Marco Teórico: Género y relaciones de poder

Las relaciones de poder que definen el mundo sitúan a unas personas por encima de las otras; varones sobre mujeres, norte sobre sur, riqueza sobre pobreza… Son muchas las personas, que a lo largo y ancho del planeta, trabajan para conseguir un mundo más humano.

Durante nuestra vida, aprendemos a comportarnos como las demás personas. Repetimos conductas que aceptamos como válidas, por costumbre, porque así nos las enseñan desde la infancia, aunque algunas de ellas se basan en prejuicios y provoquen la indefensión de quienes se muestran diferentes. Si creamos oportunidades de igualdad, avanzaremos en una sociedad más igualitaria y erradicaremos la violencia

No debemos olvidar que la igualdad no es la eliminación de las diferencias sino la ausencia de discriminación por la existencia de esas diferencias. Por todo ello pensamos que desde la escuela queremos educar para la Igualdad, la Paz, la Cooperación y la Solidaridad.

La violencia contra las mujeres no es un problema de ámbito privado, tal como se ha considerado durante mucho tiempo. Es un problema que afecta a la sociedad en general, un problema ignorado y en muchas ocasiones aceptado socialmente y que se sostiene por la relación de desigualdad, subordinación y sometimiento de la mujer. No es un problema del pasado, como lo certifican las denuncias interpuestas por miles de mujeres y, sobre todo, por las muertes de muchas de ellas que a lo largo de los últimos años han venido reflejando todos los medios de comunicación.

La violencia contra las mujeres ha pasado a considerarse como un problema social que requiere intervención pública. Además, en los últimos años está aumentando la violencia entre adolescentes, por lo que la prevención de la violencia a estas edades podemos considerar que es tardía, que la actuación debe realizarse antes. Vemos necesario realizar la prevención de violencia desde los primeros años del niño y la niña, y como es habitual, para llegar a la máxima población esto debe realizarse desde los centros educativos de primaria. Entendiendo que la prevención de la violencia contra las mujeres no puede ser una actuación aislada, debe ir unida a una prevención de la violencia en general.

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