Viaje de estudios 2018/19 I.E.S José Marín

     El domingo a las 23:30 de la noche, nos reunimos en el punto de salida que era La Plaza del Rey, enfrente del instituto. Esperamos hasta las 00:00 que era la hora acordada para poner rumbo a Oviedo, esa media hora se hizo interminable, parecía que el tiempo iba para atrás ya que estábamos ansiosos por iniciar esta experiencia única, vivida una sola vez en la vida. Ansiosos, cargamos la maleta en la bodega del autobús y pusimos rumbo al norte de la península.
     El autobús era increíble, un autobús con cargadores, con WiFi y con unas butacas excesivamente cómodas, todos caímos profundamente dormidos, aunque el altavoz no paraba de sonar a todo volumen.
     Al cabo de tres horas más o menos, hicimos la primera parada en un área de servicio, donde nos tomamos un café para aguantar el viaje. Después de otro rato en el autobús, hicimos otra parada y seguimos. Amanecimos, después de haber pasado la noche en el autobús, y desayunamos en una cafetería a los pies de la autovía. Pasamos media mañana en el autobús hasta llegar a Oviedo.
     En Oviedo, nos dejaron libres y pudimos visitar la ciudad a nuestras anchas. Después de pasar la tarde allí, nos fuimos al hotel, estaba en medio de un prado verde precioso y rodeado por reses, pero debido al cansancio, nos fuimos a dormir.
    A la mañana siguiente, nos despertamos y fuimos a desayunar al hotel mientras nos daban el itinerario del día. Ese día tocaba el descenso del río Sella, fue genial. Nos fuimos al hotel, nos duchamos y comimos. Después de esto pusimos rumbo a Ribadesella y exploramos la ciudad a nuestro antojo.
   Después de visitar Ribadesella, fuimos a Cangas de Onís, donde conocimos a un grupo de niñas y nos hicimos sus amigos. Después de este largo día, regresamos al hotel y cenamos. Y nos fuimos a “dormir”, aunque esa noche no se durmió mucho.
 
 
A la mañana siguiente, mientras desayunábamos, Adolfo dio una lista de las personas castigadas sin hacer la actividad de ese día por haber estado en otras habitaciones que no correspondían. La actividad era el Paintball, pero algunas personas no la hicieron y se fueron con Cati y Gines, mientras Adolfo se quedaba encargado de los alumnos no castigados.
Esa tarde la teníamos libre, por lo que decidimos visitar de nuevo Cangas de Onís, ya que era enorme y no nos dio tiempo a verlo entero, y gracias al conductor, Felix, que nos llevaba donde queríamos.
El jueves, después de desayunar, pusimos rumbo a Cantabria, para visitar los Picos de Europa, pero para nuestra sorpresa no pudimos subir, ya que el teleférico de Fuente Dé estaba inactivo por el temporal, una verdadera pena.
Esa misma tarde nos instalamos en el hotel, ubicado en Suances y llamado Surfrancés, el hotel estaba regular tirando para mal, nada que ver con el anterior, pero, el hotel era lo de menos porque nos lo pasamos genial. Esa misma tarde, hasta las 00:00 estuvimos en la playa y en un pub cerca del hotel.
Al amanecer del siguiente día, estuvimos por la mañana en Potes, viendo El santuario de Santo Toribio y Liébana, y por la tarde fuimos a visitar la cueva de “El Soplao” y la neocueva de Altamira, estuvo muy bien pero se hizo un poco pesado.
El sábado por la mañana pusimos rumbo a Santander, donde una guía nos hizo una visita guiada por Santander, y visitando, como no, el Palacio de la Magdalena. Comimos en un restaurante llamado “Casa Ginés” y pusimos rumbo a Madrid, con sus respectivas paradas, ya que era un viaje de 5 horas en autobús. Nos instalamos en el hotel, que por cierto, tenía unas normas muy estrictas y nos fuimos un rato a la feria de Madrid.
Al desayunar a la mañana siguiente, fuimos para la Warner, pero no sin antes pasar por el centro de Madrid para ver el Km 0. En la Warner, fue un día increíble en las atracciones y con toda la tristeza del mundo nos despedimos del parque y volvimos al punto de inicio asumiendo por el camino que esta maravillosa experiencia había llegado a su final, aunque paramos a comprar unos “Miguelitos de la Roda” para llevar a nuestros familiares.
Ahora que ya llevamos un tiempo en casa, solo podemos dar gracias a los profesores que nos han soportado en este viaje y que han tenido suficiente paciencia con nosotros.
Cristóbal Aránega Román  e  Isidoro Martínez García , 4º ESO-A
Updated: 13 mayo, 2019 — 4:31 pm

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