Algunas de sus obras

La persistencia de la memoria. 1931

Somos nuestros recuerdos. Todo lo demás, queda en una especie de limbo compartido, en ese cajón de sastre tan recurrente para lo innombrable. 

El tiempo, la memoria. La persistencia de algunos hechos, que nos golpean de forma indeleble, sin tregua ni pausa, resultan insoslayables. Sin embargo, otros, se van derritiendo con el paso del tiempo. La cotidianidad descompone con sus dosis de rutina e inmediatez, incluso aquellos hechos a los que queremos aferrarnos. La textura de una piel, el roce de unos labios ansiosos, la respiración  acelerada con frases exhaladas al borde del abismo de placer. Incluso eso se pierde en la obra de Dalí. La vida no solo es florecimiento y luz. También es la descomposición de la materia, la putrefacción  incluso de aquella de la que están hechos los sueños y nuestros recuerdos. Este es el desolador panorama al que nos invita este genial pintor, observado sin pudor, como la mayoría de sus obras.

A partir de este momento, me aferraré a mis actos, como a una tabla en medio de un naufragio. Y vigilaré que el paso del tiempo, no deteriore ni un ápice tu recuerdo.

A Encarni

 

 

Antonio Julián Frías Sánchez

Profesor de Historia del Arte, Geografía e Historia

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