Segunda Etapa: Portomarin a Palas de Rey.

“A quien madruga, Dios le ayuda” y “no por mucho madrugar amanece más temprano” y bien tempranito que nos levantamos. Pusimos el despertador a las cuatro y cuarto de la madrugada para meter las maletas en el autobus, desayunar y ponernos a caminar a las 5:30.
El escenario era aterrador, la noche, la niebla y un camino tenebroso de árboles y arbustos, éramos actores en una película de terror.
Al amanecer, empezamos a ver la luz y el insólito sol empezó a calentar pero todavía quedaba mucho por andar.
Al pasar los kilómetros, empezaron los problemas, el ritmo baja, comienzan las subidas y bajadas. Veinticinco kilometros sin apenas un descanso. Y al final la recompensa… llegamos al albergue público los primeros, con lo cual tuvimos nuestro sitio para descansar, nos lo habíamos ganado. Por la tarde tuvimos tiempo libre: jugamos a las cartas, cantamos, bailamos y todos juntos hicimos estiramientos.
Por la noche fuimos al pueblo para cenar entre risas y bromas. Por último, al llegar al albergue terminamos de ordenar las maletas y después a descansar que al día siguiente hay que seguir con nuestro Camino.
Segunda etapa conseguida! “Si nunca lo intentas, nunca lo conseguirás” y nosotros somos capaces.
Escrito por: Marta Eugenia Vázquez Ferrer y ayuda por Marina Isabel Pérez, María Páez Romero, Tiago Jose Acuña.

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