Veneris dies (Viernes)

Andrea Rubiano Migens  (2º Bach. B)

Veneris dies (Viernes)

Tras el jueves viene el día de Venus, conocida como Afrodita por los griegos.

Afrodita es la diosa del amor y de la belleza y fue una de las divinidades más veneradas en la antigüedad. Se la representa desnuda, en compañía de delfines, cisnes, palomas, almejas, perlas, y árboles como el granado, manzano, mirto y rosas.

Su origen esta relacionado con el destronamiento de Urano, al arrancarle los genitales su hijo Cronos con una hoz y arrojarlos al mar. Del semen de estos nació Afrodita, ya adulta, cuyo nombre se compone de los términos aphrós (espuma) y dite (nacida), es decir, “nacida de la espuma”

Afrodita no tuvo infancia y debido a su inmensa belleza, Zeus temía que Afrodita fuera la causa de violencia entre los otros dioses. Por ello la casó con Hefesto, el severo, cojo («rengo») y malhumorado dios del fuego y la fragua. Otra versión de esta historia cuenta que Hera, la madre de Hefesto, lo arrojó del Olimpo al considerarlo feo y deforme. Este obtuvo su venganza atrapándola en un trono mágico y exigiendo a cambio de su liberación la mano de Afrodita. Hefesto estaba contentísimo de haberse casado con la diosa de la belleza y forjó para ella hermosas joyas, incluyendo el cesto, un cinturón que la hacía incluso más irresistible para los hombres.

Pero Afrodita detestaba a su marido, aunque este trataba sin descanso de ganarse el afecto de Afrodita. Diseñaba para ella hermosas joyas en su taller. Sin embargo, ella no tenía ningún interés en el dios del fuego. Por el contrario, cada vez que podía, le era infiel con otros dioses, e incluso con mortales, sin que su esposo se diera cuenta.

Por otra parte, estaba Ares, dios de la guerra, de la violencia, de la virilidad masculina y defensor de los más débiles. También era hijo de Hera y Zeus, y, a diferenciade Hefesto, tenía una figura muy hermosa. También Ares tenía debilidad por las diosas y las mujeres. Nunca se tomaba la molestia de conquistarlas, sino que simplemente las hacía suyas.

Así que, cuando el dios de la guerra se encontró con la diosa de la belleza, se enamoró perdidamente. A diferencia de lo que hacía con sus otras amantes, decidió cortejarla. La llenaba de regalos y halagos para ganar su amor. Los dos pasaban mucho tiempo juntos, hasta que Afrodita le correspondió plenamente.

Hefesto, su esposo, pasaba todas las noches en su taller de forja. Los dos amantes aprovechaban esta situación para amarse hasta el amanecer. A Ares siempre le acompañaba un joven llamado Alectrión. Él se quedaba vigilando la puerta. Su misión era avisarles en qué momento aparecía Helios, el Sol, en el horizonte. Helios todo lo veía y ellos debían mantener su romance en secreto.

Para los griegos, cualquier dios o diosa podía tener todo tipo de escarceos amorosos con quien quisiera. Lo que no estaba permitido era tener un solo amante y mantenerlo, es decir, una infidelidad formal. La relación que sostenían Afrodita y Ares era precisamente eso.

Incluso, Hefesto sabía de los encuentros de su esposa con otros, casi siempre mortales, y nunca le preocuparon porque, siendo como era Afrodita la diosa del deseo, lo tomaba como parte de su quehacer divino.

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