¿Cómo se lee un PV?

En el libro introductorio de FÉLIX MORALES PRADO, Poesía experimental española (1963-2004), (2004, Madrid), en forma de APÉNDICE se nos ofrecen unas Notas para la lectura de poemas experimentales (págs., 129- 133), que reproducimos aquí porque son susceptibles de aplicación a la PV.

 

La primera regla para leer un poema experimental radica en situarse ante él borrando de la mente todos los prejuicios adquiridos acerca de lo que debe ser la poesía. Debe hacerse, en suma, como se mira una puesta de sol por primera vez en la vida.

La lectura de estos poemas requiere una actitud abierta a las sugerencias y evocaciones que pueden derivarse del contacto con ellos. El siguiente texto de Octavio Paz, referido al poema-objeto y aplicable a toda la poesía experimental, puede ilustrarnos en tal sentido:

    …su sintaxis es otra y está hecha de choques, disyunciones, lagunas y saltos sobre el vacío. Pero lo que se pierde en inintegilibilidad se gana en poder de sorpresa e  invención. A veces el choque entre la imagen y el texto escrito se resuelve en opacidad, otras en fuego de artificio; otras en breve llamarada. En el poema-objeto la poesía no opera únicamente como puente sino también como explosivo. Arrancados de su contexto, los objetos se desvían de sus usos y de su significación. Oscilan entre lo que son y lo que significaron. No son ya objetos y tampoco son enteramente signos.  Entonces, ¿qué son? Son cosas mudas que hablan. Verlas es oírlas. ¿Qué dicen? Dicen adivinanzas, enigmas. De pronto esos enigmas se entreabren y dejan escapar, como la crisálida a la mariposa, revelaciones instantáneas.

 

(…).

Ningún tipo de conocimiento teórico previo resulta necesario para la recepción, o lectura, de un poema visual, lo mismo que tampoco lo es para la recepción de un anuncio publicitario, también integrado por diversos códigos.

(…).

Al igual que en cualquier otro texto, pero en el caso del poema visual más, la lectura de éste ha de completarse con los datos aportados por el contexto, es decir, por los elementos que rodean al texto, entre los que cuenta el propio lector y su universo privado. De tal forma, un poema visual no estaría muy lejos de la definición que da el profesor Fernández Serrato en ¿Cómo se lee un poema visual?: “una producción de sugerencias connotativas”. Nos enfrentamos a la recontextualización de una serie de elementos provocadora de sugerencias estéticas que modifican la visión habitual de las cosas.

 

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