{"id":842,"date":"2010-05-02T07:53:00","date_gmt":"2010-05-02T07:53:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-5642478656887788.post-4638553246114279892"},"modified":"2010-05-02T07:53:00","modified_gmt":"2010-05-02T07:53:00","slug":"arquitecturas-de-exposicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2010\/05\/02\/arquitecturas-de-exposicion\/","title":{"rendered":"Arquitecturas de exposici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">  Debiera ser f\u00e1cil ponerse de acuerdo sobre algunas caracter\u00edsticas y consecuencias que sobre la ciudad y la arquitectura han tenido desde mediados del siglo XIX las llamadas exposiciones universales, con sus diferentes ap\u00e9ndices internacionales o tem\u00e1ticos. Es posible que una primera aproximaci\u00f3n permita contemplarlas como acontecimientos ef\u00edmeros, tambi\u00e9n en relaci\u00f3n a sus arquitecturas y a las transformaciones urbanas generadas, cuando eso ha ocurrido. Pero se trata de una peculiar interpretaci\u00f3n y uso de lo ef\u00edmero que afecta tanto a lo local como a lo universal, a sus acepciones y significados simb\u00f3licos, muchas veces contradictorios entre s\u00ed. Es decir, estamos ante espacios y arquitecturas, contenidos y usos, atrapados en una doble condici\u00f3n inquietante de lo ef\u00edmero: la de su breve duraci\u00f3n en el tiempo y la de la provisionalidad de lo construido; o, dicho de otro modo, la de la fragilidad y obsolescencia de los contenidos y la de la ficci\u00f3n de la representaci\u00f3n y su consumo acr\u00edtico y \u00e1gil, ligero y leve en su pretendida trascendencia, m\u00e1s all\u00e1 de su duraci\u00f3n en la memoria y la anticipaci\u00f3n de futuras propuestas tanto arquitect\u00f3nicas como culturales y pol\u00edticas, no siempre felices.<br \/><strong><img decoding=\"async\" title=\"Interior del Crystal Palace, 1851\" style=\"width: 300px; height: 259px;\" alt=\"Interior del Crystal Palace, 1851\" src=\"http:\/\/arkyotras.files.wordpress.com\/2008\/10\/crystal_palace.jpg?w=300&amp;h=259\" align=\"left\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/strong><br \/><strong>Bajo un invernadero.<\/strong> En este sentido, no es s\u00f3lo metaf\u00f3rico que la considerada primera Exposici\u00f3n Universal, la de Londres de 1851, fuera cobijada bajo un invernadero cambiado de escala, el famoso y ef\u00edmero Crystal Palace, dise\u00f1ado en Hyde Park para no durar por Joseph Paxton, famoso constructor de dispositivos semejantes. Levantado en hierro y cristal, con piezas prefabricadas y desmontables, como despu\u00e9s continuar\u00eda haci\u00e9ndose en exposiciones posteriores, el Palacio de Cristal se convirti\u00f3 en una gigantesca arquitectura de jard\u00edn que cobijaba -para simularlos imperecederos- la naturaleza del parque -con prof\u00e9tico y consciente sentido ecol\u00f3gico- y el bazar simb\u00f3lico de sus contenidos: un canto primaveral al libre mercado, al progreso de las naciones y al desarrollo industrial y tecnol\u00f3gico, a sus novedades, incluidas las arquitect\u00f3nicas.<\/p>\n<p>De hecho, los jardines siempre fueron met\u00e1foras del mundo, equilibrios imposibles entre arquitectura y Naturaleza, pero dichos y dise\u00f1ados por los due\u00f1os del jard\u00edn, propaganda de s\u00ed mismos, autobiograf\u00edas encerradas entre cosas y aguas, plantas y paseantes. Es verdad que en la exposiciones universales hay un cambio de escala, pero el due\u00f1o de cada una sigue dictando y colocando los puntos y las comas en el papel del espacio en el que se levantan, como describiera que \u00abescrib\u00eda\u00bb, ya en el siglo XVIII, un c\u00e9lebre dise\u00f1ador de jardines como \u00abCapability\u00bb Brown. Y no caben dudas sobre el hecho de que esas caracter\u00edsticas gen\u00e9ricas, cambiantes con el paso de los a\u00f1os, no se han modificado sustancialmente. Aunque el empe\u00f1o haya sido casi siempre un fiasco, desmentido tozudamente por la Historia: todav\u00eda hoy el lema-ficci\u00f3n en Shanghai es, como es conocido, \u00abMejor ciudad, mejor vida\u00bb. No har\u00e9 comentario alguno.<\/p>\n<p><strong>Primavera eterna.<\/strong> Mantener en una eterna primavera el mercado y sus sue\u00f1os, incluyendo la Naturaleza y el habitar roto por las metr\u00f3polis -parece que nacidas para considerarnos a todos eternos n\u00f3madas-, enmarcados en artificios arquitect\u00f3nicos siempre nuevos y paralelos a lo real, en utop\u00edas de consuelo construidas con los m\u00e1s modernos e ins\u00f3litos materiales y composiciones, acompa\u00f1ados del placer marcado de la visita distra\u00edda por el bazar de los contenidos, con el espectador convertido en usuario persuadido y seducido por las bondades expuestas y por las diferentes propagandas nacionales, pol\u00edtica, comercial e ideol\u00f3gicamente planificadas, no ha cambiado sustancialmente.<\/p>\n<p>Cabe recordar en este sentido que las exposiciones universales, sus edificios y contenidos, recibieron siempre cr\u00edticas sobre sus \u00faltimos significados, aunque, a la postre, no sirvieron sino para consolidar su can\u00f3nica intencionalidad, tan poco cambiante despu\u00e9s de siglo y medio, que concita el entusiasmo masivo ante sus peri\u00f3dicas apariciones. Me refiero, y es s\u00f3lo un ejemplo, a cuando en la de Par\u00eds de 1878, se present\u00f3 parte del regalo que la Francia \u00abmas\u00f3nica\u00bb iba a hacer a los EE.UU., la Estatua de la Libertad. El fragmento era la cabeza colosal de la escultura que habr\u00eda de levantarse en la isla de Ellis, y se pod\u00eda entrar en ella, como parte del espect\u00e1culo siempre ef\u00edmero de estos universos. Los visitantes an\u00f3nimos fueron capaces por una vez de ser certeros, y era cotidiano que al entrar en ella confirmaran que hab\u00edan descubierto que la cabeza de la libertad carec\u00eda de cerebro. \u00a1Fascinante!, como en un carnaval, como en un mundo al rev\u00e9s, que es lo que ilustran estos acontecimientos.<img decoding=\"async\" style=\"width: 203px; height: 254px;\" alt=\"Torre Eiffel, 1889\" title=\"Torre Eiffel, 1889\" src=\"http:\/\/www.absolut-paris.com\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/torre-eiffel.jpg\" align=\"right\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es sabido que esa voluntaria reducci\u00f3n y renuncia a la permanencia es la que los convierte en activos recursos de la memoria, en laboratorios de ideas, formas y comportamientos predeterminados, en estados de la cuesti\u00f3n y anticipaciones de promesas casi nunca cumplidas, aunque quedan siempre testimonios gr\u00e1ficos de algunas arquitecturas distintas, ensayos a contracorriente en espacios densos de banalidades, ciertas intuiciones de formas y lenguajes, rescoldos cr\u00edticos cargados de novedades.<\/p>\n<p><strong>El mundo de carnaval.<\/strong> Son como un sue\u00f1o, cuando no se trata de pesadillas o de mundos al rev\u00e9s, carnavales que celebran los mitos del progreso, la paz, la cultura y la civilizaci\u00f3n universales, y los ridiculizan con su misma presencia o mediante la risa, el espect\u00e1culo placentero, la parodia y los t\u00f3picos de contenido nacional o directamente beligerante. \u00bfC\u00f3mo no recordar que a una de las pocas arquitecturas memorables que han resistido a un acontecimiento semejante, la Torre Eiffel (1889) en Par\u00eds, la quisieron disfrazar de absurda escultura o de columna honoraria en proyectos presentados para la Exposici\u00f3n de 1900? Y es que no hay mayor contradicci\u00f3n que la b\u00fasqueda de un consenso entre lo nacional y lo universal, entre la vida real y su simulacro. Es m\u00e1s, juntos en un mismo espacio, el de la exposiciones universales o internacionales, son y han sido casi siempre presagio o glosa de un conflicto, de una tensi\u00f3n, de los ca\u00f1ones Krupp a la presencia del Pabell\u00f3n Espa\u00f1ol de 1937, al lado del de la Alemania nazi o de la Rusia sovi\u00e9tica, o a la irritante permanencia del vulgar Atomium de la Exposici\u00f3n de Bruselas de 1958.<\/p>\n<p>Ser\u00eda una tentaci\u00f3n proponer que las exposiciones universales o internacionales no son sino una prolongaci\u00f3n simb\u00f3lica de las fiestas tr\u00e1gicamente triunfales, ceremoniales, rituales o conmemorativas del Antiguo R\u00e9gimen, pero cabe pensar que lo son. Es decir, la ocasi\u00f3n temporal de transformar teatralmente la vida cotidiana y real, enmascar\u00e1ndola en forma de espect\u00e1culo y propaganda a mayor gloria del poder pol\u00edtico o religioso. Aunque incluso aqu\u00e9llas sirvieron como ensayos de nuevas arquitecturas y lenguajes: lo ef\u00edmero urbano se ha convertido en ef\u00edmero universal, la ciudad suplantada por la ficci\u00f3n de lo global. A\u00fan as\u00ed, queda la memoria de algunas arquitecturas. Otras, mejor no recordarlas.<\/p>\n<p><span style=\";font-family:trebuchet ms;font-size:85%;\"  >Delf\u00edn Rodr\u00edguez: <a href=\"http:\/\/www.abc.es\/abcd\/noticia.asp?id=14512&amp;num=947&amp;sec=31\"><span style=\"font-style: italic;\">Arquitecturas de exposici\u00f3n<\/span><\/a>, ABCD Las Artes y Las Letras, n\u00ba 947, 2 de mayo de 2010<\/span><\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-4638553246114279892?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify\">  Debiera ser f\u00e1cil ponerse de acuerdo sobre algunas caracter\u00edsticas y consecuencias que sobre la ciudad y la arquitectura han tenido desde mediados del siglo XIX las llamadas exposiciones universales, con sus diferentes ap\u00e9ndices internacionales o tem\u00e1ticos. Es posible que una primera aproximaci\u00f3n permita contemplarlas como acontecimientos ef\u00edmeros, tambi\u00e9n en relaci\u00f3n a sus arquitecturas y a las transformaciones urbanas generadas, cuando eso ha ocurrido. Pero se trata de una peculiar interpretaci\u00f3n y uso de lo ef\u00edmero que afecta tanto a lo local como a lo universal, a sus acepciones y significados simb\u00f3licos, muchas veces contradictorios entre s\u00ed. Es decir, estamos ante espacios y arquitecturas, contenidos y usos, atrapados en una doble condici\u00f3n inquietante de lo ef\u00edmero: la de su breve duraci\u00f3n en el tiempo y la de la provisionalidad de lo construido; o, dicho de otro modo, la de la fragilidad y obsolescencia de los contenidos y la de la ficci\u00f3n de la representaci\u00f3n y su consumo acr\u00edtico y \u00e1gil, ligero y leve en su pretendida trascendencia, m\u00e1s all\u00e1 de su duraci\u00f3n en la memoria y la anticipaci\u00f3n de futuras propuestas tanto arquitect\u00f3nicas como culturales y pol\u00edticas, no siempre felices.<br \/><strong><img decoding=\"async\" title=\"Interior del Crystal Palace, 1851\" style=\"width: 300px;height: 259px\" alt=\"Interior del Crystal Palace, 1851\" src=\"http:\/\/arkyotras.files.wordpress.com\/2008\/10\/crystal_palace.jpg?w=300&amp;h=259\" align=\"left\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/strong><br \/><strong>Bajo un invernadero.<\/strong> En este sentido, no es s\u00f3lo metaf\u00f3rico que la considerada primera Exposici\u00f3n Universal, la de Londres de 1851, fuera cobijada bajo un invernadero cambiado de escala, el famoso y ef\u00edmero Crystal Palace, dise\u00f1ado en Hyde Park para no durar por Joseph Paxton, famoso constructor de dispositivos semejantes. Levantado en hierro y cristal, con piezas prefabricadas y desmontables, como despu\u00e9s continuar\u00eda haci\u00e9ndose en exposiciones posteriores, el Palacio de Cristal se convirti\u00f3 en una gigantesca arquitectura de jard\u00edn que cobijaba -para simularlos imperecederos- la naturaleza del parque -con prof\u00e9tico y consciente sentido ecol\u00f3gico- y el bazar simb\u00f3lico de sus contenidos: un canto primaveral al libre mercado, al progreso de las naciones y al desarrollo industrial y tecnol\u00f3gico, a sus novedades, incluidas las arquitect\u00f3nicas.<\/p>\n<p>De hecho, los jardines siempre fueron met\u00e1foras del mundo, equilibrios imposibles entre arquitectura y Naturaleza, pero dichos y dise\u00f1ados por los due\u00f1os del jard\u00edn, propaganda de s\u00ed mismos, autobiograf\u00edas encerradas entre cosas y aguas, plantas y paseantes. Es verdad que en la exposiciones universales hay un cambio de escala, pero el due\u00f1o de cada una sigue dictando y colocando los puntos y las comas en el papel del espacio en el que se levantan, como describiera que \u00abescrib\u00eda\u00bb, ya en el siglo XVIII, un c\u00e9lebre dise\u00f1ador de jardines como \u00abCapability\u00bb Brown. Y no caben dudas sobre el hecho de que esas caracter\u00edsticas gen\u00e9ricas, cambiantes con el paso de los a\u00f1os, no se han modificado sustancialmente. Aunque el empe\u00f1o haya sido casi siempre un fiasco, desmentido tozudamente por la Historia: todav\u00eda hoy el lema-ficci\u00f3n en Shanghai es, como es conocido, \u00abMejor ciudad, mejor vida\u00bb. No har\u00e9 comentario alguno.<\/p>\n<p><strong>Primavera eterna.<\/strong> Mantener en una eterna primavera el mercado y sus sue\u00f1os, incluyendo la Naturaleza y el habitar roto por las metr\u00f3polis -parece que nacidas para considerarnos a todos eternos n\u00f3madas-, enmarcados en artificios arquitect\u00f3nicos siempre nuevos y paralelos a lo real, en utop\u00edas de consuelo construidas con los m\u00e1s modernos e ins\u00f3litos materiales y composiciones, acompa\u00f1ados del placer marcado de la visita distra\u00edda por el bazar de los contenidos, con el espectador convertido en usuario persuadido y seducido por las bondades expuestas y por las diferentes propagandas nacionales, pol\u00edtica, comercial e ideol\u00f3gicamente planificadas, no ha cambiado sustancialmente.<\/p>\n<p>Cabe recordar en este sentido que las exposiciones universales, sus edificios y contenidos, recibieron siempre cr\u00edticas sobre sus \u00faltimos significados, aunque, a la postre, no sirvieron sino para consolidar su can\u00f3nica intencionalidad, tan poco cambiante despu\u00e9s de siglo y medio, que concita el entusiasmo masivo ante sus peri\u00f3dicas apariciones. Me refiero, y es s\u00f3lo un ejemplo, a cuando en la de Par\u00eds de 1878, se present\u00f3 parte del regalo que la Francia \u00abmas\u00f3nica\u00bb iba a hacer a los EE.UU., la Estatua de la Libertad. El fragmento era la cabeza colosal de la escultura que habr\u00eda de levantarse en la isla de Ellis, y se pod\u00eda entrar en ella, como parte del espect\u00e1culo siempre ef\u00edmero de estos universos. Los visitantes an\u00f3nimos fueron capaces por una vez de ser certeros, y era cotidiano que al entrar en ella confirmaran que hab\u00edan descubierto que la cabeza de la libertad carec\u00eda de cerebro. \u00a1Fascinante!, como en un carnaval, como en un mundo al rev\u00e9s, que es lo que ilustran estos acontecimientos.<img decoding=\"async\" style=\"width: 203px;height: 254px\" alt=\"Torre Eiffel, 1889\" title=\"Torre Eiffel, 1889\" src=\"http:\/\/www.absolut-paris.com\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/torre-eiffel.jpg\" align=\"right\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es sabido que esa voluntaria reducci\u00f3n y renuncia a la permanencia es la que los convierte en activos recursos de la memoria, en laboratorios de ideas, formas y comportamientos predeterminados, en estados de la cuesti\u00f3n y anticipaciones de promesas casi nunca cumplidas, aunque quedan siempre testimonios gr\u00e1ficos de algunas arquitecturas distintas, ensayos a contracorriente en espacios densos de banalidades, ciertas intuiciones de formas y lenguajes, rescoldos cr\u00edticos cargados de novedades.<\/p>\n<p><strong>El mundo de carnaval.<\/strong> Son como un sue\u00f1o, cuando no se trata de pesadillas o de mundos al rev\u00e9s, carnavales que celebran los mitos del progreso, la paz, la cultura y la civilizaci\u00f3n universales, y los ridiculizan con su misma presencia o mediante la risa, el espect\u00e1culo placentero, la parodia y los t\u00f3picos de contenido nacional o directamente beligerante. \u00bfC\u00f3mo no recordar que a una de las pocas arquitecturas memorables que han resistido a un acontecimiento semejante, la Torre Eiffel (1889) en Par\u00eds, la quisieron disfrazar de absurda escultura o de columna honoraria en proyectos presentados para la Exposici\u00f3n de 1900? Y es que no hay mayor contradicci\u00f3n que la b\u00fasqueda de un consenso entre lo nacional y lo universal, entre la vida real y su simulacro. Es m\u00e1s, juntos en un mismo espacio, el de la exposiciones universales o internacionales, son y han sido casi siempre presagio o glosa de un conflicto, de una tensi\u00f3n, de los ca\u00f1ones Krupp a la presencia del Pabell\u00f3n Espa\u00f1ol de 1937, al lado del de la Alemania nazi o de la Rusia sovi\u00e9tica, o a la irritante permanencia del vulgar Atomium de la Exposici\u00f3n de Bruselas de 1958.<\/p>\n<p>Ser\u00eda una tentaci\u00f3n proponer que las exposiciones universales o internacionales no son sino una prolongaci\u00f3n simb\u00f3lica de las fiestas tr\u00e1gicamente triunfales, ceremoniales, rituales o conmemorativas del Antiguo R\u00e9gimen, pero cabe pensar que lo son. Es decir, la ocasi\u00f3n temporal de transformar teatralmente la vida cotidiana y real, enmascar\u00e1ndola en forma de espect\u00e1culo y propaganda a mayor gloria del poder pol\u00edtico o religioso. Aunque incluso aqu\u00e9llas sirvieron como ensayos de nuevas arquitecturas y lenguajes: lo ef\u00edmero urbano se ha convertido en ef\u00edmero universal, la ciudad suplantada por la ficci\u00f3n de lo global. A\u00fan as\u00ed, queda la memoria de algunas arquitecturas. 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