¿HARINA? NO, QUE ÉSE NO ES EL INGREDIENTE SECRETO

Estamos seguros de que habrás dedicado alguna parte de tu tiempo en estos días que llevamos en casa a cocinar riquísimas recetas disfrutando de la compañía de los tuyos en el proceso del cocinado. Seguro que muchas de esas recetas han sido de dulces y que no ha faltado el ingrediente de la harina entre ellas.

Pero no era de recetas de comida de lo que queríamos hablarte hoy, sino de RECETAS PARA SER MÁS OPTIMISTA. ¿Sabías que una actitud positiva permite que las personas podamos resistir mejor al estrés, que nos ayuda a hacer frente a la adversidad de la vida?. Aprender a sentir y pensar en positivo es una inversión sumamente rentable para que podamos vencer la batalla contra el pesimismo y desarrollar al máximo las posibilidades de vivir sanos y felices.

El optimismo es una fuerza que nos ayuda a explicar lo que ya ha ocurrido teniendo controlada a “la culpa”, a resistir la desgracia, a afrontar una enfermedad, a relacionarnos con los demás, a conseguir metas y objetivos a priori complicados, permitiendo por tanto que estemos motivados para perseguir nuestros sueños.

El optimismo no significa ver todo color de rosa. Los optimistas no ignoran los problemas o pretenden que la vida sea perfecta. Simplemente se concentran en lo bueno de una situación y en lo que pueden hacer para mejorar las cosas. Se trata de encontrar un equilibrio entre un pensamiento positivo y uno realista, generando siempre un plan de actuación a seguir.

Se trata de cultivar el optimismo realista como una estrategia ante las adversidades. Ese OPTIMISMO REALISTA consiste en tener una visión equilibrada de uno mismo, con fortalezas y debilidades, conociendo nuestros límites y capacidades, conocer y aceptar que la vida implica alegrías y decepciones, conocer nuestra capacidad para modificar ciertos aspectos de nuestra vida y aceptar aquello que no podemos modificar, no esperar automáticamente lo negativo de los demás o del mundo, pero tampoco pensar que lo bueno vendrá solo y buscar activamente soluciones a los problemas. Tú decides la actitud con la que afrontas tu día a día…

Pero ¿Y si yo tengo tendencia a tener pensamientos pesimistas?, lo primero que tengo que decirte es que nuestro cerebro biológicamente tiende a ver y recordar el lado malo de las cosas como un mecanismo de defensa, para protegernos de situaciones peligrosas y hacernos huir de ellas. Por eso es tan importante que seas consciente de que esto ocurre y de que entrenes tu capacidad de ver el lado bueno de las cosas, diseñando a continuación un plan de actuación para seguir,…porque el vaso siempre está medio vacío, pero también medio lleno… y siempre habrá algo que podamos hacer para mejorar la situación. Hasta en los peores momentos se puede hacer algo.. aunque sea para sostener y acompañar al que lo está pasando mal.

Mira que INGREDIENTES tan básicos lleva la RECETA QUE TE PROPONEMOS PARA ENTRENAR UNA ACTITUD POSITIVA:

 

1. Reconoce tu negatividad: Escucha lo que dices y lo que te dices a ti mismo y cómo de negativo es. Rastrea tus pensamientos diariamente y reconoce esas asunciones y conclusiones negativas. Puede ser de mucha utilidad escribirlas en un papel o en una nota en el móvil.

 

2. Piensa alternativas: Cuando te encuentres diciendo algo negativo piensa en un pensamiento alternativo que sea más positivo o más realista. Puedes también hacer dos columnas en un papel, en una los pensamientos negativos que tienes habitualmente y en la otra un pensamiento alternativo. Por ejemplo si piensas: “Voy a suspender el examen” puedes pensar “¡Yo puedo! Me va a salir bien” o “Me he preparado bien para este examen, voy a hacerlo lo mejor que pueda”.

Al principio puede que esas alternativas no suenen ciertas, o no nos las creamos. Pero a medida que las vayamos repitiendo, irán sonando más ciertas y por supuesto, tú puedes diseñar un plan de acción para que lo sean.

3. ¿Qué de cierto hay en ese pensamiento?: Cuando identifiques un pensamiento y lo apuntes, puedes probar a escribir la evidencia que apoya ese pensamiento y la evidencia en contra. Puede que te sea fácil encontrar la evidencia a favor y te cueste mucho encontrar evidencia que lo contradiga, pero con la práctica cada vez será más sencillo. Al principio también puedes buscar la ayuda de alguien en quien confíes para buscar estar evidencias y ayudarte a “desliar” tus pensamientos.

 

4. Busca los aspectos positivos de las situaciones: Por ejemplo, has perdido jugando a tu videojuego favorito de forma online con tus amigos, pero al menos has podido divertirte un rato con tus amigos. La mayoría de situaciones tienen una cara negativa y una cara positiva. Intenta mirar las cosas como oportunidades en lugar de derrotas.

5. Piensa en alguien que tenga una actitud optimista: Pregúntate qué te diría o pensaría esa persona en esa situación concreta. Intenta hacer tuyo ese pensamiento. También es útil rodearte de gente optimista, que te ayude a verle esa cara positiva a las situaciones, que te de otra perspectiva.

 

6. Da feedback positivo a los demás: Incluso si alguien ha hecho algo mal, seguro que hay algunos aspectos positivos. Si puedes encontrarlo, tu vista del resultado será positiva y la otra persona tendrá animos para continuar. Por ejemplo: “Te ha salido mal, pero ahora sabes qué tienes que hacer para que te salga mejor la próxima vez”.

 

7. Date feedback positivo a ti mismo: Date cuenta cuando dices “cualquiera podría haberlo hecho”, “No ha sido nada especial” “Es porque tuve suerte”. Todas esas afirmaciones minimizan tu logro y externalizan la responsabilidad. Las personas inseguras y pesimistas a menudo se sienten incómodas recibiendo cumplidos, incluso de sí mismos. Reconoce tus fortalezas. Maneja la ansiedad y simplemente di gracias si alguien te da feedback positivo, incluso si viene de ti.

 

8. Identifica la función del pesimismo: ¿Cuál es la función del pesimismo? ¿Te protege de la decepción? ¿Te ayuda a no ser herido? ¿Crees que te ayuda a prepararte para posibles desafíos? A menudo pensamos que el pesimismo y la preocupación nos ayudan, pero no es cierto. Nos sirven para anticipar resultados negativos, con lo cual nos hace sentir mal por algo que no ha sucedido y realmente no es seguro que pase. Y si al final pasa eso que preevemos, lo hemos pasado mal el doble de tiempo.

 

9. Prueba cómo se siente al ser optimista: Pruébalo igual que te pruebas unos zapatos nuevos. Igual te sientes un poco raro al principio, pero con la práctica te irá sintiendo más cómodo.

 

10. No te sientas culpable por no ser optimista: No te sientas culpable por no ser optimista todo el tiempo y en todas las situaciones. El optimismo está bien, pero hay veces que lograremos ver lo positivo y otras veces no, a veces tendremos esperanza de futuro y otras veces tendremos menos. Va a depender mucho de las circunstancias de cada uno y también de los recursos de apoyo con los que contemos (seres queridos, amigos,..). Lo importante es intentar disminuir esa negatividad que a veces nos hunde.

¿TE ANIMAS A PROBAR NUESTRA RECETA (dedícate unos minutos a escúcharla en el enlace de abajo)?: Empieza simplemente por decirte a ti mismo, «¡Puedo ser más optimista y voy a seguir practicando para serlo!».

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Updated: 20 abril, 2020 — 4:51 pm