{"id":2787,"date":"2021-02-01T12:33:33","date_gmt":"2021-02-01T11:33:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/iescamposdenijar\/?p=2787"},"modified":"2021-04-05T11:06:57","modified_gmt":"2021-04-05T10:06:57","slug":"nietzsche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/iescamposdenijar\/nietzsche\/","title":{"rendered":"Nietzsche"},"content":{"rendered":"<p><strong>NIETZSCHE, F:<\/strong><\/p>\n<p><strong>El Crep\u00fasculo de los \u00cddolos. (Trad. A. S\u00e1nchez Pascual). Ed. Alianza. Madrid. 1979, pp.45-50.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2018La &#8220;raz\u00f3n&#8221; en la filosof\u00eda\u2019<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>Me pregunta usted qu\u00e9 cosas son idiosincrasia en los fil\u00f3sofos?&#8230; Por ejemplo, su falta de sentido hist\u00f3rico, su odio a la noci\u00f3n misma de devenir, su egipticismo. Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan, sub specie aeterni [desde la perspectiva de lo eterno], cuando hacen de ella una momia. Todo lo que los fil\u00f3sofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no sali\u00f3 vivo nada real. Matan, rellenan de paja, esos se\u00f1ores id\u00f3latras de los conceptos, cuando adoran, se vuelven mortalmente peligrosos para todo, cuando adoran. La muerte, el cambio, la vejez, as\u00ed como la procreaci\u00f3n y el crecimiento son para ellos objeciones, incluso refutaciones. Lo que es no deviene; lo que deviene no es&#8230; Ahora bien, todos ellos creen, incluso con desesperaci\u00f3n, en lo que es. Mas como no pueden apoderarse de ello, buscan razones de por qu\u00e9 se les retiene. &#8220;Tiene que haber una ilusi\u00f3n, un enga\u00f1o en el hecho de que no percibamos lo que es: \u00bfd\u00f3nde se esconde el enga\u00f1ador? &#8220;Lo tenemos, gritan dichosos, \u00a1es la sensibilidad! Estos sentidos, que tambi\u00e9n en otros aspectos son tan inmorales, nos enga\u00f1an acerca del mundo verdadero. Moraleja: deshacerse del enga\u00f1o de los sentidos, del devenir, de la historia [Historie], de la mentira, la historia no es m\u00e1s que fe en los sentidos, fe en la mentira. Moraleja: decir no a todo lo que otorga fe a los sentidos, a todo el resto de la humanidad: todo \u00e9l es &#8220;pueblo&#8221;. \u00a1Ser fil\u00f3sofo, ser momia, representar el mon\u00f3tono te\u00edsmo con una m\u00edmica de sepulturero! \u00a1Y, sobre todo, fuera el cuerpo, esa lamentable id\u00e9e fixe [idea fija] de los sentidos!, \u00a1sujeto a todos los errores de la l\u00f3gica que existen, refutado, incluso imposible, aun cuando es lo bastante insolente para comportarse como si fuera real! &#8230; &#8221;<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>Pongo a un lado, con gran reverencia, el nombre de Her\u00e1clito. Mientras que el resto del pueblo de los fil\u00f3sofos rechazaba el testimonio de los sentidos porque \u00e9stos mostraban pluralidad y modificaci\u00f3n, \u00e9l rechaz\u00f3 su testimonio porque mostraban las cosas como si tuviesen duraci\u00f3n y unidad. Tambi\u00e9n Her\u00e1clito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen los el\u00e9atas ni del modo como cre\u00eda \u00e9l, no mienten de ninguna manera. Lo que nosotros hacemos. de su testimonio, eso es lo que introduce la mentira, por ejemplo la mentira de la unidad, la mentira de la coseidad, de la sustancia, de la duraci\u00f3n&#8230; La &#8220;raz\u00f3n&#8221; es la causa de que nosotros falseemos el testimonio de los sentidos. Mostrando el devenir, el perecer, el cambio, los sentidos no mienten&#8230; Pero Her\u00e1clito tendr\u00e1 eternamente raz\u00f3n al decir que el ser es una ficci\u00f3n vac\u00eda. El mundo &#8220;aparente&#8221; es el \u00fanico: el &#8220;mundo verdadero&#8221; no es m\u00e1s que un a\u00f1adido mentiroso&#8230;<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 sutiles instrumentos de observaci\u00f3n tenemos en nuestros sentidos! Esa nariz, por ejemplo de la que ning\u00fan fil\u00f3sofo ha hablado todav\u00eda con veneraci\u00f3n y gratitud, es hasta este momento incluso el m\u00e1s delicado de los instrumentos que est\u00e1n a nuestra disposici\u00f3n: es capaz de registrar incluso diferencias m\u00ednimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra. Hoy nosotros poseemos ciencia exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos, en que hemos aprendido a seguir aguz\u00e1ndolos, arm\u00e1ndolos, pens\u00e1ndolos hasta el final. El resto es un aborto y todav\u00eda no ciencia: quiero decir, metaf\u00edsica, teolog\u00eda, psicolog\u00eda, teor\u00eda del conocimiento. 0 ciencia formal, teor\u00eda de los signos: como la l\u00f3gica, y esa l\u00f3gica aplicada, la matem\u00e1tica. En ellas la realidad no llega a aparecer, ni siquiera como problema; y tampoco como la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 valor tiene en general ese convencionalismo de signos que es la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>La otra idiosincrasia de los fil\u00f3sofos no es menos peligrosa: consiste en confundir lo \u00faltimo y lo primero. Ponen al comienzo, como comienzo, lo que viene al final \u00a1por desgracia!, \u00a1pues no deber\u00eda siquiera venir! los &#8220;conceptos supremos&#8221;, es decir, los conceptos m\u00e1s generales, los m\u00e1s vac\u00edos, el \u00faltimo humo de la realidad que se evapora. Esto es, una vez m\u00e1s, s\u00f3lo expresi\u00f3n de su modo de venerar: a lo superior no le es l\u00edcito provenir de lo inferior, no le es l\u00edcito provenir de nada&#8230; Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser causa sui [causa de s\u00ed mismo]. El proceder de algo distinto es considerado como una objeci\u00f3n, como algo que pone en entredicho el valor. Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente tiene que ser causa sui. Mas ninguna de esas cosas puede ser tampoco desigual una de otra, no puede estar en contradicci\u00f3n consigo misma&#8230; Con esto tienen los fil\u00f3sofos su estupendo concepto &#8220;Dios&#8221;&#8230; Lo \u00faltimo, lo m\u00e1s tenue, lo m\u00e1s vac\u00edo es puesto como lo primero, como causa en s\u00ed, como ens realissimum [ente real\u00edsimo]&#8230; \u00a1Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telara\u00f1as! \u00a1Y lo ha pagado caro! &#8230;<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>Contrapongamos a esto, por fin, el modo tan distinto como nosotros ( digo nosotros por cortes\u00eda &#8230; ) vemos el problema del error y de la apariencia. En otro tiempo se tomaba la modificaci\u00f3n, el cambio, el devenir en general como prueba de apariencia, como signo de que ah\u00ed tiene que haber algo que nos induce a error. Hoy, a la inversa, en la exacta medida en que el prejuicio de la raz\u00f3n nos fuerza a asignar unidad, identidad, duraci\u00f3n, sustancia, causa, coseidad, ser, nos vemos en cierto modo cogidos en el error, necesitados al error; aun cuando, bas\u00e1ndonos en una verificaci\u00f3n rigurosa, dentro de nosotros estemos muy seguros de que es ah\u00ed donde est\u00e1 el error. Ocurre con esto lo mismo que con los movimientos de una gran constelaci\u00f3n: en \u00e9stos el error tiene como abogado permanente a nuestro ojo, all\u00ed a nuestro lenguaje. Por su g\u00e9nesis el lenguaje pertenece a la \u00e9poca de la forma m\u00e1s rudimentaria de psicolog\u00eda: penetramos en un fetichismo grosero cuando adquirimos consciencia de los presupuestos b\u00e1sicos de la metaf\u00edsica del lenguaje, dicho con claridad: de la raz\u00f3n. Ese fetichismo ve en todas partes agentes y acciones: cree que la voluntad es la causa en general, cree en el &#8220;yo&#8221;, cree que el yo es un ser, que el yo es una sustancia, y proyecta sobre todas las cosas la creencia en la sustancia yo as\u00ed es como crea el concepto &#8220;cosa&#8221;&#8230; El ser es a\u00f1adido con el pensamiento, es introducido subrepticiamente en todas partes como causa; del concepto &#8220;yo&#8221; es del que se sigue, como derivado, el concepto &#8220;ser&#8221;&#8230; Al comienzo est\u00e1 ese grande y funesto error de que la voluntad es algo que produce efectos, de que la voluntad es una facultad&#8230; Hoy sabemos que no es m\u00e1s que una palabra&#8230; Mucho m\u00e1s tarde, en un mundo mil veces m\u00e1s ilustrado, lleg\u00f3 a la consciencia de los fil\u00f3sofos, para su sorpresa, la seguridad, la certeza subjetiva en el manejo de las categor\u00edas de la raz\u00f3n: ellos sacaron la conclusi\u00f3n de que esas categor\u00edas no pod\u00edan proceder de la empiria, la empiria entera, dec\u00edan, est\u00e1, en efecto, en contradicci\u00f3n con ellas. \u00bfDe d\u00f3nde proceden, pues? Y tanto en India como en Grecia se cometi\u00f3 el mismo error: &#8220;nosotros tenemos que haber habitado ya alguna vez en un mundo m\u00e1s alto ( en lugar de en un mundo mucho m\u00e1s bajo: \u00a1lo cual habr\u00eda sido la verdad! ), nosotros tenemos que haber sido divinos, \u00a1pues poseemos la raz\u00f3n!&#8221;&#8230; De hecho, hasta ahora nada ha tenido una fuerza persuasiva m\u00e1s ingenua que el error acerca del ser, tal como fue formulado, por ejemplo, por los el\u00e9atas: \u00a1ese error tiene en favor suyo, en efecto, cada palabra, cada frase que nosotros pronunciamos! Tambi\u00e9n los adversarios de los el\u00e9atas sucumbieron a la seducci\u00f3n de su concepto de ser: entre otros Dem\u00f3crito, cuando invent\u00f3 su \u00e1tomo&#8230; La &#8220;raz\u00f3n&#8221; en el lenguaje: \u00a1oh, qu\u00e9 vieja hembra enga\u00f1adora! Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gram\u00e1tica&#8230;<\/p>\n<p>6<\/p>\n<p>Se me estar\u00e1 agradecido si condenso un conocimiento tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis: as\u00ed facilito la comprensi\u00f3n, as\u00ed provoco la contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Primera tesis. Las razones por las que &#8220;este&#8221; mundo ha sido calificado de aparente fundamentan, antes bien, su realidad, otra especie distinta de realidad es absolutamente indemostrable.<\/p>\n<p>Segunda tesis. Los signos distintivos que han sido asignados al &#8220;ser verdadero&#8221; de las cosas son los signos distintivos del no ser, de la nada, a base de ponerlo en contradicci\u00f3n con el mundo real es como se ha construido el &#8220;mundo verdadero&#8221;: un mundo aparente de hecho, en cuanto es meramente una ilusi\u00f3n \u00f3ptico moral.<\/p>\n<p>Tercera tesis. Inventar f\u00e1bulas acerca de &#8220;otro&#8221; mundo distinto de \u00e9ste no tiene sentido, presuponiendo que no domine en nosotros un instinto de calumnia, de empeque\u00f1ecimiento, de recelo frente a la vida: en este \u00faltimo caso tomamos venganza de la vida con la fantasmagor\u00eda de &#8220;otra&#8221; vida distinta de \u00e9sta, &#8220;mejor&#8221; que \u00e9sta.<\/p>\n<p>Cuarta tesis. Dividir el mundo en un mundo &#8220;verdadero&#8221; y en un mundo &#8220;aparente&#8221;, ya sea al modo del cristianismo, ya sea al modo de Kant (en \u00faltima instancia, un cristiano alevoso), es \u00fanicamente una sugesti\u00f3n de la d\u00e9cadence, un s\u00edntoma de vida descendente&#8230; El hecho de que el artista estime m\u00e1s la apariencia que la realidad no constituye una objeci\u00f3n contra esta tesis. Pues &#8220;la apariencia&#8221; significa aqu\u00ed la realidad una vez m\u00e1s, s\u00f3lo que seleccionada, reforzada, corregida&#8230; El artista tr\u00e1gico no es un pesimista, dice precisamente s\u00ed incluso a todo lo problem\u00e1tico y terrible, es dionis\u00edaco&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NIETZSCHE, F: El Crep\u00fasculo de los \u00cddolos. (Trad. A. S\u00e1nchez Pascual). Ed. Alianza. 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