{"id":95293,"date":"2018-04-24T09:50:52","date_gmt":"2018-04-24T08:50:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.hislibris.com\/?p=23222"},"modified":"2018-04-24T09:50:52","modified_gmt":"2018-04-24T08:50:52","slug":"el-jinete-palido-1918-la-epidemia-que-cambio-el-mundo-laura-spinney","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2018\/04\/24\/el-jinete-palido-1918-la-epidemia-que-cambio-el-mundo-laura-spinney\/","title":{"rendered":"EL JINETE P\u00c1LIDO. 1918: LA EPIDEMIA QUE CAMBI\u00d3 EL MUNDO \u2013 Laura Spinney"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><b><a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/portada_el-jinete-palido_laura-spinney_201711132352.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-23401\" title=\"EL JINETE P\u00c1LIDO. 1918: LA EPIDEMIA QUE CAMBI\u00d3 EL MUNDO - Laura Spinney\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/portada_el-jinete-palido_laura-spinney_201711132352.jpg\" alt=\"EL JINETE P\u00c1LIDO. 1918: LA EPIDEMIA QUE CAMBI\u00d3 EL MUNDO - Laura Spinney\" width=\"100\" height=\"143\" srcset=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/portada_el-jinete-palido_laura-spinney_201711132352.jpg 252w, http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/portada_el-jinete-palido_laura-spinney_201711132352-210x300.jpg 210w\" sizes=\"(max-width: 100px) 100vw, 100px\" \/><\/a><\/b>(Esta rese\u00f1a parte de la lectura del original en ingl\u00e9s.\u00a0 Notas entre par\u00e9ntesis, al final de la rese\u00f1a).<\/p>\n<div><\/div>\n<div>La mal llamada &#8220;gripe espa\u00f1ola&#8221; (1) provoc\u00f3\u00a0entre 50 y 100 millones de muertos en el per\u00edodo 1918-1920: m\u00e1s que las dos guerras mundiales juntas. Las primeras evidencias de la pandemia surgieron en Camp Funston, Kansas, en marzo de 1918, en un entorno castrense y de soldados que estaba previsto enviar al frente de la guerra en Francia. Quiz\u00e1 por ello la enfermedad salt\u00f3 con virulencia en \u00c9taples, en el frente occidental; en abril la enfermedad, que ya se hab\u00eda extendido por el Medio Oeste estadounidense, hab\u00eda llegado a las trincheras del frente occidental; a finales de mayo la gripe se hab\u00eda extendido por el resto de Francia, Italia, Espa\u00f1a (el rey Alfonso XIII enferm\u00f3, pero se recuper\u00f3), Reino Unido y Alemania (la <i>blitzkatarrah<\/i>, como la llamaron los soldados alemanes), Polonia, Ucrania y el sur de Rusia. Se extendi\u00f3 al norte de \u00c1frica, desde donde avanz\u00f3 hacia el este, la India, China y Jap\u00f3n. A finales de julio lleg\u00f3 a Australia y entonces comenz\u00f3 a remitir. Fue la primera oleada de la epidemia y se circunscribi\u00f3 en aquellos meses a la evoluci\u00f3n de la guerra y a un escenario b\u00e9lico en el que la llegada de tropas y el movimiento de las mismas se consider\u00f3 un catalizador de una enfermedad que, no obstante, sorprendi\u00f3 por su extensi\u00f3n y estragos: alrededor de un mill\u00f3n de soldados alemanes enfermaron y no pudieron participar en las operaciones de primavera que conformaron la \u00faltima ofensiva de las Potencias Centrales en el frente occidental.<\/div>\n<p><span id=\"more-23222\"><\/span>Una segunda oleada de la enfermedad, considerada ya una pandemia, y la m\u00e1s virulenta, comenz\u00f3 en agosto a ambos lados del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico: desde Freetown (Sierra Leona), Brest (Francia) y Boston (Estados Unidos), la gripe se extendi\u00f3 por todo el mundo como consecuencia del movimiento de tropas en los \u00faltimos estertores de la guerra. Desde Freetown se extendi\u00f3 por \u00c1frica Occidental y lleg\u00f3 hasta Sud\u00e1frica gracias al ferrocarril y las rutas navales; desde Ciudad del Cabo subi\u00f3 hasta el norte y lleg\u00f3 a Abisinia y el Cuerno de \u00c1frica en noviembre. A finales de septiembre se hab\u00eda extendido otra vez por toda Europa, alcanzando el norte de Rusia, donde la guerra civil que comenz\u00f3 a finales de 1918 ayud\u00f3 a que se extendiera por el pa\u00eds y llegara al puerto de Arc\u00e1ngel, en el \u00c1rtico; se extendi\u00f3 por el interior de Asia y en septiembre volvi\u00f3 a afectar a China y la India. Al terminar 1918 la segunda oleada remiti\u00f3; a excepci\u00f3n de la Ant\u00e1rtida, algunas islas del Atl\u00e1ntico, la desembocadura del Amazonas y Australia, que estableci\u00f3 una estricta cuarentena., afect\u00f3 a todo el planeta. Una tercera oleada afectar\u00eda al hemisferio norte en los primeros meses de 1919, pero en mayo se dio por finalizada, mientras que las diferencias clim\u00e1ticas mantuvieron la segunda oleada en el hemisferio sur durante todo ese a\u00f1o. Hubo extensiones m\u00e1s localizadas de la enfermedad en Jap\u00f3n, que comenz\u00f3 a finales de 1919 y dur\u00f3 algunos meses m\u00e1s de 1920.<\/p>\n<p>El mapa que aparece en las primeras p\u00e1ginas de este libro muestra la difusi\u00f3n global de la enfermedad a lo largo de 1918 (la primera y segunda oleadas), y el porcentaje de muertes respecto a la poblaci\u00f3n de algunas ciudades: un 0,5% en nueva York, un 1,2% en Odessa (Rusia), un 1,4% en Shansi (China), un 1,6% en R\u00edo de Janeiro, un 3% en Zamora, un 6,1% en Gujarat (India), un 5% en Mashed (Persia\/Ir\u00e1n), un 9,9% en Ciskel (Sud\u00e1frica), un 40% en Bristol Bay (Alaska). Cifras dispares en cuanto a la densidad de poblaci\u00f3n de cada lugar y que constituyen una imagen diversa del alcance y la virulencia de una pandemia que afect\u00f3, c\u00f3mo no, con un grado mayor de mortalidad a las colonias y los pa\u00edses en desarrollo. Son lugares que, adem\u00e1s, conforman una mirada diversa y con voluntad de globalidad por parte de Laura Spinney en su libro.<\/p>\n<p>El total de muertos global, siendo una estimaci\u00f3n conservadora, se sit\u00faa en un 2,5 de la poblaci\u00f3n mundial de aquel per\u00edodo; otros estudios la aumentan al 3% e incluso el 6%. En el cap\u00edtulo 12 se trata la cuesti\u00f3n de cuantos millones de personas murieron: de los 21,6 millones que el bacteri\u00f3logo estadounidense Edwin Jordan estableci\u00f3 en los a\u00f1os veinte a los al menos 30 que los epidemi\u00f3logos tambi\u00e9n norteamericanos David Patterson y Gerald Pyle alcanzaron en 1991, aun dejando claro que es un montante provisional (pudieron ser de 40 a 50 millones); por ejemplo, ambos consideran que las cifras de Jordan para Rusia \u2013450.000, un 0,2% de la poblaci\u00f3n total\u2013 son escasas y las suben a unos 2,7 millones (1,2% de la poblaci\u00f3n), a partir de una comparaci\u00f3n con los precedentes de la peste de 1889-1890 (la \u201cGripe Rusa\u201d, con alrededor de un mill\u00f3n de muertos) y los estragos de un pa\u00eds en guerra civil; y pudo haber muchos m\u00e1s muertos en China, un pa\u00eds con casi 500 millones de habitantes: entre 4 y 9,5 millones podr\u00edan haber muerto de gripe. Estudios de 1998, ochenta a\u00f1os despu\u00e9s de la pandemia, a cargo del historiador y ge\u00f3grafo australiano Niall Johnson y el historiador alem\u00e1n (especializado en la gripe) J\u00fcrgen M\u00fcller revisaron las cifras de Jordan, que subieron al menos a los 50 millones de muertos, de los cuales 30 ser\u00edan asi\u00e1ticos, no descartando que llegaran a los 100 millones.<\/p>\n<\/div>\n<p><b><i>El jinete p\u00e1lido. 1918: La epidemia que cambi\u00f3 el mundo<\/i><\/b> \u2014t\u00edtulo original: <i>Pale Rider: The Spanish Flu of 1918 and How it Changed the World<\/i>\u2014 (2)<i>\u00a0<\/i>no se limita\u00a0\u00fanicamente a relatar c\u00f3mo y d\u00f3nde se extendi\u00f3 la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d y cu\u00e1ntos muertos caus\u00f3; de hecho, lo hasta ahora comentado se describe con mucho m\u00e1s detalle en tres de los 21 cap\u00edtulos que conforman la obra. <a href=\"http:\/\/www.lauraspinney.com\/\"  rel=\"noopener\"><b>Laura Spinney<\/b><\/a>, escritora (ha publicado dos novelas) y periodista especializada en cuestiones cient\u00edficas para medios como <i>National Geographic<\/i>, <i>The Economist<\/i>, <i>Nature<\/i>, <i>New Scientist<\/i> y <i>The Telegraph<\/i>, asume en su cuarto libro un empe\u00f1o tit\u00e1nico: estudiar la pandemia de gripe de 1918-1920 desde una perspectiva global y a partir de tres variables: la hist\u00f3rica, la cient\u00edfica y la cultural. A\u00f1adamos la vertiente literaria, pues si algo tiene este libro es que se lee (se devora, m\u00e1s bien) como si fuera una novela\u2026 aun a riesgo de abusar de este tipo de t\u00f3picos.<\/p>\n<p>Hay muchos estudios sobre la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, desde perspectivas muy diferentes: la propia autora refiere una cifra de 400 libros dedicados a esta epidemia, pero que palidecen ante los 80.000 (y subiendo) dedicados a la Primera Guerra Mundial. Recordamos y conmemoramos \u2013hay cadenas de televisi\u00f3n como la BBC que lo llevan haciendo con una programaci\u00f3n especial desde 2014, en ocasi\u00f3n del centenario\u2013 los diversos momentos y etapas de la Gran Guerra, pero el p\u00fablico en general apenas recuerda la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d; y probablemente \u2013en Espa\u00f1a quiz\u00e1 no tanto, aunque hubo 300.000 muertos por la enfermedad, que se a\u00f1aden a los cientos de miles de la guerra civil dos d\u00e9cadas despu\u00e9s y los estragos de la posguerra y la represi\u00f3n de la dictadura franquista\u2013, si uno tira de \u00e1rbol geneal\u00f3gico y retrocede un siglo, uno encontrar\u00e1 alguna v\u00edctima de la enfermedad en su familia. Cierto es que, m\u00e1s all\u00e1 de art\u00edculos o dosieres en peri\u00f3dicos (m\u00e1s com\u00fanmente en revistas divulgativas de historia que \u00faltimamente proliferan como setas), la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d no suele despertar un gran inter\u00e9s. S\u00ed, a todos nos sorprende que una epidemia de gripe fuera tan letal y probablemente se relacione con el final de la Gran Guerra, de modo que incluso se la priva de una \u201cautonom\u00eda\u201d propia como objeto de estudio.<\/p>\n<p>No abundan los t\u00edtulos disponibles sobre la enfermedad que el lector puede encontrar con mayor o menor facilidad: por ejemplo, en el cat\u00e1logo Rebiun (que recoge los cat\u00e1logos bibliotecarios de las universidades espa\u00f1olas), apenas se encuentran 8 referencias tras poner \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d en el apartado \u201cmaterias\u201d, y todas ellos desde una perspectiva (m\u00e1s o menos) local. Si uno consulta en Amazon (la versi\u00f3n espa\u00f1ola) y busca libros sobre la enfermedad, tampoco hay mucho m\u00e1s: s\u00f3lo tres referencias relacionadas con la historia, y de ellas s\u00f3lo una relacionada con un entorno acad\u00e9mico. (3) Por\u00a0supuesto, la b\u00fasqueda en las versiones estadounidense y brit\u00e1nica de Amazon ofrecen m\u00e1s resultados\u2026 pero tampoco demasiados: 16 referencias en \u201clibros de historia\u201d en la versi\u00f3n estadounidense de Amazon, que comienzan con esta obra de Spinney y citan los dos estudios m\u00e1s conocidos hoy en d\u00eda, de Alfred Crosby y John M. Barry. (4) Por ello, ante lo que se podr\u00eda considerar un cierto \u201cp\u00e1ramo\u201d bibliogr\u00e1fico \u2013fuera del \u00e1mbito cient\u00edfico acad\u00e9mico, por supuesto\u2013, el libro de Spinney constituye una obra necesaria y que adem\u00e1s, como se mencionaba antes, aporta una perspectiva global de la pandemia de 1918.<\/p>\n<p>(L\u00f3gicamente, esto cambiar\u00e1 o habr\u00e1 cambiado en parte desde que se public\u00f3 este libro y habr\u00e1n aparecido m\u00e1s t\u00edtulos sobre este tema).<\/p>\n<p>Spinney, en una labor pr\u00e1cticamente detectivesca (otro t\u00f3pico, me temo), trata de dar respuestas a muchas preguntas abiertas. D\u00f3nde se origin\u00f3 la gripe, cuesti\u00f3n que seguramente quedar\u00e1 sin responder, aunque se han dado tres posibles puntos cero de la epidemia: Shansi en China, Camp Funston en Kansas, Estados Unidos, y \u00c9taples en Francia. Cu\u00e1l era el campo de investigaci\u00f3n de los epidemi\u00f3logos, si es que podemos hablar de ellos como tales en aquellos a\u00f1os, cuando lo m\u00e1s cercano fueron las investigaciones de varias d\u00e9cadas anteriores de Koch y Pasteur sobre bacilos y g\u00e9rmenes; y hasta qu\u00e9 punto los estudios sobre el c\u00f3lera o el tifus pod\u00edan dar pautas para combatir a la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d. Qu\u00e9 reacciones caus\u00f3 la extensi\u00f3n de la epidemia, de lo antropol\u00f3gico a lo religioso: de la \u201cboda negra\u201d en Odessa seg\u00fan antiguo el rito jud\u00edo <i>shvartze khasene<\/i> (ritual para prevenir los brotes de infecci\u00f3n) y en la que fueron \u201ccasados\u201d dos mendigos en una ceremonia macabra en un cementerio, al caso del obispo de Zamora, Antonio \u00c1lvaro y Ballano, clamando al castigo de Dios ante los desmanes del hombre que se ha apartado de su camino. Qu\u00e9 medidas m\u00e9dicas se tomaron, es decir, cordones sanitarios y cuarentenas (y hasta qu\u00e9 punto el ego\u00edsmo personal ayud\u00f3 a salvar miles de vidas), con la labor del comisionado de salud de Nueva York, Royal S. Copeland, que elabor\u00f3 todo un protocolo de actuaci\u00f3n con recomendaciones \u2013que hoy no se seguir\u00edan\u2013 como, por ejemplo, que los colegios no se cerraran; (5)\u00a0o el papel de Ahmad Qavam al-Saltaneh en ciudades ancladas en el medievo como Mashed, en Persia, donde la falta de suministros empeor\u00f3 los estragos de la gripe. Hasta qu\u00e9 punto medicamentos como la aspirina o peque\u00f1as dosis de ars\u00e9nico pod\u00edan paliar los efectos de la enfermedad\u2026 y generar una sensaci\u00f3n de placebo, por no hablar de rituales como el ya mencionado de la \u201cboda negra\u201d en Odessa; o el papel jugado por la eugenesia. O qu\u00e9 repercusiones tuvo el recuerdo de la enfermedad (\u00bfpodemos hablar de espacios de memoria?) en la cultura: la literatura, el arte (la pintura expresionista, con las figuras contorsionadas de Egon Schiele y Otto Dix), quiz\u00e1 incluso el cine (tambi\u00e9n expresionista) de los primeros a\u00f1os veinte.<\/p>\n<p>Resulta interesante la mirada \u201ccient\u00edfica\u201d de Spinney, que en los cap\u00edtulos 13 y 14 logra explicar los or\u00edgenes del virus de la gripe y c\u00f3mo evolucion\u00f3 a lo largo del siglo XX; en el cap\u00edtulo 14, de hecho, de una manera muy comprensible para lectores profanos en la materia, la autora explica c\u00f3mo funciona el virus de la gripe y c\u00f3mo se expande a partir de c\u00e9lulas hu\u00e9sped en organismos vivos. En t\u00e9rminos m\u00e9dicos, el subtipo que caus\u00f3 la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d fue el conocido como H1N1, relacionado a su vez con posteriores pandemias, incluida la gripe A de 2009. Una de las reflexiones que se extraen del libro de Spinney es que la gripe, un virus que muta cada a\u00f1o y contra el que no hay una vacuna universal, puede volver a asumir dimensiones pand\u00e9micas en un futuro no demasiado lejano; es m\u00e1s, suceder\u00e1 otra pandemia y es precisamente del estudio de la enfermedad de 1918 (y algunas muestras conservadas y analizadas) que se pueden sacar conclusiones para evitar que cause tantos millones de muertes. Es responsabilidad de los gobiernos establecer protocolos y dotar a sus sistemas de salud p\u00fablica mecanismos para paliar, en la medida que cabe, los efectos de una enfermedad contra la que no hay cura y que es recurrente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se discute la posibilidad de que la enfermedad pueda contagiarse a los humanos a partir de animales (p\u00e1jaros y cerdos, por ejemplo). Una posibilidad no remota que hemos visto en el cine de los \u00faltimos a\u00f1os: Spinney menciona la pel\u00edcula<i> Estallido<\/i> (Wolfgang Petersen, 1995), sobre el \u00e9bola; podemos a\u00f1adir<i> Contagio<\/i> (Steven Soderbergh, 2011), un filme de corte m\u00e1s realista sobre la expansi\u00f3n de un virus \u2013no muy diferente de la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, llamado meningoencefalitis virus 1 o MEV-1, que mata a 26 millones de personas en pocos meses\u2013, las reacciones de diversos personajes y la lucha de los cient\u00edficos por encontrar una vacuna. (6)<\/p>\n<p>El resultado, en conclusi\u00f3n, es un excelente libro sobre la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, su origen y evoluci\u00f3n, y sobre todo su recepci\u00f3n y consecuencias en la poblaci\u00f3n, en los mecanismos, m\u00e9dicos y no m\u00e9dicos, que se desarrollaron para hacerle frente; son muchas las preguntas que sigue suscitando esta enfermedad un siglo despu\u00e9s: hasta qu\u00e9 punto la ciencia est\u00e1 preparada para combatirla, por ejemplo, o qu\u00e9 rol jug\u00f3 el factor militar (la Gran Guerra) en su propagaci\u00f3n por Europa y pr\u00e1cticamente todo el mundo. Spinney pone el foco en el factor humano, en la respuesta de los hombres y mujeres de la \u00e9poca ante una epidemia que pudo ser vista como otro \u201cazote de Dios\u201d ante los cr\u00edmenes del hombre en la Tierra (\u00bfser\u00eda la respuesta divina al horror de las trincheras en Flandes?). La eventualidad del centenario de la pandemia, en 2018, invita a aprovechar la circunstancia y publicar un libro \u00fanico en s\u00ed mismo: una historia global de la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, pero tambi\u00e9n una historia cultural de la misma (aunque a la postre el objetivo se antoje demasiado ambicioso para la autora, que interesada en rastrear la memoria y la repercusi\u00f3n de la epidemia en la \u00e9poca se encuentra con muchos silencios y olvidos), y un elaborado estudio hist\u00f3rico-cient\u00edfico accesible para lectores no especializados (sobre todo en los aspectos m\u00e9dicos).<\/p>\n<p>__________________<\/p>\n<p>(1) El nombre provino del hecho de que la prensa espa\u00f1ola, no sujeta a censura como el resto de pa\u00edses implicados en la Primera Guerra Mundial, fue la primera en informar sobre la epidemia, que en nuestro pa\u00eds afect\u00f3 a varios millones de personas y caus\u00f3 la muerte de al menos 300.000 (un 3% de la poblaci\u00f3n). La gripe pudo llegar desde Francia, pero ello no evit\u00f3 que fuera conocida aqu\u00ed como la \u201cgripe napolitana\u201d.<\/p>\n<p>(2) La primera parte del t\u00edtulo, especialmente en el original en ingl\u00e9s, hace referencia a la novela corta <em>Pale Horse, Pale Rider<\/em> de Katherine Anne Porter (1939), que se vio afectada por la enfermedad, y en la que una periodista conoce a un soldado durante la epidemia de gripe 1918; se detallan los s\u00edntomas y la evoluci\u00f3n de la enfermedad, de la que la periodista \u2013como muchas personas\u2013 se recuper\u00f3, a diferencia del soldado. A su vez, el t\u00edtulo del relato de Porter se refiere a un espiritual afroamericano en el que la Muerte es el jinete \u201cp\u00e1lido\u201d<\/p>\n<p>(3) <em>La Gripe Espa\u00f1ola: La pandemia de 1918-1919<\/em>, de Beatriz Echeverri D\u00e1vila (Centro de Investigaciones Sociol\u00f3gicas, 1993).<\/p>\n<p>(4) Respectivamente, <em>America&#8217;s Forgotten Pandemic: The Influenza of 1918<\/em> (Cambridge University Press, 2003, 2\u00aa ed; 1989, 1\u00aa ed..) y <em>The Great Influenza: The Story of the Deadliest Pandemic in History<\/em> (Penguin Books, 2005); n\u00f3tese que la obra de Crosby se limita al \u00e1mbito estadounidense. [Nota: b\u00fasquedas realizadas en junio de 2017]<\/p>\n<p>(5) Copeland consideraba que, en muchos barrios de la ciudad, en especial los m\u00e1s humildes, las condiciones de las viviendas eran insalubres y que en colegios, iglesias y hospitales era m\u00e1s probable hacer un control de la enfermedad, con acceso a medicamentos. Tambi\u00e9n ayud\u00f3 a que comunidades como la italiana, sobre la que pesaba un cierto estigma social xen\u00f3fobo, la atenci\u00f3n m\u00e9dica mejorara.<\/p>\n<p>(6) Al final del filme, se explica mediante im\u00e1genes el origen del virus: un bulldozer derriba una palmera en la que hab\u00eda varios murci\u00e9lagos, uno de los cuales se refugia en una platanera; el murci\u00e9lago deja caer un trozo de pl\u00e1tano, ya infectado, sobre una granja de cerdos y un cochinillo lo come; el cochinillo formar\u00e1 parte de un men\u00fa en un casino, y el cocinero que lo prepara se limpia las manos en el delantal antes de hacerse una foto con una de los personajes de la pel\u00edcula (interpretado por Gwyneth Paltrow), que se convertir\u00e1 as\u00ed en el paciente cero y el origen de la epidemia. Resulta una simplificaci\u00f3n de una cadena de acontecimientos, sin duda, pero muestra con cierta verosimilitud c\u00f3mo se pudo transmitir una enfermedad de animal a humano, y la extensi\u00f3n de la posterior pandemia.<\/p>\n<p>De hecho, la cadena de contagio y transmisi\u00f3n de la enfermedad del filme evoca la del virus Nipah originado en Malasia en 1997, y el desarrollo de la pandemia se inspira en la neumon\u00eda at\u00edpica conocida como s\u00edndrome respiratorio agudo grave (SRAG), originada en China en 2002 y que se propag\u00f3 por todo el mundo en 2003, causando algo m\u00e1s de 8.000 casos y 765 muertos; o la pandemia de gripe A ya mencionada en 2009, con casi 20.000 muertos en todo el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788417067663\"  rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/images\/lv.gif\" alt=\"Compra el libro\" width=\"206\" height=\"71\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/homeAfiliado?ca=1163&amp;isbn=9788417067663\"  rel=\"noopener\">Ayuda a mantener Hislibris comprando EL JINETE P\u00c1LIDO. 1918: LA EPIDEMIA QUE CAMBI\u00d3 EL MUNDO<strong>\u00a0<\/strong>de Laura Spinney en La Casa del Libro.<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/Hislibris\/~4\/gaZ4Tn9bz_g\" height=\"1\" width=\"1\" alt=\"\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Esta rese&ntilde;a parte de la lectura del original en ingl&eacute;s.&nbsp; Notas entre par&eacute;ntesis, al final de la rese&ntilde;a). La mal llamada &ldquo;gripe espa&ntilde;ola&rdquo; (1) provoc&oacute;&nbsp;entre 50 y 100 millones de muertos en el per&iacute;odo 1918-1920: m&aacute;s que las dos guerras mundiales juntas. Las primeras evidencias de la pandemia surgieron en Camp Funston, Kansas, en marzo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1209,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[13487,60],"tags":[1264086,12117,1264087,1390089],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95293"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1209"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=95293"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":95294,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95293\/revisions\/95294"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=95293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=95293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=95293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}