En 1972, impulsadas por los aires renovadores del Vaticano, las Siervas de San José llegamos al Polígono de Cartuja, en Granada , para embarcarnos en una apasionante aventura evangelizadora, desde las características peculiares de nuestro carisma:
- Sencillez y espíritu de familia.
- Trabajo que dignifica y construye.
- Una esperanza alegre, fundamentada en la fe.
- Amor, mucho amor, que fecunda la constancia y mantiene la esperanza..
Nuestro campo de trabajo fue amplio: familias, mujeres, niños, inmigrantes, parroquia, educación, etc.
Damos gracias a Dios por vivir y trabajar aquí y también a todas las personas con las que hemos y actualmente nos relacionamos , por todo lo que nos han aportado, todas las oportunidades que nos han dado y porque, con ellas seguimos en camino hacia la construcción de un mundo mejor.
¡ Gracias !