{"id":66027,"date":"2013-08-31T09:46:00","date_gmt":"2013-08-31T09:46:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2013-08-31T09:46:00","modified_gmt":"2013-08-31T09:46:00","slug":"la-sala-secreta-del-prado-291","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2013\/08\/31\/la-sala-secreta-del-prado-291\/","title":{"rendered":"La sala secreta del Prado"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">\n\u201cEs<br \/>\nque me encanta el Barroco. Me encanta\u201d. La madre habla y la ni\u00f1a la<br \/>\nmira con verg\u00fcenza ajena. \u201cEl odio me distrae much\u00edsimo\u201d, piensa. Luego<br \/>\navanzan por la galer\u00eda. Cuando llegan ante&nbsp;<em>Saturno devorando a sus<br \/>\nhijos<\/em>, ese&nbsp;<em>poema<\/em>&nbsp;paternofilial, la muchacha<br \/>\ndice que el cuadro es muy bonito y la madre la corrige: no se puede<br \/>\nusar esa palabra para una pintura as\u00ed, hay que buscar otra:<br \/>\n\u00bfTremebundo? \u201cTremebundo, doloroso, pavoroso, pat\u00e9tico, c\u00f3smico,<br \/>\ninfernal, can\u00edbal, inquietante,<em>preesperp\u00e9ntico<\/em>\u201d, tercia el<br \/>\npadre. Desde que la madre se ha puesto a estudiar historia del arte, la<br \/>\npalabra bonito se ha convertido en tab\u00fa.<\/div>\n<p><\/p>\n<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/08\/03\/actualidad\/1375557841_203593_1375558313_noticia_normal.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/08\/03\/actualidad\/1375557841_203593_1375558313_noticia_normal.jpg\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\">Visitantes ante la copia de la Gioconda que se conserva en el Museo del Prado \/ <br \/>\nGORKA LEJARCEGI (EL PA\u00cdS)<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa<br \/>\nescena anterior est\u00e1 sacada de la novela de Marta Sanz&nbsp;<em>Daniela Astor y la caja<br \/>\nnegra<\/em>&nbsp;(Anagrama),<br \/>\nuno de los libros que, por lo menos en uno de sus cap\u00edtulos, ha pasado<br \/>\neste curso a engrosar ese g\u00e9nero literario llamado Museo del Prado. Sin<br \/>\ndestronar a la imbatible gu\u00eda de obras maestras escrita hace tres a\u00f1os<br \/>\npor Francisco Calvo Serraller para la Fundaci\u00f3n de Amigos de la<br \/>\npinacoteca \u201474 p\u00e1ginas, 2 euros, cabe en una mano\u2014, la cosecha ha sido<br \/>\nmuy buena: va de la cr\u00f3nica de Peio H. Ria\u00f1o sobre la famosa copia de la&nbsp;<em>Mona Lisa<\/em>&nbsp;\u2014<em>La otra Gioconda, el<br \/>\nreflejo de un mito<\/em>&nbsp;(Debate)\u2014<br \/>\nal poemario que Jos\u00e9 Ovejero titul\u00f3 escuetamente&nbsp;<em>Nueva gu\u00eda del Museo<br \/>\ndel Prado<\/em>&nbsp;(Demipage)<br \/>\npasando por&nbsp;<em>El<br \/>\nmaestro del Prado y las pinturas prof\u00e9ticas<\/em>&nbsp;(Planeta), el \u00faltimo&nbsp;<em>best seller<\/em>&nbsp;de Javier Sierra.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nAunque<br \/>\nsu tensi\u00f3n narrativa es tan tenue como la de los di\u00e1logos de Plat\u00f3n y<br \/>\nlos personajes son meros arquetipos portadores de informaci\u00f3n<em>secreta<\/em>&nbsp;sobre El Bosco, Rafael, El<br \/>\nGreco o Juan de Juanes, el libro de Sierra \u2014se dice que ha vendido<br \/>\n200.000 ejemplares\u2014 podr\u00eda ser al Prado lo que&nbsp;<em>El c\u00f3digo Da Vinci<\/em>&nbsp;al Louvre, un museo que ha<br \/>\nsabido explotar como ninguno su&nbsp;<em>glamour<\/em>&nbsp;por el lado de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nWalter<br \/>\nBenjamin dijo ir\u00f3nicamente que \u201cla expresi\u00f3n de quienes se pasean en<br \/>\nlas pinacotecas revela una mal disimulada decepci\u00f3n por el hecho de que<br \/>\nen ellas solo haya cuadros colgados\u201d, pero no deja de producir<br \/>\nmelancol\u00eda que a un museo no le baste con su colecci\u00f3n para convencer a<br \/>\nlos decepcionados. \u00bfQu\u00e9 falta? \u00bfUn multicine, un McDonald\u2019s, un casino,<br \/>\nuna tienda de Zara? \u00bfNo basta con que, como dec\u00eda el castizo, todos los<br \/>\ncuadros hayan sido pintados a mano?<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEn<br \/>\nmedio del fervor literario por el Prado, la primavera trajo una noticia<br \/>\ntriste: el museo perder\u00e1 en 2013 un cuarto de sus visitantes. La ca\u00edda<br \/>\ndel consumo y del turismo y la ausencia de exposiciones temporales de<br \/>\nmasas \u2014ante la crisis, fondo de armario\u2014 har\u00e1n que este a\u00f1o no se<br \/>\nalcancen las 2,8 millones de visitas del pasado.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLo<br \/>\ntriste, con todo, no es la p\u00e9rdida anunciada sino el hecho de que sea<br \/>\nnoticia. Algo va mal en un pa\u00eds que mide con la calculadora la<br \/>\nvitalidad de una instituci\u00f3n cuya mera existencia es la mejor se\u00f1al de<br \/>\nque no hemos perdido del todo la cabeza. Solo pensar que Tiziano y<br \/>\nnosotros pertenecemos a la misma especie animal infunde mucha<br \/>\nseguridad. \u00bfLo saben&nbsp;<em>los<br \/>\nmercados<\/em>? Ganas dan de pedir para el Prado rango de secretar\u00eda de<br \/>\nEstado, de zona despolitizada \u2014igual que si estuviera entre las dos<br \/>\nCoreas\u2014, de suelo sagrado y, metidos en la hip\u00e9rbole, hasta de para\u00edso<br \/>\nfiscal, aunque hubiera que instalar ese limbo en la sala XIII, que,<br \/>\ncomo recuerda Javier Sierra en su libro, no existe (lo que la convierte<br \/>\nen la verdadera habitaci\u00f3n secreta de la pinacoteca).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEn<br \/>\n2019 har\u00e1 doscientos a\u00f1os que abri\u00f3 el museo. Goya estaba vivo y su<br \/>\nobra marcaba el l\u00edmite cronol\u00f3gico de la colecci\u00f3n, que ten\u00eda 311<br \/>\npiezas. Hoy tiene 21.000. Con esas cifras ir\u00edamos servidos si no<br \/>\nvivi\u00e9ramos en un tiempo en el que la mejor manera de cumplir con un<br \/>\nprograma pol\u00edtico sobre la calidad de la educaci\u00f3n y de la sanidad<br \/>\nconsiste en aprobar a los estudiantes y en mandar a su casa a los<br \/>\nenfermos contra el criterio de maestros y m\u00e9dicos. Ya puestos a sumar,<br \/>\n2,8 millones de visitas parecen pocas visto lo que atesora el edificio<br \/>\nde Villanueva (<em>esquina<\/em>&nbsp;Rafael<br \/>\nMoneo) y el rigor con que lo hace. Pocas o demasiadas si nos olvidamos<br \/>\nde la cultura al peso. Si no nos olvidamos y se trata de recaudar, la<br \/>\nf\u00f3rmula es sencilla: usemos a Vel\u00e1zquez como recaudador y exiliado de<br \/>\nlujo, como a esos ingenieros que se van a Alemania. Aunque no<br \/>\nextra\u00f1ar\u00eda que los mismos que exigen&nbsp;<em>resultados<\/em>&nbsp;al Prado y a su equipo<br \/>\npusieran luego el grito en el cielo si hubiera que mandar a las meninas<br \/>\na hacer la calle.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEran<br \/>\notros tiempos, pero en 1963 el Louvre envi\u00f3 la&nbsp;<em>Mona Lisa<\/em>&nbsp;a Nueva York y Washington.<br \/>\nEn dos meses la vieron 1,6 millones de visitantes a un ritmo que<br \/>\nrecuerda aquel chiste en el que una pareja se lanza sobre el mostrador<br \/>\nde informaci\u00f3n del museo parisiense diciendo: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la&nbsp;<em>Gioconda?<\/em>&nbsp;Que tenemos el coche en<br \/>\ndoble fila\u201d.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nSon<br \/>\notros tiempos, cierto, pero hace solo seis a\u00f1os los Ufizzi \u2014que ahora<br \/>\nalquila salones para fiestas privadas\u2014 mand\u00f3 a Jap\u00f3n&nbsp;<em>La Anunciaci\u00f3n<\/em>&nbsp;de Leonardo. Ante la<br \/>\noposici\u00f3n de muchos expertos, el ministro italiano de Cultura llam\u00f3 al<br \/>\nviaje \u201csacrificio necesario\u201d. Uno de los opositores fue Alessandro<br \/>\nVezzosi, director del Museo Ideale Leonardiano de Vinci, que, con el<br \/>\ncuadro de vuelta ya en Florencia, cuestionaba el argumento de autoridad<br \/>\nde los n\u00fameros: \u201cExpusieron&nbsp;<em>La<br \/>\nAnunciaci\u00f3n<\/em>&nbsp;tres<br \/>\nmeses. La vieron cada d\u00eda 10.000 personas, dicen. Sale a tres segundos<br \/>\npor cabeza. Nadie va a convencerme de que eso es cultura\u201d. No lo es, en<br \/>\nefecto, es algo tremebundo, pavoroso, inquietante,&nbsp;<em>preesperp\u00e9ntico<\/em>,<br \/>\nc\u00f3smico.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: right;\">\nJavier Rodr\u00edguez Marcos: <i><a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2013\/08\/03\/actualidad\/1375557841_203593.html\" >La sala secreta del Prado<\/a><\/i>, EL PA\u00cdS, 4 de agosto de 2013<\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify\">\n\u201cEs<br \/>\nque me encanta el Barroco. Me encanta\u201d. La madre habla y la ni\u00f1a la<br \/>\nmira con verg\u00fcenza ajena. \u201cEl odio me distrae much\u00edsimo\u201d, piensa. Luego<br \/>\navanzan por la galer\u00eda. Cuando llegan ante&nbsp;<em>Saturno devorando a sus<br \/>\nhijos<\/em>, ese&nbsp;<em>poema<\/em>&nbsp;paternofilial, la muchacha<br \/>\ndice que el cuadro es muy bonito y la madre la corrige: no se puede<br \/>\nusar esa palabra para una pintura as\u00ed, hay que buscar otra:<br \/>\n\u00bfTremebundo? \u201cTremebundo, doloroso, pavoroso, pat\u00e9tico, c\u00f3smico,<br \/>\ninfernal, can\u00edbal, inquietante,<em>preesperp\u00e9ntico<\/em>\u201d, tercia el<br \/>\npadre. Desde que la madre se ha puesto a estudiar historia del arte, la<br \/>\npalabra bonito se ha convertido en tab\u00fa.<\/div>\n<p><\/p>\n<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto;margin-right: auto;text-align: center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/08\/03\/actualidad\/1375557841_203593_1375558313_noticia_normal.jpg\" style=\"margin-left: auto;margin-right: auto\"><img decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2013\/08\/03\/actualidad\/1375557841_203593_1375558313_noticia_normal.jpg\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center\">Visitantes ante la copia de la Gioconda que se conserva en el Museo del Prado \/ <br \/>\nGORKA LEJARCEGI (EL PA\u00cdS)<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<div style=\"text-align: justify\">\nLa<br \/>\nescena anterior est\u00e1 sacada de la novela de Marta Sanz&nbsp;<em>Daniela Astor y la caja<br \/>\nnegra<\/em>&nbsp;(Anagrama),<br \/>\nuno de los libros que, por lo menos en uno de sus cap\u00edtulos, ha pasado<br \/>\neste curso a engrosar ese g\u00e9nero literario llamado Museo del Prado. Sin<br \/>\ndestronar a la imbatible gu\u00eda de obras maestras escrita hace tres a\u00f1os<br \/>\npor Francisco Calvo Serraller para la Fundaci\u00f3n de Amigos de la<br \/>\npinacoteca \u201474 p\u00e1ginas, 2 euros, cabe en una mano\u2014, la cosecha ha sido<br \/>\nmuy buena: va de la cr\u00f3nica de Peio H. Ria\u00f1o sobre la famosa copia de la&nbsp;<em>Mona Lisa<\/em>&nbsp;\u2014<em>La otra Gioconda, el<br \/>\nreflejo de un mito<\/em>&nbsp;(Debate)\u2014<br \/>\nal poemario que Jos\u00e9 Ovejero titul\u00f3 escuetamente&nbsp;<em>Nueva gu\u00eda del Museo<br \/>\ndel Prado<\/em>&nbsp;(Demipage)<br \/>\npasando por&nbsp;<em>El<br \/>\nmaestro del Prado y las pinturas prof\u00e9ticas<\/em>&nbsp;(Planeta), el \u00faltimo&nbsp;<em>best seller<\/em>&nbsp;de Javier Sierra.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nAunque<br \/>\nsu tensi\u00f3n narrativa es tan tenue como la de los di\u00e1logos de Plat\u00f3n y<br \/>\nlos personajes son meros arquetipos portadores de informaci\u00f3n<em>secreta<\/em>&nbsp;sobre El Bosco, Rafael, El<br \/>\nGreco o Juan de Juanes, el libro de Sierra \u2014se dice que ha vendido<br \/>\n200.000 ejemplares\u2014 podr\u00eda ser al Prado lo que&nbsp;<em>El c\u00f3digo Da Vinci<\/em>&nbsp;al Louvre, un museo que ha<br \/>\nsabido explotar como ninguno su&nbsp;<em>glamour<\/em>&nbsp;por el lado de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nWalter<br \/>\nBenjamin dijo ir\u00f3nicamente que \u201cla expresi\u00f3n de quienes se pasean en<br \/>\nlas pinacotecas revela una mal disimulada decepci\u00f3n por el hecho de que<br \/>\nen ellas solo haya cuadros colgados\u201d, pero no deja de producir<br \/>\nmelancol\u00eda que a un museo no le baste con su colecci\u00f3n para convencer a<br \/>\nlos decepcionados. \u00bfQu\u00e9 falta? \u00bfUn multicine, un McDonald\u2019s, un casino,<br \/>\nuna tienda de Zara? \u00bfNo basta con que, como dec\u00eda el castizo, todos los<br \/>\ncuadros hayan sido pintados a mano?<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nEn<br \/>\nmedio del fervor literario por el Prado, la primavera trajo una noticia<br \/>\ntriste: el museo perder\u00e1 en 2013 un cuarto de sus visitantes. La ca\u00edda<br \/>\ndel consumo y del turismo y la ausencia de exposiciones temporales de<br \/>\nmasas \u2014ante la crisis, fondo de armario\u2014 har\u00e1n que este a\u00f1o no se<br \/>\nalcancen las 2,8 millones de visitas del pasado.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nLo<br \/>\ntriste, con todo, no es la p\u00e9rdida anunciada sino el hecho de que sea<br \/>\nnoticia. Algo va mal en un pa\u00eds que mide con la calculadora la<br \/>\nvitalidad de una instituci\u00f3n cuya mera existencia es la mejor se\u00f1al de<br \/>\nque no hemos perdido del todo la cabeza. Solo pensar que Tiziano y<br \/>\nnosotros pertenecemos a la misma especie animal infunde mucha<br \/>\nseguridad. \u00bfLo saben&nbsp;<em>los<br \/>\nmercados<\/em>? Ganas dan de pedir para el Prado rango de secretar\u00eda de<br \/>\nEstado, de zona despolitizada \u2014igual que si estuviera entre las dos<br \/>\nCoreas\u2014, de suelo sagrado y, metidos en la hip\u00e9rbole, hasta de para\u00edso<br \/>\nfiscal, aunque hubiera que instalar ese limbo en la sala XIII, que,<br \/>\ncomo recuerda Javier Sierra en su libro, no existe (lo que la convierte<br \/>\nen la verdadera habitaci\u00f3n secreta de la pinacoteca).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nEn<br \/>\n2019 har\u00e1 doscientos a\u00f1os que abri\u00f3 el museo. Goya estaba vivo y su<br \/>\nobra marcaba el l\u00edmite cronol\u00f3gico de la colecci\u00f3n, que ten\u00eda 311<br \/>\npiezas. Hoy tiene 21.000. Con esas cifras ir\u00edamos servidos si no<br \/>\nvivi\u00e9ramos en un tiempo en el que la mejor manera de cumplir con un<br \/>\nprograma pol\u00edtico sobre la calidad de la educaci\u00f3n y de la sanidad<br \/>\nconsiste en aprobar a los estudiantes y en mandar a su casa a los<br \/>\nenfermos contra el criterio de maestros y m\u00e9dicos. Ya puestos a sumar,<br \/>\n2,8 millones de visitas parecen pocas visto lo que atesora el edificio<br \/>\nde Villanueva (<em>esquina<\/em>&nbsp;Rafael<br \/>\nMoneo) y el rigor con que lo hace. Pocas o demasiadas si nos olvidamos<br \/>\nde la cultura al peso. Si no nos olvidamos y se trata de recaudar, la<br \/>\nf\u00f3rmula es sencilla: usemos a Vel\u00e1zquez como recaudador y exiliado de<br \/>\nlujo, como a esos ingenieros que se van a Alemania. Aunque no<br \/>\nextra\u00f1ar\u00eda que los mismos que exigen&nbsp;<em>resultados<\/em>&nbsp;al Prado y a su equipo<br \/>\npusieran luego el grito en el cielo si hubiera que mandar a las meninas<br \/>\na hacer la calle.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nEran<br \/>\notros tiempos, pero en 1963 el Louvre envi\u00f3 la&nbsp;<em>Mona Lisa<\/em>&nbsp;a Nueva York y Washington.<br \/>\nEn dos meses la vieron 1,6 millones de visitantes a un ritmo que<br \/>\nrecuerda aquel chiste en el que una pareja se lanza sobre el mostrador<br \/>\nde informaci\u00f3n del museo parisiense diciendo: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la&nbsp;<em>Gioconda?<\/em>&nbsp;Que tenemos el coche en<br \/>\ndoble fila\u201d.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\nSon<br \/>\notros tiempos, cierto, pero hace solo seis a\u00f1os los Ufizzi \u2014que ahora<br \/>\nalquila salones para fiestas privadas\u2014 mand\u00f3 a Jap\u00f3n&nbsp;<em>La Anunciaci\u00f3n<\/em>&nbsp;de Leonardo. Ante la<br \/>\noposici\u00f3n de muchos expertos, el ministro italiano de Cultura llam\u00f3 al<br \/>\nviaje \u201csacrificio necesario\u201d. Uno de los opositores fue Alessandro<br \/>\nVezzosi, director del Museo Ideale Leonardiano de Vinci, que, con el<br \/>\ncuadro de vuelta ya en Florencia, cuestionaba el argumento de autoridad<br \/>\nde los n\u00fameros: \u201cExpusieron&nbsp;<em>La<br \/>\nAnunciaci\u00f3n<\/em>&nbsp;tres<br \/>\nmeses. La vieron cada d\u00eda 10.000 personas, dicen. Sale a tres segundos<br \/>\npor cabeza. Nadie va a convencerme de que eso es cultura\u201d. No lo es, en<br \/>\nefecto, es algo tremebundo, pavoroso, inquietante,&nbsp;<em>preesperp\u00e9ntico<\/em>,<br \/>\nc\u00f3smico.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: right\">\nJavier Rodr\u00edguez Marcos: <i><a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2013\/08\/03\/actualidad\/1375557841_203593.html\" target=\"_blank\">La sala secreta del Prado<\/a><\/i>, EL PA\u00cdS, 4 de agosto de 2013<\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<\/div>\n","protected":false},"author":211,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1,661],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66027"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/211"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66027"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66027\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66045,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66027\/revisions\/66045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}