«Hay lugares donde uno se queda y lugares que se quedan en uno».

Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia.
[José Saramago]

En mi instituto, el IES Montes Orientales de Iznalloz, llevamos cuatro cursos intentando recuperar la memoria de personas de nuestra comarca que fueron represaliadas por el franquismo. Recopilamos esta información en el proyecto Investiga y Aprende y en la nueva asignatura que este curso llevamos a cabo diversos alumnos y alumnas de 4º de la ESO: Memoria histórica y democrática de los Montes Orientales. Llevamos ya varios años haciendo esta gran labor y con motivo de esto nos invitaron al II Congreso Internacional de Historia con Memoria en la Educación, que se realizó el pasado noviembre en Pamplona. Y de esta forma surgió este viaje tan enriquecedor que nos dio la oportunidad de dar a conocer nuestro proyecto.

El trece de noviembre empezamos el viaje, y tras muchas horas de autobús, siestas y risas llegamos a Madrid, nuestro primer destino. En esta primera parada pudimos visitar el Museo Nacional de Arqueología y la Plaza del Sol, donde se encuentra el kilómetro cero y una majestuosa estatua de Carlos III. Lo que más me sorprendió del museo fueron todos los restos arqueológicos que había de distintas partes de España, entre ellas de la cueva de la Carihuela, que se encuentra en Píñar, el pueblo donde vivo. También me sorprendió mucho la Dama de Elche, pues me parece que está perfectamente conservada y muy completa para ser una pieza tan sumamente antigua. Cuando terminamos esta breve visita por Madrid cogimos un tren que nos llevaría a nuestro destino final, Pamplona. Llegamos por la noche después de un largo día a la Granja Escuela Haritz Berri, donde nos instalaríamos durante los próximos días.

A la mañana siguiente fuimos al Congreso, y ese día nos dedicamos a escuchar varias charlas, entre ellas la de mis profesoras Lara García y Victoria Peinado. Sin lugar a dudas me pareció una muy buena experiencia, aunque sí que es verdad que no me pareció muy correcto que las intervenciones del público se centraran tantísimo en dar a conocer sus propias investigaciones en lugar de apoyar o preguntar algo acerca de las charlas que estaban ofreciendo las personas protagonistas de estas. Una de las cosas que dijeron con la que concuerdo es la siguiente: Debemos respetar a los otros como personas con sus diferencias, y es que, si hay algo que nos enseña la Historia es, sin lugar a dudas, que todo ser humano merece respeto independientemente de su color, etnia o religión, y que si queremos avanzar debemos mirar atrás y no repetir estos errores que se llevan años transmitiendo de generación en generación.

Y hablando de generaciones, en una intervención del público se refirieron al desafecto de las generaciones más jóvenes con respecto a la Historia que, desde mi punto de vista, me parece que hay veces en las que es bastante cierto, aunque creo que más que en eso nos deberíamos centrar en los jóvenes que sí queremos que se difunda la memoria histórica y, de alguna forma, intentar concienciar a la otra parte. Ese mismo día también fuimos a visitar lugares turísticos de Pamplona y me sorprendió encontrar pequeñas placas con nombre y apellidos repartidas enfrente de los domicilios de personas que fueron represaliadas durante la guerra, que se encargan de que estas no caigan en el olvido.

15 de noviembre. Segundo día de viaje y también de congreso. Ese día pudimos exponer el proyecto en el cual llevamos años trabajando y también escuchamos las exposiciones de otro institutos de distintas partes de España que, al igual que nosotros, se dedicaban a recuperar la historia y la memoria que quedó sepultada en nuestro país. Al terminar las presentaciones de los proyectos presenciamos dos coreografías que habían preparado estudiantes de un instituto de Pamplona para esa ocasión. En mi opinión, tanto los proyectos como los bailes fueron muy interesantes de ver y de escuchar, y sobre todo me dejó claro todo el esfuerzo y dedicación por la que pasaron todos y cada uno de ellos y ellas para llegar a los trabajos finales que presentaron. Este día no terminó con las exposiciones, pues después de estas nos dirigimos a distintas salas donde íbamos a trabajar por grupos mixtos sobre distintos temas pero con un solo propósito: poner en común nuestras opiniones con otros estudiantes de otras partes del Estado y crear un podcast como resultado final de esta charla. A mí me tocó el grupo en el que hablamos de Tania Navarro, una activista transexual que ayudó en la lucha del colectivo LGTBIQ+. Lo cierto es que me pareció muy interesante compartir opiniones con otras personas y también disfruté mucho conociendo la historia de Tania, pues me parece una persona digna y perseverante a la que todo el mundo debería conocer.

También visitamos varios lugares de memoria de la ciudad de Pamplona de los cuales el que sin lugar a dudas más me sorprendió fue el Monumento de los Caídos «por Dios y por España» que se levantó en la época franquista. El guía que nos enseñó todos estos lugares nos contó también que había un debate abierto con respecto a este monumento, pues no sabían si destruirlo o conservarlo. Yo creo que lo mejor sería conservarlo y usarlo para concienciar a las personas, pues si se destruye puede llegar el día en el que no quede constancia de lo que sucedió, derivando en el desconocimiento de la Historia. Para cerrar con broche de oro fuimos a ver la obra de teatro El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca. La verdad es que el teatro no me ha apasionado nunca, aunque esta obra cambió por completo mi perspectiva. Esta obra de teatro contaba la historia del sueño de unos niños y un maestro, Antonio Benaiges, que antes de su ejecución por ser republicano prometió a sus alumnos que los llevaría a ver el mar. Fue una obra tan conmovedora que me llegó al corazón, pues la puesta en escena y los sentimientos que florecían junto con ella fueron tan especiales que se merecen no caer en el olvido jamás.

El 16 de noviembre nos despedimos de nuestro hogar temporal en el que compartimos tantos momentos, risas, desayunos, cenas y algunas que otras trifulcas por mantener las ventanas abiertas o cerradas y nos dirigimos de nuevo al tren. Con un retraso de alguna que otra hora nos pusimos a recordar todo lo vivido días atrás, que no fue poco. Por último me gustaría dar las gracias a mis compañeras y profesoras, ya que estoy segura de que sin ellas nada de esto hubiese sido igual. Para mí este viaje fue un descubrimiento, tanto de nuevos lugares como de nuevas personas. También de nuevos aprendizajes y nuevas vivencias pero, sobre todo, este viaje fue inolvidable, ya que dudo mucho que alguna de las personas que vivimos esta experiencia lo olvidemos jamás, pues estoy completamente segura de que todas desearíamos volver a vivir otra experiencia como la que vivimos a lo largo de estos días llenos de risas, historia y aprendizajes.

Hay lugares donde uno se queda y lugares que se quedan en uno.
[Anónimo]

Érika Hurtado Martínez

4º ESO A.

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