{"id":88509,"date":"2016-12-27T11:14:26","date_gmt":"2016-12-27T10:14:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.hislibris.com\/?p=21565"},"modified":"2016-12-27T11:14:26","modified_gmt":"2016-12-27T10:14:26","slug":"juan-jose-de-austria-jose-calvo-poyato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2016\/12\/27\/juan-jose-de-austria-jose-calvo-poyato\/","title":{"rendered":"JUAN JOS\u00c9 DE AUSTRIA \u2013 Jos\u00e9 Calvo Poyato"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/9788499894560.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-21566\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/9788499894560.jpg\" alt=\"9788499894560\" width=\"100\" height=\"152\" \/><\/a>\u00abQuien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde\u00bb. (William Shakespeare)<\/p>\n<p>Para los Austrias la figura del valido fue esencial. Gobernante en la sombra tras la figura del rey de turno, a pesar de haber acumulado grandes parcelas de poder, fueron necesarios para que la gigantesca nave imperial siguiera surcando un mar de guerras y ambiciones sin fin. Conocemos el nombre de algunos de ellas, los m\u00e1s famosos, como el Duque de Lerma, Antonio P\u00e9rez, y en cambio desconocemos otros como por ejemplo el que nos trae aqu\u00ed, el bastardo (l\u00e9ase como atributo y no como insulto) Juan Jos\u00e9 de Austria (1629 \u2013 1679), hijo del libidinoso Felipe IV y hermanastro de otro rey, Carlos II, m\u00e1s conocido como <em>El Hechizado<\/em>. La historia de Juan Jos\u00e9 de Austria, nombre recibido en recuerdo al otro gran h\u00e9roe del Imperio espa\u00f1ol, es la de un hombre, un bastardo, que por su condici\u00f3n de persona allegada a la realeza y al trono, y por emular en su ser las condiciones necesarias para ser rey (en vez de su hermano altamente discapacitado), siempre vivi\u00f3 pose\u00eddo por la ambici\u00f3n de asaltar el trono y proclamarse ser omn\u00edmodo. Eso le estuvo corroyendo desde siempre. Y si no, vean un incidente, entre otros muchos, que propici\u00f3 en la corte: Un d\u00eda que Felipe IV estaba descansando, debido sobre todo a su vejez, en Aranjuez se acerco por all\u00ed Juan Jos\u00e9 de Austria y tras solicitar audiencia real se present\u00f3 ante su padre para ense\u00f1arle un cuadro. Era de corte mitol\u00f3gico y en \u00e9l se pod\u00eda apreciar a un anciano Saturno presenciando los amores incestuosos de Juno y J\u00fapiter (que como bien recordaran eran hermanos). Pues bien seg\u00fan parece el cuadro hab\u00eda sido retocado y donde deb\u00eda estar la cara de Saturno estaba la de Felipe IV, y en las de Juno y J\u00fapiter estaban igualmente las de Juan Jos\u00e9 y la de de la Infanta Margarita. Con esto, el avispado bastardo quer\u00eda decirle a su padre que pretend\u00eda casarse con su otra hermanastra. El rey, aunque ya estaba bastante enfermo, se levant\u00f3 de su asiento y gritando a pleno pulm\u00f3n, orden\u00f3 que lo echaran de all\u00ed. Como resultado de esta treta, Juan Jos\u00e9 nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a ver a su padre.\u00a0<span id=\"more-21565\"><\/span><\/p>\n<p>\u00c9ste era en esencia el personaje al que el historiador Jos\u00e9 Calvo Poyato dedica su libro<em>: Juan Jos\u00e9 de Austria, un bastardo regio<\/em>. \u00a0Sin lugar a dudas, este don Juan es uno de los m\u00e1s desconocidos, para mucha gente, dentro de la Historia de Espa\u00f1a. Parece ser que la mayor parte de las veces, sobre todo los profanos en la materia, centran su atenci\u00f3n en la zona m\u00e1s vistosa de los Austrias, es decir los Austrias mayores llegando como mucho al reinado de Felipe III y Felipe IV por aquello de ser el periodo del Siglo de Oro, de Cervantes, Vel\u00e1zquez, y de las lanzas enhiestas en Breda, \u00a0quedando\u00a0 la \u00faltima mitad de siglo XVII como un mero epilogo para entrar en la \u00e9poca de los Borbones. Es decir que al pobre Carlos II, que ya bastante ten\u00eda con ser como era, se le pasa de puntillas en los planes de estudio, provocando que la mayor\u00eda de estudiantes no lleguen a asomarse a lo apasionante que fue aquella \u00e9poca de corazas rotas, ambiciones desmedidas y sue\u00f1os de honra apolillados. Pero dej\u00e9monos de lamentarnos y centr\u00e9monos en hablar de aquel hombre que siempre quiso ser rey. Juan Jos\u00e9 de Austria, fue uno m\u00e1s de los excesos sexuales de Felipe IV. Siempre tuvo fijaci\u00f3n por las mujeres guapas, y sobre todo por las actrices de teatro. En este caso se trat\u00f3 de la actriz Mar\u00eda In\u00e9s de Calder\u00f3n, m\u00e1s conocida como <em>La Calderona<\/em>. Y aunque estaba casada, el rey no tuvo repararos en amancebarse con ella y de estos amores ilicitos, pasado dos a\u00f1os, tener un bebe al que en un principio se le consider\u00f3 \u201chijo de la tierra\u201d, pero que con el tiempo, y tras el subsiguiente arrepentimiento espiritual Felipe IV tuvo que reconocerlo en p\u00fablico (1642) y llamarlo Juan Jos\u00e9 de Austria.<\/p>\n<p>No era muy com\u00fan que el rey reculara en estos casos y reconociera a uno de sus bastardos, pero aunque lo hizo debido a sus escr\u00fapulos religiosos, eso no hizo posible que al joven Juan Jos\u00e9 se le abrieran las puertas de la corte. Tal vez fuera por no querer ver cerca\u00a0 uno de sus pecados, o tal vez porque la reina no quisiera verlo ni en pintura, ya que eso podr\u00eda recordarla los continuos devaneos de su marido. Y es precisamente este hecho el que marcar\u00eda la conciencia de nuestro protagonista: ser rechazo por los poderosos a pesar de haber nacido antes de aquel que a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda rey a la muerte de su padre. Es decir Carlos II.\u00a0\u00a0 Cuando ten\u00eda 18 a\u00f1os, en 1647, fue nombrado Pr\u00edncipe del Mar, y, tras asign\u00e1rsele una flota, se le orden\u00f3 luchar contra el enemigo del momento, o sea los franceses, a la vez que sofocar la revuelta que se estaba produciendo en N\u00e1poles. Misi\u00f3n que cumpli\u00f3 con \u00e9xito de manera brillante, con lo que en 1652 se le orden\u00f3 de nuevo sofocar otra rebeli\u00f3n, pero en Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>Todos estos \u00e9xitos le catapultaron a la fama y le granjearon el favor popular. El pueblo llano y algunos nobles comenzaron a verle como un nuevo h\u00e9roe del Imperio, un resucitado Juan de Austria que devolver\u00eda la fuerza a aquel gigante de barro, a aquel gale\u00f3n medio podrido que hac\u00eda agua por todos los lados. Obviamente, a una persona resentida, y ansiosa de poder, aquellos halagos le hicieron so\u00f1ar con ser el futuro rey.\u00a0 Felipe IV entonces le encomienda otra misi\u00f3n, y es enviarle a Flandes para acabar con todos los enemigos que ans\u00edan echar de all\u00ed a los Austrias. El monarca, que ve en su hijo un ser capaz de levantar el orgullo ca\u00eddo, arroja en los hombros del joven Juan Jos\u00e9 una gran responsabilidad, pero aunque hubiera enviado al mism\u00edsimo H\u00e9rcules resucitado no hubiera podido torcer el destino de Flandes. Juan Jos\u00e9, que es diplom\u00e1tico y no un Sp\u00ednola, no puede cumplir los deseos del rey, y debido a que el ej\u00e9rcito es un coladero sin armas y que los enemigos son muy numerosos acaba perdiendo batallas e importantes plazas fuertes como las de Dunkerque, Gravelinas o Ypres. Felipe IV, para ocultar los desastres de su hijo bastardo, y sus errores propios, lo env\u00eda como Capit\u00e1n General a Portugal, e igualmente sufre graves derrotas desde 1661 hasta 1664. Son tan calamitosas que por ejemplo en la Batalla de Ameixal pierde a 10.000 soldados frente a los 1000 que mueren en el bando luso. Obviamente es el fin de la carrera de Juan Jos\u00e9 como general.<\/p>\n<p>El rey muere en 1665, y nuestro bastardo se ve como posible sucesor. Pero la regencia de la viuda del rey, Mariana de Austria, y su\u00a0 consejero de confianza, el jesuita austriaco Everardo Nithard, le vuelven a cerrar las puertas del trono. Huye a Barcelona y desde all\u00ed emprende una campa\u00f1a de desprestigio contra la reina madre y contra el religioso. Es altamente hip\u00f3crita que se\u00f1ale que todos los males de Espa\u00f1a provienen de la \u201cambiciosa viuda\u201d y de la \u201ctiran\u00eda del padre Nithard\u201d. Estos op\u00fasculos encienden poco a poco a los nobles y al pueblo lleg\u00e1ndose a darse el caso de que muchos prev\u00e9n una futura guerra civil. Don Juan Jos\u00e9 se envalentona y en 1669 hace una expedici\u00f3n desde Barcelona a Madrid engrosando poco a poco soldados en su camino. Llega a Zaragoza con una fuerza armada de m\u00e1s\u00a0 de un millar de soldados rodeado de forofos que gritan cosas como \u201cViva el se\u00f1or Juan, nuestro restaurador, que mira por la honra de Espa\u00f1a\u201d o \u201cViva el rey y muera el mal gobierno\u201d.\u00a0 Esta revuelta tuvo como consecuencia que la regente echara de su lado a Nithard y lo enviara como embajador extraordinario al Vaticano. Por tanto asistimos al primer golpe de Estado de la Historia de nuestro pa\u00eds. Aunque no con un final feliz pues la regente, que tampoco era tonta, le nombra Virrey de Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>Un nuevo escal\u00f3n en el <em>cursus honorum<\/em> de Juan Jos\u00e9. Su pr\u00f3xima oportunidad ser\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s, en 1675, cuando Carlos II, ya nuevo rey por derecho alcanza su mayor\u00eda de edad. El mismo d\u00eda del cumplea\u00f1os del rey es se le ordena acudir a Madrid y de forma secreta penetra en palacio. Todos los indicios parec\u00edan de indicar que ser\u00eda nombrado nuevo valido de su majestad, pero la entrada <em>in extremis<\/em> de do\u00f1a Mariana hizo que uno volviera a Zaragoza, y el otro, el soberano, se metiera en su habitaci\u00f3n llorando como un ni\u00f1o. Fernando Valenzuela, por tanto seguir\u00eda ostentando el poder. La cosa no acabar\u00eda ah\u00ed pues los rumores de que don Juan Jos\u00e9 volver\u00eda a tratar de hacer un nuevo golpe de estado, y el enfado de los nobles, propici\u00f3 la ca\u00edda de Valenzuela y de que se apagara el ascendiente que ten\u00eda la reina madre. Juan Jos\u00e9 emprendi\u00f3 la marcha desde Zaragoza en loor de multitudes y con una escolta de 1500 hombres. El 23 de Enero de 1677 los dos hermanos se encontraron\u00a0 y el monarca, por fin, hace valido a Juan Jos\u00e9. Aunque su valimiento solo le dur\u00f3 dos a\u00f1os. Emprendi\u00f3 un n\u00famero importante de renovaciones en la columna central del Imperio, pero, seg\u00fan dicen, fueron tan intensas que al poco estuvo agotado. En 1669 muri\u00f3 de una repentina enfermedad (fiebres tifoideas) \u00a0dejando al rey\u00a0 indefenso ante el mundo. Y no paso una semana sin que la reina madre volviera a Madrid. A pesar de su condici\u00f3n de bastardo est\u00e1 enterrado en el Pante\u00f3n del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, aunque su coraz\u00f3n se halla en la capilla del Pilar de Zaragoza.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Calvo Poyato es el historiador m\u00e1s indicado para hablarnos no solo de de la incre\u00edble historia de aquel bastardo que se cre\u00eda designado por el destino para ser el rey de todas las Espa\u00f1as, sino que tambi\u00e9n nos evoca una \u00e9poca fascinante, en el que un Imperio, el de los Austrias,\u00a0 estaba a punto de sucumbir ante un nuevo poder emergente en Espa\u00f1a, el de los Borbones. Un tiempo en el que los espa\u00f1oles comenzaban a resignarse a no ser <em>caput mundi<\/em>, y principiaban a rememorar los sue\u00f1os placidos de aquel tiempo en el que fuimos poderosos. Una prosa clara y una erudici\u00f3n precisa hacen que nos sumerjamos en una \u00e9poca que por desgracia parece no atraer a muchos historiadores y que amenaza con desaparecer como aquel gigante con pies de barro que una vez gobern\u00f3 todo un planeta<em>. Juan Jos\u00e9 de Austria, un bastardo regio<\/em>\u2026 una lectura que no deben olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788499894560\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/images\/lv.gif\" alt=\"Compra el libro\" width=\"206\" height=\"71\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788499894560\" >Ayuda a mantener Hislibris comprando <strong>JUAN JOS\u00c9 DE AUSTRIA <\/strong>de Jos\u00e9 Calvo Poyato en La Casa del Libro.<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/Hislibris\/~4\/JIF2bL7Agfc\" height=\"1\" width=\"1\" alt=\"\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&laquo;Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde&raquo;. (William Shakespeare) Para los Austrias la figura del valido fue esencial. Gobernante en la sombra tras la figura del rey de turno, a pesar de haber acumulado grandes parcelas de poder, fueron necesarios para que la gigantesca nave imperial siguiera surcando un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1199,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[13487,60],"tags":[251],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88509"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1199"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88509"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88509\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":88510,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88509\/revisions\/88510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}