{"id":97586,"date":"2019-08-06T08:36:14","date_gmt":"2019-08-06T07:36:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.hislibris.com\/?p=25615"},"modified":"2019-08-06T08:36:14","modified_gmt":"2019-08-06T07:36:14","slug":"las-razones-del-mal-peter-hayes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/geohistoria\/2019\/08\/06\/las-razones-del-mal-peter-hayes\/","title":{"rendered":"LAS RAZONES DEL MAL \u2013 Peter Hayes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/portada_las-razones-del-mal_peter-hayes_201806301300.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-30418 alignleft\" src=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/portada_las-razones-del-mal_peter-hayes_201806301300-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"150\" srcset=\"http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/portada_las-razones-del-mal_peter-hayes_201806301300-200x300.jpg 200w, http:\/\/www.hislibris.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/portada_las-razones-del-mal_peter-hayes_201806301300.jpg 252w\" sizes=\"(max-width: 100px) 100vw, 100px\" \/><\/a>El historiador estadounidense Peter Hayes, versado en la historia moderna de Alemania y el nazismo, nos obsequia con un libro que en principio se bate en la arena de los trabajos de s\u00edntesis, pero est\u00e1 lejos de ser un simple compendio narrativo del Holocausto. <em>Las razones del mal<\/em> (t\u00edtulo original:<em> &#8216;Why? Explaining the Holocaust&#8217;<\/em>, 2017) es tambi\u00e9n obra de an\u00e1lisis, esto en la medida que recopila, desmenuza y eval\u00faa -sobre todo eval\u00faa- gran parte de los dilemas de interpretaci\u00f3n provocados por el genocidio de los jud\u00edos y las teor\u00edas que al respecto se han formulado en los terrenos de la historiograf\u00eda (u otras disciplinas). Estos dilemas son del calibre de &#171;\u00bfpor qu\u00e9 los alemanes, por qu\u00e9 los jud\u00edos?&#187;, &#171;\u00bfc\u00f3mo pudo ocurrir tama\u00f1a atrocidad?&#187;, &#171;\u00bfno hab\u00eda manera de impedir la matanza, o de obstaculizarla una vez iniciada?&#187;, &#171;\u00bfqu\u00e9 mecanismos hicieron posible la aniquilaci\u00f3n de seis millones de jud\u00edos?&#187;, etc.: ni m\u00e1s ni menos que las mortificantes inquietudes que nos provoca un acontecimiento tan brutal y ante las que tantas veces retrocedemos amilanados, refugi\u00e1ndonos en la consternaci\u00f3n o la perplejidad. Hayes pasa revista al argumentario relativo al Holocausto y expone sus propias conclusiones, destiladas de toda una carrera dedicada a estudiar tan doloroso asunto. <span id=\"more-25615\"><\/span>En las p\u00e1ginas del libro convergen la s\u00edntesis y la interpretaci\u00f3n, confiri\u00e9ndole suficiente entidad como para incorporarlo en la bibliograf\u00eda de referencia sobre el Tercer Reich y el Holocausto. Su lectura nos incita a reconsiderar las claves de la tragedia, replante\u00e1ndonos lo que d\u00e1bamos por sabido y resuelto; obliga a tomar nota de lo que hay de sesgado, precario o derechamente falso en muchos de los lugares comunes relacionados con el genocidio. Quiz\u00e1 resulte abrumadora la perspectiva de enfrentar otra &#171;narraci\u00f3n del supremo mal&#187;, pero la parte descriptiva (que la hay, y es m\u00e1s bien breve) se justifica en t\u00e9rminos de una necesaria contextualizaci\u00f3n: nos pone en antecedentes para una mejor comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno. Es precisamente el delineado del contexto lo que articula los dos cap\u00edtulos iniciales, que adem\u00e1s de introducirnos en la estructura tem\u00e1tica del libro, dan cuenta del rumbo de colisi\u00f3n de los principales actores: los jud\u00edos y los alemanes. El antisemitismo y las particularidades del nacionalismo alem\u00e1n, la tard\u00eda unificaci\u00f3n del pa\u00eds y las repercusiones de su derrota en la Primera Guerra Mundial figuran entre los factores de lo que, con todo, no cabe concebir como la cr\u00f3nica de un crimen anunciado.<\/p>\n<p>No lo fue, de partida, porque el antisemitismo alem\u00e1n era menos virulento y generalizado que el de Rusia y la mayor\u00eda de los pa\u00edses de Europa del este, en que la poblaci\u00f3n jud\u00eda era incomparablemente m\u00e1s numerosa y sol\u00eda estar menos integrada. Circunstancias como la forma en que acab\u00f3 la Gran Guerra para Alemania, el Tratado de Versalles, la inestabilidad pol\u00edtica y el hundimiento de la econom\u00eda en los a\u00f1os veinte, sumieron al pa\u00eds en un clima moral enrarecido que foment\u00f3 la propagaci\u00f3n de un nacionalismo extremo y el odio a los jud\u00edos, entre otras se\u00f1ales de extrav\u00edo. En una sociedad que se crey\u00f3 traicionada por Woodrow Wilson e injustamente maltratada por las potencias occidentales, abocada a una abrupta transici\u00f3n de r\u00e9gimen pol\u00edtico -con una rep\u00fablica que nunca logr\u00f3 ganarse el coraz\u00f3n de los alemanes-, cundi\u00f3 una mentalidad de pa\u00eds asediado, supuestamente amenazado por una constelaci\u00f3n de enemigos externos e internos -incluyendo a los jud\u00edos, percibidos (a despecho de su alto grado de asimilaci\u00f3n) como un elemento al\u00f3geno y pernicioso para la naci\u00f3n germana. La actitud victimista de pueblo hostigado torn\u00f3 a los alemanes m\u00e1s receptivos que nunca a un discurso como el de Hitler, que los exim\u00eda de toda responsabilidad en la cr\u00edtica situaci\u00f3n del pa\u00eds y atribu\u00eda sus pesares a la malignidad de las potencias rivales y a una conspiraci\u00f3n judeo-comunista. Hitler exoneraba a los alemanes de toda culpa y les se\u00f1alaba los enemigos sobre quienes hab\u00edan de descargar sus ansias de desquite; de tal suerte, ellos pod\u00edan trocar la verg\u00fcenza -causada por la derrota y las crisis subsiguientes- por una sensaci\u00f3n de autoestima. Sin embargo, el mismo Hitler pudo constatar que un antisemitismo tan radical como el suyo distaba mucho de ser compartido por la mayor\u00eda de los alemanes, y que solo pod\u00eda rendir r\u00e9ditos electorales limitados. Despu\u00e9s del &#171;<i>Putsch<\/i> de la cerver\u00eda&#187; y antes de la toma del poder por los nazis, el antisemitismo devino un \u00edtem de segundo orden en la agenda p\u00fablica del partido.<\/p>\n<p>Tras varias d\u00e9cadas de debate, el consenso actual entre los historiadores es que el exterminio de los jud\u00edos debi\u00f3 su forma de escalada no a un plan minuciosamente preconcebido por Hitler y sus secuaces sino a un proceso gradual de experimentaci\u00f3n y aprendizaje, en que los responsables de resolver la llamada &#171;cuesti\u00f3n jud\u00eda&#187; tantearon diversos caminos y aprovecharon las posibilidades que les depar\u00f3 el curso de la pol\u00edtica internacional, incrementadas exponencialmente por la guerra de conquista, que puso al alcance de los alemanes la mayor parte de la poblaci\u00f3n jud\u00eda de Europa. Las circunstancias se confabularon para que, durante demasiado tiempo, nada obstruyera la consecuci\u00f3n de la matanza. Surge al respecto una multitud de cuestiones espinosas, desde el grado de complicidad de la poblaci\u00f3n alemana hasta la actitud de las potencias aliadas (acusadas de pasividad ante las noticias de persecuci\u00f3n y asesinato de los jud\u00edos), pasando por ac\u00e1pites como el rol y motivaci\u00f3n de los perpetradores o el famoso asunto de los Consejos Jud\u00edos de los guetos establecidos por los alemanes, cuyo papel fue duramente cuestionado ya por Raul Hilberg y Hannah Arendt. Relacionado con esto \u00faltimo, tambi\u00e9n est\u00e1 la pregunta de por qu\u00e9 los jud\u00edos hicieron tan poco para resistirse a las pol\u00edticas homicidas del Tercer Reich (pregunta formulada antes siquiera de razonar sobre el real margen de acci\u00f3n de los jud\u00edos, dando por supuesto que pod\u00edan haber mucho m\u00e1s que &#171;dejarse conducir al matadero como corderos&#187;). Problemas tan complejos obligan a examinar una multiplicidad de variables, tan extensa que referirlas todas casi har\u00eda de esta rese\u00f1a un duplicado del libro. Como no pretendo reemplazar el trabajo del autor, me atendr\u00e9 solo a algunas de las aristas pertinentes, y, por descontado, de manera muy somera.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la motivaci\u00f3n de los perpetradores, Hayes se decanta por una tesis alternativa a las dos f\u00f3rmulas cl\u00e1sicas: a) la volitiva, que sostiene que los asesinos actuaron movidos por el deseo de matar, dando rienda suelta a su odio por los jud\u00edos (postura cuyo portavoz extremo es Daniel Goldhagen, con su libro <em>Los verdugos voluntarios de Hitler<\/em>, cuyo \u00e9nfasis est\u00e1 puesto en la idea de un arraigado y rabioso antisemitismo alem\u00e1n); b) la situacional, que explica la actuaci\u00f3n de los asesinos como respuesta a un contexto inmediato, sin una mediaci\u00f3n indispensable de convicciones ideol\u00f3gicas (expresi\u00f3n c\u00falmine de esta corriente: <a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/aquellos-hombres-grises-el-batallon-101-y-la-solucion-final-en-polonia-christopher-browning\/comment-page-1\/\"  rel=\"noopener\"><em>Aquellos hombres grises<\/em><\/a>, de Christopher Browning, autor que pone de relieve la lealtad o solidaridad de grupo como factor crucial). Hayes se apoya en ciertas contribuciones de la psicolog\u00eda para voltear el sentido del odio por las v\u00edctimas: menos que una condici\u00f3n preexistente, este odio habr\u00eda sido un mecanismo de autodefensa y justificaci\u00f3n de los perpetradores, que en una proporci\u00f3n significativa no eran sic\u00f3patas ni espec\u00edficamente jude\u00f3fobos. No siendo unos s\u00e1dicos, mataban no porque odiasen a los jud\u00edos sino que los odiaban porque deb\u00edan matarlos. \u00abEl odio, incluso el gozo -escribe nuestro autor-, se convirtieron en formas de facilitar la tarea impuesta, que sabemos que no fue sencilla, al menos en un principio\u00bb. Por otra parte, Hayes se alinea con estudiosos como Edward Westermann, Omer Bartov y Harald Welzer, para quienes el adoctrinamiento y la convicci\u00f3n ideol\u00f3gica s\u00ed gravitaron en el desempe\u00f1o de los asesinos. Los hombres del Batall\u00f3n de Polic\u00eda 101 (objeto de estudio de <em>Aquellos hombres grises<\/em>) eran m\u00e1s bien at\u00edpicos; la generalidad de las unidades de su tipo incorporaban hombres m\u00e1s j\u00f3venes, no reservistas formados en una \u00e9poca anterior sino &#171;soldados pol\u00edticos&#187; compenetrados del ideario nazi, del que se empaparon en sus a\u00f1os formativos: no hombres corrientes empujados a una contingencia extrema sino individuos indoctrinados en la necesidad de una purificaci\u00f3n racial, predispuestos por tanto a ejecutar la tarea que el r\u00e9gimen les encomendaba.<\/p>\n<p>Suscribiendo los hallazgos de diversos investigadores, Hayes hace suyo el postulado de que lo situacional y lo volitivo llegaron a entremezclarse al punto de que, en un contexto como el que forj\u00f3 el r\u00e9gimen nazi, las creencias se ajustaron a las circunstancias y el poder, investido de legitimidad por los impresionantes \u00e9xitos de la maquinaria militar alemana, magnific\u00f3 las ideas del nazismo. Muchos de los perpetradores actuaron inicialmente por un sentido de obediencia m\u00e1s que por la convicci\u00f3n o el odio, pero muy pronto llegaron a identificarse con los principios y prop\u00f3sitos del r\u00e9gimen. Uno de los m\u00e1s perversos logros del nazismo fue el embeber a una mir\u00edada de alemanes de una escala de valores invertida que suministraba toda suerte de justificaciones para la crueldad y el crimen. Por a\u00f1adidura, la abundancia de personas dispuestas a asumir los m\u00e1s violentos cometidos planificados por el r\u00e9gimen tuvo entre sus principales causales el que este creara \u00abun mundo mental cerrado, una c\u00e1mara de resonancia ideol\u00f3gica en la que los l\u00edderes insist\u00edan sin descanso en la supuesta amenaza que los jud\u00edos representaban y la necesidad de que los alemanes se defendieran contra esta. [&#8230;] La propaganda y el poder de los nazis se combinaron para convertir el antisemitismo en un bucle que se retroalimentaba sin pausa, y los alemanes corrientes actuaban en consonancia\u00bb. Detr\u00e1s de la tortura, el asesinato y la explotaci\u00f3n de mano de obra esclava, pero tambi\u00e9n -podemos agregar- tras el desempe\u00f1o de toda una generaci\u00f3n de hombres en armas en situaci\u00f3n de guerra, se detectan factores del orden de la voluntad de medrar, el idealismo y un sentido del profesionalismo que impulsaba a cada uno &#171;a hacer bien su trabajo&#187; (proposici\u00f3n respaldada por obras como <a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/hitler-y-sus-verdugos-michael-thad-allen\/\"  rel=\"noopener\"><em>Hitler y sus verdugos<\/em><\/a>, de Michael T. Allen, o <a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/soldados-del-tercer-reich-sonke-neitzel-y-harald-welzer\/\"  rel=\"noopener\"><em>Soldados del Tercer Reich<\/em><\/a>, de S\u00f6nke Neitzel y Harald Welzer).<\/p>\n<p>Vali\u00e9ndose de argumentos de gran calado, Hayes se afana por objetar varias de las aseveraciones que circulan en torno al genocidio, algunas de las cuales son (solo algunas, insisto): que los Aliados podr\u00edan haber interferido en el desarrollo de la matanza; que una resistencia activa o pasiva de los jud\u00edos -incluyendo una actuaci\u00f3n diferente de los Consejos Jud\u00edos, frecuentemente acusados de cooperar con los nazis- podr\u00eda haber ralentizado las operaciones de exterminio; que Alemania desvi\u00f3 demasiados recursos en la comisi\u00f3n del exterminio, perjudicando su propio desempe\u00f1o b\u00e9lico; que la mayor\u00eda de los perpetradores principales eludieron en la posguerra la justicia, libr\u00e1ndose de todo castigo; que el Holocausto se encuadra en el contexto de la modernidad, explic\u00e1ndose en importante medida por las premisas intelectuales y los procedimientos y medios t\u00e9cnicos que ella depara. Esta \u00faltima es una tesis que tiene en Zygmunt Bauman uno de sus m\u00e1s connotados valedores (v\u00e9ase su <a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/modernidad-y-holocausto-zygmunt-bauman\/\"  rel=\"noopener\"><em>Modernidad y Holocausto<\/em><\/a>), y a la que Hayes opone el muy atendible reparo de que una gran proporci\u00f3n de las v\u00edctimas del genocidio fueron sacrificadas por medios tan rudos y elementales como el fusilamiento o el gaseado en camiones cerrados. La imagen de una matanza industrializada, semejante a la producci\u00f3n serializada de bienes en cadenas de montaje, ser\u00eda una distorsi\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>Urge, es cierto, matizar o limitar el alcance de la tesis de Bauman, pero me atrevo a creer que, en un sentido muy profundo, ella sobrevive porfiadamente a los cuestionamientos (por Hayes y otros autores). Una vez desencadenada la campa\u00f1a de exterminio de los jud\u00edos, ella pod\u00eda muy bien proceder -tal cual ocurri\u00f3 en las fases iniciales- por medios de escasa sofisticaci\u00f3n o no espec\u00edficamente modernos, esto es, sin una particular incidencia de la racionalidad burocr\u00e1tica, ni de la t\u00e9cnica de la producci\u00f3n industrial, ni de los m\u00e9todos de despersonalizaci\u00f3n o distanciamiento sicol\u00f3gico entre perpetradores y v\u00edctimas, ni de los procesos de inhibici\u00f3n o neutralizaci\u00f3n moral de la acci\u00f3n colectiva. Bajo determinadas circunstancias -favorables siempre al Tercer Reich-, la campa\u00f1a entera podr\u00eda haberse llevado a cabo siguiendo patrones tan rudimentarios como los que caracterizaron el genocidio de los armenios durante la Primera Guerra Mundial. Con todo, no es menos cierto que una parte considerable de la matanza s\u00ed incorpor\u00f3 variables operacionales t\u00edpicamente modernas; la din\u00e1mica del exterminio s\u00ed revisti\u00f3 en su etapa culminante la forma de una &#171;industria de la muerte&#187;, con una significativa intervenci\u00f3n de los componentes de la cultura burocr\u00e1tica. Cuando las condiciones log\u00edsticas y los plazos disponibles dejaron de ser propicios al r\u00e9gimen nazi, la racionalidad instrumental inscrita en la organizaci\u00f3n burocr\u00e1tica y en la t\u00e9cnica avanzada cobr\u00f3 una importancia decisiva en el funcionamiento del genocidio. La modernidad no fren\u00f3 ni estorb\u00f3 el exterminio, antes al contrario, le proporcion\u00f3 un surtido de mecanismos -\u00e9ticos, administrativos y t\u00e9cnicos- merced a los cuales pudo redoblar su eficacia. (En 1944, el curso adverso de la guerra apremiaba a la Alemana hitleriana, lo que no impidi\u00f3 que aquel mismo a\u00f1o lograse arrasar con la mayor parte de la numerosa poblaci\u00f3n jud\u00eda de Hungr\u00eda: a esas alturas, Auschwitz se hab\u00eda convertido en una lubricada maquinaria de matar personas, y de ella se sirvieron los gestores del genocidio en el ocaso del r\u00e9gimen.)<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la idea que subsiste es que la modernidad no nos inmuniza completamente contra el mal, ni provee siempre cobijo a los segmentos vulnerables de la sociedad. Esta dram\u00e1tica constataci\u00f3n es reforzada por la representaci\u00f3n hecha por Bauman del Estado moderno, especialmente en su variante totalitaria, como un &#171;Estado jardinero&#187;: met\u00e1fora con la que el soci\u00f3logo judeo-polaco resalta el impulso hegem\u00f3nico y disciplinar del aparato estatal, que expande sus potestades tutelares y aborda la sociedad como un jard\u00edn a cultivar, controlando el florecimiento y desarrollo de los elementos funcionales al orden social racionalmente planificado a la vez que erradica los que considera &#171;elementos perturbadores&#187; (al igual que se elimina la maleza). Es en el marco de estos y otros planteamientos afines que Enzo Traverso sostiene que \u00abla maquinaria estatal, que permite el buen funcionamiento de una sociedad basada en la regulaci\u00f3n racional y legal de los conflictos, suele revelarse perfectamente compatible con la violencia extrema que borra los logros del proceso de civilizaci\u00f3n\u00bb (ver Traverso, <a href=\"http:\/\/www.hislibris.com\/la-historia-como-campo-de-batalla-enzo-traverso\/\"  rel=\"noopener\"><em>La historia como campo de batalla<\/em><\/a>, cap. VI). Lo que a fin de cuentas revelan las formulaciones de Zygmunt Bauman -y que suelen perder de vista sus detractores- es precisamente esa eventual compatibilidad, demostrativa de que la ant\u00edtesis &#171;barbarie o civilizaci\u00f3n&#187;, verdadero ep\u00edtome program\u00e1tico del pensamiento ilustrado, tiene demasiado de ilusorio. <em>Modernidad y Holocausto<\/em> conserva gran parte de su validez como advertencia de que, tras la faceta luminosa de la modernidad, acechan latentes unas muy sombr\u00edas amenazas.<\/p>\n<p>(Se aducir\u00e1 acaso que, en este sentido, los riesgos o amenazas provienen de constelaciones civilizatorias incompletas o imperfectas, como en el caso de la &#171;problem\u00e1tica y deficiente modernidad&#187; imputada -no sin plausibles razones- a la Alemania de la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, cabe al respecto reparar en una serie de prevenciones, a saber: nunca son los fen\u00f3menos sociohist\u00f3ricos tan simples que quepa encajarlos de una vez por todas en categor\u00edas inequ\u00edvocas, n\u00edtidamente delimitadas y excluyentes, o, dicho de otro modo, en conceptos -usualmente dicot\u00f3micos- de una claridad y sencillez cartesiana (&#171;moderno&#187; vs. &#171;no moderno o antimoderno&#187;, &#171;b\u00e1rbaro&#187; vs. &#171;civilizado&#187;, etc.); estos conceptos, en esencia arquetipos o &#171;tipos ideales&#187; de connotaci\u00f3n heur\u00edstica e inevitablemente esquem\u00e1ticos, no cancelan ni sustituyen la complejidad de la realidad, la que jam\u00e1s responde a magnitudes absolutas o caracterizaciones tajantes en blanco y negro (movi\u00e9ndose en cambio en una gama de tonos grises); el devenir hist\u00f3rico supone procesos de cambio y transici\u00f3n en que la cristalizaci\u00f3n de nuevas configuraciones pol\u00edticas, socioecon\u00f3micas, culturales y de mentalidad suele solaparse con se\u00f1ales de continuidad o persistencia -aunque fuere parcial- de las estructuras tradicionales; el enfoque normativo que subyace a apelativos por el estilo de &#171;modernidad deficiente, inconclusa o inmadura&#187; -y que da pr\u00e1cticamente por sentada la existencia de casos mod\u00e9licos o coincidentes con la norma, cercanos por ende a la perfecci\u00f3n- conviene mantenerlo en el plano epistemol\u00f3gico y dispensarlo siempre con cautela, evitando extrapolarlo al plano de los juicios morales.)<\/p>\n<p>Por supuesto, el mayor de todos los mitos sobre el Holocausto desmentido por nuestro autor es que el hecho nunca tuvo lugar, idea soberanamente rid\u00edcula -y como tal la califica Hayes- a la que, sin embargo, dedica unas cuantas p\u00e1ginas finales (justo las que merece).<\/p>\n<p>Libro sobremanera estimulante, capaz de remecer la comodidad de ideas com\u00fanmente aceptadas. Por completo recomendable. Valga como colof\u00f3n una reflexi\u00f3n del autor: \u00abEl Holocausto no fue misterioso e inescrutable; fue la obra de personas que se mov\u00edan por motivos y debilidades habituales entre los seres humanos: orgullo herido, miedo, farise\u00edsmo, prejuicios y ambici\u00f3n personal, por mencionar solo algunos de los m\u00e1s obvios. Una vez la persecuci\u00f3n adquiri\u00f3 impulso, sin embargo, no hubo forma de detenerla sin la muerte de millones de personas, la inversi\u00f3n de ingentes cantidades de dinero y la destrucci\u00f3n casi total del continente europeo. Quiz\u00e1 ning\u00fan otro suceso hist\u00f3rico, por lo tanto, confirma mejor la dificil\u00edsima advertencia recogida por un proverbio alem\u00e1n que condensa el sentido que conf\u00edo en que los lectores extraer\u00e1n de este libro: <em>Wehret den Anf\u00e4ngen<\/em> (&#171;\u00a1No lo dej\u00e9is crecer!&#187;)\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Peter Hayes, <em>Las razones del mal. \u00bfQu\u00e9 fue realmente el Holocausto?<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-las-razones-del-mal\/274537\">Cr\u00edtica<\/a>, Barcelona, 2018. 448 pp.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/Hislibris\/~4\/Zg_3F_7PEYI\" height=\"1\" width=\"1\" alt=\"\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El historiador estadounidense Peter Hayes, versado en la historia moderna de Alemania y el nazismo, nos obsequia con un libro que en principio se bate en la arena de los trabajos de s&iacute;ntesis, pero est&aacute; lejos de ser un simple compendio narrativo del Holocausto. 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