LACHE («Vergüenza»)
Por Dulce María Fernández Amador y Manuela Campos Amador (3º de ESO-D)
Cuando pensamos en las más de 230 leyes antigitanas que se hicieron en España desde 1499 hasta hace poco, no podemos evitar sentirnos enfadadas. Nos parece realmente injusto y doloroso que durante tantos años se haya permitido que un pueblo entero de gitanos y gitanas fuera tratado de esa manera sólo por tener una cultura diferente [https://blogsaverroes.juntadeandalucia.es/iesmontesorientales/satipen-thaj-mestipen-salud-y-libertad/].
Nos molesta mucho que tantas leyes se hicieran para controlarnos, prohibirnos cosas y obligarnos a cambiar nuestra forma de vida. Lo que más nos enfada es que no fue algo que pasó una vez, sino que fueron siglos y siglos de normas injustas. Nos prohibían hablar nuestra lengua, trabajar en nuestros oficios, VESTIR COMO QUERÍAMOS, e incluso nos obligaban a separarnos de nuestras familias. Todo eso no sólo fue injusto, sino INHUMANO, y es imposible leer todo eso sin sentir rabia por todo lo que se nos hizo pasar.
Además, aunque hoy en día esas leyes ya no existan, todavía no han desaparecido del todo. Ya entendemos de dónde vienen tantos prejuicios, rechazos, estereotipos y desconfianza hacia el pueblo gitano que aún existe en la sociedad de hoy en día. Y todo viene precisamente de esta historia tan larga de discriminación. Y sinceramente, esto nos parece aún más indignante, que después de tantos siglos de injusticias, todavía se CULPE AL PUEBLO GITANO y aún haya personas que no lo quieran reconocer.
En nuestra opinión todo esto fue una GRAN INJUSTICIA. Un país que presume de igualdad y derechos no puede ignorar estas cosas. Porque un pueblo no supera siglos de discriminación de la noche a la mañana, y menos aún si no se reconoce todo lo que se ha hecho mal. Hablar de estas leyes antigitanas y del antigitanismo no es vivir en el pasado, es pedir respeto y JUSTICIA, y esperamos que jamás se vuelva a repetir esta historia.
Dulce María Fernández Amador y Manuel Campos Amador





