Viaje de estudios a Italia

Arrivederci, Italia

Han sido ocho fabulosos días repletos de anécdotas, paisajes, monumentos y arte. Adiós Italia.

Pero volveremos pronto. En todo este tiempo sólo hemos podido hacernos una idea de la cantidad de belleza que atesoras en tus calles y tus museos. Las ciudades de Roma, Florencia, Siena, Venecia y Milán sólo son tu carta de presentación. Debes esconder tantos secretos…

Llegamos al aeropuerto romano sin mayor problema más allá del tamaño demasiado grande de alguna maleta para la cabina de Ryanair… Sin tiempo apenas para comer o dejar las maletas en el hotel, salimos con nuestros guías Angelo y Cristina a descubrir la Roma Antigua de los césares. Entramos en el Coliseo por la arena, como si fuéramos gladiadores. Después subimos al palaciego palatino y al foro donde hace 2000 años se establecía el centro comercial, político y religioso de Roma. Cuatro horas para empaparnos de una cultura que aún hoy está presente.

 

Por fin pudimos descansar en el hotel, ya que el levantarnos ese día a las 5 de la mañana para viajar nos hacía estar muy cansados.

Segundo día en Roma: Vaticano. A las 8.15 ya estábamos en el metro. Venían tan llenos los trenes que teníamos que dividirnos en varios grupos. Los museos impresionantes. COn grandes obras de arte como las esculturas del Laocoonte o el torso de Belvedere, cuadros de Leonardo, Raphael, o Tintoretto, frescos como la Escuela de Atenas o la Creación de Miguel Ángel en la capilla Sixtina. Y después la basícilica de San Pedro, la mayor del mundo, con su Piedad de Miguel Ángel (ya habíamos visto el Moisés el día anterior) o su baldaquino de Bernini.

Por la tarde fuimos a la plaza Navona donde disfrutamos de unas horas de reláx y pudimos observar el ambiente de las calles del centro de Roma. Por la noche, tras una nueva cena con macarrones, fuimos a ver la Fontana de Trevi… ¡qué bonita!

Tercer día en Roma: Por la mañana dimos un amplio paseo por el centro, donde pudimos ver, entre otras cosas, el famoso Panteón, quizás el monumento romano que mejor ha llegado a nuestros días. ¡Y vimos a Dani Rovira en él! Después paseamos por el mercado de Campo di Fiori, donde un altercado entre comerciantes «nos cortó un poco el punto». Para reponer fuerzas comimos en el Trastevere, un famoso y tranquilo barrio al otro lado del río Tíber. Y por la tarde metimos nuestra mano en la «Boca de la verittá» sin que a ninguno de nosotros nos diera un bocado. Subimos al capitolio y volvimos a pie a nuestro hotel. De nuevo por la noche, aquellos que aún tenían fuerzas, fueron a ver el coliseo iluminado tras comer unos estupendos helados en «La Romana».

Cuarto día en Roma: salió lluvioso y eso hizo que muchos prefirieran reposar tranquilos en el hotel tras un paseo matutino. Algunos no obstante no habían tenido suficiente, así que fueron a ver más iglesias y las estupendas catacumbas.

Quinto día: en Siena y Florencia. Terminada la primera parte del viaje, comenzaba nuestro periplo en bus con nuestro chófer Mateo. Primero entramos en la hermosa y tranquila Siena, una de las ciudades más bonitas de Italia. Después, dos guías nos mostraron Florencia. Pero lo que más nos impresionó de la ciudad fue el hostal en el que nos quedamos, con piscina y sauna que, por supuesto, aprovechamos. Mientras algunos quedaron en el bar del hostal, otros aprovecharon para pasear por las calles florentinas por la noche.

Sexto día: empezamos con la Gymkhana, un paseo en el que en grupo de cuatro, cinco o seis, teníamos que recorrer las calles florentinas haciéndonos fotos delante de algunos de los principales monumentos de la ciudad siguiendo una serie de pistas. ¡Qué risa cantando el «Volare» frente a la catedral! Y después un buen bocata para almorzar, en uno de los sitios más famosos: AllAntico Vinaio. Por la tarde rumbo a Lido di Jesolo, en las cercanías de Venecia.

Séptimo día: ¡Venecia! Paseo estupendo de dos horas por la ciudad y después cinco o seis horas libres para perdernos por la intrincada red de calles y canales venecianos. Paseo en góndola, visita a la Academia o a la catedral, compras… Qué hermosa ciudad.

Octavo día: vuelta a España. Pero antes, parada en Milán para ver su catedral (para algunos el Duomo, para otros, San Siro ja ja ja).  Desde Bérgamo tomamos el avión a las 17.30 y en un par de horas llegamos a Sevilla.

Este viaje ha sido calificado por los alumnos con un 9.78 sobre 10, lo que indica lo que ha gustado.  Las ciudades con mejor calificación: Venecia y Florencia. Y los monumentos mejor valorados, tres romanos: el Coliseo, las catacumbas y la Fontana di Trevi. Sin duda, el viaje ha merecido la pena.

Compartir la entrada

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *