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folclore

¡Salud y República!

Alegoría de la República Española

Alegoría de la República Española (GNU FDL Wikimedia Commons)

Cuando un jefe de estado se da cuenta de que los ciudadanos de la nación que preside o reina no le quieren, debería, por sentido de justicia y por dignidad personal, devolver ese poder al verdadero soberano, es decir al pueblo mismo. Un par de ejemplos en este sentido son Richard Nixon y Giovanni Leone, quienes dimitieron en 1974 y 1978 respectivamente por estar implicados en graves escándalos de abusos de poder y corrupción.

También tenemos un caso similar en España, el del rey Alfonso XIII. Hace exactamente 82 años, tras unas elecciones municipales de las que la Corona salió derrotada, el abuelo del actual monarca renunciaba a seguir en el trono y dejaba paso a la promulgación de la Segunda República Española. Ya sabemos qué pasó después: un golpe de estado militar, una sangrienta guerra civil, una cruel dictadura y una restauración monárquica, todo esto por iniciativa de la misma persona: Francisco Franco.

Somos muchos los que pensamos que la gravedad de los recientes escándalos que involucran al rey, tanto personalmente como a su familia, debería ser la ocasión para acabar con esta forma de gobierno tremendamente anacrónica por vitalicia, hereditaria y machista, características más bien feudales que democráticas, y esperamos que Juan Carlos siga el ejemplo de su abuelo. Por mi parte, no voy a desaprovechar la ocasión del Día de la República para pedirlo con claridad. Dicho esto, volvamos a hablar de música (pero sin olvidar que, parafrasando una famosa frase atribuida a Nietsche, sine vida nulla musica).

Cuando se habla de música y república, aquí en España la primera melodía que viene a la mente es la del himno que cantaba la columna de militares a las órdenes de Rafael del Riego tras el pronunciamiento de éste contra el absolutismo de otro Borbón, Fernando VII, en la localidad sevillana de Las Cabezas de San Juan, en 1820.

Para entender su importancia hay que remontarse a ocho años antes, cuando, en plena Guerra de los Seis Años, las Cortes Generales reunidas en Cádiz promulgaron la primera Constitución Española. Llamada cariñosamente La Pepa por haber nacido el día de San José, la Constitución de 1812 tuvo una importancia enorme porque rompió con el absolutismo, reconociendo la soberanía popular, además de numerosos derechos civiles y sociales tales como la libertad de expresión, de prensa e imprenta y el derecho de representación, a la integridad física, a la libertad personal y a la inviolabilidad del domicilio, además de las garantías procesal y penal, decretando el fin del tribunal eclesiástico de la Inquisición. Con todas sus limitaciones, La Pepa era un texto muy avanzado para sus tiempos, algo que no era del agrado de Fernando VII que, nada más volver al trono, en 1814, la derogó e ilegalizó las Cortes de Cádiz, restaurando el absolutismo y la Inquisición.

Tal como dijimos, el pronunciamiento de Riego puso fin a esa etapa de despotismo absoluto: el rey juró La Pepa abriendo una etapa constitucional aún más breve ―tan sólo 3 años― que finalizó cuando, a solicitud de Fernando VII, Francia envió un ejercito que invadió España casi sin resistencia hasta sitiar Cádiz, que se opuso con gran firmeza a los Cien Mil Hijos de San Luis y sólo se entregó cuando tuvo la solemne promesa del trastatarabuelo del actual rey de que respetaría la constitución vigente y renunciaría a cualquier venganza. Fue el enésimo engaño de Fernando VII, quien, además de volver a restaurar un rígido absolutismo, emprendió una feroz represión contra los liberales hasta el final de su reinado, una etapa llamada Década Ominosa. Por todo eso, el apodo que recibió cuando con su llegada puso fin a la época napoleónica, el Deseado, dejó paso a otro más merecido: el Rey Felón.

Rafael del Riego, el nexo de unión de esta historia con la república y con la música, murió el 7 de noviembre de 1823 en la Plaza de la Cebada de Madrid, donde fue arrastrado hasta el patíbulo, ahorcado y finalmente decapitado para mayor escarnio.

Su himno ―merece la pena recordarlo― fue himno nacional no sólo durante los dos períodos republicanos españoles, sino también durante la anterior etapa de monarquía constitucional. A pesar de apreciar los valores de libertad y justicia que evoca, tengo que admitir que desde el punto de vista musical es bastante insulsa, característica que por otro lado comparte con la mayoría de himnos nacionales, sobre todo los que están basados en marchas militares. Por otro lado, dependiendo del tempo con el que se ejecute, el compás binario de esta pieza puede perder su marcialidad debido a la subdivisión ternaria del 6/8, cambiando el carácter militar por el de danza popular, concretamente de contradanza. Por eso, un arreglo y el tempo adecuados consiguen resaltar sus raíces populares, tal como podemos comprobar en el siguiente vídeo de la Grande Orchestra Occitana Borgo San Dalmazzo.

Con esta idea, de una música del pueblo para el pueblo, he realizado un arreglo para tres flautas dulces soprano y una contralto estructurada de la siguiente manera: en la primera sección las tres flautas soprano tocan la melodía principal al unísono y a partir de la segunda sección la segunda flauta soprano acompaña a la primera por terceras paralelas mientras la tercera flauta y la contralto mantienen un pedal de dominante y tónica respectivamente. Si se toca en cuarteto será necesario romper las ligaduras que unen las notas de los pedales para poder respirar, mientras que si se toca en grupo lo ideal es que cada uno respire en momentos diferentes para que no se perciba ninguna interrupción.

¡Salud y República!

Auld Lang Syne

¡Arde maldito, arde!

¡Arde maldito, arde! (Foto: Benjamín Pérez)

Ha llegado el momento de despedir este 2012. Esta noche en muchos lugares del mundo, sobre todo en países angloparlantes y progresivamente del este hacia el oeste, la gente irá entonando Auld Lang Syne, una antigua melodía tradicional escocesa sobre un poema que en 1788 el poeta Robert Burns dijo haber transcrito de la memoria de un anciano y que empieza con una pregunta: ¿es justo olvidar a las personas conocidas en el pasado?

Es obvio que se trata de una pregunta retórica: somos lo que somos gracias a las personas con las que hemos compartido parte de nuestras vidas, que han estado cerca de nosotros en cualquier circunstancia, ayudándonos, apoyándonos y animándonos, haciendo más llevaderos los momentos malos y más felices los buenos. En pocas palabras: las personas que nos han querido y que siguen queriéndonos a pesar del tiempo o del espacio que nos separan.

Entre estas personas tengo la suerte de contar con una pareja de amigos, Benjamín y Piluca, que en este momento están justamente en Escocia, así que estoy seguro de que cuando lleguen las 12 de la noche de allí cantarán Auld Lang Syne junto con su hijo, su nuera y la familia de ésta. En ellos estaré pensando una hora después de comer las uvas. Happy Hogmanay, my friends!

Hay infinidad de versiones de esta canción, tantas que es difícil elegir una: sólo para hacernos una idea, entre los que han grabado su interpretación, casi siempre en directo, están Jimi Hendrix, Rod StewartAretha Franklin y Billy Preston, Frank Sinatra y Dean Martin.

También hubiera podido poner la versión tradicional para gaita escocesa, pero finalmente he preferido una escena de la película de Frank Capra ¡Qué bello es vivir!, porque a pesar de sus 66 años es de tremenda actualidad. Desafortunadamente, la analogía de este filme con la vida real no siempre incluye el final feliz -que más bien es algo excepcional- pero sí podemos mantener viva la esperanza al ver que hoy en día hay cada vez más demostraciones de solidaridad entre la gente humilde que intenta contrarrestar la maldad de los ricos abusones como el Mr. Potter de la película, quien no deja de ser un ingenuo diletante comparado con ciertas especies de especuladores codiciosos y de políticos corruptos que tanto abundan en este país.

He preparado un arreglo para flauta dulce pensando en mis alumnos y alumnas: quizás sea un poco precipitado para que la aprendan, aunque estoy seguro de que si le dedican un ratito conseguirán tocarla esta noche, pues es relativamente sencilla ya que utiliza la escala pentatónica (fa, sol, la, do, re) en un ámbito limitado a la primera octava más el re agudo.

Con estas pocas pero sinceras notas, os deseo un muy feliz 2013.

Ojos Negros en la Fiesta de la Música

Fête de la Musique

Desde hace treinta años, el día del solsticio de verano (o de invierno, dependiendo de la latitud) se celebra la Fiesta de la Música. La iniciativa tuvo su comienzo en Francia en 1982 con un lema (Faite de la musique!) homófono de su nombre (Fête de la Musique) que deja pocas dudas sobre su espíritu: la organización de conciertos espontáneos y gratuitos tanto de músicos aficionados como profesionales para difundir la música de cualquier género entre la población de cualquier condición sociocultural.

Tres años después, con ocasión del Año Europeo de la Música (el año en el que se celebraba el 300º aniversario del nacimiento de tres colosos de la música: Bach, Händel y Scarlatti), las celebraciones se extendieron a nivel continental, lo que posiblemente sea la causa de que,  ahora que la Fiesta de la Música ya tiene proporciones mundiales gracias a la participación de más de un centenar de países de todos los continentes, algunos la llamen todavía Día Europeo de la Música.

Ojos Negros

Ojos Negros: Javier Monteagudo y Milena Fuentes

Un ejemplo de la persistencia de esta denominación limitada y obsoleta está en la programación hodierna de Radio Clásica, por otro lado muy adecuada a la situación pues capta perfectamente el espíritu de la celebración: un programa especial de cinco horas de duración en el que se emitirán las actuaciones en directo de jóvenes talentos, muchos de ellos procedentes del Conservatorio Superior de Música de Madrid, la Escuela Superior de Música Reina Sofía o la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, y de intérpretes con una trayectoria consolidada de varios años de actividad concertística y discográfica. Este es el caso del dúo Ojos Negros, compuesto por Javier Monteagudo a la cuerda pulsada y Milena Fuentes al violín.

El repertorio de Javier y Milena, basado sobre todo en la música swing y en el folk de distintos lugares del mundo, principalmente de Europa, es una propuesta que profundiza en las raíces de distintas músicas migratorias, fusionando lo esencial de todas ellas: los recuerdos y los anhelos de unas almas errantes, contenidos en sus respectivas tradiciones musicales. Consiguen así unir todas estas experiencias en un lenguaje común cargado de una profunda humanidad.

Ojos Negros tiene una predilección muy especial hacia el jazz manouche de Django Reinhardt y Stéphane Grappelli, como podemos comprobar en el siguiente vídeo que contiene fragmentos de una actuación suya en directo que termina con la canción rusa que da el nombre al grupo.

No perdáis la oportunidad de escuchar la actuación en directo de Ojos Negros y de muchos más intérpretes dentro de pocas horas, a partir de las 17:00 (hora española), en la frecuencia de Radio Clásica o en su web.

¡Feliz Fiesta de la Música!

Tudo Isto É Fado

Grafiti de Amália Rodrigues en Lisboa (CC BY Môsieur J. en WikiMedia Commons)En cada idioma hay algunas palabras que son tan difíciles de traducir a otras lenguas que terminan siendo aceptadas tal cual. Por ejemplo la palabra portuguesa saudade, incluida en el diccionario de la RAE como “Soledad, nostalgia, añoranza.”. No sé si un portugués estaría de acuerdo con esa traducción, pero estoy convencido de que un fadista difícilmente la aceptaría, pues ninguna de las tres palabras, y tampoco las tres juntas, basta para explicar lo que es saudade. Ni siquiera son suficientes las más de 3.300 palabras, 11 referencias y 3 imágenes que a día de hoy publica la Wikipedia en esta entrada.

Saudade es algo que no se comprende, sino que se siente. Que no se entiende, sino que se sufre. Que no se cuenta, sino que se canta. Y cuando la saudade se canta, se llama fado.

No vamos ahora a intentar explicar esta otra palabra, dejemos que lo haga Amália Rodrigues, considerada universalmente como la reina del fado  (la traducción sólo quiere comunicar el significado del texto y no pretende transmitir su sentido poético).

Perguntaste-me outro dia
Se eu sabia o que era o fado
Disse-te que não sabia
Tu ficaste admirado
Sem saber o que dizia
Eu menti naquela hora
Disse-te que não sabia
Mas vou te dizer agora.

Almas vencidas
Noites perdidas
Sombras bizarras
Na Mouraria
Canta um rufia
Choram guitarras
Amor ciúme
Cinzas e lume
Dor e pecado
Tudo isto existe
Tudo isto é triste
Tudo isto é fado.

Se queres ser o meu senhor
E teres-me sempre a teu lado
Nao me fales só de amor
Fala-me também do fado
E o fado é o meu castigo
Só nasceu pr’a me perder
O fado é tudo o que digo
Mais o que eu não sei dizer
.

El otro día me preguntaste
si sabía lo que era el fado,
te dije que no lo sabía
te quedaste sorprendido.
Sin saber lo que decía
te mentí en aquel momento,
te dije que no lo sabía
pero te lo voy a decir ahora.

Almas derrotadas,
noches perdidas,
sombras extrañas
en la Mouraria,
canta un rufián,
lloran guitarras,
amor, celos,
cenizas y lumbre,
dolor y pecado,
todo esto existe
todo esto es triste
todo esto es fado.

Si quieres ser mi hombre
y tenerme siempre a tu lado,
no me hables sólo de amor,
háblame también de fado.
Y el fado es mi castigo,
he nacido para perderme,
el fado es todo lo que digo
más lo que no sé decir.

Además de la voz, en el fado suele haber dos instrumentos, la guitarra portuguesa, que dialoga con ella, y la guitarra española, llamada viola por los fadistas y generalmente empleada para sostener armónica y rítmicamente la canción, alternando de manera prácticamente continua el bajo con el resto del acorde.

Aunque compartan nombre y pertenezcan a la misma familia de los cordófonos, son dos instrumentos muy diferentes tanto en forma y tamaño (la caja de resonancia de la guitarra portuguesa, más pequeña que la española, tiene forma de pera), como en otras características que afectan decisivamente al timbre, entre las cuales destacan las cuerdas: la guitarra española tiene seis cuerdas de nylon mientras que en la portuguesa hay seis pares de cuerdas metálicas, lo que le confiere su sonoridad plena y su timbre tan peculiar.

Por lo que se refiere al aspecto exterior, seguramente la parte más original es la cabeza, en la que está insertado el clavijero con sus 12 clavijas metálicas dispuestas en forma de abanico. Su decoración es diferente en cada uno de los tres tipos de guitarra portuguesa existentes: la guitarra de Oporto con una escultura, generalmente una cabeza de persona o animal, de manera similar a las violas antiguas, la de Lisboa con una voluta, al igual que la moderna familia del violín, y la de Coimbra con una lágrima, una forma totalmente original que podemos observar, junto con otros detalles, en las preciosas fotos que aparecen en la siguiente presentación, obra de Feliciano Guimarães, quien generosamente las comparte en Flickr.

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Zorongo gitano

El último día del mes de febrero (o el penúltimo, si el año es bisiesto como este 2012) es el Día de Andalucía, ocasión que en los colegios e institutos solemos aprovechar para dedicar el mes más corto del año a profundizar en el patrimonio musical andaluz, tan amplio, variado y rico en personalidad.

Mi propuesta para este año es el Zorongo gitano, una de las piezas contenidas en la Colección de canciones populares antiguas que Federico García Lorca, profundamente convencido de la Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado “cante jondo” y del folclore de su tierra en general,  recopiló y arregló para voz y piano. Esta versión podemos escucharla en esta grabación de 1931 en la que el mismo poeta acompaña al piano la voz de la Argentinita que canta los siguientes versos:

Monumento a García Lorca en la plaza Santa Ana de Madrid (PD en WIkimedia Commons)Tengo los ojos azules,
Tengo los ojos azules,
y el corazoncito igual
que la cresta de la lumbre.

De noche me salgo al patio
y me harto de llorar
de ver que te quiero tanto
y tú no me quieres ná.

Esta gitana está loca,
loca que la van a atar;
que lo que sueña de noche
quiere que sea verdad.

Tanto en la refinada versión de Teresa Berganza, acompañada a la guitarra por Narciso Yepes, como en la de la húngara Orsika Tóth, que simultanea con gran energía y expresividad el cante y el toque, hay tres estrofas más.

Las manos de mi cariño
te están bordando una capa
con agremán de alhelíes
y con esclavina de agua.Cuando fuiste novio mío,
por la primavera blanca,
los cascos de tu caballo
cuatro sollozos de plata.
La luna es un pozo chico,
las flores no valen nada,
lo que valen son tus brazos
cuando de noche me abrazas,
lo que valen son tus brazos
cuando de noche me abrazan.

La versión de Paco de Lucía, por el contrario, no tiene ninguna letra. Las notas de su guitarra no precisan versos para entrelazar un diálogo en clave de flamenco-jazz con el saxo de Pedro Iturralde.

Tampoco he escrito ningún texto en la partitura del arreglo para flauta y piano que he hecho del Zorongo: quien quiera cantarla podrá elegir qué versos utilizar entre los de arriba.

Como siempre, este trabajo lo he realizado pensando en mis alumnos y alumnas, aunque este año no podremos tocarla juntos. Justamente por eso, chicos y chicas, si decidís estudiarla por vuestra cuenta (lo que me daría mucha alegría), os recomiendo que tengáis en cuenta los siguientes consejos:

  1. La primera parte no os creará ningún problema, ya que procede exclusivamente por grados conjuntos. Cuando os salga bien, lo que ocurrirá muy pronto, apartadla y dedicaos sólo a la parte siguiente.
  2. A partir de la última nota del compás 9 (la que precede al signo de repetición) utilizad la digitación alternativa para el si, es decir, ejecutar esa nota tapando sólo pulgar, medio y anular de la mano izquierda. Comenzad esa parte con sólo tres notas (si, re y do), luego sólo las tres siguientes (si, do y re) y finalmente todo ese fragmento, dos compases en total.
  3. Los siguientes dos compases son una repetición: no perdáis tiempo estudiándolos, que ya os los sabéis.
  4. Los compases 13 y 15 tienen el sol sostenido, el 14 y el 16 el sol natural. Estudiad sólo los primeros dos de esos cuatro compases, ya que los otros dos son una repetición.

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Sakura sakura

Sakura en Fukushima (GNU FDL. Wikimedia Commons)Faltan pocos días para la entrada de la primavera, la estación más esperada en todas las culturas, ya que, además de reconfortar los cuerpos alejando el frío, la lluvia, la nieve y la oscuridad de noches largas, alegra los ánimos con una auténtica y exuberante celebración de la vida: las aves migratorias regresan llenando el cielo de cantos y de bailes, otros animales despiertan de su letargo, las semillas brotan y las flores se abren, llenando el campo de olores y colores.

Con la palabra hanami los japoneses definen su tradicional costumbre de contemplar la belleza de las flores, sobre todo de la flor del cerezo cuando llega la primavera, una flor a la que está dedicada una de las más famosas canciones populares de Japón, Sakura sakura (el nombre de esta flor en japonés).

Esta primavera gran parte del país del sol naciente no conseguirá llenarse de flores,  y deberán pasar siglos antes de que en Fukushima puedan nacer unas flores tan bellas como las de la foto, tomada justamente en ese pueblo duramente azotado por la naturaleza y, sobre todo, por la temeridad del ser humano.

Mis alumnos, alumnas y yo tocaremos en clase Sakura sakura para recordar a las miles de víctimas de esta tragedia y para estar cerca del pueblo nipón con nuestros mejores deseos.


ACTUALIZACIÓN (26 de marzo de 2011).
Tras dos ensayos, los alumnos y alumnas del 1º de ESO B al completo han grabado esta canción:
Sakura sakura

 

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Hasta siempre, Enrique

Enrique Morente (PD, fuente: Wikipedia)El mundo del flamenco está de luto. Acaba de irse uno de los mejores cantaores de todos los tiempos.  La esperanza de una recuperación, que se volvía tanto más fuerte cuando más preocupantes eran las noticias que llegaban desde el hospital, no se ha podido cumplir: Enrique Morente se fue pocos días antes de cumplir los 68 años, demasiado pronto para cualquier persona y más aún, si cabe, para un hombre que todavía tenía mucho que contar, mucho que cantar y muchas emociones para regalar al mundo.

Cantaor sin prejuicios, exploró numerosas sendas para buscar lo flamenco en los sitios más inesperados, encontrándolo entre ritmos, melodías, armonías y timbres tan diversos como los del jazz, el rock, las voces búlgaras, la música andalusí o la sinfónica, demostrando así la gran vitalidad y fecundidad del cante jondo. Su inquietud también le llevó a profundizar en la obra de poetas de todas épocas y estilos desde el Siglo de Oro hasta nuestros días, pasando, obviamente, por otro ilustre granaíno: Federico García Lorca.

Enrique se ha ido en la plenitud de su creatividad, dejando varios proyectos a medio terminar. El vacío que deja entre los aficionados al flamenco es enorme. Más grande aún, e imposible de llenar, es el vacío que deja en su familia, a la que envío mi más sentido pésame.

Pero, como siempre ocurre con los grandes artistas, Enrique Morente sigue vivo en nuestra memoria y en el legado musical que nos deja, que inspira y seguirá inspirando a muchas generaciones de cantaores y cantaoras.

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Tiempo de villancicos

Árbol de NavidadComo todos los años por estas fechas, ya estamos metidos de lleno en el estudio con la flauta dulce de algunas canciones navideñas. Las tocaremos en el pequeño concierto que ofreceremos a los compañeros y compañeras de otros cursos y luego, ya en vacaciones, seguiremos tocándolas en casa, para alegrar la fiesta y, ¿por qué no?, demostrarles a Papá Noel y a los Reyes Magos que nos merecemos los regalos que nos están preparando.

Muchos de estos villancicos ya los tocamos el año pasado con los alumnos y alumnas de los cursos superiores (este año todos mis chicos y chicas están en 1º de ESO) y sus partituras ya están en entradas antiguas de este blog. Más de un alumno me ha dicho que se pierde mucho tiempo en localizar esas entradas, así que pongo a continuación los enlaces a las páginas correspondientes de Noteflight, donde además de poder imprimir las partituras, es posible escuchar y ensayar los villancicos junto con un acompañamiento cuya velocidad se puede regular según  las necesidades del momento.

Tan pronto como encuentre el tiempo necesario, arreglaré y publicaré uno o dos villancicos más.

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El flamenco: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

UNESCOHoy es un día de fiesta para el mundo del flamenco, que acaba de entrar en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La alegría es tanto mayor en cuanto llega cinco años después de la decepción por el rechazo recibido a la primera candidatura. Esta vez el expediente presentado por la Junta de Andalucía cumplía con todos los requisitos así que no quedó ningún obstáculo que impidiera la inclusión del flamenco dentro de esta lista, que pretende garantizar la conservación y la continuación de las más importantes manifestaciones surgidas de la diversidad cultural y la creatividad de los pueblos del mundo.

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Camarón por sevillanas

Monumento a Camarón de la IslaEn verano culmina en Andalucía la temporada de las ferias, comenzada en abril en Sevilla. Con ocasión de estas fiestas populares, cuyo escenario va desplazándose por prácticamente todas las ciudades y pueblos andaluces, las plazas y las calles se llenan de música y de baile.

Recuerdo que cuando llegué a España, hace ya casi veinte años, en las ferias sólo había un tipo de baile durante horas y horas, muy raramente interrumpido por otros ritmos. Las sevillanas estaban de moda con una fuerza tan grande que no sólo eran las protagonistas incuestionables de la Feria de Sevilla, sino que habían desplazado totalmente los bailes típicos de las otras provincias y localidades de Andalucía, que, pasadas dos décadas, todavía no han conseguido hacerse un espacio dentro de sus lugares de origen.

Entre las consecuencias más importantes de ese período de gran popularidad quiero destacar dos, una positiva y otra negativa: la positiva, además de muy personal,  fue que me apunté a clases de sevillanas; la negativa fue la proliferación de un montón de sevillanas del montón (valga la redundancia) compuestas e interpretadas en serie y sin la más mínima originalidad por personajes cuyos nombres es preferible omitir. Todo eso ha causado cierto desprestigio de las sevillanas dentro del mundo flamenco, hasta el punto de que muchos aficionados y ciertos flamencólogos les niegan el derecho a ser consideradas un palo flamenco, relegándolas a la única condición de baile regional. Una simple búsqueda por la Red demostrará que la polémica todavía no está resuelta y las dos tesis conviven en la actualidad.

Personalmente estoy convencido de que las sevillanas sí tienen que estar en el árbol genealógico del flamenco. Más que palabras, voy aportar un sólo argumento de mucho peso: la voz de Camarón de la Isla, uno de los más grandes cantaores de la historia, fallecido hace exactamente 18 años, acompañado al toque por Tomatito, cantando Mi barrio/Dame la mano/Toma que toma/Pa qué me llamas prima, sevillanas compuestas por Isidro Muñoz y José Miguel Évora, hermanos de Manolo Sanlúcar.

En esta interpretación, extraída de la película Sevillanas de Carlos Saura, podemos disfrutar de la variedad de matices expresivos del cantaor, que va del pianissimo más sugerente al grito más desgarrado, y del virtuosismo del guitarrista, que complementa de manera perfecta el cante, ajustando la armonía y el ritmo hasta al más pequeño de esos matices.

Desde luego, una excelente interpretación puede dar vida a una obra vacía, pero no es este el caso: baste fijarse en su riqueza armónica, que culmina en la última copla con un brusco cambio de registro, conseguido a través de una modulación inesperada, y una nueva melodía.

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