{"id":893,"date":"2010-05-05T04:06:00","date_gmt":"2010-05-05T04:06:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-5642478656887788.post-7309628472327282531"},"modified":"2010-05-05T04:06:00","modified_gmt":"2010-05-05T04:06:00","slug":"aby-warburg-inventor-del-museo-virtual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2010\/05\/05\/aby-warburg-inventor-del-museo-virtual\/","title":{"rendered":"Aby Warburg, inventor del museo virtual"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 302px; height: 452px;\" alt=\"Panel n\u00famero 2 ('Representaci\u00f3n griega del cosmos') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" title=\"Panel n\u00famero 2 ('Representaci\u00f3n griega del cosmos') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" src=\"http:\/\/www.elpais.com\/recorte\/20100501elpbabpor_11\/LCO340\/Ies\/Panel_numero_Atlas_Mnemosyne.jpg\" align=\"left\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>Hace casi un siglo, el autor alem\u00e1n pag\u00f3 con la locura una ambici\u00f3n intelectual que hoy deslumbra por su lucidez, al plantear una revolucionaria lectura de la historia del arte <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reciente edici\u00f3n del ins\u00f3lito y legendario <i>Atlas Mnemosyne<\/i> de Aby Warburg (1866-1929) y del imprescindible estudio de Georges Didi-Huberman sobre su autor, <i>La imagen superviviente,<\/i> seguramente significar\u00e1, y ha de hacerlo, el definitivo aldabonazo de llamada en la cultura hispana a la recuperaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la memoria de este descendiente de banqueros jud\u00edos de Hamburgo que vendi\u00f3 su derecho de primogenitura -y no lo vendi\u00f3 mal- por una biblioteca. Que, desde hace 77 a\u00f1os, afianza el Warburg Institute de Londres, uno de los m\u00e1s grandes focos de estudio del arte en el mundo.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La biblioteca de AW es m\u00e1s conocida que sus escritos, y \u00e9l mismo m\u00e1s conocido que le\u00eddo. Se repiten sus t\u00f3picos sin mayor calado a veces que el de su rotunda sonoridad: \u00abespacio de pensamiento\u00bb, \u00abformulaciones del <i>pathos\u00bb,<\/i> \u00abreservas ps\u00edquicas de energ\u00eda\u00bb, \u00abondas mn\u00e9micas\u00bb, \u00abninfas ext\u00e1ticas\u00bb, etc\u00e9tera. Se le conozca bien o no, hoy se le cita para todo, su <i>revival<\/i> como punto de referencia de \u00faltima modernidad es impresionante: no s\u00f3lo como te\u00f3rico del arte en tanto espacio simb\u00f3lico de pensamiento, ni s\u00f3lo como te\u00f3rico de la historia del arte en tanto historia de la cultura, o historiador del arte en ese sentido, sino como te\u00f3rico de la imagen y de los medios en general. Se le ha olvidado muchos a\u00f1os. La biograf\u00eda intelectual de Gombrich, de 1970, comenz\u00f3 a rescatarlo. La reconstrucci\u00f3n de los tableros de <i>Mnemosyne<\/i> y del edificio original de la biblioteca en la Heilwigstra\u00dfe de Hamburgo en 1993, as\u00ed como el inicio de la publicaci\u00f3n de sus obras completas en 1998, se\u00f1alaron, con la <i>iconic turn,<\/i> su definitiva resurrecci\u00f3n casi 70 a\u00f1os tras su muerte.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad es que no se comprende muy bien por qu\u00e9 Warburg no es desde siempre tan conocido como Nietzsche o como Freud, o como Max Weber, compa\u00f1ero de generaci\u00f3n, siquiera como Ernst Cassirer, que perteneci\u00f3 a su estrecho y elitista c\u00edrculo (en el que, por ejemplo, no se admiti\u00f3 a Walter Benjamin a pesar de sus intentos). Dado que fue un estimulante de la cultura tanto o m\u00e1s que cualquiera de ellos. O s\u00ed se comprende: AW es incluso m\u00e1s complejo y no escribi\u00f3 tanto. Lo suyo no fueron las palabras sino las im\u00e1genes, una experiencia espacial-figurativa del pensar fruto de real contacto con objetos: dibujos metaf\u00edsicos, <i>katchinas,<\/i> rituales de los indios hopi; legajos astrol\u00f3gicos, bestiarios, santorales, manuscritos ilustrados (a cuya b\u00fasqueda tambi\u00e9n envi\u00f3 a Madrid a Fritz Saxl en la primavera de 1927); junto a materiales cl\u00e1sicos de investigaci\u00f3n en historia del arte utiliz\u00f3 sellos, alfombras, panfletos, postales, carteles publicitarios, p\u00e1ginas de libro, recortes de peri\u00f3dico, fotos de prensa; medios populares, m\u00f3viles y reproducibles que mejor aseguran la supervivencia de las formas y sus energ\u00edas intr\u00ednsecas, como bien dice Mathias Bruhn.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se comprende que no sea tan famoso como los m\u00e1s famosos no s\u00f3lo por lo limitado de lo que escribi\u00f3 sino tambi\u00e9n por la dificultad de su estilo refinado y creativo. Por la complejidad de su m\u00e9todo de detective de la historia cultural en todos sus detalles, entrelazamiento de tiempos, juego de diferencias, retornos, anacronismos, que sigue algo parecido a la marca incesantemente veleidosa del ir y venir de las olas sobre la orilla no continua del tiempo. Como dec\u00eda de Dios, \u00e9l tambi\u00e9n se oculta en el detalle. Hay que insistir en su b\u00fasqueda. Se le nombra con reverencia, pero no se le lee. Su escritura es tan deslumbrante como laber\u00edntica. Se dice que cada p\u00e1gina de sus publicaciones corresponde a quinientas manuscritas, miles de notas y cientos de libros le\u00eddos. Un \u00abhistoriador al borde de los abismos\u00bb, como lo llama Didi-Huberman. O, como \u00e9l mismo dice, \u00abun sism\u00f3grafo del alma sobre la l\u00ednea divisoria de las culturas\u00bb. En la tensi\u00f3n entre los dos polos de la vida: \u00abLa energ\u00eda natural, instintiva y pagana, y la inteligencia organizada\u00bb. Entre f\u00f3rmulas sabias y sensibilidad doliente, Burckhardt y Nietzsche, racionalidad y temores primigenios, \u00abmatem\u00e1tica y demonios\u00bb, cordura y locura. AW desentra\u00f1\u00f3 entre tensiones la historia a la vez que fue devorado por ella; casi en este aspecto como Walter Benjamin, Carl Einstein o Marc Bloch, otros tres excelsos jud\u00edos que pagaron con la vida, es verdad, lo que AW sin mayores compromisos pol\u00edticos s\u00f3lo pag\u00f3 con la locura. Pero en todos ellos vale que \u00abal final hace falta saber&#8230; donde las palabras se acaban\u00bb, como escrib\u00eda C. Einstein a Picasso en enero de 1939.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">AW fue un trabajador de lujo que puso a trabajar, digamos, a los historiadores del arte. Y no s\u00f3lo a ellos, sino a las ciencias de la cultura en general. Dio profundidad no imaginada a la interpretaci\u00f3n art\u00edstica con su iconograf\u00eda, contenido a su formalismo. Le produc\u00eda \u00abaut\u00e9ntico asco\u00bb la historia del arte estetizante, el esteticismo sentimental, formalismo vac\u00edo, el estirado <i>gourmet-gourmand<\/i> del arte. (Y a refinado, sensible, culto y de buenas maneras no hab\u00eda quien ganara al <i>\u00abGrand Seigneur<\/i> de los sabios\u00bb, como a pesar de rechazos le llamaba Benjamin). \u00abNo estamos ante el estudio superficialmente formalista de la evoluci\u00f3n est\u00e9tica de las formas, sino ante la b\u00fasqueda profunda de los fundamentos psicol\u00f3gicos e internos de la creaci\u00f3n art\u00edstica, ese &#8216;intrincado subterr\u00e1neo de ra\u00edces&#8217; que el historiador encuentra en el estudio del gesto pat\u00e9tico\u00bb, resume Fernando Checa, ilustre art\u00edfice de esta magn\u00edfica primera edici\u00f3n espa\u00f1ola de <i>Mnemosyne,<\/i> que adem\u00e1s ampl\u00eda con in\u00e9ditos y estudios la original alemana de 2000.<img decoding=\"async\" style=\"width: 289px; height: 432px;\" alt=\"Panel n\u00famero 49 ('Sentimiento contenido del triunfo. Mantegna') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" title=\"Panel n\u00famero 49 ('Sentimiento contenido del triunfo. Mantegna') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" src=\"http:\/\/www.elpais.com\/recorte\/20100501elpbabpor_12\/LCO340\/Ies\/Panel_numero_49_Atlas_Mnemosyne.jpg\" align=\"right\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque hoy el renacimiento de Warburg, como indic\u00e1bamos, haya superado el \u00e1mbito del arte y se produzca de lleno bajo el signo de la \u00abimagen\u00bb en su comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia. Hoy interesa sobre todo la dedicaci\u00f3n de AW a las formas de comunicaci\u00f3n de contenidos culturales, a la transformaci\u00f3n paulatina de sus simbolismos: c\u00f3mo s\u00edmbolos e im\u00e1genes peregrinan a trav\u00e9s de regiones y \u00e9pocas.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El giro ic\u00f3nico personal de AW super\u00f3 el llamado giro ling\u00fc\u00edstico ya mientras estaba gest\u00e1ndose durante sus \u00faltimos lustros de vida y anticip\u00f3 los giros espacial e ic\u00f3nico de finales de los ochenta y principios de los noventa, los a\u00f1os de su resurrecci\u00f3n. En efecto. Sus im\u00e1genes, como formulaciones del <i>pathos<\/i> primordial, engramas de la experiencia emotiva, localizaciones visuales del s\u00edmbolo, van \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb del signo ling\u00fc\u00edstico como localizaci\u00f3n y generaci\u00f3n gramatical del concepto. Y con su tendencia a la espacialidad en general, a la cartograf\u00eda visual de lo real y de lo imaginario, se\u00f1alan la <i>spatial turn:<\/i> las im\u00e1genes por s\u00ed mismas y en su relaci\u00f3n mutua y cambiante generan un \u00abespacio de pensamiento\u00bb warburgiano. En el sentido del hist\u00f3rico libro editado en 1994 por Gottfried Boehm, <i>Was ist ein Bild?,<\/i> la <i>iconic turn,<\/i> a su vez, supuso un expreso aldabonazo warburgiano a nuestra cultura. En la que sigue siendo incomprensible que hasta hace poco no se comenzara a estudiar la imagen como sobradamente se hizo con la palabra. En un mundo en el que ya no hay pr\u00e1cticamente ning\u00fan dato relevante para la comprensi\u00f3n cient\u00edfica de la realidad que no sea imagen (virtual). En el que de hecho se produce un desplazamiento general de la informaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica a la visual, de la palabra a la imagen, del argumento al v\u00eddeo. O del tiempo al espacio.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en ese evidente retorno general a las im\u00e1genes AW aparece casi siempre y casi en cada forma de alg\u00fan modo, incluso con planteamientos decisivos en la tecnolog\u00eda del XXI. Algunos rumbos adem\u00e1s de los del filme o la fotograf\u00eda. En los \u00faltimos a\u00f1os ha surgido con el nombre de <i>embodied cognition<\/i> una teor\u00eda del conocimiento que explica la formaci\u00f3n de categor\u00edas partiendo del entorno del agente y del primado del esquema-imagen sobre el lenguaje, y que es importante, por ejemplo, para la investigaci\u00f3n de la inteligencia en el modelo de un robot sin control o direcci\u00f3n central en lugar del modelo de un <i>computer<\/i> con programas; tambi\u00e9n ah\u00ed se cita a AW, como en muchos otros aspectos de la t\u00e9cnica computacional de im\u00e1genes. Lo que hoy se llama museo virtual, un banco de datos o red de mapas que recoja cualquier fen\u00f3meno que pueda llamarse est\u00e9tico y justificarse como tal, es warburgiano: el atlas de AW (como los pasajes benjaminianos, por cierto) tiene ya una estructura dispositiva semejante a una p\u00e1gina de Internet y un dise\u00f1o de montaje narrativo posmoderno, superador de los grandes relatos cosmovisionales de anta\u00f1o. El famoso proyecto de 2001 de Lydia Haustein de un atlas digital de la memoria ic\u00f3nica global se plantea como una continuaci\u00f3n del <i>Atlas Mnemosyne<\/i> inacabado de AW. El renacimiento actual del tema del archivo en el arte sigue tambi\u00e9n a AW: el precursor, en general, de la archiv\u00edstica en el arte del siglo XX, comenzando ya con el dada\u00edsmo. Un buen ejemplo de ello es la serie <i>Archivo de archivos<\/i> (1998-2006) de Montserrat Soto y Gemma Colesanti, que rastrea las fuentes originales de la memoria contrast\u00e1ndolas en la red de redes de Internet. En sus aspectos m\u00e1s \u00e9tnicos sobresale en este mismo sentido el proyecto expresamente warburgiano, planteado como un gui\u00f1o-homenaje a <i>Mnemosyne,<\/i> del <i>Archivo de an\u00f3nimos fotogr\u00e1fico<\/i> que funciona desde hace un par de a\u00f1os en el MEIAC de Badajoz como memoria visual del territorio (extreme\u00f1o): una mirada antropol\u00f3gica warburgiana en soporte digital.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y hay y habr\u00e1 otras muchas empresas bajo el signo del \u00ablaboratorio del esp\u00edritu\u00bb de AW<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230; Como \u00e9l iba a la b\u00fasqueda de las fuentes del arte o la cultura, hay y habr\u00e1 que proseguir la b\u00fasqueda de AW en su compleja y fascinante obra: una nueva <i>recherche du temps perdu<\/i> proustiana. En cuanto b\u00fasqueda de un pasado presente y futuro. B\u00fasqueda que comporta en ese sentido la de la memoria de la civilizaci\u00f3n europea, la de nuestro imaginario cultural o la del inconsciente colectivo en general, si se quiere. El <i>Atlas Mnemosyne<\/i> (1924-1929) es en principio un buen itinerario para todo ello, con estaciones de ruta donde tambi\u00e9n aparece Espa\u00f1a. Fue la idea salvadora de AW ante las dificultades de poner por escrito su complej\u00edsimo mundo. Como una historia del arte o historia de la cultura sin texto posibilita \u00abverlas\u00bb examinando multitud de im\u00e1genes a la vez, ya con la idea revolucionaria adem\u00e1s de que no es necesario observar originales. Fue su modo de localizar el pensar en un espacio visual din\u00e1mico siempre cambiante, mudable, en una aventura exeg\u00e9tica siempre abierta, infinita, como un desaf\u00edo tambi\u00e9n al supuesto orden del tiempo.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"> <i>Atlas Mnemosyne. Aby Warburg.<\/i> Traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro. Akal, 2010. 192 p\u00e1ginas. 38 euros.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  Isisoro Reguera: <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/Aby\/Warburg\/inventor\/museo\/virtual\/elpepuculbab\/20100501elpbabpor_25\/Tes\"><span style=\"font-style: italic;\">Aby Warburg, inventor del museo virtual<\/span><\/a>, EL PA\u00cdS \/ Babelia, 1 de mayo de 2010<br \/> <span style=\"font-weight: bold;\"><\/span><br \/><span style=\"font-weight: bold;\"> Pensar con im\u00e1genes <\/span> <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_KJ06WTiSDq0\/S9-eWM-xWhI\/AAAAAAAADfE\/SHdBvYmqOxU\/s1600\/portada_14364.jpg\"><img decoding=\"async\" title=\"Portada del libro: Aby Warburg,  Atlas Mnemosyne, Akal (Colecci\u00f3n Arte y Est\u00e9tica), traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro Mielke\" style=\"border: 0px solid; margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 252px;\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_KJ06WTiSDq0\/S9-eWM-xWhI\/AAAAAAAADfE\/SHdBvYmqOxU\/s400\/portada_14364.jpg\" alt=\"Portada del libro: Aby Warburg,  Atlas Mnemosyne, Akal (Colecci\u00f3n Arte y Est\u00e9tica), traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro Mielke\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5467262576929888786\" align=\"left\" \/><\/a>La aparici\u00f3n de la versi\u00f3n castellana del <i>Atlas Mnemosyne<\/i> de Aby Warburg, en edici\u00f3n de Fernando Checa, es una noticia de primer orden para los investigadores hispanohablantes que hasta ahora hab\u00edan de arregl\u00e1rselas con las ediciones alemana o italiana de esta obra capital para los saberes sobre la imagen. Tras recibir el alta en la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica Bellevue en 1924 y hasta su muerte en 1929, Warburg trabaj\u00f3 obsesivamente en este <i>teatro de la memoria<\/i> que construy\u00f3 mediante montajes fotogr\u00e1ficos en los que incluy\u00f3 reproducciones de h\u00edgados de arcilla para la instrucci\u00f3n de augures babilonios, de un carro festivo renacentista y de un recorte de revista sobre la campeona de golf Erika Sellschopp; de la <i>Venus<\/i> de Boticcelli y de una efigie del astr\u00f3logo \u00e1rabe Abu Ma&#8217;shar. A trav\u00e9s de los 79 paneles del atlas, que Martin Warnke traslad\u00f3 a formato libresco junto a breves notas de su autor, Warburg intent\u00f3 desbordar la historia del arte y erigir m\u00e1s all\u00e1 de ella un pensamiento por im\u00e1genes que, a trav\u00e9s del inconsciente de las formas, confrontara el <i>malestar en la cultura<\/i> occidental. No por otra raz\u00f3n describ\u00eda este atlas, que est\u00e1 hoy en el ojo del remolino de la historia del arte, como una \u00abhistoria de fantasmas para adultos\u00bb. El febril impulso cr\u00edtico que le conduc\u00eda llev\u00f3 a Warburg a atacar abiertamente al paradigma historicista y estil\u00edstico-formal que dominaba la historia del arte de su tiempo. As\u00ed lo hizo en la conferencia que pronunci\u00f3 en el Congreso Internacional de Historia del Arte de 1912 en Roma, &#8216;Arte italiano y astrolog\u00eda internacional en el Palazzo Schifanoia de Ferrara&#8217;, en la que, con deje visionario, exhort\u00f3 a sus colegas a construir \u00abun an\u00e1lisis iconol\u00f3gico que, rompiendo el control policial que se ejerce sobre nuestras fronteras metodol\u00f3gicas, contemple la Antig\u00fcedad, el Medievo y la Edad Moderna como \u00e9pocas interrelacionadas\u00bb. Este texto est\u00e1 disponible en castellano en el libro, editado por Felipe Pereda, <i>El renacimiento del paganismo<\/i> (Alianza, 2005) junto a otros que Warburg public\u00f3 en vida como los indispensables &#8216;El arte del retrato y la burgues\u00eda florentina&#8217;, &#8216;La \u00faltima voluntad de Francesco Sasseti&#8217; o &#8216;Profec\u00eda pagana en palabras e im\u00e1genes en la \u00e9poca de Lutero&#8217;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reflejo tard\u00edo de la atenci\u00f3n internacional que viene acaparando Warburg desde los a\u00f1os setenta, recientemente se ha puesto tambi\u00e9n al alcance del lector hisp\u00e1nico <i>El ritual de la serpiente <\/i>(Sexto Piso, 2008), la conferencia que dict\u00f3 en Bellevue sobre la ceremonia de la lluvia de los indios pueblo, esencial para entender su concepci\u00f3n de la imagen como fen\u00f3meno antropol\u00f3gico total, as\u00ed como las estremecedoras notas autobiogr\u00e1ficas que escribi\u00f3 en el sanatorio suizo entre 1921 y 1924, donde fue internado por una crisis nerviosa, reunidas en <i>La curaci\u00f3n infinita<\/i> (Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2007) junto a la interesant\u00edsima correspondencia que mantuvo con su psiquiatra, Ludwig Binswanger.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y junto a los textos de Warburg cada vez son m\u00e1s las contribuciones sobre su figura escritas o vertidas al castellano. Una de las primeras est\u00e1 en el apartado &#8216;M\u00e1quinas E. Im\u00e1genes&#8217; del libro <i>El fantasma y el esqueleto,<\/i> editado por el artista Pedro G. Romero (BNV Producciones\/ Arteleku, 2001). La \u00faltima es <i>La imagen superviviente,<\/i> de Georges Didi-Huberman (Abada, 2009), un deslumbrante ensayo sobre el trabajo de la imagen en la perspectiva warburguiana. Previamente, Didi-Huberman ha seguido la huella del historiador en <i>Ante el tiempo <\/i>(Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2005), donde lo pone en relaci\u00f3n con Walter Benjamin y Carl Einstein, y en <i>Venus Rajada<\/i> (Losada, 2005) prolongaci\u00f3n de sus trabajos sobre la <i>Venus<\/i> de Boticcelli. Cerca de los libros de Didi-Huberman hay que colocar <i>La potencia del pensamiento,<\/i> de Giorgio Agamben (Anagrama, 2008), una recolecci\u00f3n de sus escritos que incluye &#8216;Aby Warburg y la ciencia sin nombre&#8217;, que abunda en el problema de la esquizofrenia de la civilizaci\u00f3n occidental diagnosticado por el historiador, y, del mismo autor, <i>Signatura rerum<\/i> (Anagrama, 2010), una reflexi\u00f3n sobre las figuras del paradigma, la signatura y la arqueolog\u00eda, en di\u00e1logo con Foucault, Benjamin, Warburg y otros pensadores. A distancia de los libros de Didi-Huberman y Agamben hay que colocar <i>Aby Waburg,<\/i> la biograf\u00eda de Ernst Gombrich (Alianza, 1992), un retrato edulcorado que recibi\u00f3 una acerada cr\u00edtica de uno de los m\u00e1s brillantes herederos de Warburg, Edgard Wind, titulada &#8216;Una reciente biograf\u00eda de Warburg&#8217; y recogida en <i>La elocuencia de los s\u00edmbolos<\/i> (Alianza, 1993).<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro disc\u00edpulo, el m\u00e1s allegado, del gran investigador alem\u00e1n, Fritz Saxl, escribi\u00f3 dos semblanzas de su maestro, &#8216;La visita de Warburg a Nuevo M\u00e9jico&#8217; y &#8216;Tres <i>florentinos:<\/i> Herbert Horne, A. Warburg y Jacques Mesnil&#8217;, incluidos en su libro <i>La vida de las im\u00e1genes<\/i> (Alianza, 1989). Por \u00faltimo, y a la espera de que se traduzcan contribuciones como las de Salvatore Settis, Werner Hoffmann, Mathew Rampley o Philippe-Alain Michaud, el lector hispanohablante puede consultar tambi\u00e9n &#8216;De A. Warburg a E. H. Gombrich. Notas sobre un problema de m\u00e9todo&#8217;, de Carlo Ginzburg, incluido en <i>Mitos, emblemas e indicios,<\/i> e <i>Historia, arte y cultura.<\/i> <i>De Aby Warburg a Carlo Ginzburg,<\/i> de Jos\u00e9 Emilio Buruc\u00faa (FCE, M\u00e9xico, 2007).<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">  <span style=\"font-size:85%;\"><span style=\"font-family: trebuchet ms;\">Mariano de Santa Ana, <\/span><a style=\"font-family: trebuchet ms;\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/Pensar\/imagenes\/elpepuculbab\/20100501elpbabpor_26\/Tes\"><span style=\"font-style: italic;\">Pensar con im\u00e1genes<\/span><\/a><span style=\"font-family: trebuchet ms;\">, EL PA\u00cdS \/ Babelia, 1 de mayo de 2010<\/span><\/span> <\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-7309628472327282531?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 302px;height: 452px\" alt=\"Panel n\u00famero 2 ('Representaci\u00f3n griega del cosmos') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" title=\"Panel n\u00famero 2 ('Representaci\u00f3n griega del cosmos') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" src=\"http:\/\/www.elpais.com\/recorte\/20100501elpbabpor_11\/LCO340\/Ies\/Panel_numero_Atlas_Mnemosyne.jpg\" align=\"left\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/>Hace casi un siglo, el autor alem\u00e1n pag\u00f3 con la locura una ambici\u00f3n intelectual que hoy deslumbra por su lucidez, al plantear una revolucionaria lectura de la historia del arte <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">La reciente edici\u00f3n del ins\u00f3lito y legendario <i>Atlas Mnemosyne<\/i> de Aby Warburg (1866-1929) y del imprescindible estudio de Georges Didi-Huberman sobre su autor, <i>La imagen superviviente,<\/i> seguramente significar\u00e1, y ha de hacerlo, el definitivo aldabonazo de llamada en la cultura hispana a la recuperaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la memoria de este descendiente de banqueros jud\u00edos de Hamburgo que vendi\u00f3 su derecho de primogenitura -y no lo vendi\u00f3 mal- por una biblioteca. Que, desde hace 77 a\u00f1os, afianza el Warburg Institute de Londres, uno de los m\u00e1s grandes focos de estudio del arte en el mundo.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">La biblioteca de AW es m\u00e1s conocida que sus escritos, y \u00e9l mismo m\u00e1s conocido que le\u00eddo. Se repiten sus t\u00f3picos sin mayor calado a veces que el de su rotunda sonoridad: \u00abespacio de pensamiento\u00bb, \u00abformulaciones del <i>pathos\u00bb,<\/i> \u00abreservas ps\u00edquicas de energ\u00eda\u00bb, \u00abondas mn\u00e9micas\u00bb, \u00abninfas ext\u00e1ticas\u00bb, etc\u00e9tera. Se le conozca bien o no, hoy se le cita para todo, su <i>revival<\/i> como punto de referencia de \u00faltima modernidad es impresionante: no s\u00f3lo como te\u00f3rico del arte en tanto espacio simb\u00f3lico de pensamiento, ni s\u00f3lo como te\u00f3rico de la historia del arte en tanto historia de la cultura, o historiador del arte en ese sentido, sino como te\u00f3rico de la imagen y de los medios en general. Se le ha olvidado muchos a\u00f1os. La biograf\u00eda intelectual de Gombrich, de 1970, comenz\u00f3 a rescatarlo. La reconstrucci\u00f3n de los tableros de <i>Mnemosyne<\/i> y del edificio original de la biblioteca en la Heilwigstra\u00dfe de Hamburgo en 1993, as\u00ed como el inicio de la publicaci\u00f3n de sus obras completas en 1998, se\u00f1alaron, con la <i>iconic turn,<\/i> su definitiva resurrecci\u00f3n casi 70 a\u00f1os tras su muerte.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">La verdad es que no se comprende muy bien por qu\u00e9 Warburg no es desde siempre tan conocido como Nietzsche o como Freud, o como Max Weber, compa\u00f1ero de generaci\u00f3n, siquiera como Ernst Cassirer, que perteneci\u00f3 a su estrecho y elitista c\u00edrculo (en el que, por ejemplo, no se admiti\u00f3 a Walter Benjamin a pesar de sus intentos). Dado que fue un estimulante de la cultura tanto o m\u00e1s que cualquiera de ellos. O s\u00ed se comprende: AW es incluso m\u00e1s complejo y no escribi\u00f3 tanto. Lo suyo no fueron las palabras sino las im\u00e1genes, una experiencia espacial-figurativa del pensar fruto de real contacto con objetos: dibujos metaf\u00edsicos, <i>katchinas,<\/i> rituales de los indios hopi; legajos astrol\u00f3gicos, bestiarios, santorales, manuscritos ilustrados (a cuya b\u00fasqueda tambi\u00e9n envi\u00f3 a Madrid a Fritz Saxl en la primavera de 1927); junto a materiales cl\u00e1sicos de investigaci\u00f3n en historia del arte utiliz\u00f3 sellos, alfombras, panfletos, postales, carteles publicitarios, p\u00e1ginas de libro, recortes de peri\u00f3dico, fotos de prensa; medios populares, m\u00f3viles y reproducibles que mejor aseguran la supervivencia de las formas y sus energ\u00edas intr\u00ednsecas, como bien dice Mathias Bruhn.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Se comprende que no sea tan famoso como los m\u00e1s famosos no s\u00f3lo por lo limitado de lo que escribi\u00f3 sino tambi\u00e9n por la dificultad de su estilo refinado y creativo. Por la complejidad de su m\u00e9todo de detective de la historia cultural en todos sus detalles, entrelazamiento de tiempos, juego de diferencias, retornos, anacronismos, que sigue algo parecido a la marca incesantemente veleidosa del ir y venir de las olas sobre la orilla no continua del tiempo. Como dec\u00eda de Dios, \u00e9l tambi\u00e9n se oculta en el detalle. Hay que insistir en su b\u00fasqueda. Se le nombra con reverencia, pero no se le lee. Su escritura es tan deslumbrante como laber\u00edntica. Se dice que cada p\u00e1gina de sus publicaciones corresponde a quinientas manuscritas, miles de notas y cientos de libros le\u00eddos. Un \u00abhistoriador al borde de los abismos\u00bb, como lo llama Didi-Huberman. O, como \u00e9l mismo dice, \u00abun sism\u00f3grafo del alma sobre la l\u00ednea divisoria de las culturas\u00bb. En la tensi\u00f3n entre los dos polos de la vida: \u00abLa energ\u00eda natural, instintiva y pagana, y la inteligencia organizada\u00bb. Entre f\u00f3rmulas sabias y sensibilidad doliente, Burckhardt y Nietzsche, racionalidad y temores primigenios, \u00abmatem\u00e1tica y demonios\u00bb, cordura y locura. AW desentra\u00f1\u00f3 entre tensiones la historia a la vez que fue devorado por ella; casi en este aspecto como Walter Benjamin, Carl Einstein o Marc Bloch, otros tres excelsos jud\u00edos que pagaron con la vida, es verdad, lo que AW sin mayores compromisos pol\u00edticos s\u00f3lo pag\u00f3 con la locura. Pero en todos ellos vale que \u00abal final hace falta saber&#8230; donde las palabras se acaban\u00bb, como escrib\u00eda C. Einstein a Picasso en enero de 1939.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">AW fue un trabajador de lujo que puso a trabajar, digamos, a los historiadores del arte. Y no s\u00f3lo a ellos, sino a las ciencias de la cultura en general. Dio profundidad no imaginada a la interpretaci\u00f3n art\u00edstica con su iconograf\u00eda, contenido a su formalismo. Le produc\u00eda \u00abaut\u00e9ntico asco\u00bb la historia del arte estetizante, el esteticismo sentimental, formalismo vac\u00edo, el estirado <i>gourmet-gourmand<\/i> del arte. (Y a refinado, sensible, culto y de buenas maneras no hab\u00eda quien ganara al <i>\u00abGrand Seigneur<\/i> de los sabios\u00bb, como a pesar de rechazos le llamaba Benjamin). \u00abNo estamos ante el estudio superficialmente formalista de la evoluci\u00f3n est\u00e9tica de las formas, sino ante la b\u00fasqueda profunda de los fundamentos psicol\u00f3gicos e internos de la creaci\u00f3n art\u00edstica, ese &#8216;intrincado subterr\u00e1neo de ra\u00edces&#8217; que el historiador encuentra en el estudio del gesto pat\u00e9tico\u00bb, resume Fernando Checa, ilustre art\u00edfice de esta magn\u00edfica primera edici\u00f3n espa\u00f1ola de <i>Mnemosyne,<\/i> que adem\u00e1s ampl\u00eda con in\u00e9ditos y estudios la original alemana de 2000.<img decoding=\"async\" style=\"width: 289px;height: 432px\" alt=\"Panel n\u00famero 49 ('Sentimiento contenido del triunfo. Mantegna') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" title=\"Panel n\u00famero 49 ('Sentimiento contenido del triunfo. Mantegna') del Atlas Mnemosyne (Akal), de Aby Warburg.-\" src=\"http:\/\/www.elpais.com\/recorte\/20100501elpbabpor_12\/LCO340\/Ies\/Panel_numero_49_Atlas_Mnemosyne.jpg\" align=\"right\" hspace=\"6\" vspace=\"6\" \/><\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque hoy el renacimiento de Warburg, como indic\u00e1bamos, haya superado el \u00e1mbito del arte y se produzca de lleno bajo el signo de la \u00abimagen\u00bb en su comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia. Hoy interesa sobre todo la dedicaci\u00f3n de AW a las formas de comunicaci\u00f3n de contenidos culturales, a la transformaci\u00f3n paulatina de sus simbolismos: c\u00f3mo s\u00edmbolos e im\u00e1genes peregrinan a trav\u00e9s de regiones y \u00e9pocas.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">El giro ic\u00f3nico personal de AW super\u00f3 el llamado giro ling\u00fc\u00edstico ya mientras estaba gest\u00e1ndose durante sus \u00faltimos lustros de vida y anticip\u00f3 los giros espacial e ic\u00f3nico de finales de los ochenta y principios de los noventa, los a\u00f1os de su resurrecci\u00f3n. En efecto. Sus im\u00e1genes, como formulaciones del <i>pathos<\/i> primordial, engramas de la experiencia emotiva, localizaciones visuales del s\u00edmbolo, van \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb del signo ling\u00fc\u00edstico como localizaci\u00f3n y generaci\u00f3n gramatical del concepto. Y con su tendencia a la espacialidad en general, a la cartograf\u00eda visual de lo real y de lo imaginario, se\u00f1alan la <i>spatial turn:<\/i> las im\u00e1genes por s\u00ed mismas y en su relaci\u00f3n mutua y cambiante generan un \u00abespacio de pensamiento\u00bb warburgiano. En el sentido del hist\u00f3rico libro editado en 1994 por Gottfried Boehm, <i>Was ist ein Bild?,<\/i> la <i>iconic turn,<\/i> a su vez, supuso un expreso aldabonazo warburgiano a nuestra cultura. En la que sigue siendo incomprensible que hasta hace poco no se comenzara a estudiar la imagen como sobradamente se hizo con la palabra. En un mundo en el que ya no hay pr\u00e1cticamente ning\u00fan dato relevante para la comprensi\u00f3n cient\u00edfica de la realidad que no sea imagen (virtual). En el que de hecho se produce un desplazamiento general de la informaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica a la visual, de la palabra a la imagen, del argumento al v\u00eddeo. O del tiempo al espacio.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en ese evidente retorno general a las im\u00e1genes AW aparece casi siempre y casi en cada forma de alg\u00fan modo, incluso con planteamientos decisivos en la tecnolog\u00eda del XXI. Algunos rumbos adem\u00e1s de los del filme o la fotograf\u00eda. En los \u00faltimos a\u00f1os ha surgido con el nombre de <i>embodied cognition<\/i> una teor\u00eda del conocimiento que explica la formaci\u00f3n de categor\u00edas partiendo del entorno del agente y del primado del esquema-imagen sobre el lenguaje, y que es importante, por ejemplo, para la investigaci\u00f3n de la inteligencia en el modelo de un robot sin control o direcci\u00f3n central en lugar del modelo de un <i>computer<\/i> con programas; tambi\u00e9n ah\u00ed se cita a AW, como en muchos otros aspectos de la t\u00e9cnica computacional de im\u00e1genes. Lo que hoy se llama museo virtual, un banco de datos o red de mapas que recoja cualquier fen\u00f3meno que pueda llamarse est\u00e9tico y justificarse como tal, es warburgiano: el atlas de AW (como los pasajes benjaminianos, por cierto) tiene ya una estructura dispositiva semejante a una p\u00e1gina de Internet y un dise\u00f1o de montaje narrativo posmoderno, superador de los grandes relatos cosmovisionales de anta\u00f1o. El famoso proyecto de 2001 de Lydia Haustein de un atlas digital de la memoria ic\u00f3nica global se plantea como una continuaci\u00f3n del <i>Atlas Mnemosyne<\/i> inacabado de AW. El renacimiento actual del tema del archivo en el arte sigue tambi\u00e9n a AW: el precursor, en general, de la archiv\u00edstica en el arte del siglo XX, comenzando ya con el dada\u00edsmo. Un buen ejemplo de ello es la serie <i>Archivo de archivos<\/i> (1998-2006) de Montserrat Soto y Gemma Colesanti, que rastrea las fuentes originales de la memoria contrast\u00e1ndolas en la red de redes de Internet. En sus aspectos m\u00e1s \u00e9tnicos sobresale en este mismo sentido el proyecto expresamente warburgiano, planteado como un gui\u00f1o-homenaje a <i>Mnemosyne,<\/i> del <i>Archivo de an\u00f3nimos fotogr\u00e1fico<\/i> que funciona desde hace un par de a\u00f1os en el MEIAC de Badajoz como memoria visual del territorio (extreme\u00f1o): una mirada antropol\u00f3gica warburgiana en soporte digital.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Y hay y habr\u00e1 otras muchas empresas bajo el signo del \u00ablaboratorio del esp\u00edritu\u00bb de AW<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8230; Como \u00e9l iba a la b\u00fasqueda de las fuentes del arte o la cultura, hay y habr\u00e1 que proseguir la b\u00fasqueda de AW en su compleja y fascinante obra: una nueva <i>recherche du temps perdu<\/i> proustiana. En cuanto b\u00fasqueda de un pasado presente y futuro. B\u00fasqueda que comporta en ese sentido la de la memoria de la civilizaci\u00f3n europea, la de nuestro imaginario cultural o la del inconsciente colectivo en general, si se quiere. El <i>Atlas Mnemosyne<\/i> (1924-1929) es en principio un buen itinerario para todo ello, con estaciones de ruta donde tambi\u00e9n aparece Espa\u00f1a. Fue la idea salvadora de AW ante las dificultades de poner por escrito su complej\u00edsimo mundo. Como una historia del arte o historia de la cultura sin texto posibilita \u00abverlas\u00bb examinando multitud de im\u00e1genes a la vez, ya con la idea revolucionaria adem\u00e1s de que no es necesario observar originales. Fue su modo de localizar el pensar en un espacio visual din\u00e1mico siempre cambiante, mudable, en una aventura exeg\u00e9tica siempre abierta, infinita, como un desaf\u00edo tambi\u00e9n al supuesto orden del tiempo.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\"> <i>Atlas Mnemosyne. Aby Warburg.<\/i> Traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro. Akal, 2010. 192 p\u00e1ginas. 38 euros.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  Isisoro Reguera: <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/Aby\/Warburg\/inventor\/museo\/virtual\/elpepuculbab\/20100501elpbabpor_25\/Tes\"><span style=\"font-style: italic\">Aby Warburg, inventor del museo virtual<\/span><\/a>, EL PA\u00cdS \/ Babelia, 1 de mayo de 2010<br \/> <span style=\"font-weight: bold\"><\/span><br \/><span style=\"font-weight: bold\"> Pensar con im\u00e1genes <\/span> <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_KJ06WTiSDq0\/S9-eWM-xWhI\/AAAAAAAADfE\/SHdBvYmqOxU\/s1600\/portada_14364.jpg\"><img decoding=\"async\" title=\"Portada del libro: Aby Warburg,  Atlas Mnemosyne, Akal (Colecci\u00f3n Arte y Est\u00e9tica), traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro Mielke\" style=\"border: 0px solid;margin: 0pt 10px 10px 0pt;float: left;cursor: pointer;width: 200px;height: 252px\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_KJ06WTiSDq0\/S9-eWM-xWhI\/AAAAAAAADfE\/SHdBvYmqOxU\/s400\/portada_14364.jpg\" alt=\"Portada del libro: Aby Warburg,  Atlas Mnemosyne, Akal (Colecci\u00f3n Arte y Est\u00e9tica), traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro Mielke\" align=\"left\" \/><\/a>La aparici\u00f3n de la versi\u00f3n castellana del <i>Atlas Mnemosyne<\/i> de Aby Warburg, en edici\u00f3n de Fernando Checa, es una noticia de primer orden para los investigadores hispanohablantes que hasta ahora hab\u00edan de arregl\u00e1rselas con las ediciones alemana o italiana de esta obra capital para los saberes sobre la imagen. Tras recibir el alta en la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica Bellevue en 1924 y hasta su muerte en 1929, Warburg trabaj\u00f3 obsesivamente en este <i>teatro de la memoria<\/i> que construy\u00f3 mediante montajes fotogr\u00e1ficos en los que incluy\u00f3 reproducciones de h\u00edgados de arcilla para la instrucci\u00f3n de augures babilonios, de un carro festivo renacentista y de un recorte de revista sobre la campeona de golf Erika Sellschopp; de la <i>Venus<\/i> de Boticcelli y de una efigie del astr\u00f3logo \u00e1rabe Abu Ma&#8217;shar. A trav\u00e9s de los 79 paneles del atlas, que Martin Warnke traslad\u00f3 a formato libresco junto a breves notas de su autor, Warburg intent\u00f3 desbordar la historia del arte y erigir m\u00e1s all\u00e1 de ella un pensamiento por im\u00e1genes que, a trav\u00e9s del inconsciente de las formas, confrontara el <i>malestar en la cultura<\/i> occidental. No por otra raz\u00f3n describ\u00eda este atlas, que est\u00e1 hoy en el ojo del remolino de la historia del arte, como una \u00abhistoria de fantasmas para adultos\u00bb. El febril impulso cr\u00edtico que le conduc\u00eda llev\u00f3 a Warburg a atacar abiertamente al paradigma historicista y estil\u00edstico-formal que dominaba la historia del arte de su tiempo. As\u00ed lo hizo en la conferencia que pronunci\u00f3 en el Congreso Internacional de Historia del Arte de 1912 en Roma, &#8216;Arte italiano y astrolog\u00eda internacional en el Palazzo Schifanoia de Ferrara&#8217;, en la que, con deje visionario, exhort\u00f3 a sus colegas a construir \u00abun an\u00e1lisis iconol\u00f3gico que, rompiendo el control policial que se ejerce sobre nuestras fronteras metodol\u00f3gicas, contemple la Antig\u00fcedad, el Medievo y la Edad Moderna como \u00e9pocas interrelacionadas\u00bb. Este texto est\u00e1 disponible en castellano en el libro, editado por Felipe Pereda, <i>El renacimiento del paganismo<\/i> (Alianza, 2005) junto a otros que Warburg public\u00f3 en vida como los indispensables &#8216;El arte del retrato y la burgues\u00eda florentina&#8217;, &#8216;La \u00faltima voluntad de Francesco Sasseti&#8217; o &#8216;Profec\u00eda pagana en palabras e im\u00e1genes en la \u00e9poca de Lutero&#8217;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Reflejo tard\u00edo de la atenci\u00f3n internacional que viene acaparando Warburg desde los a\u00f1os setenta, recientemente se ha puesto tambi\u00e9n al alcance del lector hisp\u00e1nico <i>El ritual de la serpiente <\/i>(Sexto Piso, 2008), la conferencia que dict\u00f3 en Bellevue sobre la ceremonia de la lluvia de los indios pueblo, esencial para entender su concepci\u00f3n de la imagen como fen\u00f3meno antropol\u00f3gico total, as\u00ed como las estremecedoras notas autobiogr\u00e1ficas que escribi\u00f3 en el sanatorio suizo entre 1921 y 1924, donde fue internado por una crisis nerviosa, reunidas en <i>La curaci\u00f3n infinita<\/i> (Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2007) junto a la interesant\u00edsima correspondencia que mantuvo con su psiquiatra, Ludwig Binswanger.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Y junto a los textos de Warburg cada vez son m\u00e1s las contribuciones sobre su figura escritas o vertidas al castellano. Una de las primeras est\u00e1 en el apartado &#8216;M\u00e1quinas E. Im\u00e1genes&#8217; del libro <i>El fantasma y el esqueleto,<\/i> editado por el artista Pedro G. Romero (BNV Producciones\/ Arteleku, 2001). La \u00faltima es <i>La imagen superviviente,<\/i> de Georges Didi-Huberman (Abada, 2009), un deslumbrante ensayo sobre el trabajo de la imagen en la perspectiva warburguiana. Previamente, Didi-Huberman ha seguido la huella del historiador en <i>Ante el tiempo <\/i>(Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2005), donde lo pone en relaci\u00f3n con Walter Benjamin y Carl Einstein, y en <i>Venus Rajada<\/i> (Losada, 2005) prolongaci\u00f3n de sus trabajos sobre la <i>Venus<\/i> de Boticcelli. Cerca de los libros de Didi-Huberman hay que colocar <i>La potencia del pensamiento,<\/i> de Giorgio Agamben (Anagrama, 2008), una recolecci\u00f3n de sus escritos que incluye &#8216;Aby Warburg y la ciencia sin nombre&#8217;, que abunda en el problema de la esquizofrenia de la civilizaci\u00f3n occidental diagnosticado por el historiador, y, del mismo autor, <i>Signatura rerum<\/i> (Anagrama, 2010), una reflexi\u00f3n sobre las figuras del paradigma, la signatura y la arqueolog\u00eda, en di\u00e1logo con Foucault, Benjamin, Warburg y otros pensadores. A distancia de los libros de Didi-Huberman y Agamben hay que colocar <i>Aby Waburg,<\/i> la biograf\u00eda de Ernst Gombrich (Alianza, 1992), un retrato edulcorado que recibi\u00f3 una acerada cr\u00edtica de uno de los m\u00e1s brillantes herederos de Warburg, Edgard Wind, titulada &#8216;Una reciente biograf\u00eda de Warburg&#8217; y recogida en <i>La elocuencia de los s\u00edmbolos<\/i> (Alianza, 1993).<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Otro disc\u00edpulo, el m\u00e1s allegado, del gran investigador alem\u00e1n, Fritz Saxl, escribi\u00f3 dos semblanzas de su maestro, &#8216;La visita de Warburg a Nuevo M\u00e9jico&#8217; y &#8216;Tres <i>florentinos:<\/i> Herbert Horne, A. Warburg y Jacques Mesnil&#8217;, incluidos en su libro <i>La vida de las im\u00e1genes<\/i> (Alianza, 1989). Por \u00faltimo, y a la espera de que se traduzcan contribuciones como las de Salvatore Settis, Werner Hoffmann, Mathew Rampley o Philippe-Alain Michaud, el lector hispanohablante puede consultar tambi\u00e9n &#8216;De A. Warburg a E. H. Gombrich. Notas sobre un problema de m\u00e9todo&#8217;, de Carlo Ginzburg, incluido en <i>Mitos, emblemas e indicios,<\/i> e <i>Historia, arte y cultura.<\/i> <i>De Aby Warburg a Carlo Ginzburg,<\/i> de Jos\u00e9 Emilio Buruc\u00faa (FCE, M\u00e9xico, 2007).<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">  <span style=\"font-size:85%\"><span style=\"font-family: trebuchet ms\">Mariano de Santa Ana, <\/span><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/Pensar\/imagenes\/elpepuculbab\/20100501elpbabpor_26\/Tes\"><span style=\"font-style: italic\">Pensar con im\u00e1genes<\/span><\/a><span style=\"font-family: trebuchet ms\">, EL PA\u00cdS \/ Babelia, 1 de mayo de 2010<\/span><\/span> <\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\">http:\/\/feeds.feedburner.com\/blogspot\/aSxe<img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/5642478656887788-7309628472327282531?l=carbularte.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"author":211,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1,661],"tags":[1199,868026],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/211"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=893"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}