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En la PV se da un vaciamiento del ente

miércoles, julio 24th, 2013

      No se trata de angustia ante el aparecer de los objetos, desesperación romántica o angustia existencialista. Hay un paso más, que como el cuadro de Magritte, “Las vacaciones de Hegel” (para ver la imagen pincha aquí, por ejemplo) nos llevaría a un nivel pre-semántico, pre-sintáctico donde el sujeto parece perder consistencia e incluso diluirse al no encontrar una satisfacción en un mundo de entes, como hemos señalado más arriba. Hay un paso en la poesía de vanguardia que sobrepasa el límite representacional de románticos, e incluso de posiciones nihilistas, etc. (todo lo real es racional, todo lo racional es real, decía Hegel, la producción de sentido se tambalea, como se tambalea nuestra conciencia frente a la obra de Magritte).

     Veamos lo anterior con un caso concreto. Comparando dos poemas que parecen mostrar lo mismo, una misma realidad que intenta nombrar la nada metafísica, si es esto posible. Si pensamos en el periodo anterior a las vanguardias, y por ejemplo, tomamos como paradigma los poemas de Rubén Darío (sobre todo su genial poema (LO FATAL)), el sujeto se describe bajo los signos de la angustia, apuntando al sinsentido directamente, lo absurdo de la existencia aparece nombrado, pero, también, aunque lata la angustia del hombre, esta nada se logifica, se racionaliza, si queremos onto-teo-lógicamente. Y, aunque acongojado, el asidero lo tenemos ante nosotros: podemos, por ejemplo, atraparlo mediante la memoria (en el ejercicio escolástico del aprendizaje memorísitco) y el lenguaje mismo. Por decirlo así: la angustia se nombra y queda dentro de los límites del sentido, o del sinsentido (para el caso es lo mismo). No hay ruptura con el mundo circundante.

En cambio, si pensamos en otros poemas, por ejemplo, por seguir con Girondo, y recordamos EL PURO NO, nos encontramos en la misma situación ontológica que frente a “Las vacaciones de Hegel”, del cuadro de Magritte.

    La diferencia es palpable: 1º ente el modo de estar en el mundo metafísico tradicional, (aunque este periodo sea el del acabamiento de la metafísica, que da paso a la posmodernidad), donde se apunte al modo de un acabamiento del mundo, por utilizar estos términos; y, 2º, el modo en el que Girondo nos presenta la nada o pura negatividad de la existencia. El momento hegeliano de la síntesis no se completa aquí tampoco y el momento de la negatividad, de la contradicción queda ahí, abierto a la búsqueda de sentido. Los efectos de extrañamiento funcionan de forma análoga en otros poemas de Girondo y muchos autores vanguardistas y jalonan un posible esclarecimiento del modo incompleto de interpretar Heidegger el nihilismo de Nietzschei; que a nuestro modo de ver mimetiza el nihilismo nietzscheano a cualquier posibilidad ontológica de interpretar el arte en la época de la imagen del mundo, es decir, el arte vanguardista y por inclusión la poesía experimental.

Lo único que podemos afirmar acerca de este poema de Girondo, desde la fenomenología, en un intento por hacerlo evidente, sería meramente señalarlo como un objeto del mundo. El Puro No se nos da y tenemos que contar con él, no como un ente más dentro de la historia del olvido del ser, sino, propiamente hablando, como vaciamiento de todo ente.

Para entender este vaciamiento del ente de manera más explícita, sería más oportuno recordar algún poema visual del principio de las vanguardias. Pueden pensar en cualquier caligrama de Apolinaire, de Juan José Tablada, del mismo Huidobro, etc. la cuestión es que tengan en mente alguno de ellos, como frontispicio, para reflexionar, no sobre ellos, sino sobre la PV, que no es exactamente lo mismo, si se nos permite. Aunque esto último es asunto de otra entrada…, en breve, claro…