{"id":93368,"date":"2017-10-13T09:11:44","date_gmt":"2017-10-13T08:11:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.hislibris.com\/?p=22596"},"modified":"2017-10-13T09:11:44","modified_gmt":"2017-10-13T08:11:44","slug":"los-vencidos-robert-gerwarth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2017\/10\/13\/los-vencidos-robert-gerwarth\/","title":{"rendered":"LOS VENCIDOS \u2013 Robert Gerwarth"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/9788415472896.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-22614\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/9788415472896.jpg\" alt=\"LOS VENCIDOS - Robert Gerwarth\" width=\"100\" height=\"166\" \/><\/a>Las periodizaciones hist\u00f3ricas nos auxilian en la comprensi\u00f3n del pasado pero tambi\u00e9n nos vuelven propensos a un esquematismo de compartimentos estancos, que entre otros defectos tiene el de rodear de oscuridad algunas aristas o variables que no responden del todo a los criterios que confieren sentido al paradigma hist\u00f3rico vigente. A veces incluso olvidamos que las periodizaciones y las denominaciones epocales son convenciones, artificios o instrumentos cognoscitivos\u2026 Acostumbrados como estamos a la pr\u00e1ctica de dividir la historia en segmentos, corremos \u2013por ejemplo- el riesgo de no prestar debida atenci\u00f3n al hecho de que el concepto de Primera Guerra Mundial no tuvo para todos los contendientes el mismo significado. Una vez que la examinamos detenidamente, la misma l\u00ednea divisoria que en principio establece la pertenencia al bando de los vencedores o el de los vencidos se nos revela porosa, surcada de trizaduras. En esta faceta de la cuesti\u00f3n, Italia representa quiz\u00e1 el caso m\u00e1s arduo: incorporada con relativa tardanza a la que acabar\u00eda siendo la coalici\u00f3n vencedora, los beneficios que obtuvo a ra\u00edz de su beligerancia estuvieron por debajo de las expectativas de sus dirigentes pol\u00edticos, y el aspecto que la pen\u00ednsula exhib\u00eda despu\u00e9s de 1918 no era en absoluto el de una potencia victoriosa. Antes de transcurrido un quinquenio desde el fin de la PGM, las turbulencias internas auparon al poder a un l\u00edder y un movimiento extremistas, decididos a romper con el orden liberal y a modificar radicalmente el estatus internacional del pa\u00eds, circunstancia que hizo de la Italia fascista un foco de inestabilidad continental y una amenaza para la paz. Otro flanco problem\u00e1tico de la periodizaci\u00f3n y de la consagraci\u00f3n de la locuci\u00f3n \u201cPrimera Guerra Mundial\u201d concierne a las naciones balc\u00e1nicas, que en su generalidad estuvieron involucradas en conflictos internacionales que exceden por mucho el estado de beligerancia delimitado por el per\u00edodo 1914-1918. As\u00ed como Keith Lowe muestra en su aclamado libro <a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/continente-salvaje-europa-despues-de-la-segunda-guerra-mundial-keith-lowe\/\" ><em>Continente salvaje<\/em> <\/a>que 1945 no supuso para toda Europa el fin de las hostilidades enmarcadas por la Segunda Guerra Mundial, los hechos posteriores a 1918 justifican la realizaci\u00f3n de un ejercicio similar para lo atingente a la Europa centro-oriental, una vasta porci\u00f3n del continente cuyas condiciones eran muy distintas de las que caracterizaban a las grandes potencias occidentales: por de pronto, fue en esa regi\u00f3n donde proliferaron los extremismos pol\u00edticos y donde surgieron los reg\u00edmenes totalitarios. All\u00ed fue donde se gest\u00f3 la Segunda Guerra Mundial. Holgada justificaci\u00f3n tiene, pues, el ejercicio practicado por el historiador Robert Gerwarth en <em>Los vencidos<\/em> (\u2018<em>The Vanquished\u2019<\/em>, 2016), obra enfocada en la contingencia de los pa\u00edses que de la PGM salieron derrotados, desmembrados o insatisfechos.<span id=\"more-22596\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzando por la ca\u00edda de antiguas dinast\u00edas gobernantes y el derrumbe de imperios pluriseculares, el triunfo de la revoluci\u00f3n en Rusia y la remodelaci\u00f3n sustancial del mapa geopol\u00edtico, las consecuencias de lo que inicialmente se conoci\u00f3 como la Gran Guerra hicieron de la Europa centro-oriental un caldero hirviente de conflictos latentes o en desarrollo, tanto internos como supranacionales. Habida cuenta de esto, no es la intenci\u00f3n de Gerwarth desbancar el concepto de Primera Guerra Mundial sino hacer hincapi\u00e9 en que 1918 tuvo para aquella regi\u00f3n otro cariz que el de fungir como a\u00f1o bisagra ente la guerra y la paz. Se trata de algo m\u00e1s que de una cuesti\u00f3n de matices puesto que las tensiones no resueltas fueron el germen del que brot\u00f3 la guerra de 1939, aun m\u00e1s devastadora que la de 1914. Por si esto fuera poco, hay que considerar que los acontecimientos que siguieron a 1918 son para la generalidad de los pa\u00edses europeo-orientales \u2013aun en la actualidad- un marco de referencia hist\u00f3rico m\u00e1s decisivo que la PGM: lo que para Europa occidental es la inmediata posguerra y el umbral de la reconstrucci\u00f3n de las derrengadas econom\u00edas nacionales, su contraparte lo identifica en cambio con una escalada de violencia asociada a feroces luchas intestinas y a los conflictos surgidos de los esfuerzos por la emancipaci\u00f3n nacional, la fundaci\u00f3n de nuevos estados en condiciones sumamente desfavorables y una serie de disputas territoriales (no siempre resueltas por v\u00eda diplom\u00e1tica: Grecia y Turqu\u00eda, por de pronto, se enfrascaron en una guerra en toda regla; Hungr\u00eda soport\u00f3 en 1919 la humillaci\u00f3n de ver ocupada su capital por las tropas rumanas). Lo que de esos a\u00f1os retiene la memoria colectiva de la mitad menos afortunada de Europa es su car\u00e1cter ca\u00f3tico y convulso. La inestabilidad social y pol\u00edtica; la precariedad de las estructuras econ\u00f3micas; las rencillas nacionalistas y las animosidades \u00e9tnicas; la radicalizaci\u00f3n de las ideolog\u00edas y de las agrupaciones pol\u00edticas; la amenaza revolucionaria, los golpes de estado y la guerra civil; la multiplicaci\u00f3n de contenciosos entre estados \u2013secuela en gran medida de la aplicaci\u00f3n apresurada e improvisada del precepto wilsoniano de la autodeterminaci\u00f3n nacional-: era toda una concatenaci\u00f3n de factores adversos lo que sum\u00eda a aquellos pueblos en un mar de frustraciones y resentimientos, configurando un cuadro por completo desalentador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El horizonte temporal de <em>Los vencidos<\/em> est\u00e1 acotado por el ascenso del bolchevismo al poder en Rusia (1917) y la firma del Tratado de Lausana (julio de 1923), que estableci\u00f3 las fronteras del nuevo estado turco y sepult\u00f3 las ambiciones expansionistas de Grecia. El libro, como est\u00e1 dicho, condensa las vicisitudes de pa\u00edses que estuvieron lejos de transitar de la guerra a la paz y cuya coyuntura es clave para la comprensi\u00f3n del siglo XX. En esta l\u00ednea, la interpretaci\u00f3n de los acontecimientos por el autor discrepa expl\u00edcitamente de la generalizaci\u00f3n de la tesis de la \u201cbrutalizaci\u00f3n\u201d de los combatientes en el fragor de la PGM, tesis expuesta originalmente \u2013en relaci\u00f3n con el caso alem\u00e1n- por George L. Mosse en <em>Soldados ca\u00eddos<\/em> (\u2018<em>Fallen Soldiers\u2019<\/em>, 1990), y que luego \u2013se\u00f1ala Gerwarth- ha sido esgrimida por otros historiadores para explicar el devenir de pr\u00e1cticamente toda Europa. El valor de la tesis puede ser cuestionado desde el momento en que se constata que la asimilaci\u00f3n de niveles de violencia considerados inadmisibles antes de la guerra no fue una realidad pareja para todas las sociedades: no lo fue, desde luego, para franceses, brit\u00e1nicos y belgas, cuyos combatientes no estuvieron menos expuestos que sus pares alemanes a los horrores de la guerra de trincheras. No condujo, por ende, a una radicalizaci\u00f3n universal de las actitudes y de las mentalidades, tal que pueda remontarse a ella el auge de los totalitarismos y el origen de los estragos observados durante la SGM. Gerwarth opta por eludir esta y cualquier otra explicaci\u00f3n monocausal; en su lugar, atiende a la especificidad de los escenarios nacionales y pone un esmerado \u00e9nfasis en el car\u00e1cter seminal del \u201cdespu\u00e9s de la guerra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enfoque panor\u00e1mico de <em>Los vencidos<\/em> es por completo estimable, lo mismo que la cr\u00edtica de la tesis de la brutalizaci\u00f3n. Thomas Weber, en <a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/la-primera-guerra-de-hitler-thomas-weber\/\" ><em>La primera guerra de Hitler<\/em><\/a> (libro que est\u00e1 entre las fuentes secundarias de las que echa mano Gerwarth) ha argumentado muy convincentemente que la radicalizaci\u00f3n de quien encabezar\u00eda el nazismo y el Tercer Reich no se produjo en los a\u00f1os de la PGM sino despu\u00e9s, a partir de la fallida revoluci\u00f3n alemana (1918-1919). La indagaci\u00f3n de Weber comprende tambi\u00e9n a los compa\u00f1eros de armas de Hitler, los hombres que integraron el Regimiento List, con el resultado de que no hay demasiadas razones para establecer una correlaci\u00f3n directa entre la cruda experiencia de las trincheras y el extremismo pol\u00edtico en la posguerra. As\u00ed pues, las conclusiones a que arriba Weber prestan un s\u00f3lido aval a las premisas en que se sostiene el an\u00e1lisis de Gerwarth. Por otro lado, no se trata de descartar como si nada la incidencia de la experiencia b\u00e9lica \u2013o de su idealizaci\u00f3n rom\u00e1ntica- como catalizador de la agitaci\u00f3n callejera y las turbulencias pol\u00edticas de la incipiente democracia alemana. La existencia misma de los <em>Freikorps<\/em> y su violento protagonismo en la represi\u00f3n de los revolucionarios de izquierda aportan indicios significativos de que dicha experiencia s\u00ed condicion\u00f3 la actitud pol\u00edtica de algunos veteranos de guerra, pero no de todos los que vivieron las famosas \u201ctormentas de acero\u201d; por dem\u00e1s, una proporci\u00f3n importante de los voluntarios de los <em>Freikorps<\/em> no eran veteranos sino j\u00f3venes que no alcanzaron a participar en la pasada conflagraci\u00f3n, los que se superaban en brutalidad por el deseo de estar a la altura de los relatos idealizados sobre hero\u00edsmo, sacrificio y camarader\u00eda en tiempo de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las se\u00f1as de identidad de las diversas crisis de posguerra (contando revoluciones, guerras civiles y guerras entre estados) fue la de los padecimientos extremos de la poblaci\u00f3n civil: ni m\u00e1s ni menos que una de las constantes en la torturada fisonom\u00eda del siglo XX. Como se puede suponer, Rusia fue por lejos el caso m\u00e1s dram\u00e1tico, con varios millones de muertos a causa de la guerra civil y la hambruna de 1921-1922. La confrontaci\u00f3n armada entre \u201cblancos\u201d y \u201crojos\u201d (no los \u00fanicos pero s\u00ed los principales bandos en liza) tuvo entre sus pr\u00e1cticas m\u00e1s crueles la pol\u00edtica de tierra quemada y la matanza de aldeanos como medida de represalia, adem\u00e1s de la ejecuci\u00f3n masiva de prisioneros. Los pogromos de la \u00e9poca zarista fueron en comparaci\u00f3n muy poca cosa: tanto revolucionarios como contrarrevolucionarios se cebaron con especial sa\u00f1a en los jud\u00edos de la antigua Zona de Asentamiento (en la amplia franja occidental de lo que fuera el imperio ruso), pero tambi\u00e9n lo hicieron las fuerzas independentistas polacas y ucranianas. En torno a doscientos mil jud\u00edos fueron asesinados en esa \u00e9poca. Otro escenario de atrocidades multitudinarias fue el de la guerra greco-turca. La invasi\u00f3n de Asia Menor por tropas griegas en 1919 desencaden\u00f3 una espiral de matanzas y otras formas de violencia simbolizadas en aquel entonces por los \u201chorrores de Esmirna\u201d. Cada vez que un poblado o ciudad cambiaba de manos \u2013situaci\u00f3n nada infrecuente-, las fuerzas de una y otra nacionalidad desahogaban sus odios arroj\u00e1ndose sobre los civiles de la etnia contraria; los barrios griegos, densamente poblados y diseminados en la costa turca del mar Egeo, pagaron con creces las masacres perpetradas por el ej\u00e9rcito griego en la misma \u00e1rea y en las tierras interiores de Anatolia. (M\u00e1s o menos en la misma \u00e9poca, armenios y kurdos sufrieron penurias similares, con el a\u00f1adido de que los primeros se vieron atrapados entre los turcos y el r\u00e9gimen bolchevique instaurado en Rusia.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El intercambio masivo de poblaci\u00f3n entre Grecia y Turqu\u00eda, determinado por el Tratado de Lausana, fue apenas uno de los muchos episodios de desplazamiento de poblaci\u00f3n e inmigraci\u00f3n forzada que se verificaron en el transcurso de la pasada centuria. Lo fue, ciertamente, en el contexto del desplome de los imperios multinacionales de Europa oriental \u2013el austro-h\u00fangaro, el ruso y el otomano-, a ra\u00edz de su derrota en la PGM. El reordenamiento geopol\u00edtico fue uno de los desaf\u00edos m\u00e1s serios que debieron enfrentar las potencias occidentales, que se arrogaron la facultad de trazar fronteras y distribuir territorios bajo el designio de la homogeneidad \u00e9tnica y la autodeterminaci\u00f3n nacional. Pero el mosaico demogr\u00e1fico de Europa oriental, enmara\u00f1ado en grado tal que superaba lo imaginable para los occidentales, frustraba cualquier ilusi\u00f3n relativa a delimitaciones pulcras y precisas entre estados a los que se pretend\u00eda atribuir un sustrato \u00e9tnico (para mayor gloria del estado-naci\u00f3n, \u00eddolo del siglo). El resultado inevitable fue que cada uno de los estados emergentes conten\u00eda importantes minor\u00edas \u00e9tnicas, constituy\u00e9ndose en focos latentes de discordia que en cualquier momento ir\u00edan a estallar. M\u00e1s temprano que tarde, los tratados orientados a proteger los derechos de estas minor\u00edas se convirtieron en papel mojado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue como plantar bombas de tiempo por doquier, lo concerniente a la partici\u00f3n de imperios y a la \u00edmproba pol\u00edtica de anexi\u00f3n de territorios (una carga que\u00a0el bloque anglo-franc\u00e9s se ech\u00f3 encima al ofrecer recompensas a quienes se alineasen con \u00e9l en el curso de la guerra). Alemanes, austr\u00edacos, h\u00fangaros, griegos, italianos, b\u00falgaros y otros: unos vieron estrechadas sus fronteras, otros se hallaron reducidos a estados min\u00fasculos, los de m\u00e1s all\u00e1 recibieron menos de lo que se les hab\u00eda prometido. Demasiados de los pueblos centro-orientales de Europa percibieron los a\u00f1os posteriores a 1918 como un tiempo de humillaci\u00f3n nacional, alimentando v\u00edvidas ansias de redenci\u00f3n y venganza. En general, la atm\u00f3sfera moral de la regi\u00f3n, emponzo\u00f1ada como podemos ver, era la menos propicia para concebir razonables expectativas de paz y prosperidad a escala continental. Esta atm\u00f3sfera es bien captada por <em>Los vencidos<\/em>, libro cuya perspectiva conjunta y polifac\u00e9tica contribuye no s\u00f3lo a discernir el camino que llevar\u00eda a la Segunda Guerra Mundial sino tambi\u00e9n a la dilucidaci\u00f3n de su naturaleza, el por qu\u00e9 lleg\u00f3 a ser la mayor de las calamidades del siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Robert Gerwarth, <em>Los vencidos: Por qu\u00e9 la Primera Guerra Mundial no concluy\u00f3 del todo (1917-1923).<\/em> Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017. 475 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788415472896\" ><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/images\/lv.gif\" alt=\"Compra el libro\" width=\"206\" height=\"71\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788415472896\" >Ayuda a mantener Hislibris comprando\u00a0LOS VENCIDOS<strong>\u00a0<\/strong>de Robert Gerwarth\u00a0en La Casa del Libro.<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/Hislibris\/~4\/XiqKsyncg5U\" height=\"1\" width=\"1\" alt=\"\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las periodizaciones hist&oacute;ricas nos auxilian en la comprensi&oacute;n del pasado pero tambi&eacute;n nos vuelven propensos a un esquematismo de compartimentos estancos, que entre otros defectos tiene el de rodear de oscuridad algunas aristas o variables que no responden del todo a los criterios que confieren sentido al paradigma hist&oacute;rico vigente. 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