{"id":8352,"date":"2010-12-10T06:40:00","date_gmt":"2010-12-10T06:40:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-5642478656887788.post-7217767396439937014"},"modified":"2010-12-10T06:40:00","modified_gmt":"2010-12-10T06:40:00","slug":"un-atlas-atomizado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2010\/12\/10\/un-atlas-atomizado\/","title":{"rendered":"Un atlas atomizado"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-style: italic;\" id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_entradillaLabel\">A partir del <a href=\"http:\/\/www.elcultural.es\/version_papel\/LETRAS\/28281\/Atlas_Mnemosyne\"><em>Atlas Mnemosyne<\/em><\/a> de Aby Warburg, el Museo Reina Sof\u00eda recorre la historia del arte del siglo XX y hasta hoy.<\/span><span style=\"font-style: italic;\">    <\/span>    <\/div>\n<p>          <\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 300px; height: 200px;\" alt=\"Rosemarie Trockel: El intus legere en el g\u00f3tico manierista, 1988\" title=\"Rosemarie Trockel: El intus legere en el g\u00f3tico manierista, 1988\" src=\"http:\/\/www.elcultural.es\/imgBd\/20101203\/ARTE\/img\/28280_1.jpg\" align=\"right\" hspace=\"5\" vspace=\"5\" \/>Cuando <strong>Aby Warburg<\/strong>  ingres\u00f3 en abril de 1921 en Bellevue, la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica del Dr.  Binswanger, se dec\u00eda culpable, por haber despertado a los demonios  paganos del oscurantismo, del desencadenamiento de la I Guerra Mundial.  Lo cuenta Georges Didi-Huberman en su fascinante libro <em>La imagen superviviente. Historia del arte y tiempo de los fantasmas seg\u00fan Aby Warburg<\/em> (Abada, 2009), germen de este proyecto expositivo. <strong>El historiador puso sobre sus espaldas el sufrimiento de la humanidad a imagen del tit\u00e1n Atlas,<\/strong>  condenado a soportar la b\u00f3veda de los cielos. En la peque\u00f1a sala que  abre la exposici\u00f3n se re\u00fanen varios sufridos \u201cporteadores\u201d: un dibujo  del s. XVI del <em>Atlas Farnese,<\/em> dos fotograf\u00edas de August Sander y  un dibujo de Goya, adem\u00e1s de un amorfo \u201ctorso\u201d atado de Bruce Nauman  que hace pendant con el decapitado Atlas. La elocuente agrupaci\u00f3n resume  algunos de los conceptos fundamentales creados por Warburg: la  supervivencia y la migraci\u00f3n de las formas, el arcano lenguaje de los  gestos, la imagen-s\u00edntoma o la consideraci\u00f3n de s\u00ed mismo como  \u201cpsico-historiador\u201d, a la vez que hace referencia a su obra capital, el <a href=\"http:\/\/www.elcultural.es\/version_papel\/LETRAS\/28281\/Atlas_Mnemosyne\"><em>Atlas Mnemosyne.<\/em><\/a><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\">  <strong>El clave de esquizofrenia<\/strong><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\">  Lamentablemente, esta coherencia inicial se va diluyendo a medida que se avanza en el recorrido. <strong>Se trata sin duda de una exposici\u00f3n muy ambiciosa y seria, con una voluntad de hacer historia,<\/strong>  de explicar aspectos fundamentales en el devenir del arte del siglo XX,  pero son tantos los focos de atenci\u00f3n y las derivas de las ideas  manejadas, con altibajos en la idoneidad de las obras para  expresarlas&#8230; que acaba por no ser ni una muestra sobre Warburg, ni una  muestra sobre el Atlas, ni sobre el archivo, ni sobre los mapas, ni  sobre la sinraz\u00f3n, y a la vez todo ello.<strong> La esquizofrenia,<\/strong> que padeci\u00f3 Warburg y que pas\u00f3 a ser para \u00e9l una clave interpretativa para el arte, <strong>planea sobre esta exposici\u00f3n,<\/strong>  la cual empez\u00f3 a gestarse estando Juan Jos\u00e9 Lahuerta vinculado al  MNCARS, se cancel\u00f3 al cesar Ana Mart\u00ednez de Aguilar como directora y fue  retomada por Manuel Borja-Villel, que es su co-comisario m\u00e1s o menos a  la sombra. Quiz\u00e1 esa bicefalia, que Didi-Huberman califica como  enriquecedora, haya agravado la atomizaci\u00f3n.<\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\">  La exposici\u00f3n, que viajar\u00e1 al Museum f\u00fcr Neue Kunst, Karlsruhe y a la Sammlung Falckengerg de Hamburgo, <strong>se estructura en cuatro grandes bloques y nada menos que diecis\u00e9is cap\u00edtulos, bastante heterog\u00e9neos,<\/strong> en los que suelen yuxtaponerse, como en el <em>Atlas<\/em>  de Warburg, obras de diferentes \u00e9pocas y procedencias. El primer  bloque, \u201cConocer por las im\u00e1genes\u201d, arranca muy bien con la citada sala y  proyectos de artistas que intentan ordenar con criterios caprichosos la  historia del arte&#8230; pero se intercala una secci\u00f3n que es ya un poco  confusa, pues mezcla diversos \u201c\u00e1lbumes\u201d de im\u00e1genes con los abecedarios.  A continuaci\u00f3n entra en escena Walter Benjamin -tema para otra  exposici\u00f3n- con la figura del trapero, asociada a recopilaciones de  im\u00e1genes o documentos encontrados. El segundo bloque, \u201cRecomponer el  orden de las cosas\u201d incluye buena parte de las obras m\u00e1s interesantes de  la exposici\u00f3n en cap\u00edtulos que tratan sobre la historia natural, lo  informe y el juego con las im\u00e1genes. Blossfeldt, Painlev\u00e9, Paul Klee -un  delicado herbario-, Ernst, Stieglitz, Brassai, Polke, Marey, Coleman&#8230;  todas obras magn\u00edficas. Mas <strong>la coherencia queda ensombrecida por los dep\u00f3sitos de agua de los Becher,<\/strong>  introducidos con calzador, como la obra de Hains y Villegl\u00e9. Tampoco es  convincente la secci\u00f3n que cierra el bloque, sobre el tablero de juego,  con trabajos muy discordantes de Giacometti, Pedro G. Romero o Fischli  &amp; Weiss, quienes, por mucho que ilustren un concepto que pueda ser  pertinente, no tienen nada que ver ni entre s\u00ed. Y no queda clara su  relaci\u00f3n con la l\u00ednea argumental. <strong>El cat\u00e1logo no soluciona las dudas,<\/strong>  pues el estupendo ensayo de Didi-Huberman habla de mil asuntos  subyugantes a lo largo de m\u00e1s de 200 p\u00e1ginas pero dedica dos escasas a  la exposici\u00f3n y al porqu\u00e9 de sus elecciones.<\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\">  <strong>La cartograf\u00eda del paseante<\/strong><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"> \u201cRecomponer el orden de los lugares\u201d nos lleva a otra acepci\u00f3n de la palabra \u201catlas\u201d -de nuevo, a otra exposici\u00f3n-. <strong>La secci\u00f3n de mapas, aunque breve, es coherente,<\/strong>  al igual que la de postales y sellos, pero la que nos quiere explicar  la coexistencia de formas de representaci\u00f3n en los atlas geogr\u00e1ficos,  aun presentando obras de grandes artistas como Matta-Clark, Smithson,  Albers, Roni Horn&#8230; es muy inconexa. Luego lleva el comisario esa  diversidad en la cartograf\u00eda del espacio a la ciudad, de la mano de la  figura del \u201cpaseante\u201d y del situacionismo; algunas obras, como las de  Haacke o LeWitt, s\u00ed denotan una intenci\u00f3n de \u201cmapear\u201d las calles pero  otras resultan accesorias. Finalmente, cuando llegamos a \u201cRecomponer el  orden de los tiempos\u201d es casi mejor soltar el hilo de Ariadna y perderse  en el laberinto, concentr\u00e1ndonos -una vez m\u00e1s en el Reina Sof\u00eda sin  ayuda de las necesarias explicaciones- por las casi siempre <strong>muy interesantes obras individuales.<\/strong>  Nos encontramos luego, sin saber c\u00f3mo, en la I Guerra Mundial -\u00bfqu\u00e9  hace aqu\u00ed Ignasi Aball\u00ed?- y salimos atendiendo al lenguaje de gestos de  diferentes obras con las que se quieren actualizar \u201clas f\u00f3rmulas del  pathos\u201d. Otra vez Warburg.<\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\">  <strong>Una aventura arriesgada<\/strong><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"><\/span><br \/><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_textoLabel\"> Una conocida comisaria espa\u00f1ola me dijo hace poco que <strong>cuando los  historiadores organizan exposiciones suelen querer meterlo todo,  demasiadas obras. Es lo que le ha pasado a Georges Didi-Huberman,<\/strong>  cuyo prestigio como investigador y escritor es enorme pero cuya  experiencia curatorial es limitada: no tanto por el n\u00famero de piezas  que, siendo abundantes no resultan excesivas, sino por las  ramificaciones del argumento. Ya sabemos que el m\u00e9todo de Warburg tuvo  que admitir en su seno lo inconcluso, lo fragmentario y hasta cierto  punto lo inconcreto, pero llevar esas caracter\u00edsticas al discurso  expositivo es arriesgado. En cualquier caso, <strong>se trata de una aventura intelectual en la que merece la pena embarcarse,<\/strong> y demuestra una meritoria ambici\u00f3n, por parte del Museo Reina Sof\u00eda, de hacer exposiciones de gran calado.<\/span>   <\/p>\n<p>Un comentario algo  cr\u00edptico, se supone, a los ideales de la Modernidad en el pa\u00eds que se  relaciona con el Palm Pavilion de Tiravanija: una casa ideal para estas  latitudes que reinterpreta, en la misma clave ir\u00f3nica, la m\u00edtica Maison  Tropicale de Jean Prouv\u00e9. Hacia el modelo zoo El peligro de Inhotim es  el de convertirse en parque tem\u00e1tico o zoo del arte (incluido el  trenecito: \u00abA su derecha, el Matthew Barney en libertad; a su izquierda,  el foso de Adriana Varejao\u00bb). Las condiciones \u00abde laboratorio\u00bb pueden  volverse en su contra y convertirlo en una instituci\u00f3n fr\u00eda, aislada de  su contexto, higienizada. O quiz\u00e1 puedan explotarse al m\u00e1ximo: invitando  a comisarios que replanteen la colecci\u00f3n de forma cr\u00edtica y a artistas  que desplacen el inter\u00e9s desde la obra acabada y fetichista hacia el  trabajo en red y los procesos creativos, facilitando el encuentro entre  la comunidad cultural local y la gente de fuera: artistas, te\u00f3ricos,  gestores. Las posibilidades son muchas y el entusiasmo de todo el equipo  muy palpable. La experiencia de la visita a Inhotim se parece a la de  viajar por todo Brasil: con sus contradicciones y su energ\u00eda potencial,  siempre estimulante y (ojal\u00e1) debatible.<\/p>\n<p><small><span style=\"font-weight: bold;\" id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_subtituloLabel\">Atlas. \u00bfC\u00f3mo llevar el mundo a cuestas?.<\/span><span style=\"font-weight: bold;\" id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_fichaLabel\">Comisario: Georges Didi-Huberman. Museo Reina Sof\u00eda. Santa Isabel, 52. Madrid. Hasta el 28 de marzo.<\/span><\/small><\/p>\n<div style=\"text-align: right;\"><small><span id=\"ctl00_ctl00_ContentMaster_ContentArticulo_tituloLabel\">Elena Vozmediano, <a href=\"http:\/\/www.elcultural.es\/version_papel\/ARTE\/28280\/Un_atlas_atomizado\"><span style=\"font-style: italic;\">Un atlas atomizado<\/span><\/a><\/span>, EL MUNDO \/ El Cultural, 3 de diciembre de 2010<\/small><\/div>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-7217767396439937014?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-style: italic\">A partir del <a href=\"http:\/\/www.elcultural.es\/version_papel\/LETRAS\/28281\/Atlas_Mnemosyne\"><em>Atlas Mnemosyne<\/em><\/a> de Aby Warburg, el Museo Reina Sof\u00eda recorre la historia del arte del siglo XX y hasta hoy.<\/span><span style=\"font-style: italic\">    <\/span>    <\/div>\n<p>          <\/p>\n<div style=\"text-align: justify\"><span><img decoding=\"async\" style=\"width: 300px;height: 200px\" alt=\"Rosemarie Trockel: El intus legere en el g\u00f3tico manierista, 1988\" title=\"Rosemarie Trockel: El intus legere en el g\u00f3tico manierista, 1988\" src=\"http:\/\/www.elcultural.es\/imgBd\/20101203\/ARTE\/img\/28280_1.jpg\" align=\"right\" hspace=\"5\" vspace=\"5\" \/>Cuando <strong>Aby Warburg<\/strong>  ingres\u00f3 en abril de 1921 en Bellevue, la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica del Dr.  Binswanger, se dec\u00eda culpable, por haber despertado a los demonios  paganos del oscurantismo, del desencadenamiento de la I Guerra Mundial.  Lo cuenta Georges Didi-Huberman en su fascinante libro <em>La imagen superviviente. Historia del arte y tiempo de los fantasmas seg\u00fan Aby Warburg<\/em> (Abada, 2009), germen de este proyecto expositivo. <strong>El historiador puso sobre sus espaldas el sufrimiento de la humanidad a imagen del tit\u00e1n Atlas,<\/strong>  condenado a soportar la b\u00f3veda de los cielos. En la peque\u00f1a sala que  abre la exposici\u00f3n se re\u00fanen varios sufridos \u201cporteadores\u201d: un dibujo  del s. XVI del <em>Atlas Farnese,<\/em> dos fotograf\u00edas de August Sander y  un dibujo de Goya, adem\u00e1s de un amorfo \u201ctorso\u201d atado de Bruce Nauman  que hace pendant con el decapitado Atlas. La elocuente agrupaci\u00f3n resume  algunos de los conceptos fundamentales creados por Warburg: la  supervivencia y la migraci\u00f3n de las formas, el arcano lenguaje de los  gestos, la imagen-s\u00edntoma o la consideraci\u00f3n de s\u00ed mismo como  \u201cpsico-historiador\u201d, a la vez que hace referencia a su obra capital, el <a href=\"http:\/\/www.elcultural.es\/version_papel\/LETRAS\/28281\/Atlas_Mnemosyne\"><em>Atlas Mnemosyne.<\/em><\/a><\/span><br \/><span><\/span><br \/><span>  <strong>El clave de esquizofrenia<\/strong><\/span><br \/><span><\/span><br \/><span>  Lamentablemente, esta coherencia inicial se va diluyendo a medida que se avanza en el recorrido. <strong>Se trata sin duda de una exposici\u00f3n muy ambiciosa y seria, con una voluntad de hacer historia,<\/strong>  de explicar aspectos fundamentales en el devenir del arte del siglo XX,  pero son tantos los focos de atenci\u00f3n y las derivas de las ideas  manejadas, con altibajos en la idoneidad de las obras para  expresarlas&#8230; que acaba por no ser ni una muestra sobre Warburg, ni una  muestra sobre el Atlas, ni sobre el archivo, ni sobre los mapas, ni  sobre la sinraz\u00f3n, y a la vez todo ello.<strong> La esquizofrenia,<\/strong> que padeci\u00f3 Warburg y que pas\u00f3 a ser para \u00e9l una clave interpretativa para el arte, <strong>planea sobre esta exposici\u00f3n,<\/strong>  la cual empez\u00f3 a gestarse estando Juan Jos\u00e9 Lahuerta vinculado al  MNCARS, se cancel\u00f3 al cesar Ana Mart\u00ednez de Aguilar como directora y fue  retomada por Manuel Borja-Villel, que es su co-comisario m\u00e1s o menos a  la sombra. Quiz\u00e1 esa bicefalia, que Didi-Huberman califica como  enriquecedora, haya agravado la atomizaci\u00f3n.<\/span><br \/><span><\/span><br \/><span>  La exposici\u00f3n, que viajar\u00e1 al Museum f\u00fcr Neue Kunst, Karlsruhe y a la Sammlung Falckengerg de Hamburgo, <strong>se estructura en cuatro grandes bloques y nada menos que diecis\u00e9is cap\u00edtulos, bastante heterog\u00e9neos,<\/strong> en los que suelen yuxtaponerse, como en el <em>Atlas<\/em>  de Warburg, obras de diferentes \u00e9pocas y procedencias. El primer  bloque, \u201cConocer por las im\u00e1genes\u201d, arranca muy bien con la citada sala y  proyectos de artistas que intentan ordenar con criterios caprichosos la  historia del arte&#8230; pero se intercala una secci\u00f3n que es ya un poco  confusa, pues mezcla diversos \u201c\u00e1lbumes\u201d de im\u00e1genes con los abecedarios.  A continuaci\u00f3n entra en escena Walter Benjamin -tema para otra  exposici\u00f3n- con la figura del trapero, asociada a recopilaciones de  im\u00e1genes o documentos encontrados. El segundo bloque, \u201cRecomponer el  orden de las cosas\u201d incluye buena parte de las obras m\u00e1s interesantes de  la exposici\u00f3n en cap\u00edtulos que tratan sobre la historia natural, lo  informe y el juego con las im\u00e1genes. Blossfeldt, Painlev\u00e9, Paul Klee -un  delicado herbario-, Ernst, Stieglitz, Brassai, Polke, Marey, Coleman&#8230;  todas obras magn\u00edficas. Mas <strong>la coherencia queda ensombrecida por los dep\u00f3sitos de agua de los Becher,<\/strong>  introducidos con calzador, como la obra de Hains y Villegl\u00e9. Tampoco es  convincente la secci\u00f3n que cierra el bloque, sobre el tablero de juego,  con trabajos muy discordantes de Giacometti, Pedro G. Romero o Fischli  &amp; Weiss, quienes, por mucho que ilustren un concepto que pueda ser  pertinente, no tienen nada que ver ni entre s\u00ed. Y no queda clara su  relaci\u00f3n con la l\u00ednea argumental. <strong>El cat\u00e1logo no soluciona las dudas,<\/strong>  pues el estupendo ensayo de Didi-Huberman habla de mil asuntos  subyugantes a lo largo de m\u00e1s de 200 p\u00e1ginas pero dedica dos escasas a  la exposici\u00f3n y al porqu\u00e9 de sus elecciones.<\/span><br \/><span><\/span><br \/><span>  <strong>La cartograf\u00eda del paseante<\/strong><\/span><br \/><span><\/span><br \/><span> \u201cRecomponer el orden de los lugares\u201d nos lleva a otra acepci\u00f3n de la palabra \u201catlas\u201d -de nuevo, a otra exposici\u00f3n-. <strong>La secci\u00f3n de mapas, aunque breve, es coherente,<\/strong>  al igual que la de postales y sellos, pero la que nos quiere explicar  la coexistencia de formas de representaci\u00f3n en los atlas geogr\u00e1ficos,  aun presentando obras de grandes artistas como Matta-Clark, Smithson,  Albers, Roni Horn&#8230; es muy inconexa. Luego lleva el comisario esa  diversidad en la cartograf\u00eda del espacio a la ciudad, de la mano de la  figura del \u201cpaseante\u201d y del situacionismo; algunas obras, como las de  Haacke o LeWitt, s\u00ed denotan una intenci\u00f3n de \u201cmapear\u201d las calles pero  otras resultan accesorias. Finalmente, cuando llegamos a \u201cRecomponer el  orden de los tiempos\u201d es casi mejor soltar el hilo de Ariadna y perderse  en el laberinto, concentr\u00e1ndonos -una vez m\u00e1s en el Reina Sof\u00eda sin  ayuda de las necesarias explicaciones- por las casi siempre <strong>muy interesantes obras individuales.<\/strong>  Nos encontramos luego, sin saber c\u00f3mo, en la I Guerra Mundial -\u00bfqu\u00e9  hace aqu\u00ed Ignasi Aball\u00ed?- y salimos atendiendo al lenguaje de gestos de  diferentes obras con las que se quieren actualizar \u201clas f\u00f3rmulas del  pathos\u201d. Otra vez Warburg.<\/span><br \/><span><\/span><br \/><span>  <strong>Una aventura arriesgada<\/strong><\/span><br \/><span><\/span><br \/><span> Una conocida comisaria espa\u00f1ola me dijo hace poco que <strong>cuando los  historiadores organizan exposiciones suelen querer meterlo todo,  demasiadas obras. Es lo que le ha pasado a Georges Didi-Huberman,<\/strong>  cuyo prestigio como investigador y escritor es enorme pero cuya  experiencia curatorial es limitada: no tanto por el n\u00famero de piezas  que, siendo abundantes no resultan excesivas, sino por las  ramificaciones del argumento. Ya sabemos que el m\u00e9todo de Warburg tuvo  que admitir en su seno lo inconcluso, lo fragmentario y hasta cierto  punto lo inconcreto, pero llevar esas caracter\u00edsticas al discurso  expositivo es arriesgado. En cualquier caso, <strong>se trata de una aventura intelectual en la que merece la pena embarcarse,<\/strong> y demuestra una meritoria ambici\u00f3n, por parte del Museo Reina Sof\u00eda, de hacer exposiciones de gran calado.<\/span>   <\/p>\n<p>Un comentario algo  cr\u00edptico, se supone, a los ideales de la Modernidad en el pa\u00eds que se  relaciona con el Palm Pavilion de Tiravanija: una casa ideal para estas  latitudes que reinterpreta, en la misma clave ir\u00f3nica, la m\u00edtica Maison  Tropicale de Jean Prouv\u00e9. Hacia el modelo zoo El peligro de Inhotim es  el de convertirse en parque tem\u00e1tico o zoo del arte (incluido el  trenecito: \u00abA su derecha, el Matthew Barney en libertad; a su izquierda,  el foso de Adriana Varejao\u00bb). Las condiciones \u00abde laboratorio\u00bb pueden  volverse en su contra y convertirlo en una instituci\u00f3n fr\u00eda, aislada de  su contexto, higienizada. O quiz\u00e1 puedan explotarse al m\u00e1ximo: invitando  a comisarios que replanteen la colecci\u00f3n de forma cr\u00edtica y a artistas  que desplacen el inter\u00e9s desde la obra acabada y fetichista hacia el  trabajo en red y los procesos creativos, facilitando el encuentro entre  la comunidad cultural local y la gente de fuera: artistas, te\u00f3ricos,  gestores. Las posibilidades son muchas y el entusiasmo de todo el equipo  muy palpable. La experiencia de la visita a Inhotim se parece a la de  viajar por todo Brasil: con sus contradicciones y su energ\u00eda potencial,  siempre estimulante y (ojal\u00e1) debatible.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: bold\">Atlas. \u00bfC\u00f3mo llevar el mundo a cuestas?.<\/span><span style=\"font-weight: bold\">Comisario: Georges Didi-Huberman. Museo Reina Sof\u00eda. Santa Isabel, 52. Madrid. Hasta el 28 de marzo.<\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: right\"><span>Elena Vozmediano, <a href=\"http:\/\/www.elcultural.es\/version_papel\/ARTE\/28280\/Un_atlas_atomizado\"><span style=\"font-style: italic\">Un atlas atomizado<\/span><\/a><\/span>, EL MUNDO \/ El Cultural, 3 de diciembre de 2010<\/div>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-7217767396439937014?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"author":211,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1,661],"tags":[1190,7226],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8352"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/211"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8352"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8352\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}