Última jornada de trabajo en esta semana boloñesa. Ha tardado, pero no podíamos pasar por alto el papel cultural de esta ciudad culta, poseedora de una de las universidades más antiguas del mundo, trufada de monumentos y que están tan porticada como decorada de color rojo, llena de plazas, grandes y pequeñas, de Iglesias, de torres y que culmina en la alturas con el santuario de Nuestra Señora de San Luca.

Hablamos de Bolonia la Dotta (la Docta/Culta), por albergar la universidad más antigua de Occidente; Bolonia La Grassa (la Gorda), por su rica y famosa gastronomía; Bolonia La Rossa (la Roja), por el color de sus tejados y edificios, y su pasado política, pero también la porticada, por sus 40 kilómetros de arcos y pórticos, Bolonia, la esotérica, que culmina con el Santuario, y Bolonia, la de los antiguos canales.

Empecemos por lo último. Los alumnos de este CPIA prepararon una presentación sobre el trazado de los muchos canales que tuvo Bolonia, una ciudad que podría competido con otras, pero que necesitaba de los canales para sacar sus productos al mar. De aquellos canales quedan algunos visibles. De hecho, nada más salir del centro nos encontramos con un tramo de esos canales que en su momento jugaron un papel importante en la ciudad. Hoy muchos de ellos han desaparecido o pasan desapercibidos. Los canales permitían por un lado el transporte de mercancías, pero también regulaba las inundaciones de esta llanura que alberga el río Po y sus afluentes. Cerca del centro educativo hay una de estas compuertas o gradas, que tenía igualmente entre otras funciones el frenar una invasión a la ciudad por sorpresa o parar los muchos troncos que podían llegar a la ciudad desde las montañas.

Restos de estos canales se pueden ver en la calle Ugo Bassi, una de las arterias de la ciudad. Es precisamente en esta calle donde encontramos uno de los edificios principales y simbólicos de la ciudad, el Palazzo Comunale. Se trata de un edificio de enormes dimensiones, que alberga las dependencias municipales, así como espacios museísticos, bibliotecas y sala de exposiciones. En ese edificio también se encuentra la torre el reloj, un mirador que permite tener una vista privilegiada de la ciudad.


El Palazzo Comunale da a una enorme plaza en la que se levanta otros dos edificios históricos, uno religioso y otro civil, así como una enorme fuente que representa a Neptuno. El edificio religioso es la iglesia de San Petronio, edificio inmenso cuya interior se conserva un reloj solar de asombrosa precisión y que también además de marcar las horas está decorado con los símbolos zodiacales.


El inmenso templo alberga muchas capillas siendo la más relevante la de los Reyes Magos. A la plaza se abre igualmente el Palacio conocido como el palacio del Rey Enzo, un edificio gótico perfectamente conservado. Frente al mismo, se encuentra una enorme estatua firmada por el escultor Giambolonia.

Por detrás de San Petronio visitamos lo que fue el Palacio Arzobispal y que hoy está ocupado por la biblioteca de la universidad, reflejo de ese carácter docto de la misma. Pasear por sus patios y por sus alas es todo un lujo.

Otro elemento significativo de su pasado medieval son las dos grandes torres, bastante inclinadas, que podrían recordarnos las antiguas torres gemelas de Nueva York, pero en ladrillo.

Medieval es igualmente las calles del barrio de San Stefano, cuyo centro es un conjunto monumental integrado por una iglesia prerrománica perfectamente conservada de la que destaca junta a la misma el claustro y su pórtico en ladrillo con una estructura muy singular.

Nos comentan los profesores del centro que no podemos irnos de la ciudad sin subir al Santuario de Nuestra Señora de San Luca. Reconocemos que hemos visto el edificio desde la distancia, un edificio con unas vistas precisas de la ciudad, lo primero que uno ve cuando se acerca a la misma por tierra o por avión.

Este lugar sagrado es también parte de ese gusto por lo esotérico que nos han explicado las profesoras del centro. La Madonna no quiere ver la ciudad y cuando baja en procesión, llueve. Quien sube al Santuario vuelve a la ciudad. Dejamos esa oportunidad al grupo que vendrá en abril, nosotros damos por concluida la visita a la Grossa, la Docta, la Rossa cittá.











































