{"id":167,"date":"2019-03-23T11:14:19","date_gmt":"2019-03-23T11:14:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/lassocialesdecurro\/?p=167"},"modified":"2019-03-23T12:42:16","modified_gmt":"2019-03-23T12:42:16","slug":"groucho-marx-y-el-crack-del-29","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/lassocialesdecurro\/2019\/03\/23\/groucho-marx-y-el-crack-del-29\/","title":{"rendered":"Groucho Marx y el crack del 29"},"content":{"rendered":"<p>En la bibliograf\u00eda sobre el crack de 1929 podemos encontrar multitud de textos acerca de la mayor crisis que ha vivido el sistema capitalista en su historia. Visiones que nos explican de manera perfecta porqu\u00e9 y c\u00f3mo sucedi\u00f3 este hecho. Sin embargo, aqu\u00ed os dejo una visi\u00f3n diferente, de alguien, famoso por su actividad profesional como c\u00f3mico y actor, que sufri\u00f3 la crisis en sus propias carnes. Groucho Marx nos deja este escrito donde podemos entender perfectamente la burbuja especulativa en torno al mercado de valores de finales de los a\u00f1os 20, una de las principales causas del crack de 1929 y de la Gran Depresi\u00f3n de los a\u00f1os 30 del siglo XX. Esta es su visi\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Muy pronto un negocio mucho m\u00e1s atractivo que el teatral atrajo mi atenci\u00f3n y la del pa\u00eds. Era un asuntillo llamado mercado de valores. Lo conoc\u00ed por primera vez hacia 1926. Constituy\u00f3 una sorpresa muy agradable descubrir que era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parec\u00eda, porque todo lo que compraba aumentaba de valor. No ten\u00eda asesor financiero \u00bfQui\u00e9n lo necesitaba? Pod\u00edas cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acci\u00f3n que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir. Nunca obtuve beneficios. Parec\u00eda absurdo vender una acci\u00f3n a treinta cuando se sab\u00eda que dentro del a\u00f1o doblar\u00eda o triplicar\u00eda su valor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Mi sueldo semanal era de unos dos mil, pero esto era calderilla en comparaci\u00f3n con la pasta que ganaba te\u00f3ricamente en Wall Street. Disfrutaba trabajando en la revista pero el salario me interesaba muy poco. Aceptaba de todo el mundo confidencias sobre el mercado de valores. Ahora cuesta creerlo pero incidentes como el que sigue eran corrientes en aquellos d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Sub\u00ed a un ascensor del hotel Copley Plaza, en Boston. El ascensorista me reconoci\u00f3 y dijo: \u2013 Hace un ratito han subido dos individuos, se\u00f1or Marx, \u00bfsabe? Peces gordos, de verdad. Vest\u00edan americanas cruzadas y llevaban claveles en las solapas. Hablaban del mercado de valores y, cr\u00e9ame, amigo, ten\u00edan aspecto de saber lo que dec\u00edan. No se han figurado que yo estaba escuch\u00e1ndoles, pero cuando manejo el ascensor siempre tengo el o\u00eddo atento. \u00a1No voy a pasarme toda la vida haciendo subir y bajar uno de estos cajones! El caso es que o\u00ed que uno de los individuos dec\u00eda al otro: \u201cPonga todo el dinero que pueda obtener en United Corporation\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Le di cinco d\u00f3lares y corr\u00ed hacia la habitaci\u00f3n de Harpo. Le inform\u00e9 inmediatamente acerca de esta mina de oro en potencia con que me hab\u00eda tropezado en el ascensor. Harpo acababa de desayunar y todav\u00eda iba en bat\u00edn. -En el vest\u00edbulo de este hotel est\u00e1n las oficinas de un agente de Bolsa -dijo-. Espera a que me vista y correremos a comprar estas acciones antes de que se esparza la noticia. -Harpo -dije-, \u00bfest\u00e1s loco? \u00a1Si esperamos hasta que te hayas vestido, estas acciones pueden subir diez enteros! De modo que con mis ropas de calle y Harpo con su bat\u00edn, corrimos hacia el vest\u00edbulo, entramos en el despacho del agente y en un santiam\u00e9n compramos acciones de United Corporation por valor de ciento sesenta mil d\u00f3lares, con una garant\u00eda del veinticinco por ciento. Para los pocos afortunados que no se arruinaron en 1929 y que no est\u00e9n familiarizados con Wall Street, perm\u00edtanme explicar lo que significa esa garant\u00eda del veinticinco por ciento. Por ejemplo, si uno compraba ochenta mil d\u00f3lares de acciones, s\u00f3lo ten\u00eda que pagar en efectivo veinte mil. El resto se le quedaba a deber al agente. Era como robar dinero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">El mi\u00e9rcoles por la tarde, en Broadway, Chico encontr\u00f3 a un habitual de Wall Street, quien le dijo en un susurro: -Chico, ahora vengo de Wall Street y all\u00ed no se habla de otra cosa que del Cobre Anaconda. Se vende a ciento treinta y ocho d\u00f3lares la acci\u00f3n y se rumorea que llegar\u00e1 hasta los quinientos. \u00a1C\u00f3mpralas antes de que sea demasiado tarde! Lo s\u00e9 de muy buena tinta. Chico corri\u00f3 inmediatamente hacia el teatro, con la noticia de esta oportunidad. Era una funci\u00f3n de tarde y retrasamos treinta minutos el alzamiento del tel\u00f3n hasta que nuestro agente nos asegur\u00f3 que hab\u00edamos tenido la fortuna de conseguir seiscientas acciones. \u00a1Est\u00e1bamos entusiasmados! Chico, Harpo y yo \u00e9ramos cada uno propietarios de doscientas acciones de estos valores que rezumaban oro. El agente incluso nos felicit\u00f3. Dijo: \u2013 No ocurre a menudo que alguien entre con tan buen pie en una Compa\u00f1\u00eda como la Anaconda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">El mercado sigui\u00f3 subiendo y subiendo. Cuando est\u00e1bamos de gira, Max Gordon, el productor teatral, sol\u00eda ponerme una conferencia telef\u00f3nica cada ma\u00f1ana desde Nueva York, s\u00f3lo para informarme de la cotizaci\u00f3n del mercado y de sus predicciones para el d\u00eda. Dichos augurios nunca variaban. Siempre eran \u201carriba, arriba, arriba\u201d. Hasta entonces yo no hab\u00eda imaginado que uno pudiera hacerse rico sin trabajar. Max me llam\u00f3 una ma\u00f1ana y me aconsej\u00f3 que comprara unos valores llamados Auburn. Eran de una compa\u00f1\u00eda de autom\u00f3viles, ahora inexistente. -Marx -dijo- es una gran oportunidad. Pegar\u00e1 m\u00e1s saltos que un canguro. C\u00f3mpralo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Luego a\u00f1adi\u00f3: -\u00bfPor qu\u00e9 no abandonas el teatro y olvidas esos miserables dos mil semanales que ganas? Son calderilla. Tal como manejas tus finanzas, asegurar\u00eda que puedes ganar m\u00e1s dinero en una hora, instalado en el despacho de un agente de valores, que los que puedes obtener haciendo ocho representaciones semanales en Broadway. -Max -contest\u00e9-, no hay duda de que tu consejo es sensacional. Pero al fin y al cabo tengo ciertas obligaciones con Kaufman, Ryskind, Irving Berlin y con mi productor Sam Harris. Los que por entonces no sab\u00eda era que Kaufman, Ruskind, Berlin y Harris tambi\u00e9n compraban a cr\u00e9dito y que, finalmente, iban a ser aniquilados por sus asesores financieros. Sin embargo, por consejo de Max, llam\u00e9 inmediatamente a mi agente y le instru\u00ed para que me comprara quinientas acciones de la Auburn Motor Company.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Pocas semanas m\u00e1s tarde, me encontraba paseando por los terrenos de un club de campo, con el se\u00f1or Gordon. El d\u00eda anterior, las Auburn hab\u00edan pegado un salto de treinta y ocho enteros. Me volv\u00ed hacia mi compa\u00f1ero de golf y dije: -Max, \u00bfcu\u00e1nto tiempo durar\u00e1 esto? Max repuso, utilizando una frase de Al Jolson. -Hermano, \u00a1todav\u00eda no has visto nada!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Lo m\u00e1s sorprendente del mercado, en 1929, era que nadie vend\u00eda una sola acci\u00f3n. La gente compraba sin cesar. Un d\u00eda, con cierta timidez, habl\u00e9 a mi agente acerca de este fen\u00f3meno especulativo. \u2013 No s\u00e9 gran cosa sobre Wall Street \u2013 empec\u00e9 a decir en son de disculpa- pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que hace que esas acciones sigan ascendiendo? \u00bfNo debiera haber alguna relaci\u00f3n entre las ganancias de una compa\u00f1\u00eda, sus dividendos y el precio de venta de sus acciones? Por encima de mi cabeza, mir\u00f3 a una nueva v\u00edctima que acababa de entrar en su despacho y dijo: \u2013 Se\u00f1or Marx, tiene mucho que aprender acerca del mercado de valores. Lo que usted no sabe respecto a las acciones servir\u00eda para llenar un libro. \u2013 Oiga, buen hombre -repliqu\u00e9-. He venido aqu\u00ed en busca de consejo. Si no sabe usted hablar con cortes\u00eda, hay otros que tendr\u00e1n mucho gusto en encargarse de mis asuntos. Y ahora \u00bfqu\u00e9 estaba usted diciendo? Adecuadamente castigado y amansado, respondi\u00f3: \u2013 Se\u00f1or Marx, tal vez no se d\u00e9 cuenta, pero \u00e9ste ha cesado de ser un mercado nacional. Ahora somos un mercado mundial. Recibimos \u00f3rdenes de compra de todos los pa\u00edses de Europa, de Am\u00e9rica del Sur e incluso de Oriente. Esta ma\u00f1ana hemos recibido de la India un encargo para comprar mil acciones de Tuber\u00edas Crane. Con cierto cansancio pregunt\u00e9: -\u00bfCree que es una buena compra? -No hay otra mejor -me contest\u00f3-. Si hay algo que todos hemos de usar son las tuber\u00edas. (Se me ocurrieron otras cuantas cosas m\u00e1s, pero no estaba seguro de que apareciesen en las listas de cotizaciones.) -Eso es rid\u00edculo -dije-. Tengo varios amigos pieles rojas en Dakota del Sur y no utilizan las tuber\u00edas. -Solt\u00e9 una carcajada para celebrar mi salida, pero \u00e9l permaneci\u00f3 muy serio, de modo que prosegu\u00ed-. \u00bfDice usted que desde la India le env\u00edan \u00f3rdenes de compra de Tuber\u00edas Crane? Si en la lejana India piden tuber\u00edas, deben de saber algo sensacional. Ap\u00fanteme para doscientas acciones; no, mejor a\u00fan, que sean trescientas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Mientras el mercado segu\u00eda ascendiendo hacia el firmamento, empec\u00e9 a sentirme cada vez m\u00e1s nervioso. El poco juicio que ten\u00eda me aconsejaba vender, pero, al igual que todos los dem\u00e1s primos, era avaricioso. Lamentaba desprenderme de cualquier acci\u00f3n, pues estaba seguro de que iba doblar su valor en pocos meses.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">En los peri\u00f3dicos actuales leo con frecuencia art\u00edculos relativos a espectadores que se quejan de haber pagado hasta un centenar de d\u00f3lares por dos entradas para ver My Fair Lady (1) (Personalmente opino que vale esos d\u00f3lares.) Bueno, una vez pague treinta y ocho mil por ver a Eddie Cantor en el Palace. Cantor era vecino m\u00edo en Great Neek. Como era viejo amigo suyo cuando termin\u00f3 la representaci\u00f3n fue a verle en su camerino. Encanto -prosigui\u00f3 Cantor-, \u00bfqu\u00e9 te ha parecido mi espect\u00e1culo? Mir\u00e9 hacia atr\u00e1s, suponiendo que habr\u00eda entrado alguna muchacha. Desdichadamente no era as\u00ed, y comprend\u00ed que se dirig\u00eda a m\u00ed. Eddie, cari\u00f1o \u2013 contest\u00e9 con entusiasmo verdadero-, \u00a1has estado soberbio! Me dispon\u00eda a lanzarle unos cuantos piropos m\u00e1s cuando me mir\u00f3 afectuosamente con aquellos ojos grandes y brillantes, apoy\u00f3 las manos en mis hombros y dijo: -Precioso, \u00bftienes algunas Goldman Sachs? -Dulzura -respond\u00ed (a este juego pueden jugar dos)-, no s\u00f3lo no tengo ninguna, sino que nunca he o\u00eddo hablar de ellas \u00bfQu\u00e9 es Goldman Sachs? \u00bfUna marca de harinas? Me cogi\u00f3 por ambas solapas y me atrajo hacia m\u00ed. Por un momento pens\u00e9 que iba a besarme. -\u00a1No me digas que nunca has o\u00eddo hablar de las Goldman Sachs! -exclam\u00f3 incr\u00e9dulamente-. Es la compa\u00f1\u00eda de inversiones m\u00e1s sensacional de todo el mercado de valores. Luego consult\u00f3 su reloj y dijo: -Hoy es demasiado tarde. La Bolsa est\u00e1 ya cerrada. Pero, ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, nene, lo primero que tienes que hacer es coger el sombrero y correr al despacho de tu agente para comprar doscientas acciones de Goldman Sachs. Creo que hoy ha cerrado a 156? \u00a1Y a 156 es un robo! Luego Eddie me palmote\u00f3 una mejilla, yo le palmote\u00e9 la suya y nos separamos. \u00a1Amigo! \u00a1Qu\u00e9 contento estaba de haber ido a ver a Cantor a su camerino! Fig\u00farese, si no llego a ir aquella tarde al Teatro Palace, no hubiese tenido aquella confidencia. A la ma\u00f1ana siguiente, antes del desayuno, corr\u00ed al despacho del agente en el momento en que se abr\u00eda la Bolsa. Afloj\u00e9 el veinticinco por ciento de treinta y ocho mil d\u00f3lares y me convert\u00ed en afortunado propietario de doscientas acciones de la Goldman Sachs, la mejor compa\u00f1\u00eda de inversiones de Am\u00e9rica<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Entonces empec\u00e9 a pasarme las ma\u00f1anas instalado en el despacho de un agente de Bolsa, contemplando un gran cuadro mural lleno de signos que no entend\u00eda. A no ser que llegara temprano, ni siquiera me era posible entrar. Muchas de las agencias de Bolsa ten\u00edan m\u00e1s p\u00fablico que la mayor\u00eda de los teatros de Broadway. Parec\u00eda que casi todos mis conocidos se interesaran por el mercado de valores. La mayor\u00eda de las conversaciones se limitaban a la cantidad que tal y tal valor hab\u00edan subido la semana pasada, o cosas similares. El fontanero, el carnicero, el panadero, el hombre del hielo, todos anhelantes de hacerse ricos, arrojaban sus mezquinos salarios -y en muchos casos sus ahorros de toda la vida- en Wall Street. Ocasionalmente, el mercado flaqueaba, pero muy pronto se liberaba la resistencia que ofrec\u00edan los prudentes y sensatos, y prosegu\u00eda su continua ascensi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">De vez en cuando alg\u00fan profeta financiero publicaba un art\u00edculo sombr\u00edo advirtiendo al p\u00fablico que los precios no guardaban ninguna proporci\u00f3n con los verdaderos valores y recordando que todo lo que sube debe bajar. Pero apenas si nadie prestaba atenci\u00f3n a estos conservadores tontos y a sus palabras idiotas de cautela. Incluso Barney Baruch, el S\u00f3crates de Central Park y mago financiero americano, lanz\u00f3 una llamada de advertencia. No recuerdo su frase exacta, pero ven\u00eda a ser as\u00ed: \u201cCuando el mercado de valores se convierte en noticia de primera p\u00e1gina, ha sonado la hora de retirarse.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Yo no estaba presente cuando la Fiebre del Oro del cuarenta y nueve. Me refiero a 1849. Pero imagino que esa fiebre fue muy parecida a la que ahora infectaba al todo el pa\u00eds. El presidente Hoover estaba pescando y el resto del gobierno federal parec\u00eda completamente ajeno a lo que suced\u00eda. No estoy seguro de que hubiesen conseguido algo aunque lo hubieran intentado, pero en todo caso el mercado se desliz\u00f3 alegremente hacia su perdici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Un d\u00eda concreto, el mercado comenz\u00f3 a vacilar. Unos cuantos de los clientes m\u00e1s nerviosos fueron presos del p\u00e1nico y empezaron a descargarse. Eso ocurri\u00f3 hace casi treinta a\u00f1os y no recuerdo las diversas fases de la cat\u00e1strofe que ca\u00eda sobre nosotros, pero as\u00ed como al principio del auge todo el mundo quer\u00eda comprar, al empezar el p\u00e1nico todo el mundo quiso vender. Al principio las ventas se hac\u00edan ordenadamente, pero pronto el p\u00e1nico ech\u00f3 a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores que por entonces solo ten\u00edan el nombre de tales. Luego el p\u00e1nico alcanz\u00f3 a los agentes de Bolsa, quienes empezaron a chillar reclamando garant\u00edas adicionales. Esta era una broma pesada, porque la mayor parte de los accionistas se hab\u00edan quedado sin dinero, y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio. Yo fui uno de los afectados. Desdichadamente, todav\u00eda me quedaba dinero en el Banco. Para evitar que vendieran mi papel empec\u00e9 a firmar cheques febrilmente para cubrir las garant\u00edas que desaparec\u00edan r\u00e1pidamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">Luego, un martes espectacular, Wall Street lanz\u00f3 la toalla y sencillamente se derrumb\u00f3. Eso de la toalla es una frase adecuada, porque por entonces todo el pa\u00eds estaba llorando. Algunos de mis conocidos perdieron millones. Yo tuve m\u00e1s suerte. Lo \u00fanico que perd\u00ed fueron doscientos cuarenta mil d\u00f3lares (o ciento veinte semanas de trabajo, a dos mil por semana). Hubiese perdido m\u00e1s pero era todo el dinero que ten\u00eda. El d\u00eda del hundimiento final, mi amigo, anta\u00f1o asesor financiero y astuto comerciante, Max Gordon, me telefone\u00f3 desde Nueva York. [&#8230;] Todo lo que dijo fue: \u201c\u00a1la broma ha terminado!\u201d Antes de que yo pudiese contestar el tel\u00e9fono se hab\u00eda quedado mudo\u2026se suicid\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">En toda la bazofia escrita por los analistas del mercado, me parece que nadie hizo un resumen de la situaci\u00f3n de una manera tan sucinta como mi amigo el se\u00f1or Gordon. En aquellas palabras lo dijo todo. Desde luego, la broma hab\u00eda terminado. Creo que el \u00fanico motivo por el que segu\u00ed viviendo fue el convencimiento consolador de que todos mis amigos estaban en la misma situaci\u00f3n. Incluso la desdicha financiera, al igual que la de cualquier otra especie, prefiere la compa\u00f1\u00eda. Si mi agente hubiese empezado a vender mis acciones cuando empezaron a tambalearse, hubiese salvado una verdadera fortuna. Pero como no me era posible imaginar que pudiesen bajar m\u00e1s, empec\u00e9 a pedir prestado dinero del Banco para cubrir las garant\u00edas. Las acciones de Cobre Anaconda se fundieron como las nieves del Kilimanjaro (no creas que no he le\u00eddo a Hemingway), y finalmente se estabilizaron a 2 7\/8. La confidencia del ascensorista de Boston respecto a United Corporation se sald\u00f3 a 3,50. Las hab\u00edamos comprado a 60. La funci\u00f3n de Cantor en el Palace fue magn\u00edfica \u00bfGoldman-Sachs a 156 d\u00f3lares? Cuando la m\u00e1xima depresi\u00f3n del mercado, pod\u00eda compr\u00e1rselas a un d\u00f3lar por acci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"ES-TRAD\">El ir al desahucio financiero no constituy\u00f3 una p\u00e9rdida total. A cambio de mis doscientos cuarenta mil d\u00f3lares obtuve un insomnio galopante, y en mi c\u00edrculo social el desvelamiento empez\u00f3 a sustituir al mercado de valores como principal tema de conversaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la bibliograf\u00eda sobre el crack de 1929 podemos encontrar multitud de textos acerca de la mayor crisis que ha vivido el sistema capitalista en su historia. Visiones que nos explican de manera perfecta porqu\u00e9 y c\u00f3mo sucedi\u00f3 este hecho. 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