repinte ocultaba dos figuras de la composici\u00f3n original. La agresiva capa de pintura ayud\u00f3 ir\u00f3nicamente a una mejor conservaci\u00f3n de esa parte de la obra, seg\u00fan record\u00f3 L\u00f3pez de Asia\u00edn, cuya paciente labor, apoyada econ\u00f3micamente por la Fundaci\u00f3n Iberdrola, se puede admirar en un v\u00eddeo que acompa\u00f1a a la exposici\u00f3n. Cuesti\u00f3n distinta es por qu\u00e9 nadie querr\u00eda tapar una porci\u00f3n tan importante del cuadro: \u201cProbablemente se hiciera con una venta en mente. Quiz\u00e1 consideraron que esas dos figuras entorpec\u00edan la pureza de la escena religiosa\u201d.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nEn aquel momento del proceso ya solo restaba fechar la obra y buscar un posible autor. Los expertos del Prado ofrecen ante el primer enigma una aproximaci\u00f3n: la tabla pudo ser pintada \u201chacia 1405-1408\u201d. Es decir, poco antes o justo despu\u00e9s de la muerte del tipo que la encarg\u00f3 (a nadie se le escapar\u00e1 el simbolismo de la escena; Cristo en su \u00faltima oraci\u00f3n antes de ser traicionado).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nEn cuanto a la autor\u00eda, Silva no tiene m\u00e1s remedio que quedarse esta vez en el terreno de las hip\u00f3tesis y se\u00f1alar a Colart de La\u00f3n como posible pintor del cuadro, que muy probablemente fue concebido como la porci\u00f3n central de un tr\u00edptico. Aparte de las semejanzas estil\u00edsticas con las obras que de \u00e9l se conocen, De La\u00f3n (1377-1411) fue pintor de Luis I de Orle\u00e1ns y lleg\u00f3 a habitar el mismo edificio que el duque.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nPese a los indicios, su nombre se acompa\u00f1a en la cartela de un signo de interrogaci\u00f3n. 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