{"id":90920,"date":"2017-03-02T12:03:04","date_gmt":"2017-03-02T11:03:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.hislibris.com\/?p=21682"},"modified":"2017-03-02T12:03:04","modified_gmt":"2017-03-02T11:03:04","slug":"el-corazon-del-mundo-peter-frankopan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2017\/03\/02\/el-corazon-del-mundo-peter-frankopan\/","title":{"rendered":"EL CORAZ\u00d3N DEL MUNDO \u2013 Peter Frankopan"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/9788416771165.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-21782\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/9788416771165.jpg\" alt=\"9788416771165\" width=\"100\" height=\"153\" \/><\/a>Antes de que Europa occidental se hiciera con la hegemon\u00eda planetaria, fruto de un proceso iniciado a fines del siglo XV, el eje del orbe era el vasto territorio delimitado en t\u00e9rminos gruesos por la cordillera del Himalaya y la ribera oriental del Mediterr\u00e1neo y el Mar Negro, esto es, la zona intermedia de la gran masa euroasi\u00e1tica, que hace las veces de intersecci\u00f3n de Oriente y Occidente. Una regi\u00f3n que en la consideraci\u00f3n de Occidente oscila entre el repudio y la fascinaci\u00f3n, y que suele incitar m\u00e1s al pasmo que a un genuino empe\u00f1o por conocer. Regi\u00f3n cuya menci\u00f3n evoca el nacimiento de religiones y la forja de imperios, y que asociamos con ciudades de leyenda, ciudades que relumbran en el imaginario de lo prodigioso oriental (Babilonia, Bagdad, Damasco, Samarcanda, Bujar\u00e1\u2026); cuna de profetas y conquistadores, hollada una y otra vez por multitudinarios y sanguinarios ej\u00e9rcitos surgidos de la estepa, los mismos que inspiraban pavor en Europa; la extensa tierra donde, al decir de John Keegan, \u201ctuvo lugar la revoluci\u00f3n de la caballer\u00eda, una de las innovaciones m\u00e1s decisivas en el arte de la guerra\u201d; la que seduc\u00eda a Occidente con sus brocados y su cer\u00e1mica vidriada, sus perfumes y sus damascos, no menos que con su aura de sensualidad y exuberancia (a veces infamada, otras envidiada); la que lo desconcertaba con su mezcla de barbarie y sofisticaci\u00f3n (no solo la famosa suntuosidad oriental sino tambi\u00e9n sus sabios y poetas); la que con sus especias refin\u00f3 el paladar de Europa pero tambi\u00e9n le llev\u00f3 el horror de la peste negra; las tierras, en fin, surcadas por las rutas de la seda, que simbolizan las maravillas textiles y culinarias provenientes del Oriente profundo y que sirven de ep\u00edtome de los pluriseculares movimientos de intercambio que conectaron a los dos grandes hemisferios que, bien o mal, sintetizan los lineamientos generales de la Historia Universal. Aut\u00e9ntico sistema nervioso central del mundo, red que por siglos comunic\u00f3 a pueblos y civilizaciones, no es casualidad que el historiador de Oxford Peter Frankopan eligiera a tales rutas para titular \u2013en la versi\u00f3n original- el libro al que debe su estrella naciente (\u2018<em>The Silk Roads\u2019<\/em>, 2015). <em>El coraz\u00f3n del mundo<\/em>, como lo conocemos en castellano, es un trabajo realizado a contrapelo de la tiran\u00eda del etnocentrismo, que el autor identifica como fuente de la visi\u00f3n can\u00f3nica de la historia predominante en el discurso occidental. A ella, a la visi\u00f3n distorsionada del largo devenir del orbe, opone Frankopan (n. 1971) una frondosa, erudita y amen\u00edsima panor\u00e1mica de lo que concibe como el crisol del mundo, sustrayendo al centro de Asia la p\u00e1tina de exotismo que le endilga el imaginario orientalista.\u00a0<span id=\"more-21682\"><\/span><\/p>\n<p>El libro compendia la historia de la referida regi\u00f3n desde el auge del mayor de los imperios nacidos en ella, el persa, hasta nuestros d\u00edas. Su \u00e9nfasis est\u00e1 puesto en la condici\u00f3n neur\u00e1lgica que ostent\u00f3 el Asia central durante un prolongado per\u00edodo de tiempo, eludiendo el riesgo de oponer una distorsi\u00f3n a otra. Lejos de pretender que la susodicha regi\u00f3n fuera ago as\u00ed como la <em>verdadera<\/em> progenitora de Occidente, Frankopan quiere subrayar entre otras cosas que los or\u00edgenes de Europa son indistinguibles de un entramado de interacciones de todo orden con el universo oriental. As\u00ed, por ejemplo, afirma que \u00abRoma mir\u00f3 sistem\u00e1ticamente hacia el este y en muchos sentidos fue moldeada por influencias orientales\u00bb. Oriente, remarca, no era el mundo fatalmente abocado a la inmovilidad y el retraso que pinta el inveterado clich\u00e9; por siglos se caracteriz\u00f3 como un mundo pujante, competitivo y en\u00e9rgico, sumido en una bullente actividad econ\u00f3mica y cultural. En tiempos del islam, Asia central se convirti\u00f3 en el floreciente jard\u00edn del saber y las artes: una ardiente curiosidad llev\u00f3 a la expansi\u00f3n del conocimiento en diversas ramas de la ciencia y la filosof\u00eda, al mismo tiempo que Europa se condenaba a s\u00ed misma al rango de p\u00e1ramo intelectual al desde\u00f1ar, cuando no condenar, la apetencia de investigaci\u00f3n e\u00a0innovaci\u00f3n. Los pocos eruditos occidentales que trabaron contacto con las inquietas sociedades isl\u00e1micas, en los albores del segundo milenio, dejaron amarga constancia del atraso que por entonces padec\u00eda la cristiandad. Como es sabido, ellos y sus sucesores hubieron de agradecer a sus pares orientales el que sirvieran de transmisores de los ricos vestigios de la sabidur\u00eda hel\u00e9nica.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo exquisitas mercanc\u00edas, no s\u00f3lo conocimientos matem\u00e1ticos y astron\u00f3micos llegaban a Occidente desde aquella din\u00e1mica porci\u00f3n del orbe, tambi\u00e9n lo hac\u00edan ideas y cosmolog\u00edas, de \u00edndole religiosa las m\u00e1s vibrantes de ellas. Las rutas de la seda eran circuitos comerciales pero tambi\u00e9n fung\u00edan como v\u00edas de intercambio intelectual y teol\u00f3gico. Cuna de las religiones abrah\u00e1micas (juda\u00edsmo, cristianismo e islam), la trayectoria de las mentadas interacciones parece m\u00e1s se\u00f1alada por las confrontaciones entre los credos que por el entendimiento y la armon\u00eda; sin embargo, no siempre fueron el cristianismo y el islam unos antagonistas irreconciliables, ni profes\u00f3 desde su g\u00e9nesis el islam un odio mortal hacia el juda\u00edsmo. Frankopan pone de relieve que, en este contexto, los estragos de la enemistad interconfesional \u2013choque de civilizaciones por antonomasia- no eran el sino inevitable de la historia, aunque quiz\u00e1 quepa reprocharle el que no sopese adecuadamente el riesgo de colisi\u00f3n impl\u00edcito en la contig\u00fcidad de dos religiones universalistas; es cierto que se trata de universalismos diferentes dado que el proselitismo no es para el islam un imperativo como lo es para el cristianismo, pero de la vocaci\u00f3n expansionista de ambas religiones no cabe dudar. El islam se erigi\u00f3 m\u00e1s pronto que tarde en una muy real amenaza para el cristianismo, el que, por su parte, no se mostr\u00f3 menos proclive a la voluntad de sometimiento del \u201cotro\u201d, o su destrucci\u00f3n. La defensa de la cristiandad por los cruzados pod\u00eda lo m\u00e1s bien confundirse \u2013como de hecho ocurri\u00f3- con la avidez de conquista y enriquecimiento.<\/p>\n<p>Multitud de pueblos y culturas se dan cita en las p\u00e1ginas del libro, diversas corrientes y procesos convergen en su desarrollo. Intervalos de estabilidad y bonanza alternan con guerras y convulsiones, entre las que por cierto sobresalen las devastadoras incursiones de los jinetes esteparios, conducidos por hombres tan c\u00e9lebres como Gengis Kan y Tamerl\u00e1n. Nada de lo que por entonces suced\u00eda en Europa alcanzaba las proporciones ni tendr\u00eda las repercusiones de las luchas de poder entre las gentes de Asia central y oriental. Eclipsados por tama\u00f1os movimientos de la historia, la gesta cruzada y el reino cristiano de Palestina se desvanecieron sin demasiado ruido, empeque\u00f1ecidos salvo en la nostalgia o la mistificaci\u00f3n. Por otra parte, Frankopan hace por matizar la visi\u00f3n de los conquistadores mongoles como unas simples hordas salvajes entregadas a las matanzas y al pillaje. El imperio mongol, sostiene,\u00a0disfrut\u00f3 de un nivel importante de sofisticaci\u00f3n burocr\u00e1tica y recurri\u00f3 a medidas prudentes como una fijaci\u00f3n de precios razonable y una pol\u00edtica tributaria alejada de cualquier intenci\u00f3n de esquilmar a los pueblos sojuzgados. No menos \u00fatil a la prosperidad de este imperio fue su consistente tolerancia confesional; \u00ablos mongoles \u2013escribe el autor- eran relajados y abiertos en materia religiosa\u00bb. Tambi\u00e9n es cierto que su \u00e9xito debi\u00f3 mucho a lo oportuno de su irrupci\u00f3n: el Asia central estaba debilitada por las luchas intestinas,\u00a0a punto por ende para\u00a0la conquista, y las civilizaciones con las que se toparon en los extremos longitudinales de su \u00e1rea de acci\u00f3n, la china y la europea, experimentaban un grado de consolidaci\u00f3n econ\u00f3mica tal que los hac\u00eda v\u00edctimas jugosas o socios comerciales apetecibles.<\/p>\n<p>En Europa, a la larga, fueron much\u00edsimos m\u00e1s los que sufrieron la conmoci\u00f3n de la peste bub\u00f3nica que los que sucumbieron a las armas orientales, sobre todo musulmanas. Ni siquiera la ca\u00edda de Constantinopla difundi\u00f3 en el continente una sensaci\u00f3n de hallarse en v\u00edsperas del apocalipsis como la que provoc\u00f3 la espantosa pandemia. Con todo, la vuelta del siglo estaba pre\u00f1ada de un vuelco de los mayores en todo el devenir de la humanidad. Europa occidental, por fin, dar\u00eda el gran salto, arrebatando al Asia central el protagonismo mundial. Su apariencia de proa de la masa euroasi\u00e1tica asom\u00f3 entonces como un presagio de las empresas de descubrimiento y conquista que, inauguradas por portugueses y espa\u00f1oles, lanzaron en todas las direcciones a los v\u00e1stagos de un pu\u00f1ado de pa\u00edses hasta entonces marginales, meros figurantes de la historia. En el naciente panorama de la hegemon\u00eda occidental, que incorpor\u00f3 un Nuevo Mundo a los mapas y a la conciencia e historia globales, los otomanos se alzaron como la amenaza oriental a tener en cuenta, a la par que la atracci\u00f3n de las especias, las porcelanas y otras riquezas asi\u00e1ticas estrechaba los lazos comerciales entre continentes. Pero as\u00ed como antes de 1500 eran las decisiones tomadas en las capitales asi\u00e1ticas las que mov\u00edan el mundo, fueron desde entonces las capitales de Europa occidental las que hicieron otro tanto. Visto en retrospectiva, las rivalidades y las guerras entre potencias ascendentes contribuyeron enormemente al esplendor europeo; como ha sido observado en otras ocasiones (v\u00e9anse, sin ir m\u00e1s lejos, las disquisiciones de Niall Ferguson en su libro <em>Civilizaciones<\/em>), la misma fragmentaci\u00f3n pol\u00edtico-administrativa del continente y la competencia constante entre los estados europeos acicatearon el ansia de innovaci\u00f3n, sentando las bases del progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico. El que fuera coraz\u00f3n del mundo, entretanto,\u00a0result\u00f3 incapaz de mantener el ritmo y vio ralentizado su paso, declinando su dinamismo y con \u00e9l su holgado predominio de anta\u00f1o. Las tierras que antes inspiraran en los europeos un sentido de maravilla y deslumbramiento, cuando no de temor, ahora se hac\u00edan objeto del menosprecio de los nuevos se\u00f1ores del planeta, que atribuyeron a los asi\u00e1ticos la pasividad, el anquilosamiento y la degeneraci\u00f3n que pasaban por factores determinantes de la inferioridad de una civilizaci\u00f3n. M\u00e1s que nunca se aviv\u00f3 la codicia europea, que vio en Oriente y en todo el resto del orbe unas reservas inagotables de tesoros y muchedumbres explotables.<\/p>\n<p>Ya en el siglo XIX, a la decadencia del imperio otomano se sum\u00f3 la debilidad del estado persa y la consolidaci\u00f3n del imperio brit\u00e1nico en el subcontinente indio -a expensas del poder mogol-. El centro de Asia se convert\u00eda en escenario de lo que dio en llamarse \u201cel Gran Juego\u201d, la rivalidad secular de Rusia y Gran Breta\u00f1a en la regi\u00f3n. Los trastornos del siglo siguiente confirmaron en vez de revertir el rol subordinado de la misma, con nuevos actores asumiendo el papel de mandones: Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. No hace falta rese\u00f1ar el estatus del antiguo coraz\u00f3n del mundo tras el fin de la Guerra Fr\u00eda. Medio Oriente en particular ve exponencialmente acrecentada su fama de regi\u00f3n inestable, semillero de fan\u00e1ticos y fuente de conflictos desgarradores e interminables. Pero la violencia desatada no agota la consideraci\u00f3n del presente de la regi\u00f3n, ya que tambi\u00e9n debe atenderse la realidad de estados emergentes como los que conformaran la franja musulmana de la extinta Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Muy oportunamente, Frankopan echa un buen vistazo a unos pa\u00edses que se nos aparecen como tierra fecunda en gobernantes tan exc\u00e9ntricos como desp\u00f3ticos, favorecidos \u2013ellos y las \u00e9lites que los secundan- por los fabulosos recursos energ\u00e9ticos de su subsuelo. El petr\u00f3leo y el gas natural han levantado ciudades rutilantes que atraen a poderosos empresarios, as\u00ed como a ingenieros y arquitectos de prestigio internacional.<\/p>\n<p>En conjunto, el libro de Frankopan es de lectura absorbente y por dem\u00e1s pertinente, dado el escenario actual.<\/p>\n<p>&#8211; Peter Frankopan, <em>El coraz\u00f3n del mundo: una nueva historia universal<\/em>. Cr\u00edtica, Barcelona, 2016. 800 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788416771165\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/images\/lv.gif\" alt=\"Compra el libro\" width=\"206\" height=\"71\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788416771165\" >Ayuda a mantener Hislibris comprando <strong>EL CORAZ\u00d3N DEL MUNDO <\/strong>de Peter Frankopan en La Casa del Libro.<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/Hislibris\/~4\/uBZ9js7ObNQ\" height=\"1\" width=\"1\" alt=\"\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de que Europa occidental se hiciera con la hegemon&iacute;a planetaria, fruto de un proceso iniciado a fines del siglo XV, el eje del orbe era el vasto territorio delimitado en t&eacute;rminos gruesos por la cordillera del Himalaya y la ribera oriental del Mediterr&aacute;neo y el Mar Negro, esto es, la zona intermedia de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1200,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[13487,60],"tags":[12208],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90920"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1200"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90920"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90920\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":90921,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90920\/revisions\/90921"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}