Planeta Escuela TIC 2.0 Rotating Header Image

cosas que hacemos

Aprendizaje servicio: un taller de reparación de ordenadores para la comunidad

Desde el pasado curso venimos constatando que un número creciente de averías de ultraportátiles del alumnado no se están reparando por distintas razones, bien porque el daño no está cubierto por la garantía, bien por estar esta cumplida, bien porque las empresas responsables de atenderlas no lo hacen o lo hacen demasiado tarde. El hecho es que un número cada vez mayor de alumnos y alumnas no disponen de ordenador, ya que, cada vez más familias no pueden asumir el coste del arreglo.
Por otra parte, el deterioro de los equipos de las aulas TIC también está provocando muchos problemas al profesorado que intenta utilizar estas herramientas. Una de las consecuencias de todo ello es que el esfuerzo para favorecer la utilización de las TIC realizado tanto por la administración como por los docentes se puede malograr si no podemos garantizar que todo el alumnado acceda a estos recursos.  Si a ello le sumamos las dificultades inherentes al uso de las TIC, especialmente cuando las empleamos para que el alumnado produzca contenidos, que es lo que tiene sentido, el riesgo de fracaso tras una enorme inversión de recursos materiales y humanos es alto.

teclado_roto

En este contexto pensamos en su día que tendría sentido poner un marcha un proyecto para prestar un servicio a la comunidad educativa: reparar los ordenadores del alumnado cuyas familias no pudieran costear el arreglo, y ayudar en la tarea de mantener los del IES operativos. La filosofía que subyace bajo esta propuesta la concebimos en el último encuentro del grupo Enredadera y está explicada por Juan Bueno en su blog. Aunque un dilema que me costó resolver fue si darle a la actividad la forma de una empresa y enfocarla hacia el emprendimiento con una finalidad económica, o por el contrario orientarla hacia nuestra comunidad educativa como hemos hecho finalmente. Creo que es prioritario recuperar y fomentar el sentido social de la educación e inculcar la necesidad de promover el bien colectivo a la vez que nos labrarnos un futuro individual.

Así pues en la asignatura T.I.C. de 2º de Bachillerato se ofreció la posibilidad al alumnado de trabajar en esta línea contando con la presencia de un voluntario con experiencia como técnico informático que pudiera ocuparse del grupo que reparaba mientras el resto del alumnado desarrollaba otras tareas. Inicialmente había doce alumnos interesados en el proyecto y establecimos el número máximo de alumnos que podía trabajar simultáneamente en este servicio en seis, organizados en dos turnos, en los que se aplicaba la formación en casacada; era obligatorio asumir el compromiso de enseñar a los demás lo que aprendíamos.

Otro de los aspectos que tuvimos que afrontar fue el de la financiación del proyecto. Inicialmente nos planteamos emprender una campaña crowdfunding, de hecho Malena e Inma nos presentaron una comparativa de varias plataformas para poder elegir la más apropiada. Pero mi incapacidad para abordar todas las tareas que tengo asignadas este curso me ha obligado a posponer esta idea; espero retomarla en el futuro. Afortunadamente el A.M.P.A. del IES El Palo, que ha apoyado el proyecto desde el principio, nos ha concedido mil euros, lo que nos permite incluso comprar piezas nuevas para arreglar equipos. También tenemos que agradecer a las familias que han optado por comprar un nuevo ordenador (el coste de sustitución de las piezas era demasiado elevado en algún caso) la cesión del equipo averiado para poder aprovechar sus componentes para otros equipos. Como en todos los proyectos relevantes el apoyo de las familias es determinante.

Durante el primer trimestre el grupo del taller ha recibido una formación básica para poder empezar a resolver problemas. Aquí podéis ver cómo empezaron aprendiendo a desmontar y montar ordenadores de sobremesa, portátiles y ultraportátiles con la ayuda de Sergio Mesa, técnico informático y antiguo alumno del centro que nos ayudó al principio.



Afortunadamente Sergio encontró trabajo al cabo de un mes y medio y tuvimos que buscar otro voluntario que nos ayudara. Y encontramos a Omar Touré, otro magnífico fichaje. Es muy estimulante contar con personas de la calidad humana de Sergio y Omar dispuestas a poner su competencia técnica al servicio de un proyecto educativo, permitiendo al alumnado experimentar otras formas de aprender, y demostrando que existen otras compensaciones distintas de la remuneración económica. Creo además que el ejercicio sostenido de la solidaridad, más allá de una actividad puntual, tiene un gran valor pedagógico. Aquí podéis ver a Ilan, Omar, Andrés, Adrián, y Manu Gaitán trabajando en el rincón de reparación de equipos.

reparando ordenadores

Otro de los productos de este taller es un protocolo de diagnóstico de problemas para abordar su solución de una manera sistemática que  Adrián y Franco han explicado en clase al resto de sus compañeros.
También estamos desarrollando una wiki en la que se explican las reparaciones que hacemos por si alguien tiene el mismo problema y quiere aplicar la solución por su cuenta. Aunque explicar por escrito lo que hacemos es de las tareas menos populares, poco a poco vamos consiguiendo dotar de contenido la wiki; esta también nos ha servido para otro objetivo: involucrar al máximo número de alumnos y alumnas del grupo de 2º de Bachillerato asignado múltiples tareas:

  • Elaboración de los formularios de entrada de equipos.
  • Creación de una wiki para publicar las reparaciones realizadas, de modo que le sirvan a toda la comunidad educativa.
  • Diseño del logotipo para el formulario y la wiki.
  • Administración de la wiki.
  • Publicación de contenidos diversos en la wiki (consejos sobre mantenimiento y uso de equipos,  consejos sobre seguridad informática, protocolo de diagnóstico de problemas, etc.)
  • Gestión del calendario de tareas pendientes con Google Calendar.

Intentamos que el trabajo se parezca al de una empresa real y para ello el proceso que seguimos cuando llega un equipo es el siguiente:

  • Recepción del equipo y registro de la entrada del mismo rellenado este formulario en el que se anotan datos de contacto, la descripción del problema y cuestiones como si es posible formatear el disco duro, o si tiene clave de acceso el ordenador.
  • Se avisa de que un adulto tendrá que venir a recoger el equipo para explicarle la reparación y las posibles precauciones que habría que tomar con el equipo.
  • Actualización de la base de datos creada con Zoho Creator, a partir del formulario de entrada.
  • Diagnóstico del problema.
  • Reparación del equipo.
  • Entrega del equipo; se pregunta si podrían prestar alguna ayuda o colaboración al instituto, de la misma forma que nosotros reparamos ordenadores. Más adelante quizás pongamos en marcha un Banco de tiempo en nuestra comunidad.
  • Registro de la salida del equipo.
  • Publicación en la wiki de la reparación realizada para que pueda ser consultada por otras personas con el mismo problema.

Aquí tenéis una muestra de los datos registrado en la base de datos:

bd_reparaciones

Además del arreglo de los equipos, nos planteamos concienciar al alumnado sobre la importancia de mantenerlos en buen estado. Para ello, un grupo ha elaborado una presentación y por parejas van haciendo una campaña entre los grupos de la E.S.O., para que el alumnado comprenda que ellos son los primeros perjudicados por el deterioro del material.

Periódicamente el alumnado del servicio de reparaciones hace presentaciones para el grupo completo con objeto de que todos aprendan sobre algunos de los aspectos que se trabajan en el taller. Por ejemplo, a continuación veis la presentación que hicieron para explicar cómo se desmonta un portátil, durante la que explicaron las precauciones extra que hay que tomar si lo comparamos con un ordenador de sobremesa. También se han hecho otras sobre cómo clonar un disco duro, o cómo hacer el diagnóstico de problemas con un ordenador.

Una de las principales dificultades para el desarrollo de esta actividad ha sido y es su encaje con el resto de las tareas del grupo, ya que, la diversidad del mismo es muy alta. Son treinta y dos estudiantes y entre ellos hay un grupo que quiere ser ingeniero, otros periodistas, algunos policías, entrenadores deportivos, hay quien quiere estudiar Ciencias Políticas, quien quiere ser docente, psicóloga, bailarín, jueza … y hay quien no tiene ni idea todavía. De hecho la necesidad de orientarlos en el desarrollo de su PLE surgió desde el principio; pero esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Lo cierto es que mientras funciona el taller, el alumnado del itinerario de Ciencias e Ingeniería aprende a programar en C++, otros aprenden a diseñar y crear bases de datos con Zoho Creator, otros gestionan la wiki del proyecto, o bien trabajan en alguna presentación, o actualizan sus blogs, o … se sacan los apuntes de la asignatura de la que tienen un examen esa mañana mientras yo atiendo a algún grupo (son los menos en honor a la verdad). Ahora vamos a empezar a hacer aplicaciones para Android con App Inventor.

Ahora que el proyecto lleva funcionando casi cinco meses estamos en condiciones de empezar a evaluarlo. En primer lugar el nivel de satisfacción en la comunidad educativa es muy alto, tanto de las familias que están recuperando ordenadores que daban por perdidos como del propio alumnado; un indicador muy concreto es que ahora mismo no podemos seguir aceptando equipos porque estamos desbordados. También es relevante que los seis alumnos que siguen en el taller prefieran dedicarse a él antes que hacer otras tareas aun arriesgándose a obtener una nota más baja al final al descuidar otras tareas; les parece mucho más interesante este trabajo. Otros han preferido actividades con menos responsabilidad y más sencillas. Otro aspecto interesante es que el proyecto nos ha brindado la oportunidad de aprender a trabajar en equipo, una experiencia nueva para la inmensa mayoría de este grupo según cuentan ellos mismos.
Como debilidad tenemos que subrayar que las condiciones en las que trabajamos no son las de un taller real y por momentos son precarias: hay que posponer una reparación porque necesitamos una herramienta o un material que no tenemos, tenemos que buscar una pieza que resulta difícil de encontrar, etc.

Pero si hubiera que destacar una conclusión sería que la escuela tiene que abrir sus puertas para incorporar el valor de personas dispuestas a colaborar con nosotros; hay muchas. La respuesta de Sergio cuando lo llamé el verano pasado para contarle el proyecto fue: “antes de seguir en casa parado, cualquier cosa; estoy desesperado”. El drama del paro provoca un enorme daño psicológico y la posibilidad de ayudar en una escuela del barrio puede suponer un estímulo para muchas personas, que además tienen mucho que aportar gracias a su competencia profesional y social.
Ojalá podamos poner en marcha más iniciativas que permitan prestar servicios a la comunidad convirtiendo este servicio en el germen de una futura Comunidad de Aprendizaje.

 

El centro educativo: un recurso frente a la crisis

Cuando llega la época de planear el curso siguiente y de pensar proyectos, la mirada al entorno es obligada. Y prestando atención a lo que ocurre alrededor últimamente la crisis aparece  como prioridad ineludible, así que, ¿por qué descartarla como objeto de un proyecto?. No estoy pensando en la economía sólo. El derrumbamiento de un modelo de sociedad tan bien retratado por Manuel Castells, nos obliga a replantear objetivos y estrategias como docentes. Hoy menos que nunca hemos de limitarnos a los contenidos específicos de una materia, o al libro de texto, ni a esperar a que nos digan qué hacer.
Sabemos que las consecuencias de la catástrofe que vivimos serían distintas si no estuvieran tan extendidas y aceptadas por la inmensa mayoría muchas prácticas que deberíamos erradicar como ciudadanos y que han terminado perjudicándonos a casi todos …  Lo cierto es que hoy tiene más sentido que nunca la incorporación efectiva a la escuela de contenidos transversales, valores, que hace mucho que forman parte de nuestros objetivos como docentes pero que a menudo han quedado sepultados bajo una avalancha de contenidos específicos de la materia que impartimos. Quizás sea la hora de acordarse de ellos, incluso de llevarlos un poco más lejos dadas las circunstancias. Y entonces cabe preguntarse:

  • ¿no podríamos hacer de la crisis una oportunidad para fomentar de manera efectiva una ciudadanía responsable y solidaria que anteponga el beneficio colectivo al individual?
  • ¿no podríamos inculcar la solidaridad practicándola con nuestro alumnado en el entorno de nuestra comunidad educativa a partir de la implicación de las familias, del profesorado y de voluntarios y voluntarias?
  • ¿tendría sentido que la escuela convirtiera en objetivo tratar de ayudar a las familias de su comunidad que tienen más dificultades?

Si consideramos que existen recursos humanos disponibles fuera de la escuela que podrían aportarnos gran valor, podríamos buscar la implicación de asociaciones y organizaciones sin ánimo de lucro, con experiencia en determinados sectores,  así como de personas que no están laboralmente activas, incluso en riesgo de exclusión social, que podrían aportar su formación y su bagaje profesional. Podrían prestar una valiosa contribución y hacer viables algunos objetivos.

La cuestión sería, ¿cómo involucramos al alumnado en la práctica de la solidaridad y la consecución del beneficio colectivo permitiendo a su vez el desarrollo de competencias básicas y/o profesionales? Vamos a exponer una posibilidad.
El curso pasado ya hubo familias en el centro que no pudieron enviar a reparar el ordenador de su hijo o hija por no poder costear el arreglo; con la consiguiente perjuicio al no poder utilizarlo. Y el número de alumnos y alumnas con ordenador es ya muy elevado. ¿Y si fuéramos capaces de repararlos en el instituto como parte de la actividad lectiva?

En mi aula el alumnado suele estar haciendo tareas diversas en cada hora; hay quien está escribiendo en su blog, hay quien está editando imágenes, hay quién está haciendo un programa, hay quien se dedica a charlar … Sería fácil incorporar como proyecto en 2º de Bachillerato, dentro de la asignatura T.I.C., la reparación de ordenadores que previamente las familias nos habrían traído.
Tenemos espacio en el aula para montar un “Rincón Taller de reparación”; contaríamos con un voluntario adulto que pudiera atenderlo para garantizar la seguridad del alumnado y del material, y también unos tiempos de respuesta razonables. Y no costaría nada que todo el alumnado por grupos fuera pasando por ese taller para aprender a resolver problemas en los ordenadores, en los de otros y también en el propio. No hace falta decir que la supervisión del profesor en todo momento sería imprescindible.

No sería difícil elaborar entre todos un protocolo de actuación que tendríamos que aprender y aplicar sistemáticamente. El alumnado tendría que atender a la persona que trae el equipo, aprender a hacer las preguntas necesarias, analizar la causa del problema, y entregarlo a la familia una vez reparado dando una explicación oral y escrita de todas las actuaciones realizadas, y si son precisos, consejos de uso que el propio alumnado tendría que redactar.
La familia beneficiaria tendría que asumir el compromiso por escrito de seguir estos consejos y de recibir la formación precisa para garantizar el mejor uso posible del equipo. Me parece esencial inculcar la necesidad de incorporar la formación, formal o informal, como un vía para la mejora a cualquier edad.
Otras tareas inherentes al taller serían la gestión de pedidos de piezas, el control del material guardado, el registro de las actuaciones realizadas, el inventario, todo lo  cual podríamos resolver mediante una base de datos que también diseñaría y mantendría el alumnado. También aprenderían a presupuestar y a contemplar costes, y conocerían la actividad empresarial en primera persona.

La pregunta obvia es ¿y de dónde sacamos los recursos necesarios?
Encontrar a un profesional en paro con cualificación suficiente para atender este “taller” no es muy difícil; de hecho ya hay una persona, un antiguo alumno, dispuesto a ayudar. Prefiere estar ocupado participando en este proyecto antes que parado; y seguro que no es el único. Y por supuesto su colaboración se certificará puntualmente. También tenemos quién ha montado empresas y puede compartir su experiencia con el alumnado.

Los fondos para las piezas y las herramientas necesarias para hacer las reparaciones es el otro capítulo económico a resolver; hay varias posibles vías de financiación. Una que me seduce mucho es crear un proyecto crowdfunding con el propio alumnado para tratar de conseguir dinero. Otra posibilidad interesante es que el voluntario constituya una empresa, que podría obtener fondos europeos (hay dinero para ello). Podría darse de alta en el Registro de Entidades colaboradoras de la enseñanza que existe en la Subdelegación del Gobierno para que su acción de voluntariado estuviera legalmente cubierta; esta vía la exploramos en el grupo Enredadera, al que pertenecen profesionales de gran valía y del que hablaremos otro día . Lo cierto es que hay que estudiar pros y contras de cada opción.

Uno de los objetivos del proyecto es la estimulación de la actitud emprendedora al enfrentar al alumnado con problemas reales, además de ponerlos frente al reto de conseguir una financiación, que tendrán que obtener con esfuerzo. A su vez es interesante que descubran que el emprendimiento puede tener una orientación social, más allá del beneficio económico. Pero antes de darle la forma definitiva a este proyecto me gustaría compartirlo en #opengamba12 . A buen seguro se enriquecerá con las propuestas de los participantes en el evento.

Hay otras iniciativas que se podrían poner en marcha: por ejemplo, unas sesiones de conversación con nativos ingleses y franceses para familias que no puedan pagar clases particulares de idiomas. ¿No podríamos organizar un banco de tiempo con posibles voluntarios y voluntarias? Y poner películas en V.O. en el IES  y en casa.
¿Y organizar la puesta en marcha de huertos urbanos? O ¿por qué no plantar directamente en el instituto y tener nuestro propio huerto? Seguro que encontramos las personas dispuestas a ayudar. ¿Y qué podríamos hacer con la “producción”?

¿Y la educación financiera? ¿No podríamos ayudar a las familias a gestionar una contabilidad doméstica básica mediante una hoja de cálculo a través de nuestro alumnado, sus hijos, utilizando datos reales que ellas seleccionarían? ¿Y a conocer con detalle las facturas de servicios básicos como agua, luz, teléfono, etc.? ¿Y no agradecerían orientación como usuarios de la banca que somos todos? Seguro que les vendrían bien algunas nociones para defenderse de los abusos que vemos a diario.

¿Sería muy complicado organizar un servicio de información que ayudara a las familias con novedades sobre becas, ayudas al empleo, formación incentivada, ofertas como consumidores, etc.? Quizás no con algunos colaboradores. Y desde luego no tendríamos por qué limitarlo al barrio de El Palo, ni a la ciudad de Málaga.

¿Y la orientación para la búsqueda de empleo? ¿Y las cooperativas? ¿Y el autoempleo?
En breve publicaremos una lista más larga.

Ni que decir tiene que en todas estas propuestas la colaboración del AMPA sería clave.
Nuestro punto de partida es privilegiado: en los centros educativos públicos disponemos de una gran cantidad de recursos humanos muy valiosos y también tenemos muchos recursos materiales; ¿no podríamos orientarlos en alguna medida a cohesionar la comunidad educativa proporcionando ayuda y demandando implicación? Quizás las escuelas serían vistas con otros ojos;  quizás la crisis sea  una gran oportunidad para pelear contra el deterioro inexorable del prestigio de la escuela pública.

Si quieres discutir sobre estas y otras cuestiones, en #opengamba12 vamos a hablar de lo que queremos hacer  con nuestro alumnado este curso. Estás invitad@.

Jornada sobre Cultura Alimentaria en el IES El Palo

El pasado 7 de diciembre celebramos una de las actividades que se enmarcan en el Proyecto Integrado de 4ºESO para este año. Fue una jornada que comenzó yendo a comprar los ingredientes de los platos que íbamos a preparar, y que finalizó con la gozosa ingesta de los mismos después de un gran trabajo de todo el alumnado de 4ºESO y de Manuel Maeso, Presidente de La Carta Malacitana. En cuanto el alumnado edite el vídeo de la jornada lo haremos público; de momento os dejamos la crónica fotográfica, a cargo de Laura Pérez, y un resumen de la experiencia por si os resulta útil.

Uno de los objetivos para este año en Proyecto Integrado en particular y en la actividad docente en general es conseguir la colaboración de asociaciones y organizaciones de Málaga que nos ayuden a conectar nuestro trabajo con nuestro entorno y así darle más sentido a lo que hacemos con el alumnado. Incluso hay un proyecto en marcha con esta finalidad. Ello nos llevó hasta La Carta Malacitana, asociación que promueve y difunde los valores de la Cultura Alimentaria malagueña; aquí tenéis una presentación de la misma. En la primera conversación que mantuvimos a finales de agosto con su presidente el entendimiento fue total porque entre sus objetivos fundamentales se encuentra la incorporación de la Cultura Alimentaria al curriculum de Primaria y Secundaria. Decidimos en aquella reunión qué formato tendría esta jornada y qué platos se podrían preparar, y estuvimos de acuerdo en que el alumnado tenía que ser protagonista de la actividad y tenía que cocinar alguna receta; una de las consecuencias interesantes de este planteamiento ha sido la necesidad de buscar la colaboración de las familias y otra el valor co-educativo que tiene el que los chicos comprueben que son capaces de cocinar y disfrutar con lo que han preparado; y a su vez que las chicas y las madres constaten que ellos pueden hacerlo. Dado que no tenemos infraestructura para que muchos alumnos se pongan a preparar un plato caliente, y pensando también en los posibles riesgos, decidimos que los platos fueran fríos. Si además queríamos recetas malagueñas, preferentemente con productos de nuestra provincia y que además fueran sencillas, la conclusión era clara: haríamos gazpacho, porra, ajoblanco y ajocolorao; aun sabiendo que diciembre no es el mes ideal para estos platos. Pero nos pareció preferible establecer un objetivo no demasiado ambicioso que permitiera resultados satisfactorios. Y desde luego que lo fueron: ¡nos los comimos todos!
Para conocer el contexto en el que se desarrolló esta jornada la siguiente presentación es una buena declaración de intenciones de lo que nos proponemos en Proyecto Integrado.

También este documento es útil para conocer las actividades que se desarrollaron antes del día 7, durante el mismo y algunas de las que haremos después.
Como resumen, indicar que cada alumno tuvo que elegir y presentar una receta para cuatro personas de entre las propuestas (gazpacho, porra, ajoblanco, ajocolorao), prepararla en casa con la ayuda de la familia, y calcular los ingredientes y el dinero necesarios para esa receta y luego el coste para cuarenta personas (este año hemos establecido como prioridad el desarrollo de la competencia matemática en todos los niveles del centro y hemos diseñado una Formación en Centros con dicha finalidad).
Y esta es la lista que repartimos el lunes pasado entre el alumnado para que no olvidaran nada importante.

La jornada comenzó yendo a comprar los ingredientes a la Frutería La Pera donde el propietario del establecimiento, padre de una de las alumnas participantes, nos enseñó a elegir la verdura y nos explicó algunos criterios para comprar. Le agradecemos sinceramente su colaboración así como los precios anti-crisis. Una vez hecha la compra volvimos al instituto, donde Manuel Maeso dirigió un Taller sobre Cultura Alimentaria que tuvo una parte teórica con contenidos conceptuales y actitudinales muy interesantes, y luego una parte práctica en la que supervisó el trabajo de todos los grupos; nuestro más sincero agradecimiento para él por haber hecho posible esta jornada con auténtico fundamento. Compartimos este botón de muestra.

Además de Laura Pérez, que se encargó de las fotos, Alba Pastor se encargó de twittear el taller y Vail Rainey, una de nuestras lectoras, grabó en vídeo el evento.
También hay que destacar el papel jugado por las familias, que acudieron una tarde al instituto para conocer el proyecto (lo que no es muy habitual), ayudaron a ensayar la preparación de los platos, y contribuyeron con excelentes postres y con aceitunas aliñadas que comimos el día 7, y aportando utensilios y herramientas de cocina. Y la ayuda del AMPA, que ha financiado el coste íntegro de la celebración de la jornada y que ha colaborado en todo momento con el proyecto.

Pensando en qué deberíamos mejorar, algo que nos preocupa es la percepción que un sector del alumnado tiene de esta manera de trabajar. Entienden estas actividades como una oportunidad para faltar a clase (las fiestas también contribuyeron a buen seguro) y personalmente creo que la mayor sanción que pudieron recibir fue perderse esta fiesta. Pero habrá que intentar que los doce alumnos que no vinieron, lo hagan la próxima vez. Se me ocurre que algunos de los comentarios espontáneos del alumnado mientras recogíamos podrían servir para animarlos:

¡Mi porra era la mejor!

¡Cuando le cuente a mi madre que he probado el gazpacho, la porra y el ajoblanco no se lo va a creer!

Hoy he conocido a compañeros interesantes con los que normalmente no tengo tanta relación.

Y ahora nos queda faena TIC: editar el vídeo, publicar las fotos en la wiki, seguir subiendo vídeos del alumnado preparando una receta en casa, empezar el itinerario gastronómico por la provincia de Málaga, …

Quizás la conclusión más clara que se pueda sacar de esta experiencia es la enorme diferencia que marca el trabajo colectivo y coordinado. Cuando reman en la misma dirección los tres docentes que impartimos Proyecto Integrado en 4ºESO, las familias del alumnado, el A.M.P.A., el Centro, el responsable de la cafetería, y se cuenta con la ayuda de asociaciones con sensibilidad por la Educación (que son la mayoría), los resultados son necesariamente positivos.
Os animamos a probar. Y a comeros los resultados.

El Departamento de Formación, Evaluación e Innovación en el IES El Palo

Dado que llevamos varias semanas hablando de la necesidad de fomentar la cultura narrativa en nuestro centro, tratando de imbuirnos del espíritu #openescuela20, voy a poner en práctica el valor pedagógico del ejemplo contando lo que estamos haciendo desde el Departamento de FIE (o EFI, o FEI, INEF, o …). Y si de paso le sirve a los compañeros de otros centros que estén en esta misma batalla mejor que mejor. Hasta ahora hemos ido abriendo muchos frentes pero la presión de los plazos nos ha impedido escribir con un poco de orden las ideas que tenemos; porque tenemos un plan.

Involucrar al profesorado en los procesos de formación, innovación y evaluación nos parece esencial para que los frutos de esta apuesta lleguen al alumnado, que es su destino natural, así que lo primero que hicimos fue pasar un Cuestionario para detectar las necesidades de formación que expresan nuestros compañeros. Para su elaboración utilizamos como referencia el Plan de Formación del IES Vírgen de las Nieves. Los resultados de este cuestionario los hemos incorporado al Plan de formación que estamos elaborando para tratar de conciliarlos con las propuestas de mejora del centro, que finalmente constituyen la prioridad de la formación.

Mientras nos iban llegando las respuestas, nos dedicamos a trabajar sobre la situación de partida. Hemos analizado con el Director las propuestas de mejora de la Memoria de autoevaluación del curso anterior para contemplarlas en las estrategias del departamento y también hemos revisado los resultados de las pruebas de diagnóstico del curso anterior para tomarlos como referencia de cara a la formación del profesorado. Y en el E.T.C.P. dedicamos una reunión a comentar los indicadores-AGAEVE para nuestro centro con objeto de elaborar la Memoria de Autoevaluación, que ha corrido a cargo del Director lo cual es muy de agradecer ante la enorme dificultad para abordar esta tarea teniendo como plazo el 31 de octubre. Estos plazos imposibles contribuyen en buena medida a convertir en pura burocracia procesos que deberían ser mucho más ricos. Lo que desde luego ha sido un acierto total es incluir en nuestros horarios reuniones de equipos y departamentos; garantizar una reunión semanal asegura una continuidad y un seguimiento en los asuntos que abordamos que sería mucho más difícil con reuniones vespertinas. Y de paso le damos a sentido a estar veinticinco horas como mínimo en el centro.
Gestionar en el CEP la puesta en marcha de una Formación en Centros es otro de los hilos abiertos; agradecemos a Rafael Gutiérrez y a Esteban Llorens, del CEP de Málaga, su colaboración en este sentido mientras nuestra asesora termina su licencia por estudios. Ya tenemos nuestro espacio en Colabora bajo el título Estrategias para el desarrollo de la competencia matemática. Y a partir de las orientaciones recibidas, hemos elaborado una primera propuesta de Formación en Centros para que sirva como punto de partida al profesorado para debatir y hacer aportaciones al Proyecto de formación  en Centros. Con esta misma finalidad y también para informar de las características de las distintas modalidades formativas a las que podemos recurrir y los objetivos de cada una, hemos celebrado una reunión con el Departamento de Imagen Personal, que sobre la marcha convocó una reunión para sus miembros a fin de de coordinar sus propuestas.
En los próximos días se reunirán el resto de los departamentos, ya que, el día 15 de noviembre acaba el plazo para presentar nuestro proyecto de formación en centros. Y como siempre, conseguir que las aportaciones lleguen a Colabora será lo más complicado. Con objeto de ayudar en este proceso hemos creado una wiki: http://ieselpaloformacion.wikispaces.com/ Esperamos que sirva como espacio de apoyo a Colabora en la formación en Centros, y que al  aprender a usarla con este fin luego nos resulte más sencillo aplicar las wikis en el aula con nuestro alumnado. Ya lo decía Roger Schank.

Especialmente útiles han sido las dos sesiones del curso para el Departamento de FIE celebradas esta semana, que ya han sido comentadas en este blog, y que nos han proporcionado muchas claves e ideas concretas para trabajar.
Y como última iniciativa por el momento estamos promoviendo el uso de la web como un instrumento al servicio de la comunidad educativa. Nuestra web actual, llena de huecos, con poca información y poco actualizada es probablemente una prueba de lo que nos cuesta compartir y contar lo que hacemos. Estamos creando un equipo de colaboradores que permita mantenerla actualizada con las aportaciones de todos los sectores de la comunidad, que será coordinado por un grupo de 2ºBachillerato en Proyecto Integrado y que tendrá la responsabilidad de alcanzar una serie de objetivos. Por ejemplo, difundir experiencias docentes de referencia que puedan ser desarrolladas en nuestro centro, un objetivo prioritario para este año; o contribuir a cohesionar la comunidad educativa a través de la red. En cuanto esté lista la programación de este Proyecto Integrado, también la compartiremos. Aunque recordando las palabras de José Luis Castillo en el tercer Congreso Escuela 2.0 también hay que compartir los procesos no sólo los productos acabados: de esta noche no pasa la publicación de este documento. Lo cierto es que acabamos de crear nuestra página en Facebook. ¿Te gusta?

Y por supuesto hemos ido informando al profesorado de la oferta formativa del CEP, tanto con cartelería como con mensajes de correo animando a la participación en distintos cursos; cualquier día vamos a ir a parar a la carpeta de spam de más de uno.

Termino recomendando una lectura que me ha resultado muy provechosa, La formación en centros, de Elena Martín Rojo. Es un texto lleno de propuestas sugerentes y reflexiones muy útiles para abordar una formación en nuestro IES.

El uso del vídeo en aula: competencias social, lingüística, digital.

Un lunes cualquiera del pasado marzo un alumno de 4º de Diversificación me preguntó si había visto lo que había pasado en Japón. Inmediatamente trasladé la pregunta al grupo como suelo en un caso así, y como muchos desconocían la noticia pedí a otro alumno que buscara algunos vídeos en Youtube para que viéndolos con el proyector todos pudiéramos comprender la magnitud de la catástrofe.
La siguiente pregunta fue inevitable; ¿qué se puede hacer? ¿cómo reaccionamos ante un hecho así? Las respuestas fueron variadas y todas guardaban relación con el envío de bienes materiales al país nipón. Pero todas tenían que ver con un nosotros que no les concernía directamente, bien porque se sentían incapaces de hacer algo, bien porque no les afectaba verdaderamente la tragedia.
Este es el tipo de situación en la que creo que el curriculum tiene que suspenderse y hay que conectar la actividad en el aula con la realidad urgente. Y el primer paso fue tratar de que cobraran conciencia de que siempre se puede hacer algo, por insignificante que parezca. Después de un silencio incómodo como respuesta a la interpelación, durante el que se percibía más la impotencia que la insolidaridad -en ese momento estaban bajo el efecto de las imágenes devastadoras del tsunami- la idea de grabar un vídeo les pareció a la mayoría tan natural que el pudor que a menudo impide una participación decidida en este tipo de propuestas dio paso a una serie de ideas sobre cómo podríamos hacerlo, cómo hacer que se viera en Japón, cómo traducirlo, etc. Los que manifestaron alguna resistencia inicial rápidamente comprendieron que terminaríamos haciéndolo y adoptaron una posición clara desde entonces: “yo no salgo”, afirmaban. Obviamente todos respetamos esa opción y subrayamos que había muchas formas de colaborar con el proyecto sin necesidad de aparecer en el vídeo. Incluso podríamos elegir formas distintas de expresar el mensaje ante la cámara sin necesidad de acercarse a ella; por ejemplo, Lucía, la alumna síndrome de Down que tengo en 4º, quiso participar y portaba un cartel con la palabra HOPE.
Lo cierto es que el resultado de aquella pregunta en los primeros minutos de la clase era ya irreversible: un bullicio de sugerencias, de conversaciones paralelas apenas interrumpidas por el sonido del timbre que anuncia el final de la hora nos obligó a posponer la formulación de las tareas necesarias para desarrollar el proyecto. Afortunadamente a continuación llegó el otro grupo de 4ºESO que tengo, este no diversificado, y apenas entraban por la puerta lanzaban la pregunta repetidamente. ¿Profe, qué es eso de un vídeo para Japón? Descubrimos en esta segunda hora que la hermana de una de las alumnas allí presente estaba trabajando en Japón, lejos de Fukushima por suerte, y que acababa de intercambiar algunos mensajes durante la propia clase con ella utilizando su móvil.

Después de ver de nuevo un par de vídeos y con más sosiego ya fuimos capaces de concretar algo más el proyecto y se enumeraron las siguientes tareas:

  • escribiríamos mensajes en español y en inglés, para lo cual pediríamos la colaboración del alumnado de 4ºESO bilingüe (al que yo imparto Proyecto Integrado).
  • se expresarían ante la cámara dichos mensajes;
  • los mensajes en español se subtitularían en inglés para que pudieran ser comprendidos por los destinatarios del vídeo;
  • para los que prefirieran no hablar ante la cámara se harían carteles con palabras que expresaran nuestra solidaridad con Japón;
  • utilizaríamos las redes sociales, Tuenti, Facebook, Twitter para difundir el vídeo;
  • publicaríamos en todos los blogs de 4ºESO el vídeo dentro de una entrada que explicara la experiencia;
  • pediríamos al alumnado bilingüe de 4ºESO que tradujera las entradas de los blogs al inglés para conseguir feedback mediante comentarios (en cada entrada los textos aparecerían en inglés y en español);
  • contactaríamos con el Instituto Cervantes en Tokyo para facilitar la distribución del vídeo entre estudiantes japoneses;
  • recopilaríamos direcciones de correo electrónico de centros educativos en Tokyo para enviarles tanto el vídeo como las URL’s de los blogs.

Y a lo largo de este trabajo, todavía no terminado, hemos podido alcanzar una serie de objetivos conceptuales, procedimentales y actitudinales como:

  • ponernos en el lugar de personas que han sufrido una tragedia aunque no los conozcamos;
  • trabajar en equipo, incluso con compañeros y compañeras de otros grupos (asumiendo que si no hacemos bien nuestra parte ponemos en riesgo el trabajo de muchas personas);
  • analizar posibles enfoques a la hora de grabar un vídeo teniendo en cuenta el objetivo último del mismo;
  • editar un vídeo;
  • subirlo a un portal de vídeos como Youtube;
  • subtitularlo con una herramienta on-line;
  • encontrar direcciones de correo para contactar con centros en Tokyo;
  • respetar la privacidad de las direcciones de correo cuando se envía un mensaje a múltiples destinatarios;
  • qué es el Instituto Cervantes;
  • cómo insertar un vídeo en una entrada del blog;
  • dónde están las principales fallas geológicas en esa región;
  • qué riesgo tienen las centrales nucleares;
  • qué alternativas energéticas viables pueden sustituir a la energía nuclear;
  • reflexionar sobre nuestro aprendizaje;

Obviamente todos estos objetivos contribuyen al desarrollo de la competencia social y ciudadana, la competencia lingüística (en castellano y en inglés), la competencia digital, la competencia de aprender a aprender, e incluso la competencia matemática (tuvimos que hacer una regla de tres para ajustar la anchura del vídeo de Youtube a la plantilla de los blogs de algunos alumnos).

Una vez más se confirma que el trabajo por proyectos es mucho más rico porque, entre otras razones, el alumnado le encuentra sentido a lo que hace y se compromete con su aprendizaje.

Enhorabuena a todo el alumnado que ha aportado un granito de arena en esta labor (4ºESO de Informática y Proyecto Integrado bilingüe).

Las competencias en un grupo flexible

En el ParquecilloEste año se ha creado en el centro un grupo flexible con el fin de mejorar la atención educativa a alumnado de 1º y 2ºde E.S.O. que carecen de hábitos de estudio, están desmotivados, y son proclives al absentismo escolar. Algunos de ellos son además muy disruptivos por lo que no es fácil mantener una determinada dinámica durante mucho tiempo, y es necesario buscar nuevos recursos con los que afrontar la tarea diaria con ellos. Parece que la última propuesta que hemos hechos ha funcionado mejor que otras, y la diferencia más importante en mi opinión es que le encuentran más sentido a lo que hacen en el instituto.

Intentando conectar con sus intereses, un día en clase planteamos la posibilidad de hacer un presentación sobre el barrio en el que vive la mayoría del grupo, Las Cuevas, en El Palo, para darlo a conocer al resto del centro mostrando aspectos de su vida cotidiana menos conocidos y combatir así muchos estereotipos sobre el mismo. Las Cuevas fue el primer núcleo de población de El Palo a finales del siglo XVII y en la actualidad predomina la etnia gitana entre sus vecinos.

La primera tarea fue empezar a contar algo sobre su barrio para incluirlo en la presentación; cada alumno o alumna tenía que hacer su aportación. Y así comenzó una conversación que fue discurriendo por sendas dispares hasta que Zamara propuso la idea que finalmente sedujo a la mayoría: Profe, y ¿por qué no arreglamos el Parquecillo?.
Carmen señala un árbol dañadoSegún contaban este es un espacio en el que ellos han pasado muchos ratos de ocio, y que actualmente se encuentra en un estado de deterioro tal que se ha perdido como lugar de encuentro para los jóvenes del barrio, muchos de ellos alumnos y alumnas de nuestro centro. Apenas constataron mi interés por la idea, la reacción a la pregunta de Zamara fue inmediata y una cascada de propuestas saltaba de sus bocas: podríamos limpiarlo, podríamos arreglar las plantas, podríamos arreglar los bancos, podríamos pintarlo, podríamos grabar un vídeo ahora para que se vea como está y otro después del trabajo para que se vea la diferencia, podríamos hablar con los vecinos para que nos ayuden … Una lección para trabajar por competencias; simplemente escuchando sus propuestas resolví muchas de las dudas sobre cómo darle sentido al trabajo con un grupo de estas características, con el que no tengo experiencia previa.

Lo cierto es que dos días más tarde cámara de vídeo en mano nos fuimos a Las Cuevas para conocer El Parquecillo, comprobar su estado real, ver la viabilidad de la idea y grabar un vídeo tal y como había propuesto Mª José (la “nena”), que por cierto ese día faltó a clase.
Las reacciones de los vecinos, sus familiares en muchos casos, al vernos pasear por allí era divertida: ¿conque esta era la excursión que teníais hoy, venir a Las Cuevas?. No están acostumbrados a salir del centro en actividades con profesorado y seguramente habían transmitido la ilusión que les hacía tener una “excursión”. Como es lógico, la reacción de las familias fue muy cordial y la idea les parecía muy buena, aunque deslizaban alguna mirada incrédula sobre el grupo; razón por la cual además del objetivo de recuperar el espacio para los jóvenes del barrio además tenemos el reto de demostrar que somos capaces de hacer lo que nos proponemos. Porque lo más cómodo es instalarse en la desconfianza y escudarse en la marginalidad (Juan Carlos dice en el vídeo que ellos viven en un barrio marginado), y hay un cierto vértigo a creer en uno mismo y a superar la falta de autoestima.
Carmen y Zamara cuentan la historia del ParquecilloPero ya dejamos claro a principio de curso que no cualquiera es flexible y que para pertenecer a los flexibles de El Palo hacen falta unas condiciones que no están al alcance de todo el mundo. Nuestra fórmula de la flexibilidad es muy sencilla: mucho respeto con todos, bastante paciencia, una mijita de gracia (aunque sea cantando en clase, Carmen) y ganas de trabajar (aunque sea con su poquito de Tuenti). Y así todo se puede doblar, pero no se rompe. Así las cosas se tuercen, pero pueden volver a su posición.

Después de pasar un buen rato en el Parquecillo conversando y una vez que se olvidaron de que había una cámara grabando mientras charlábamos empezaron a aflorar historias que han ocurrido en aquel lugar, recuerdos de sus vivencias contados con la crudeza que  caracteriza su expresión oral pero cargados de una emotividad que empuja a echarles una mano. De hecho esa ha sido la reacción de la concejala del Distrito de El Palo, que incluso ha hecho llegar al alcalde de Málaga la carta de Zamara en la que le pedía ayuda para arreglar su parque. Todo el alumnado del grupo ha tenido que pedir por escrito permiso y ayuda al Distrito Este de Málaga, el de El Palo, porque al tratarse de un espacio público no podemos hacer con él lo que nos apetezca.

La conclusión fue que es completamente viable la recuperación del parque, por lo que preparé un breve propuesta de trabajo por competencias para el profesorado del grupo. Ante la reacción positiva del equipo educativo, al que pertenecen el Director, el Jefe de Estudios y la Secretaria del instituto, nos hemos puesto a trabajar y con las aportaciones de todos se ha enriquecido la propuesta inicial. De entrada hemos conseguido el total apoyo del Distrito Este del Ayuntamiento de Málaga, una vez más habría que añadir, y por ello desde aquí queremos agradecer a la titular de la concejalía del Ayuntamiento de Málaga y Delegada para el Distrito Este, Mª Teresa López Muñoz, a la Directora del Distrito, Mª del Carmen Pizarro Pizarro, y al responsable de los Servicios Operativos, Miguel Ángel, su implicación en el proyecto. El pasado martes por la tarde visitaron el Parquecillo junto con nuestro alumnado y su disposición para poner a nuestro servicio todos los recursos necesarios es total. Se van a ocupar de la limpieza inicial, y a partir de su trabajo el alumnado del grupo flexible en colaboración con el alumnado y el profesorado que trabaja en nuestro invernadero se encargará de recuperar el jardín plantando nuevas especies y mejorando las que ya viven allí, pintar las paredes y la barandilla, hacer un documental sobre el desarrollo del proyecto, difundir en el barrio la iniciativa, etc.

Ya iremos contando cómo avanza el proyecto.

Por cierto, ¿tú eres flexible?