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Incoherencias

Porra antequerana 2010 (parte I)

Hemos ido a Antequera una pandilla de frikis... perdón, un buen puñado de profesores y maestros y creo que 8 profesoras y maestras, interesados en las tIC (cada quien a su manera) y su relación (de las tIC) con la educación (cuya visión también tiene su puntito personal)


Ha sido difícil. La comunicación fluida, organizada, centrada, la escucha activa, la eficacia, la eficiencia, la concreción, la toma de decisiones, ... no son nuestro fuerte. Venía pensando y comentando de vuelta cómo se nota en el profesorado en general que nos educamos en una escuelas en las que ni nos dejaban hablar, ni nos enseñaban a hablar bien. Menos en público. Menos en grupo. Esto no es una crítica a las personas que estábamos allí, sino una observación que me ha hecho pensar en reforzar los proyectos que tengo para mi aula enfocados al desarrollo positivo de habilidades sociales, comunicativas y de expresión de ideas y sentimientos.


Malamente nos hemos apañado los y las que hemos hablado (yo la peor y no lo digo para quedar bien, sé que soy de las maleducadas en la expresión oral) pero ¿y las personas que nunca hablan? Porque criterio, ideas y cosas que decir, las tienen, pero no las usan. Y a lo mejor hacían falta para poner orden y evitar el batiburrillo, las idas y venidas... Pero igual es que, sencillamente no quieren y a mí me parece muy bien que cada persona haga lo que quiera de lo que pueda.


En cuanto a las cosas serias, si yo fuera mandamasa satanasa, deliranta rococó o consejera de fomento del cambio de rollo en la escuela, mis disposiciones finales con respecto a la asamblea de hoy, hubieran sido:


1. Constatar que, efectivamente, la Consejería da por concluida la etapa de los proyectos TIC del 2003 hasta aquí, que nadie ha evaluado, que han costado un dinero, que se ha impedido a muchos centros presentarlos y conseguirlos, y que no han conseguido normalizar (en general, en general, me equivoco en algunos, lo sé) el uso de estas herramientas en el proceso educativo. Centros TIC de muchos años siguen teniendo un profesorado analógico, por ejemplo (la idea de que la persona que coordina estos proyectos es imprescindible y vitalicia, es mejorable)


2. Aceptar que empezamos una nueva etapa: al protestar por lo que les quitaban (horas) a los y las coordinadoras TIC, la Consejería reacciona y ahora tienen menos horas los veteramos y se extiende la figura a todos los centros, todos. Mola. Si hacen falta más horas, más recursos, más todo, porque nunca nada será suficiente, habrá que reivindicarlo, pero después de...


3. Constituir una asociación de profesionales de la educación que además trabajan con TIC (nada de floripondios, la ley obliga a saber hacerlo) para mejorar, fomentar, incluir, normalizar, curriculear e impregnar de sabiduría teconológica a todas las comunidades educativas de los centros docentes públicos andaluces, amén de fomentar el uso del software libre aunque usemos manzanas y .doc para nuestras cosas. La carne es débil.


4. Una vez constituida, o iniciada, hay que hacer papeleos varios, uno detrás de otro, no mezclando churras con merinas, no poniendo lo que me conviene sino lo que es mejor para la mayoría y para conseguir nuestra primera finalidad, nuestro primer objetivo (ya sabéis cuáles son, ¿no?)


5. Para ello, no basta con que vayamos un pandillón a Antequera. No hay que correr mucho y acabar ya (no van a devolver a nadie las horas que tenían a corto plazo y ya nada volverá a ser como antes, que decía la canción), así que nada mejor que lo que nos une, la 2.0, para debatir, mejorar, construir y escribir entre todos y todas, y escuchar a los y las que no han podido estar y que son gente, me consta, muy valiosa y con grandes ideas.


6. Voy a cenar, luego vuelvo, que el día ha sido intenso...

Pruebas de diagnóstico


Francamente, me dan sopor, aunque sí creo firmemente que de alguna forma, de manera sistemática, lo más sensata y buenamente posible, hay que hacer una revisión de por dónde andamos, de qué estamos consiguiendo y qué no, de cómo va nuestra futura ciudadanía, y ya que nos ponemos, de qué rendimiento le estamos sacando al dinero que invierte nuestro país, antes llamado España, en la escuela pública (de la otra prefiero no hablar por mi propio bien)


 Así que pensando en esto y estando de acuerdo con cierto control y evaluación de la escuela pública (de la otra prefiero no hablar, por mi propio bien), me pregunto para cuándo van a dejar otras evaluaciones que son, a mi manera de ver, muy importantes. Algunos ejemplos, así a bote pronto:

- Evaluación de la competencia digital del profesorado y el alumnado de los centros TIC. Se les dio una pasta en ordenadores y unas horas para que una persona coordinara y dinamizara la integración (yo prefiero llamarlo normalización) del uso de Internet en el aula.
Y aunque aún es pronto, el pedazo de inversión hecho en Andalucía con los ultraportátiles y las PDI para 5º y 6º (de momento) no debería caer en saco roto. ¿Alguien concibe una empresa que obtenga beneficios y no se hunda en la miseria de la crisis permitiendo a sus empleados que trabajen como les dé la real gana?
Jefe: "Martínez, hay que reciclarse, para vender en Europa tenemos que usar ordenadores"
Martínez: "Ah no, jefe, yo no tengo tiempo para eso. Además no me gustan y me han dicho que están llenos de virus y pederastas"
Jefe (mirando para otro lado): Está bien Martínez, tiene usted 20 años para reciclarse y, con un poco de suerte, cuando vengan a inspeccionarnos ya estaremos viajando con el IMSERSO"
Si tuviéramos que rendir cuentas por productividad estábamos la mitad en el paro. Pero como paga España, no se nota mucho...

- Evaluación del nivel de Inglés, Francés o Alemán en los centros presuntamente bilingües (deberían cambiarle el nombre, creo) ¿Se consigue algo más que incrementar el vocabulario de los temas del libro de Science, pongo por caso?

- Esta es mi favorita: Evaluación del Plan de "mejora" y "calidad" de los centros acogidos a este soborno y a los sindicalistas que también están cobrando la prima. ¿En cuántos puntos de excelencia supera el alumnado de estos centros al alumnado de un centro con menos calidad y cuyos profesionales no cobran paga extra?

- También me gustaría saber, cuando se habla de excelencia, ¿de qué estamos hablando? ¿De competencias? ¿De sumisión al sistema? ¿De habilidad para sobrevivir a él? ¿De excelencia del centro, del equipo directivo, del profesorado, del mecanismo? Ah no, claro, la excelencia sólo ha venir de un lado y, a ser posible, molestando poco.

Es que yo no soy ni excelente, ni bilingüe, ni de calidad, así que empiezo a tener serios problemas de autoestima que se suman a mi angustia por lo que María Barceló llamaría "la operación biquini". Menos mal que como ya no me jubilaré a los 60 tengo tiempo de reciclarme en todo eso y más.

Pruebas de diagnóstico


Francamente, me dan sopor, aunque sí creo firmemente que de alguna forma, de manera sistemática, lo más sensata y buenamente posible, hay que hacer una revisión de por dónde andamos, de qué estamos consiguiendo y qué no, de cómo va nuestra futura ciudadanía, y ya que nos ponemos, de qué rendimiento le estamos sacando al dinero que invierte nuestro país, antes llamado España, en la escuela pública (de la otra prefiero no hablar por mi propio bien)


 Así que pensando en esto y estando de acuerdo con cierto control y evaluación de la escuela pública (de la otra prefiero no hablar, por mi propio bien), me pregunto para cuándo van a dejar otras evaluaciones que son, a mi manera de ver, muy importantes. Algunos ejemplos, así a bote pronto:

- Evaluación de la competencia digital del profesorado y el alumnado de los centros TIC. Se les dio una pasta en ordenadores y unas horas para que una persona coordinara y dinamizara la integración (yo prefiero llamarlo normalización) del uso de Internet en el aula.
Y aunque aún es pronto, el pedazo de inversión hecho en Andalucía con los ultraportátiles y las PDI para 5º y 6º (de momento) no debería caer en saco roto. ¿Alguien concibe una empresa que obtenga beneficios y no se hunda en la miseria de la crisis permitiendo a sus empleados que trabajen como les dé la real gana?
Jefe: "Martínez, hay que reciclarse, para vender en Europa tenemos que usar ordenadores"
Martínez: "Ah no, jefe, yo no tengo tiempo para eso. Además no me gustan y me han dicho que están llenos de virus y pederastas"
Jefe (mirando para otro lado): Está bien Martínez, tiene usted 20 años para reciclarse y, con un poco de suerte, cuando vengan a inspeccionarnos ya estaremos viajando con el IMSERSO"
Si tuviéramos que rendir cuentas por productividad estábamos la mitad en el paro. Pero como paga España, no se nota mucho...

- Evaluación del nivel de Inglés, Francés o Alemán en los centros presuntamente bilingües (deberían cambiarle el nombre, creo) ¿Se consigue algo más que incrementar el vocabulario de los temas del libro de Science, pongo por caso?

- Esta es mi favorita: Evaluación del Plan de "mejora" y "calidad" de los centros acogidos a este soborno y a los sindicalistas que también están cobrando la prima. ¿En cuántos puntos de excelencia supera el alumnado de estos centros al alumnado de un centro con menos calidad y cuyos profesionales no cobran paga extra?

- También me gustaría saber, cuando se habla de excelencia, ¿de qué estamos hablando? ¿De competencias? ¿De sumisión al sistema? ¿De habilidad para sobrevivir a él? ¿De excelencia del centro, del equipo directivo, del profesorado, del mecanismo? Ah no, claro, la excelencia sólo ha venir de un lado y, a ser posible, molestando poco.

Es que yo no soy ni excelente, ni bilingüe, ni de calidad, así que empiezo a tener serios problemas de autoestima que se suman a mi angustia por lo que María Barceló llamaría "la operación biquini". Menos mal que como ya no me jubilaré a los 60 tengo tiempo de reciclarme en todo eso y más.

Incoherencias básicas

Ahora todo el mundo habla de competencias básicas, que viene a ser aquello que mi maestra me decía: Lola, no es por mí, es que tienes que aprender a moverte en el mundo y siempre estás en las nubes, eres vaga y nunca terminas nada. Mientras tanto, mi mundo no se movía, no me dejaban jugar para no mancharme, ni opinar porque las niñas buenas se callan cuando hablan sus mayores (que, además, eran infalibles como el Papa)
Ahora todo el mundo habla de procesos mientras te meten prisa para que aprendas a leer antes de los cinco años (yo lo conseguí en aquella época en que casi nadie te hacia caso); hablan de competentes digitales mientras asustan a la gente diciendo que el coco y la pederastia se inventaron en la Red; hablan de ecología mientras consumen más de lo que necesitan; celebran el Día de la Madre y nos felicitan desde el sillón mientras dejan que nos sigamos partiendo la espalda en las dobles o triples jornadas; hablan de trabajo en equipo mientras sientan al alumnado en fila de uno tres horas seguidas sin moverse ni hablar; hablan de excelencia olvidando que la única excelencia posible es la del alma…
Sabemos que tenemos la responsabilidad de ayudar a la futura ciudadanía a saber pensar, a construir retos, a resolver problemas, a estar preparados para el cambio que no avisa, a ser capaces de improvisar y hasta a ser capaces de olvidar lo que aprendieron para que puedan aprender algo distinto: aprender y desaprender sin parar mientras viven inmersos en una vorágine de información y estímulos de todo tipo que no dejan un respiro al Ser. Ese Ser que somos cada quien y que, a fin de cuentas, es quien nos mantiene con vida, una buena vida a ser posible.
Pero vivimos en la más absoluta incoherencia social y personal, que lo sé yo, y eso es lo que enseñamos a nuestra chiquillería. Y nos ven, ya lo creo que nos ven…

Incoherencias básicas

Ahora todo el mundo habla de competencias básicas, que viene a ser aquello que mi maestra me decía: Lola, no es por mí, es que tienes que aprender a moverte en el mundo y siempre estás en las nubes, eres vaga y nunca terminas nada. Mientras tanto, mi mundo no se movía, no me dejaban jugar para no mancharme, ni opinar porque las niñas buenas se callan cuando hablan sus mayores (que, además, eran infalibles como el Papa)
Ahora todo el mundo habla de procesos mientras te meten prisa para que aprendas a leer antes de los cinco años (yo lo conseguí en aquella época en que casi nadie te hacia caso); hablan de competentes digitales mientras asustan a la gente diciendo que el coco y la pederastia se inventaron en la Red; hablan de ecología mientras consumen más de lo que necesitan; celebran el Día de la Madre y nos felicitan desde el sillón mientras dejan que nos sigamos partiendo la espalda en las dobles o triples jornadas; hablan de trabajo en equipo mientras sientan al alumnado en fila de uno tres horas seguidas sin moverse ni hablar; hablan de excelencia olvidando que la única excelencia posible es la del alma…
Sabemos que tenemos la responsabilidad de ayudar a la futura ciudadanía a saber pensar, a construir retos, a resolver problemas, a estar preparados para el cambio que no avisa, a ser capaces de improvisar y hasta a ser capaces de olvidar lo que aprendieron para que puedan aprender algo distinto: aprender y desaprender sin parar mientras viven inmersos en una vorágine de información y estímulos de todo tipo que no dejan un respiro al Ser. Ese Ser que somos cada quien y que, a fin de cuentas, es quien nos mantiene con vida, una buena vida a ser posible.
Pero vivimos en la más absoluta incoherencia social y personal, que lo sé yo, y eso es lo que enseñamos a nuestra chiquillería. Y nos ven, ya lo creo que nos ven…