Estimado Sr. Don Francisco Javier Balmis:
Mi nombre es Noelia Marcos y curso estudios de secundaria en el IES Bûry Al-Hamma de Baños de la Encina, un pueblo de la provincia de Jaén que recientemente ha sido reconocido como uno de los pueblos más bonitos de España. Le escribo desde doscientos años más allá y antes de que comience su expedición me gustaría ofrecerle algunos datos importantes.
Por lo que he podido saber, su principal objetivo es hacer llegar la vacuna de la viruela a todos los rincones del imperio español, ya que la alta letalidad del virus está causando en sus días la muerte de miles de personas. Tengo conocimiento de que la expedición estará compuesta por usted, su equipo técnico, niños a los que se les inyectará la vacuna cada nueve o diez días, la cuidadora de éstos y la tripulación.
También sé que toda la comitiva irá a bordo de la corbeta “María Pita”. A veces, me pregunto si en algún momento no le invade ese miedo a embarcarse en un buque con tantas personas y a enfrentarse a los fenómenos atmosféricos que se producen en los mares y océanos, tan desconocidos en su tiempo. La fecha estimada en la que dará comienzo la expedición es el 30 de noviembre de 1803. Ese día, si todo sale bien, pondrá rumbo a Santa Cruz de Tenerife y desde allí partiréis mar adentro conociendo lugares nuevos, haciendo frente a los peligros y dificultades que un viaje de su magnitud conlleva. Pero esté tranquilo, también sé que lograréis vuestro objetivo.
Aunque también debo decirle que se van a encontrar con grandes reticencias entre la población local, tenga en cuenta que ningún padre querrá dejar que a sus hijos sanos se les inocule una enfermedad mortal. Así que tiene que buscar la manera de lograr convencerles o de lo contrario, buscar otras opciones. Pero esté tranquilo y tenga confianza en usted mismo, porque sé que a pesar de todas las dificultades va a encontrarse conseguirá terminar con éxito su misión y pasados los años, todo el mundo sabrá reconocer su hazaña. Y su expedición será considerada como la primera expedición sanitaria internacional.
Aquí, en el futuro, no estamos todo lo bien que sería deseable. Pasamos por momentos muy difíciles: estamos aún saliendo de una pandemia provocada por un coronavirus que arrastramos desde hace más de 2 años; un volcán en la isla de La Palma ha estado en erupción durante tres meses y por si esto no fuera suficiente, ha estallado una guerra, Rusia ha invadido a Ucrania y a fecha de hoy nadie sabe cómo puede terminar este conflicto.
No quiero despedirme sin contarle que en su honor la operación militar para luchar contra los efectos de la pandemia por la COVID 19 en España, lleva su nombre; así fue bautizada esta operación por el Ministerio de Defensa y conocida por todos como la Operación Balmis.
En el marco de esta operación nuestro ejército luchó contra la propagación del coronavirus, sacando a sus militares a las calles de toda España, a fin de montar los dispositivos de control y vigilancia que fueron necesarios, pero también para ayudar en todas las tareas de organización, coordinación, logística y apoyo a nuestros sanitarios y todo ello con el único propósito de mejorar día a día los procedimientos para combatir la Covid-19.
Gracias a ellos y los muchos ciudadanos españoles que lo dieron todo por salir adelante, hoy la pandemia empieza a ser un recuerdo que nos ha mostrado como la unidad de todos hace posible vencer al más terrible de los problemas.
Por su aportación a la medicina y por su ejemplo, quiero darle las gracias, y decirle que gracias a su valentía y coraje, hoy en día la viruela no es motivo de muertes ni de preocupación en nuestra sociedad.
Agradecida, NMG
