Los Valores de la Navidad

FELIZ NAVIDAD.
En las fechas que nos encontramos quiero renovar el compromiso con la creencia en los valores de la navidad. Recuperar el auténtico espíritu de la navidad, el espíritu que cree que ciertos valores merece la pena recordarlos, fomentarlos y celebrarlos, en algún momento del año, de una forma extraordinaria. 
Como bien sabemos todos y todas, la Navidad es una fiesta religiosa, pero también con el paso del tiempo, se ha convertido en la celebración de un conjunto de valores que nos dignifican como humanos. Está claro que el fenómeno religioso ha sufrido una caída generalizada en nuestras sociedades contemporáneas o, en el mejor de los casos, ha sufrido una fragmentación que debilita su fuerza y su implantación. En esta situación, el general consumismo del sistema económico en el que vivimos ha fomentado que la navidad se convierta en el mejor escaparate del consumo mundial y con ello los valores asociados a la navidad se compran y se venden como kilos de trigo en un mercado de subastas. Hoy en día se compra todo tanto que parece que no podremos tener ni disfrutar, nada auténticamente bueno, si no tenemos dinero para comprarlo. 
La Navidad ha dejado de ser el tiempo en el que encontrarnos con familias y amigos y cooperar con los más desfavorecidos que nosotros. Ha dejado de ser un momento para recordad y hacer buenas intenciones en cuanto a nuestras actitudes de paz, compromiso y honestidad. Y poco a poco se está convirtiendo en un angustioso modo de vivir el estrés de las compras, hacer el equilibrismo de la economía y soportar viajes e incomodidades para estar con quienes, la mayoría de las veces ni queremos estar. Así voy viendo que, con el tiempo, por más dinero que tenemos o que tengamos casi estamos haciendo que la navidad sea un lastre, un temeroso lugar al que llegar y que con un poco de paciencia se pasa lentamente. 
Me parece importante que nos paremos a pensar más en si merece la pena celebrar la Navidad, la familia, encontrarnos, contarnos la vida y las experiencias que vivimos, compartir y repartir quehaceres y placeres, comer, hablar, reír, pelearnos, comprendernos, conocernos, apoyarnos y por fin, seamos lo que seamos y como seamos, QUERERNOS, porque somos nuestra familia, tanto la que en suerte nos tocó, como la que vamos eligiendo por la vida mientras vivimos. 
Sería importantísimo para nosotros y nuestra felicidad que no olvidemos si nos merece la pena celebrar la solidaridad y la paz, apoyar a los más desfavorecidos, ayudar a los que tiene más dificultades, consolar y acompañar a los que sufren o están solos, o las dos cosas que es lo normal, sobre todo porque por más que lo intentemos evitar, siempre corremos el riesgo todos y todas de encontrarnos en tales situaciones. De la misma manera que si queremos recordad si queremos vivir en una sociedad en la que todos y todas podamos convivir en paz o ya nos apañaremos cuando empiecen las dificultades y la violencia se acerque a nuestras vidas. 
Y es muy importante que tengamos claro todo eso porque nos enfrentamos cada día más a que nos roben nuestros ideales por una oferta al mejor precio que tardemos toda la vida en pagar. 

FELIZ NUEVA OPORTUNIDAD DE RECORDAR Y CELEBRAR LO MEJOR QUE TENEMOS, NUESTROS VALORES. 
HASTA EL AÑO QUE VIENE. 

Caso «la influencia de las nuevas tecnologías»

Ya que las nuevas tecnologías estan a la orden del día, hoy me gustaría hablar sobre ellas, sobre el consumo de móviles, ordenadores, etc.. sobre la influencia que ellas tienen en nuestra vida cotidiana y en el desarrollo de nuestra persona. 
«Nuevas tecnologías» 
Caso I 

Miguel de 28 años viene a mi consulta porque su familia, su novia y amigos le han dicho que necesita buscar ayudar para su adicción al móvil. Me comenta que él no consideraba que tuviera una adicción, porque todas las personas que le rodean suelen utilizarlo a menudo y el no consideraba que fuera diferente, hasta que el otro día estuvo a punto de ser atropellado por un coche porque cruzaba una calle sin mirar ni siquiera si había paso de peatones. 

Lo primero que debe hacer es limitarse el uso del móvil a unos horarios concretos y en unos espacios específicos. Es muy importante que tanto sus familiares, novia y amigos apoye en el proceso, dando ejemplo con su propio hacer, y que cuando estén juntos en grupo no utilicen los móviles, eso ayudará a que la transición sea más rápida y mejor, asentándose la nueva conducta. 

Caso II 


Pablo de 23 años viene a mi consulta porque no sabe como relacionarse con la gente, me comenta que siempre ha sido muy vergonzoso y que por eso empezó a utilizar las redes sociales para relacionarse con otras personas y aunque le encanta tener 200 amigos en facebook, eso no le ha ayudado a resultarle más fácil relacionarse con otras personas. 

Gracias a las nuevas tecnologías y a las redes sociales tenemos más facilidad para relacionarnos y contactar con otras personas, pero en muchas ocasiones esto va en detrimento con la comunicación real con las personas que nos rodean, así como con el desarrollo de nuestra personalidad. Para mejorar las relaciones sociales una buena fórmula es asistir a cursos, talleres, etc.. en el que tengas que interaccionar con otros. También, sería una gran idea proponer a alguno de eso 200 amigos de facebook quedar en persona para hacer algo juntos como ir al cine, o tomar un café, aunque al principio pueda dar vergüenza, poco a poco se va superando y resulta más sencillo incluso gratificante.

Tener o ser

Este mes vamos a hacer unas cuantas reflexiones sobre el loco mundo en el que se ha convertido la Navidad y las compras asociadas a ella. Hoy nos paramos a apuntar una serie de ideas para valorar la relación entre tener o ser. 
¿En qué se está convirtiendo nuestra vida? Esta es una pregunta que cada día me hago con más frecuencia. Miro hacia atrás y contemplo mis recuerdos en estas fechas cargados de una gran dosis de nostalgia, tristeza y desencanto y, cuando estoy a punto de responder que es una cuestión relacionada con el paso del tiempo, con los años, se vienen a mi memoria situaciones que no tiene que ver con mi diferente perspectiva, sino más bien con el tipo de cosas que en la actualidad rodean nuestra vida. 
Para ser feliz, para vivir bien, ahora hace falta dinero, mucho dinero. No es que desprecie el valor del dinero, en absoluto, pero me entristece pensar que no hace tanto que se podía vivir y ser incluso muy feliz con muy poco dinero, con casi nada. Las cuestiones indispensables para la vida no eran tan caras, ni tantas y tan necesarias, ni se tenía que invertir tanto tiempo y esfuerzo en conseguirlas. Esta combinación permitía disfrutar intensamente de cada momento en el que nos sentíamos realizados, en compañía de los que queríamos o simplemente celebrábamos alguna circunstancia ocasional (cumpleaños, santos, aniversarios, fiestas, etc.)En la actualidad eso es más bien un arte que se convierte en algo difícil o casi imposible. 

Ahora, cuando hay suerte y tenemos trabajo, gastamos buena parte de nuestro tiempo en eso, trabajar, y lo hacernos todos y todas las que podemos y en todas las familias. Y lo que es mucho peor, con ello no hemos mejorado en absoluto nuestras posibilidades de vivir mejor y ser más felices. Por mucho que trabajemos, nunca podemos comprar todo lo que podríamos para ser felices, para no tener que preocuparnos de nada. Esta situación nos lleva a comprar más para intentar paliar el inmenso hueco que deja la insatisfacción de no poder vivir sin preocupaciones y con total satisfacción. Y no sólo para nosotros, también lo intentamos con todo el que nos rodea. Les compramos sus deseos o sueños, ya que no podemos estar con ellos todo lo que quisiéramos, les pagamos extraordinarios, por no poder disfrutar de lo ordinario y organizamos banquetes, ya que no tenemos tiempo de hacer las comidas sencillas y tradicionales que compartíamos antes y tanto nos gustaban. 
Y con todo esto no hemos conseguido más que acumular objetos, poner las cosas más difíciles con tantos requisitos y pasarnos más tiempo del que no tenemos en las tiendas buscando felicidad en ofertas. 
Creo que es el momento de pararse a reflexionar sobre todo esto, intentar dedicar el tiempo a compartir momentos, repartir las tareas y simplificar las ocupaciones y  es muy importante recuperar los aspectos sencillos que nos hicieron tan felices antaño y que son gratis. 


VALE MÁS LA FELICIDAD QUE SOMOS CAPACES DE SENTIR Y COMPARTIR QUE UN MONTÓN DE DINERO PARA COMPRAR MÁS COSAS DE LAS QUE PODEMOS DISFRUTAR. 
HASTA LA SEMANA QUE VIENE.

Calendario del mes de diciembre

Para que no te pierdas ninguna publicación, aquí tienes el calendario con la temática de este mes que es Consumo y valores así como los días de publicaciones. Y como la navidad está al caer, las dos últimas semanas de diciembre, no habrá publicaciones, pero no te preocupes en 2015 nos volveremos a encontrar por aquí sin falta.
No dudes en escribir un comentario tanto en esta entrada, como por email para cualquier duda o sugerencia que tengas.

Caso «Hijos/as de familias en situación de exclusión social»

Hoy te voy a hablar sobre hijos e hijas de familias en situación de exclusión social, ya que en este tipo de situaciones se agravan todos los problemas que puede surgir a nivel familiar, y se hace más difícil la resolución de estos problemas. 
«Hijos/as de familias en situación de exclusión social» 
Caso I 

Ana 35 años viene a mi consulta porque tiene problemas con su hija de Ángela de 12 años. No estudia, y no para de recibir quejas de los profesores y del tutor de que su hija nada más que molesta en clase. Ana me comenta que en casa no tienen un espacio para estudiar, pero que no es escusa porque la hermana mayor de Ángela estudia en la habitación que comparten las dos niñas. Ana no sabe cómo hacer entrar en razón a su hija y que se centro más en los estudios y menos en estar todo el día enganchada con el móvil. 

En primer lugar hay que limitar el uso del móvil en la adolescencia y que sea una recompensa si se hacen los deberes y se estudio, y nosotros como madres y padres debemos ser modelo de ello y no utilizar el móvil en presencia de nuestros hijos e hijas. En un segundo momento hay dos formas de ayudar a que Ángela estudie, es importante hacer una organización de los horarios de la casa y dejar disponible la utilización de la mesa del salón para que ambas hijas o solo Ángela pueda estudiar en un lugar más adecuado; y también una segunda opción es ayudarla a estudiar, preguntándole sobre lo que tiene que estudiar. Siempre es importante que nuestros hijos e hijas vean que formamos parte de sus vidas, que nos importa lo que hacen y que nos implicamos con ellos y ellas. 
Caso II 

Rafael de 40 años viene a mi consulta quejándose su hijo de 16 años que esta hasta altas horas en la calle y sobre todo los fines de semana, nunca dice a donde va, ni cuando viene, no pide permiso para salir. También me comentar Rafael que él trabaja todo el día, y solo lo puede ver por la noche, y durante el día su hijo está con los abuelos que le dejan hacer lo que quiera. 

En este caso que acabo de describir, es necesario que se fomente un espacio de pasar juntos en familia, hacer actividades juntos y así crear una conciencia de familia. El siguiente paso es pedir responsabilidad a su hijo y concienciar de la importancia de tener unos horarios entre semana y los fines de semana (aunque en fin de semana se debe ser más relajado con los horarios). Ya hemos hablado en otras ocasiones de establecer pactos, y con mayor importancia si estamos hablando de la adolescencia, es primordial sentarse con su hijo y buscar un equilibrio entre ambas posturas que sea suficientemente beneficioso para ambas partes, esto estabilizará las relaciones familiares y hará más equilibrada la vida de su hijo. 

La inteligencia emocional, ¿cómo encontrar el equilibrio?

Siguiendo con el tema que venimos tratando en las últimas semanas nos ocuparemos hoy del papel de la familia en el control de nuestras emociones. 
La inteligencia emocional está de moda. Fácilmente en diferentes publicaciones nos podemos encontrar consejos y propuestas de trabajo para aprender a conocer y controlar nuestras emociones. Pero más que una moda debida a una corriente de pensamiento exitosa y que obtiene en la actualidad muchos seguidores, la cuestión del control de nuestras emociones está dando tanto que hablar por el hecho de haber constatado que las personas que mejor controlan sus emociones son también las que mejores resultados vitales consiguen y por ellos son más felices. 
Este es precisamente el asunto que más nos preocupa desde “Vientos de Equidad” ya que en el tema del control de las emociones no se dice nada que tenga relación con las diferencias sociales básicas tanto entre hombres y mujeres, como entre diferentes clases sociales. Controlar nuestras emociones, hasta ahora era considerada una cuestión más relacionada con la personalidad, entendida esta como algo que cada uno tiene por naturaleza, que como algo que hay o que se puede aprender o adiestrarse para ello. Pero esto es un error, tanto en el caso de la personalidad, como en el control de las emociones, en ningún caso nos viene dado, muy al contrario hay una gran parte de ello que hay que aprender. 
Y puestos en esta situación y como venimos viendo en las últimas semanas es en la familia dónde empezamos a construir nuestra personalidad y nuestros hábitos de vida y por ello también es la familia y más concretamente somos los padres y madres los responsables de enseñar a controlar las emociones y sobre todo a expresarlas y vivirlas positivamente para nosotros y las personas que nos rodean. Es y será siempre determinante el ambiente en el que crecemos para construir personas libre y equilibradas y por ello es necesario, primero que los padres y madres tomemos conciencia de esa situación y segundo que adquiramos destrezas para poder desarrollar ese ambiente en nuestra familia. 
Sin embargo a todas luces este me parece un asunto difícil y problemático teniendo en cuenta el ritmo al que nos obliga a vivir la sociedad actual. Generalmente, y por cierto en el mejor de los casos (dado que hoy en día tener trabajo es casi un lujo), los padres y madres nos vemos abocados a un ritmo de vida frenético en el que todo gira en torno al horario laboral. Un horario que en la mayoría de los casos no permite la conciliación de la vida laboral y la vida familiar y por ello nos vemos en la situación de hacer equilibrios en la cuerda floja para conseguir hacer todo lo necesario. Llevar a los hijos e hijas al colegio, a las actividades extraescolares, que desayunen bien y en familia, que coman bien, que jueguen de forma constructiva, y un largo etcétera que culmina con controlar sus reacciones y trasmitirles modelos de convivencia pacífica. Vamos, que hay que ser superman y superwoman para conseguirlo. 
Llegas a casa cansada, harta de bregar con la vida, las dificultades, las necesidades y la economía y entonces tienes que estar serena para emitir un buen ejemplo y trasmitir positividad a tu alrededor. Más nos valdría que la sociedad empezara a darse cuenta de lo importante que es proteger y fomentar un auténtico y cálido ambiente familiar. 
APRENDE A CONTROLAR TUS EMOCIONES SI QUIERES FOMENTARLO EN LOS QUE TE RODEAN. 

HASTA LA SEMANA QUE VIENE.

Caso «habilidades sociales»

Hoy te voy a hablar sobre habilidades sociales, esas habilidades que tanto necesitamos para relacionarnos con los demás y que a veces tanto nos cuesta aprender. 

«Las habilidades sociales» 

Caso I 

Carlos 25 años viene a mi consulta porque tiene problemas de control de las emociones, se cabrea con facilidad, tiene mucha ira contenida y no sabe cómo controlar esas emociones, ya que se ha dado cuenta que en muchas ocasiones le perjudican y mas que conseguir lo que quiere, lo que consigue es que la gente que le rodea le tenga miedo. 

Cuando hablamos de problemas en el control de las emociones, es porque en el desarrollo del niño puede haber un problema en la educación, es posible que los progenitores puedan haber sido excesivamente permisivos cuando el niño respondía con conductas de llantos, gritos, pataleos, y posiblemente se reforzaron estas conductas atendiéndolo. Como Carlos es una persona en un periodo de madurez, hay otras formas de trabajar con este tipo de emociones. La primera parte importante es saber qué es lo que te provoca esa emoción, cual es la causa principal por la que llegas ahí, en segundo lugar, cuando ya has identificado el detonante, una herramienta que funciona muy bien son las técnicas de relajación, hacen que tengas que calmarte en un momento dado mediante unos pasos definidos muy claramente, lo que mantiene la mete ocupada y poco a poco se va abriendo para poder plantearte otras perspectivas del mismo conflicto. 


Caso II 


Carolina de 38 años viene a mi consulta sus mejores amigas le han dicho que le falta empatía, me comenta que es una persona muy directa y dice lo que piensa y que alguna vez sus amigas se han cabreado con ella por esa cuestión, ella cree que simplemente es porque no aceptan la verdad, pero hace poco estaba de bajón y una persona cercada la trato del mismo modo que ella trata y entonces se dio cuenta que debía cambiar e intentar ser mas empática con las personas que la rodean y a las que quiere. 

La empatía es una habilidad que se adiestra, tiene dos aspectos claves: uno es reconocer tus propios sentimientos y el otro es el de saber identificar los sentimientos de los otros. En este caso, Carolina tiene muy claro sus propios sentimientos, en consecuencia lo que debe trabajar es por identificar los sentimientos de los demás. 
Para identificar los sentimientos de los demás, es esencial una escucha activa, donde realmente estas atendiendo a la otra persona y muy importante te estás poniendo en su lugar, si no eres capaz de ponerte en su lugar es que no estás escuchando a esa persona, más bien lo que haces es pensar lo que tú harías en esa circunstancia Lo esencial es saber cómo es esa otra persona, lo piensas, lo siente, lo que ha vivido… Y de estas manera podrás ponerte en el lugar de esa otra persona. Y por supuesto no juzgues, no desprecies y no faltes al respeto, intenta comprender las posturas de las demás personas.

Educación en valores

Continuamos con el tema del mes “Familia y Educación” hablando de uno de los temas más importantes en relación a la educación y la familia, la educación en valores 
Las familias se plantean esta cuestión a menudo y es una pregunta lógica que esconde una inquietud razonable en la que nos planteamos no sólo cómo van a ser nuestros hijos e hijas, sino mucho más importante, qué tipos de cosas les habrán inculcado. Ya tratamos la semana pasada este tema, de la importancia de la imitación en la familia. 
A veces nos sorprende la vida en situaciones admirables en las que sentimos un gran orgullo al ver en lo que se han convertido nuestros descendientes. Algunas personas felicitan por ello a los padres y madres de tales hijos e hijas y nos sentimos súper bien al contemplar el resultado de lo que podríamos llamar “nuestra obra”. Pero también he oído a menudo decir a la gente “¡qué suerte con el hijo o hija que te ha tocado!” o “¡qué mala suerte cómo te ha salido!”. Como si los hijos e hijas fueran champiñones que salen de una forma u otra por casualidad, como por azar y al que le toque le tocó, pero esto no es así. 
Es en la familia dónde se inculcan los valores fundamentales que guiarán nuestra vida, y es la familia al completo la responsable de vivir, trasmitir, y hacer respetar los criterios que después queremos ver y recibir en el futuro. Aunque lamentablemente no siempre todos los miembros de la familia se implican de igual modo y suelen ser las madres las que se responsabilizan de esta tarea y por ello se hace más difícil y a veces imposible. 

En familia todo lo que queremos trasmitir además lo debemos vivir habitualmente. Si queremos que en nuestra familia se viva respetando a los demás deberemos vivir respetando y exigiendo respeto a nuestro alrededor. Si queremos que se valore el esfuerzo, la responsabilidad o la solidaridad, debemos mostrar esos valores en nuestra vida de forma habitual, debemos trasmitirlos a nuestros hijos con el ejemplo, ya que esta es la forma más efectiva en la familia de trasmitir algo. Si queremos que sean sinceros habrá que tratarlos con sinceridad y cumplir nuestros compromisos con ellos y ellas. Si queremos que aprendan a no destrozar lo común, a respetar y cuidad el medio ambiente o a no ser desconsiderados con el resto de las personas, debemos comportarnos con todo el mundo y en todo momento de esa forma y así trasmitiremos esos valores. 
Lo que está claro es que en un ambiente familiar en el que nadie respeta a nadie ni a nada, por más que se exija respeto no se va a conseguir. De igual manera en un ambiente desordenado y poco higiénico, no vamos a enseñar nunca ni el cuidado de las personas, ni la responsabilidad de cada persona con sus cosas y las de los demás. Si no mostramos solidaridad con los demás y esfuerzo por conseguir lo que queremos, no podremos esperar que nuestros hijos e hijas sean solidarios o se esfuercen por conseguir un futuro para ellos mismos. Y si no vivimos como queremos que se viva no podremos exigir, ni a nuestros hijos e hijas ni a sus profesores y profesoras que tengan esos valores y los trasmitan. 


LA EDUCACIÓN EN VALORES EMPIEZA EN LA FAMILIA Y NO SE PUEDE RESPOSABILIZAR A OTROS DE LO QUE TÚ DEBES HACER. 
HASTA LA SEMANA QUE VIENE. 

Caso «Haz lo que digo, pero no hagas lo que hago»

Es posible que alguna vez alguien te diga algo incoherente con lo que hace, te dice que hay que ser ordenado, pero cuando ves su mesa de trabajo esta toda liada de papeles, se quejan cuando no llegas bien a tu hora, pero cuando se retrasan 15 o 20 minutos es lo que hay. De esto vamos a hablar hoy de cuando te dicen «haz lo que digo, pero no hagas lo que hago», este tipo de cosas suele genera muchos conflictos entre madres y padres, con sus hijos e hijas. 
«Haz lo que digo, pero no hagas lo que hago» 
Caso I 

Andrés es padre de Carlos de 19 años, viene a mi consulta porque quiere saber cómo hacerle entender a su hijo que no puede ser tan desordenado, ya no sabe qué hacer para que hablar sobre el tema no llegue a discusión y si a una situación aceptable. 

Como padres y madres hay que ser conscientes del ejemplo que suponemos para nuestros hijos e hijas. Lo primero que debemos hacer es ser buenos modelos, no es coherente decirle a nuestros hijos e hijas que sean ordenados si nosotros no lo somos. En el caso que estamos viendo Andrés es un poco desordenado, mi recomendación es que llegue a un pacto con su hijo dándole ejemplo empezando por sí mismo en su propio desorden, implicará un ejemplo positivo y la acción de cumplir un compromiso. 
Caso II 


Marta madre de Ángel de 7 años viene a mi consulta preocupada y molesta porque su hijo habla siempre a gritos, y por mas que le insiste en que no se habla así a la gente, este no deja de hacerlo. Me confiesa que ha ella no le molesta en la casa, pero cuando va por la calle a notado que la gente se queda mirando al niño y no le gusta esa situación. 

Lo primera que hay que detectar en este caso es si hay alguien en la familia que habla con un tono elevado de voz. En este caso es el padre, y la madre está acostumbrada a ese tono en casa por eso no le ha llamado la atención hasta que ha salido a la calle. La mejor manera de solucionar ese problema, es que cuando se hable con el niño siempre sea en un tono mucho más bajo del que este utiliza normalmente, así poco a poco iremos entrenándolo en hablar en un tono más normal, y habría que conseguir la colaboración del padre para hablar en un tono más bajo y ser un buen ejemplo para el niño.

Reflexiones y consejos «La imitación»

Una de las imágenes más terribles a la que nos podemos enfrentar es observar en nuestro hijos o hijas nuestras actitudes negativas, nuestros comportamientos lamentables y nuestros llamémosles, defectos. Una de las formas que tienen los investigadores de describir el contexto familiar en el que se desarrolla un niño o una niña es ponerlos a jugar a “papas y mamas” y observar su comportamiento. Literalmente calcan el modelo en el que viven, la imitación es el proceso más básico de aprendizaje que tenemos los seres humanos y mucho más importante si se trata de aprender conductas. 
Todo esto debería llevar muy a menudo a un reflexión profunda de los padres y madres y tutores sobre cómo se comportan delante de los niños y niñas y el ambiente familiar que crean a su alrededor y en el cual se aprenden las formas básicas de actuación en la sociedad. Es de suponer que todo el mundo tiene claro que el ambiente que se vive dentro de una familia es el principal aporte de información y formación que recibe una persona cuando va creciendo. 


Pero sin embargo el ambiente familiar no es estático e inmóvil, y las circunstancias que rodean al mismo van cambiando y hacen que este cambie. Tampoco es algo que realice una sola persona, sino que para empezar los progenitores suelen ser dos y el resto de los miembros de la familia también participa en el clima de convivencia que allí se genera. Total que no es fácil poner a todos los implicados de acuerdo para crear un clima adecuado para el desarrollo de una persona. La vida además es difícil, plantea continuamente problemas a los que hay que hacer frente y estos modifican el contexto familiar a veces de forma especialmente dramática lo cual influye notablemente en el modelo que transmitimos a nuestros hijos e hijas. 
Difícil, lo sé, pero no tanto que sea imposible, ni tanto que necesite de una especialización, sólo hay que tener en cuenta que la imitación es el principal mecanismo de aprendizaje en nuestra vida y que es especialmente fuerte en la primera infancia y juventud y procurar por ello, que nuestras acciones en la familia, sean dignas de imitar y trasmitan lo que después queremos y esperamos recibir. 
No hay mayor satisfacción en esta vida que observar en nuestro hijos o hijas nuestras actitudes positivas, nuestros comportamientos adecuados y constructivos y nuestras llamémosles, cualidades. Eso nos hace sentir orgullo de nuestros hijos e hijas y lo más interesante de nosotros y nosotras mismas. 
VIVE COMO QUIERES PORQUE SI NO PUEDES TERMINAR QUERIENDO LO QUE OTROS VIVEN. 
HASTA LA SEMANA QUE VIENE.
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