«Olvidar sería una segunda muerte». HISTORIA A PIE DE FOSA.
El pasado martes 17 de noviembre el alumnado Historia de España (2º de bachillerato) y el de la materia Taller de Historia de España del siglo XX (optativa de 4º de ESO) visitó las labores de excavación y exhumación de las fosas del Barranco de Víznar, dirigidas por el quipo multidisciplinar de la Universidad de Granada, que como siempre tan atentamente nos acogió y recibió en esta nuestra cuarta visita con alumnado, y una quinta que realizamos con el profesorado del centro [https://blogsaverroes.juntadeandalucia.es/iesmontesorientales/nuestra-fosa-vomita-mariposas-tan-bellas-y-furiosas-como-un-amanecer-nuestra-fosa-marea/]. Contó, además, con la presencia de varios familiares de víctimas, que más de 80 años después siguen esperando para recuperar los restos de sus familiares en este barranco.
La visita se produce tras diversas actividades de explicación y contextualización llevadas a cabo los días previos en el aula. Además, se planteó al alumnado una actividad in situ, la elaboración de un producto consistente en una reflexión personal y/o grupal cuyo formato debía ser bien una reflexión escrita, bien un vídeo o podcast en el que expresen lo vivido y sentido durante y después de la visita. Igualmente, debían realizar una o varias fotografías acompañadas de una breve descripción y/o explicación de lo que han querido transmitir a través de ella.
Seguidamente se exponen algunos de estos trabajos sobre esta visita a este paraje, tan bello como triste y siniestro, en un día, además, típicamente otoñal en el que entre los árboles resonaban aquellos versos de Paul Verlaine que decían Les sanglots longs / des violons / de l’Automne / blessent mon coeur / monotone (Poèmes saturniens, 1866).
Paula Martínez Ferrón
El día 17 de noviembre tuvimos la oportunidad de visitar un territorio que no todo el mundo conoce, no todo el mundo conoce acerca de su historia y de los hechos ocurridos en la lejana represión franquista. Se trata de un lugar oculto entre pinos y barrancos pero cuenta una historia que se conmemora desde hace años. Es el lugar donde cientos de víctimas fueron fusiladas por las tropas franquistas, ya sea por ideales contrarios a la ideología de la época marcadas por el dictador Franco, o simplemente, te separaban sin aviso previo de tu familia y una vez te adentrabas en el misterioso barranco de Víznar, no se volvía a saber nunca más de ti.
Es algo que me impactó muchísimo cuando subíamos para dirigirnos a donde se encontraban las fosas, tapadas por tierra y árboles, identidades y cuerpos borrados de la historia para siempre. Es tan triste saber que por donde nosotros pasamos para un día de diversión y aprendizaje, hace unas décadas eran pisadas hacia una muerte segura e injusta, llenas de incertidumbre y tristeza, sin poder ni siquiera despedirse de sus seres queridos.
Cuando llegó el momento de acercarnos a las excavaciones, había, allí amontonados, muchos huesos, esqueletos humanos, todos separados de sus familias para acabar ahí. Es algo que me impactó mucho, el ver huesos humanos, tanto cráneos como otras partes, fue impresionante, y sobre todo saber su historia pasada y la vida tan dura que tuvieron que pasar, tan solo por pensar diferente.
Por otra parte, me resultó curioso saber que ahí enterrado se encontraba una gran figura de nuestra literatura, de nuestra poesía española, Federico García Lorca, y me pareció extraño que sus familiares nunca quisieron recuperar sus restos.
Luego tuvimos el placer de que un grupo de familiares de las víctimas nos contaran cada uno su relación con la persona fusilada, y detrás una historia sobre por qué sucedió todo que me dejó sin palabras. Fue conmovedor escuchar a los familiares, que llevaban décadas a la espera de poder recuperar los restos, de su abuelo, padre, madre, tío, hermano.
A continuación hicimos en grupos un trabajo, una especie de entrevista y un paseo por el lugar, marcando los lugares de interés, como placas en rocas, con frases de Lorca, placas donde se plasmaba la información del recuento de las víctimas fusiladas allí. Grabamos respondiendo a una serie de preguntas muy interesantes que me han hecho reflexionar sobre el valor de nuestra vida hoy en día, y de porqué hay que vivir cada día como el anterior, porque no sabes el momento exacto en el que te irás, nadie lo sabe.
Pudimos entrevistar a una de las arqueólogas, que nos prestó su tiempo para que nos respondiera unas preguntas acerca de su experiencia con su labor y las consecuencias que esta causa en su vida personal, obtuvimos respuestas bastante interesantes sobre cómo separaba su vida familiar y personal de su trabajo, y como le llegaba a afectar a la mente al cabo del tiempo. Además pudimos grabar un fragmento de video entrevistando a una de los familiares, que nos contó cosas muy interesantes, bastante impactantes. Ya no sentía rencor ni odio, simplemente deseo de recuperar los restos de su familiar.
Adrián Martínez Muñoz
La excursión al Barranco de Víznar fue una experiencia que me hizo comprender de una forma más profunda la dureza de la Guerra Civil Española. Aunque conocía algunos datos por los libros, las clases y sobre todo las charlas que nos han dado a lo largo de nuestra vida académica, estar allí, frente a una fosa donde había restos de personas del bando republicano, me impactó mucho más.
El miembro del equipo de la Universidad de Granada y los familiares de víctimas nos explicaron que aquel lugar fue escenario de ejecuciones durante un tiempo en el que el país estaba completamente dividido, y en el que tener una idea diferente podía significar la muerte. De pronto la historia dejó de ser algo lejano y se volvió real y dolorosa.
Uno de los aspectos que más me sorprendió fue descubrir por los datos que nos facilitaron antes de la visita que, aunque en ese lugar se encontraron víctimas republicanas, la violencia no fue exclusiva de un solo bando durante la guerra. En ambos lados hubo muertes, venganzas y miedo. Aun así, observar aquella fosa me hizo reflexionar especialmente sobre la represión franquista, que fue mucho más organizada, brutal y prolongada incluso después de que la guerra terminara.
Pensar que tantas personas fueron asesinadas solo por defender ideas distintas me generó un rechazo profundo, que antes ya tenía, hacia el régimen de Franco y su forma de imponer el poder mediante el terror. Además, estar frente a ese espacio de memoria me hizo pensar en lo importante que es mantener vivos estos lugares. No para reabrir heridas, sino para cerrarlas por completo, como piden sus familiares, y recordar lo que la intolerancia y el fanatismo pueden provocar. La sorpresa que sentí al ver la fosa no fue solo por la violencia pasada, sino también por darme cuenta de lo fácil que es olvidar lo que ocurrió si no se habla de ello.
En conclusión, la visita al Barranco de Víznar no fue solo una excursión escolar, sino una lección de historia y humanidad que me recordó la importancia de defender siempre la libertad, la memoria y el respeto hacia los demás. Y sobre todo, la visita y los demás aspectos no pueden perderse para que la sociedad no vuelva a repetir lo sucedido anteriormente.
Juan Cortés Sánchez
La visita a Víznar fue una excursión que nos ofrecieron y llevaba unas expectativas bastante bajas de lo que iba a ver y a ocurrir. Una vez llegamos, todo comenzó a cambiar en cuanto a lo que nos explicaron y pude ver en primera persona. Por un lado, pude realmente comprobar que sí existen fosas comunes en España y que nadie (me refiero al Gobierno) ha hecho nada por todas esas víctimas de la represión franquista. Realmente una cosa es estudiar el franquismo y otra es ver cómo unas personas completamente anónimas cuentan con sentimiento de tristeza que después de más de 80 años no han podido recuperar los cuerpos de sus abuelos o bisabuelos.
Por otro lado, algo que realmente me pareció curioso fue el dato que dijo una de los familiares, y es que nadie en España está a menos de 50 kilómetros de una fosa común. Esto es algo realmente sorprendente y que no hay justificación ninguna para esto, por lo que me parece sorprendente cómo todavía puede haber gente que justifique todos estos hechos sin ningún tipo de escrúpulos.
Con respecto a los profesionales que estuvieron explicándonos todo lo del barranco de Víznar, concretamente un comentario que hizo Francisco fue lo que me llamó la atención y es que ellos han podido encontrar aproximadamente 166 cuerpos pero realmente solo una decena han sabido a ciencia cierta a quién pertenecen, ya que ha pasado mucho tiempo y es más difícil extraer las pruebas de ADN. De este tema pienso que no se está actuando bien ya que todas estas víctimas están en una constante incertidumbre y con una herida abierta, sin saber el paradero de sus familiares.
Además, en esta visita pudimos ver una fosa abierta con unas 13 personas. Esto fue algo impactante y que me dejó impresionado ya que cuando te lo cuentan parece un cuento y que nada es cierto, pero cuando realmente lo ves desde tus propios ojos piensas y dices: ¿tuvieron corazón para hacer esto?
Hablar de fosas comunes, concretamente la de Víznar, es recordar y enfrentarse a un capítulo bastante doloroso que está marcado en la historia de España. Pienso que las fosas comunes representan una herida que, aunque forma parte del pasado, aún no está cerrada del todo, a consecuencia de que nadie ha hecho nada ni mostrado interés). Esta herida pienso que nunca se va a cerrar ya que las generaciones van a ir creciendo y estas siguen sin respuestas claras sobre el destino de sus familiares, que un día se los llevaron y no volvieron a salir con vida.
Lo que sí es cierto es que muchas personas dicen que recordar esto es volver a reabrir una herida que ya está cerrada y pienso que nunca se ha cerrado sino que la han tapado. Esta herida jamás llegará a cerrarse del todo, siempre será una piedra que estará marcada en la historia de España.
Para terminar y concluir, pienso que esta visita me ha hecho abrir los ojos mucho más sobre el tema del franquismo y que gracias a esto ya nadie va a venir a decirme que todo lo que me cuentan personas con diferente ideología es falso, porque ya sé que no. Por ello es tan importante conocer nuestra historia, una historia que deja huella. El franquismo siempre será recordado.
Andrea Molero Martín
Estar en el barranco de Vìznar te hace pensar muchas cosas, pero sobre todo en lo afortunados que somos de haber nacido en una época en la que no hay guerras en nuestro país, ni represiones, ni nada en realidad por lo que tengamos que tener miedo. En cambio todas esas personas que vivieron en aquella época fueron las que por desgracia sufrieron esa represión.
No puedo imaginarme levantarme por la mañana y pensar si cuando llegue la noche seguiré viva, pensar en todo lo que tengo construido como mi familia, mi hogar, mi trabajo, en conclusión, mi vida y que de un segundo a otro me lo arrebaten todo y acabe en una fosa común con otras personas, que al igual que yo tenían una vida construida y nunca fueron culpables de nada. O por otro lado, que se lleven a mis seres queridos y no volver a verlos jamás, y ese sentimiento de vivir día a día sin saber si estarán todos bien, o si los han matado, dónde estarán, etc.
No imagino lo que podrían sentir cuando subieron hacia el barranco sin saber lo que el futuro le deparaba, el miedo, la angustia… tantas emociones que te pueden surgir, incluso pensar en todo asumiendo que te llega tu final, en tu familia, tu trabajo, todas las cosas que un día soñaste con tener, desaparecen.ç
Todas las personas que están en el barranco de Víznar trabajando, tienen mucho mérito, ya que están siendo capaces de ayudar a los familiares de las personas que hay en las fosas. Debe ser un trabajo muy duro excavar en las fosas y encontrarte con tal cantidad de cuerpos de personas que no tenían culpa ninguna y reflexionar sobre que esas personas también tenían derecho a tener un final de vida digno como todos.
Lo más impactante para mi fue ver los restos de un cuerpo que con el tiempo ya era un esqueleto. Yo nunca había visto un esqueleto de verdad y tenerlo ante mi y saber de la manera en la que murió se me hizo bastante duro, y a día de hoy, que varias semanas que tuvimos la visita al barranco, todavía recuerdo esa imagen perfectamente en mi cabeza, y fuera quien fuese esa persona seguro que no se merecía estar ahí.
En conclusión, para mí el barranco es un lugar lleno de emociones, sobre todo de tristeza y coraje más que otra cosa, pero a su vez un lugar lleno de historia que nunca tenemos que olvidar, al igual que debemos estudiar el Paleolítico y el Neolítico cuando fue hace tantos años. En el futuro se debe seguir estudiando siempre la represión franquista para que todos tomen conciencia de lo que es una dictadura y así tengamos más posibilidades de evitar que vuelva a suceder y no olvidar que somos muy afortunados de no haber vivido algo así de duro.
Nuestro objetivo principal como sociedad es fomentar la paz y la igualdad, y dejar el odio y las diferencias a un lado porque todos somos personas con los mismos derechos y tenemos que crear un mundo mejor para nuestras futuras generaciones, pero sobre todo pensando en nuestras futuras familias, para que vivan en un buen entorno.
Alejandra López Fernández
Muchos se preguntarán ¿qué es el Barranco de Víznar? El barranco de Víznar es el barranco donde se llevaron a cabo ejecuciones extrajudiciales de cientos de personas: maestros, sindicalistas, políticos, intelectuales y ciudadanos republicanos. La tradición oral y diversas investigaciones sitúan allí el fusilamiento de Federico García Lorca, aunque la localización exacta de su tumba sigue sin confirmarse. Hoy está declarado Lugar de Memoria Histórica, con señales, monolitos y recorridos que recuerdan a las víctimas.
En la visita nos dieron una pequeña charla algunos de los familiares que han sufrido la pérdida de bisabuelos y abuelos. Me pareció súper cercana e íntima porque nos explicaron su situación y lo que tuvieron que vivir sus familias. Una de las historias me pareció impactante, ya que nos contó cómo se aprovecharon de la buena voluntad de su abuelo, un “amigo suyo” le dijo que lo necesitaba para hacer una cosa y se lo llevó engañado de su trabajo, acto que es rastrero ya que vender a una persona que está dispuesta a ayudarte por unas míseras pesetas. Ese mal amigo siempre llevará en su conciencia de un buen hombre que lo único malo que hizo fue tener otra ideología distinta al régimen que gobernaba.
Admiro a las personas que no se cansan de luchar por tener un país más justo, ya que defienden los intereses de todos los ciudadanos sin miedo a lo que pueda ocurrir o las represalias que se puedan tomar contra ellos. Además de la labor que hacen los trabajadores en el Barranco de Víznar, porque es un trabajo impresionante, porque a pesar de todos los impedimentos que aún se les sigue poniendo a las personas que quieren hacer justicia, no se rinden y es de lo más bonito porque lo hacen muchas veces sin necesidad de tener nada a cambio. Y esta lucha ha hecho que se comiencen a movilizar leyes para poder hacer justicia y cerrar heridas.
En conclusión, esta visita me pareció muy interesante ya que hace que adolescentes conozcan la realidad y además dan visibilidad a esta labor tan importante. Doy las gracias porque personas que no nos conozcan de nada hayan compartido sus historias y colaborar con nosotros.
Eva Fernández García
En primer lugar, añadir que haber visitado este sitio ha sido muy considerado por parte de nuestros profesores por la seriedad del asunto, ha sido un golpe de realidad el estar allí y conocer su historia, y con ella la de muchas personas que ni siquiera conocemos, pero no es necesario conocerlas para que te choque todo lo que cuentan y lo que ves allí.
Me ha gustado mucho hacer esta visita porque me ha enseñado muchas cosas. Me ha impactado muchísimo su historia, cuando varias personas nos han contado su versión sobre la lucha que están haciendo por encontrar a sus familiares y a la vez los de los demás, porque su sufrimiento es conjunto, juntos se han iniciado en esa búsqueda, en
voz de todas esas personas que fueron fusiladas durante la época franquista, y de todos los familiares que lo único que saben es que su abuelo, madre, tío, o bisabuelo están enterrados de mala manera en cualquier parte, sin saber dónde, solo sabiendo la triste manera en la que murieron, siendo reprimidos y fusilados violentamente, sin motivo alguno, solo por tener una ideología diferente o simplemente por nada. No fue justo todo lo que sufrieron estas víctimas inocentes, no hay nada que justifique estos actos.
Cualquier persona que no conoce de nada este sitio, lo que ve a primera vista es un bonito paisaje de montaña, pero una vez que estás allí siendo consciente de dónde estás, ya nada es lo mismo. Bajo tus pies, sin saberlo, puede haber un cúmulo de personas enterradas fríamente, y hasta que no lo ves te cuesta creerlo y ser realmente consciente, por eso, cuando tuvimos la oportunidad de acercarnos a una fosa que estaba siendo investigada, fue algo indescriptible, al ver esa imagen tan cerca y a la vez tan lejos se te remueve algo por dentro, es algo muy fuerte y chocante ver esos restos de personas que no hicieron nada malo a nadie, y aún así les tocó vivir esa situación tan inhumana.
Me parece un acto increíble por parte de la memoria histórica y todas esas personas que participan en estos proyectos y hacen realidad los sueños de cientos de personas de por fin encontrar a sus familiares y darles la despedida que merecen, es un acto de valentía y mucho valor, cambian la vida de las personas y eso es de admirar.
De esta visita me llevo el máximo respeto hacia todas aquellas víctimas inocentes de la guerra civil halladas en fosas comunes, en cualquier parte. También hacia todos sus familiares, centrados en su búsqueda, y por supuesto, hacia todos los investigadores y trabajadores implicados en estos proyectos tan significativos, hacen una gran labor. Y por último y por supuesto agradecer a nuestros profesores por darnos esta oportunidad, por mostrarnos y enseñarnos la realidad de lo que fue y no creer lo que cuentan tan fácilmente, porque cada uno cuenta lo que cree desde su punto de vista, y así puede haber muchas versiones distintas de lo que fue, pero realidad solo hubo una, y ahora ya la conocemos como se merece, así que gracias por querer enseñarnos lo mejor siempre.
Francisco García García
La visita al barranco de Víznar me removió más de lo que esperaba. Antes de ir ya tenía algunas nociones sobre la Guerra Civil Española, tanto por lo que habíamos estudiado en clase como por algunas historias que me había contado mi abuela. Pero una cosa es conocer los hechos de manera teórica y otra muy distinta es estar allí, en el lugar donde ocurrieron, y escuchar los testimonios de personas que hablaban de sus propios familiares. De repente, lo que antes eran fechas y datos se convirtió en algo real, cercano y humano.
Mientras caminábamos, nos entregaron una ficha con información histórica, y me impactó especialmente la diferencia abismal en el número de víctimas entre el bando republicano y el franquista en este periodo. Verlo escrito, con cifras tan claras, me hizo entender la magnitud del horror de una forma que ningún libro había conseguido. Todavía me parece surrealista pensar que se matara a gente simplemente por tener una ideología diferente, por pensar distinto o por pertenecer a una familia concreta. Esa parte me cuesta asimilarla incluso hoy.
La fosa que visitamos fue uno de los momentos más duros. Ver restos humanos, huesos que aún conservaban botones, zapatos o trozos de ropa, me dejó sin palabras. Y hubo algo que me marcó especialmente: el caso de un niño cuyo cuerpo apareció con un lápiz y una goma en el bolsillo hace unos años. Ese detalle tan simple me golpeó profundamente. Es fácil imaginar lo que representaban esos objetos para él: ir a la escuela, dibujar, aprender… Y pensar en cómo terminó su vida allí, sin sentido alguno, me dejó un nudo en la garganta.
Al final de la visita sentí que no solo había aprendido más sobre la historia, sino que la había sentido. Me fui con la impresión de que recordar es una responsabilidad, no sólo para honrar a quienes murieron, sino también para entender qué significa la justicia, la dignidad y el valor de la vida humana. Y, sobre todo, para que algo así no vuelva a
repetirse nunca.
María Diáguez Espínola
Visitar las fosas comunes del Barranco de Víznar en Granada ha sido una de las experiencias más duras y reales que he vivido. Hasta ese momento, la Guerra Civil y el franquismo eran para mí temas de libro, fechas y nombres que estudiábamos para los exámenes, pero estar allí, en silencio, frente a un lugar donde hubo tanto dolor, cambia completamente la manera de entender la historia.
Caminar por aquel lugar, sabiendo que bajo nuestros pies hay personas que fueron asesinadas sin juicio, sin defensa y sin despedida, me produjo una sensación muy difícil de explicar. No era solo tristeza, era una mezcla de rabia, impotencia y respeto. Pensar que muchos de ellos fueron llevados allí de noche, con miedo, sin entender siquiera por qué iban a morir, me hizo darme cuenta de la brutalidad real de lo que significó el franquismo para tantas familias. Me parece increíble que tantas personas fueran asesinadas por pensar diferente, por defender ideas políticas o simplemente por ser considerados “peligrosos” por el régimen.
Durante la dictadura no solo se prohibieron ideas políticas, también se prohibió hablar, pensar libremente y hasta recordar. Muchas familias tuvieron que vivir con el silencio, con el miedo a preguntar, con la obligación de fingir que nada había pasado. Me impactó pensar que durante décadas no se pudo ni siquiera buscar a esas personas, como si no hubieran existido. Eso me parece una de las cosas más crueles, no solo les quitaron la vida, sino también el derecho a que sus seres queridos pudiesen enterrarlos con dignidad. Ver las fosas me hizo darme cuenta de que no estamos hablando de algo tan lejano, sino de heridas que siguen abiertas en muchas familias.
En ese lugar también pensé en Federico García Lorca, ya que me contaron que fue asesinado cerca de allí, y en todos los artistas, maestros y personas anónimas que fueron perseguidas solo por querer una sociedad más justa. o simplemente por no encajar en lo que el régimen consideraba correcto, hecho que obligó a la mayoría a exiliarse. También, me hizo darme cuenta de que el franquismo no fue solo una dictadura política, sino una forma de controlar la vida, el pensamiento y hasta los sentimientos de las personas.
Lo que más me impresionó fue el silencio del barranco, ese silencio lleno de memoria. Me hizo pensar que esos lugares no son solo tierra y árboles, sino memoria viva. Sentí que, de alguna manera, nuestra presencia allí era una forma de respeto, como si al mirar, escuchar y recordar, estuviéramos haciendo algo que durante muchos años estuvo prohibido.
Los testimonios de quienes vinieron voluntariamente a hablarnos sobre la represión franquista y sobre las fosas, me conmovieron en cierto modo. Escucharlos hablar sobre cómo un día se llevaron a sus abuelos, tíos o padres, y como nunca más los volvieron a ver, me provocaba un sentimiento profundo y triste.
Salir de allí me hizo valorar mucho más la democracia y la libertad que tenemos ahora. A veces nos quejamos de cosas pequeñas sin darnos cuenta de que hubo gente que no pudo opinar, votar, expresarse o vivir sin miedo. Entendí que la libertad no es algo que se hereda, sino algo que se defiende y se cuida. Creo que esta visita no debería ser vista como algo político, sino humano. No se trata de reabrir heridas, sino de darles dignidad a quienes fueron borrados. Me fui del Barranco de Víznar con una sensación muy clara: olvidar sería una segunda muerte para esas personas, y recordar es una forma de justicia, de darles el prestigio y el honor que merecen, tanto ellos como sus familias.
Esta experiencia no solo me enseñó historia, me enseñó empatía, respeto y la importancia de no ser indiferente. Me hizo valorar lo que tenemos asumido como básico. Porque hoy en día resulta muy fácil expresar lo que sentimos y opinamos en cualquier red social, sin miedo a ser represaliados, cosa que hace unos años habría resultado imposible. Con todo ello he llegado a la conclusión, de que debemos seguir luchando por lo que nos parece justo, por nuestros derechos y por lo que opinamos, y recordar lo que sucedió, y todo lo que tuvieron que luchar muchas personas para poder conseguir lo que tenemos ahora, porque cuando una sociedad deja de mirar su pasado, corre el riesgo de repetirlo.
PODCAST
MARÍA CARRETERO HITA, FRANCISCO GARCÍA Y ADRIÁN MARTÍNEZ MUÑOZ
IRENE MARTÍNEZ PLAZA Y CLAUDIA PÉREZ BARRERA [https://drive.google.com/file/d/1YVadvaGiY_oCH0Q_cH45hqiwy1KsZ4Wl/view?usp=drive_link]
JESÚS CASTARNADO SANTIAGO Y JOSÉ MANUEL DOMINGO GALERA
IMÁGENES
MARÍA DIÁGUEZ ESPÍNOLA
Elegí fotografiar las placas con los nombres en el Barranco de Víznar porque me parecieron unas de las cosas más impactantes del lugar. No son solo metal y letras, sino recuerdos reales de personas que fueron asesinadas. Al ver los nombres tan cerca, sentí que la historia dejaba de ser algo lejano del libro y se volvía mucho más humana y real.
Creo que este espacio cuenta una historia de injusticia, represión y silencio. Habla de personas que fueron fusiladas solo por sus ideas o por estar en el lugar equivocado en un momento muy duro de España. También cuenta la historia de la memoria, de cómo hoy se intenta recuperar la dignidad de esas personas y no olvidarlas, de darle el honor que merecen.
De esta visita me llevo mucha reflexión. Me hizo pensar en lo importante que es la memoria histórica y en lo peligroso que puede ser el odio y la intolerancia. Me voy con una mezcla de tristeza y respeto, pero también con la idea de que recordar es una forma de hacer justicia y de no repetir los mismos errores.
EVA FERNÁNDEZ GARCÍA
ALBERTO QUESADA PÉREZ





