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POEMAS COMPUESTOS POR UNA COMPUTADORA. ¿POR QUÉ NO?

martes, julio 18th, 2017

DONDE ESTAN LAS QUEBRADIZAS MUERTES,

PARA SIEMPRE MUERTAS

DONDE ESTAN LAS GEOMÉTRICAS MUERTES,

YA SIEMPRE HERIDAS DE MUERTE,

QUE FUE DE LOS AUREOS SUEÑOS,

YA SIEMPRE HERIDOS DE MUERTE

SALTAN POR LOS CAUCES

 

Saltan por los cauces, heridos de muerte los que piensan que es imposible un poemario compuesto por un ordenador. Entre ellos, académicos, profesores, los propios poetas y muchos de los alumnos que no quieren vivir en su propio tiempo.

YA NO LLORO LOS TIMIDOS JARDINES

LATENTES EN LAS NOCHES DE MI MEMORIA

PARA SIEMPRE ROTOS

RENACEN LAS SELVAS… EN ESE INSTANTE

 

Si buscamos en la memoria de nuestra literatura, de nuestra poesía, existe un libro, POEMAS V2, que nos impedirá llorar en los tímidos jardines que considera algo estable qué debemos entender por poesía y que no (¿lo que tiene rima y una estructura reconocida?, ¿lo escrito por un poeta genial?). Pero esa postura clásica, clasicista, ya forma parte del pasado. Desde 1976, un español, Ángel Carmona, publicó con la ayuda de Pedro Crespo una POESÍA COMPUESTA POR UNA COMPUTADORA –que era como se denominaba a nuestros ordenadores actuales. Carmona desarrolló un programa informático que a partir de la introducción de una serie de datos referentes a la gramática, la sintaxis y la composición de la rima. Como se  reconoce en la Introducción 2, con la colaboración de Pedro Crespo y José Ramón Royo usó dieciséis frases tipo y un fichero de 460 palabras, codificado en lenguaje RPGII y procesado en lenguaje RPGII y procesado en un sistema 32 de IBM, con 24 kb de memoria principal y una impresora de 150 líneas por minuto. Simple, para las posibilidades que hay ahora mismo al alcance de cualquiera.

Muchas consideraciones se pueden realizar a partir de esta obra. Incluso, disfrutar de su lectura, mientras en nuestra pupila se fija la impresión que nos deja el procedimiento offset, que reproducía fotográficamente el producto obtenido por el ordenador sobre papel pijama. Además, como en aquel tiempo ningún ordenador acentuaba, hemos respetado esa realidad en la transcripción de este artículo. ¡Qué extraña sensación la de ver la prueba palpable de los versos creados por una computadora en 1976 y emocionarte con las palabras y versos de este enigmático libro! Sin embargo, para no perdernos en debates que creemos superados (aunque nos cueste admitir las consecuencias últimas de experimentos como los de Carmona), sí queremos reproducir las palabras finales de Pedro Creso en la Introducción 3, que nos recuerda un aspecto crucial en la creación experimental: el azar y el modo de razonarlo, por decirlo así.

Lo único que probablemente se  consigue con la máquina es materializar la sugerencia dadaísta (Tristán Tzara) de producir versos sacando papelitos escritos en un sombrero. Naturalmente, en nuestro caso, las gramáticas imponen un orden al caos. Por cierto, que es necesario estar alerta de para que dicho orden no resulte un corsé tan ajustado que inhiba la fuerza poética de las frases. En tal caso sería preferible volver a la indicación dadaísta del sombrero. Después de todo, es posible que se aporte más poesía en el acto de leer un poema que en el de escribirlo.

El intento de domesticar el azar, incluye, bajo nuestro punto de vista, algunas de las experiencias y las restricciones de OULIPO. El delirio algólico de François Le Lionnais o la experiencia del centro Pompidou que expuso Paul Fournel, en junio de 1977 con motivo de las Jornadas Escritor-ordenador, en París, se pueden relacionar con el artefacto poético construido por Carmona. No es el único experimento en nuestra latitudes: Ana María García Serrano, con su «PaCo», un robot que pedía limosna y a cambio creaba e imprimía poemas aleatorios; o lo que ha desarrollado el ingeniero informático Pablo Gervás, con los programas WASPo (Wishful Automatic Spanish Poet), entre otros. Pero en cualquier caso, la apuesta no se centra en el creador del programa, ni siquiera en el resultado final (OH, LOS DELICADOS SUEÑOS/ PARA SIEMPRE TEMIDOS/ POR QUE LLORAS LOS TIMIDOS BOSQUES/ CUBIERTOS POR LOS RINCONES DE MI EMBRIAGUEZ/ PARA SIEMPRE ROTOS). Bajo nuestro punto de vista, la carga recae en el lector que debe preguntarse: ¿me emocionan realmente estos versos? Por ejemplo, estos que aparecen en la página 116:

POR QUE LLORAS LAS TORPES TRISTEZAS,

ESCONDIDAS EN LOS BARCOS DE SUEÑO DE MI MEMORIA

DESDE AHORA HERIDAS DE MUERTE

LLORARÁN PERDIDOS Y OSCUROS MIS

ABRAZOS PORQUE HABRA ACABADO EL

INSTANTE DE NO PENSAR

NEGRA MUJER NO GOLPEES LA

MUERTE

DULCE NOCHE NO MATES EL

ARREBATO

COMO RECUERDO LAS QUEBRADIZAS TRISTEZAS,

SOBRE LOS BARCOS DE SUEÑO DE MI CEREBRO

YA SIEMPRE ROTAS

Si la respuesta es sincera y positiva, el resto, son anécdotas. Escalofriantes, pero anécdotas o batallitas de 1976. Después de todo, es posible que se aporte más poesía en el acto de leer un poema que en el de escribirlo. Y esto es lo que debemos considerar en nuestras aulas.