DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La Asamblea General de Naciones Unidas en el artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, de 1993, define la violencia de género como “todo acto de violencia basado en en la pertenencia al sexo femenino que tenga o o pueda tener como resultado un daño físico, psicológico o sexual, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada. En definitiva, aquella que pone en peligro los derechos fundamentales, la libertad individual y la integridad física de las mujeres”.
La violencia de género es uno de los problemas más graves y complejos de nuestra sociedad actual. Es un tipo de violencia estructural e ideológica, que se viene ejerciendo durante décadas sobre las mujeres por el mero hecho de serlo, sin distinción de raza, edad o clase social. La violencia de género es la máxima consecuencia de un sistema basado en el modelo de dominio-sumisión y en la desigualdad entre hombres y mujeres. Educar para la igualdad entre niños y niñas, chicos y chicas, hombres y mujeres es imprescindible para mejorar la convivencia y prevenir la violencia contra las mujeres.
Como problema y lacra social, es precisamente la sociedad en su conjunto, tanto los poderes públicos como cada persona en su entorno y en su día a día, la que debe implicarse y seguir luchando para lograr su erradicación. Y en esta lucha destaca el papel clave e indispensable que desempeñan los centros educativos, por ser contextos privilegiados para fomentar valores igualitarios, libres de prejuicios y de estereotipos sexistas, y proporcionar modelos de relación desde la igualdad, el respeto y el rechazo a cualquier tipo de violencia.
El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, designado como tal por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999.
La educación es el pilar básico para formar a las generaciones presentes y futuras sobre un modelo igualitario de mujeres y hombres.
Teniendo en cuenta lo argumentado anteriormente, la presente actividad complementaria o de extensión cultural del Día Contra La Violencia de Género se ha desarrollado con motivo de continuar radicando aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer un daño o sometimiento grave (físico, sexual o psicológico) a la mujer.
El alumnado del SEPER. “Juan Ramón Jiménez” de Cazalilla hemos realizado las siguientes actividades educativas con motivo del Día Internacional Contra la Violencia de Género:
-Lunes, 24 de noviembre de 2025
1. Visionados de los cortometrajes Contra la Violencia de Género:
- “NO ES NORMAL” por Antonio Muñoz De Mesa:
- El Ministerio de Igualdad presenta “Ni una más. Ni una menos”, una campaña institucional desarrollada por Ogilvy en Madrid con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (25N):
2. Debate y tertulia sobre los visionados.
-Martes, 25 de noviembre de 2025
Lectura comprensiva del cuento:
La Luz que Rompió el Silencio
Cada 25 de noviembre, en el pequeño pueblo de Cazalilla, la plaza principal se llenaba de lazos morados, murales de colores y mensajes de esperanza. Era el Día Internacional contra la Violencia de Género, una jornada que todos los habitantes vivían con emoción y un profundo compromiso comunitario. Entre ellos estaba Luna, una niña curiosa, valiente y muy observadora, que siempre quería comprender por qué ese día movía tanto a las personas adultas.
Luna vivía con su madre, Clara, una mujer respetada en Cazalilla por su amabilidad y por su firme defensa de los derechos de todas las personas. Clara formaba parte de un grupo llamado Tejedoras de Luz, que acompañaba y apoyaba a mujeres que estaban atravesando momentos difíciles. Aunque Luna era pequeña, había crecido escuchando conversaciones sobre igualdad, respeto y la importancia de convivir sin miedo.
Aquella mañana, Luna acompañó a su madre a colocar velas alrededor del gran mural que el alumnado del pueblo había pintado. El mural mostraba a una mujer cuyo cabello se transformaba en un río de colores que avanzaba hacia un horizonte lleno de luz. Debajo aparecía una frase en letras enormes: “Ninguna voz merece ser apagada.”
Mientras colocaban las velas, Luna vio a una mujer joven de Cazalilla, Marina, que observaba el mural en silencio. En sus ojos había una mezcla de tristeza y duda, como si llevara dentro un secreto demasiado pesado. Clara, al verla, se acercó con calma y le ofreció una palabra amable. Luna, desde un poco más lejos, sintió que algo muy importante estaba ocurriendo, aunque no comprendiera del todo qué era.
Con el paso de los días, Marina empezó a asistir a las reuniones de Tejedoras de Luz. Allí, las mujeres compartían vivencias, buscaban soluciones y descubrían fuerzas que creían perdidas. Mientras tanto, Luna dibujaba mariposas, flores y estrellas, escuchando sin querer palabras como “valentía”, “apoyo”, “respeto” y “nuevos comienzos”.
Una tarde, Marina se acercó a Luna mientras ella pintaba una mariposa de color morado.
—¿Por qué pintas tantas mariposas? —le preguntó con una sonrisa tímida.
—Porque vuelan aunque antes hayan sido otra cosa —contestó Luna—. Creo que son como las personas que dejan atrás lo que les hacía daño y empiezan de nuevo.
Marina se emocionó con la sencillez de la respuesta. Fue en ese instante cuando decidió que era hora de reconstruir su vida acompañada por la luz de quienes la apoyaban.
Semanas después, Cazalilla organizó una marcha silenciosa. Cada persona llevaba una vela encendida que simbolizaba el compromiso de no permitir que ninguna mujer se quedara sola ante la violencia. Marina caminaba junto a Clara y Luna, con paso firme y la mirada alta. Al llegar a la plaza, tomó la palabra delante de todos, algo que nadie esperaba.
—A veces, el miedo te encierra —dijo con serenidad—. Pero cuando alguien te tiende la mano, la luz vuelve a entrar.
El silencio que siguió no fue de vacío, sino de respeto y esperanza. Desde aquel día, Marina se convirtió en voluntaria de Tejedoras de Luz, y Luna continuó creciendo con la certeza de que cuando se actúa con solidaridad y empatía, las historias más oscuras pueden transformarse. Y así, Cazalilla siguió viviendo cada 25 de noviembre como una jornada de memoria, unión y compromiso, recordando que toda persona merece vivir sin miedo y que ninguna voz debe quedar en silencio.
Preguntas de comprensión lectora
1º. ¿Por qué el pueblo de Cazalilla concede tanta importancia al día 25 de noviembre y qué símbolos utiliza para expresar su compromiso con la lucha contra la violencia de género?
2º. ¿Cómo influye el papel de Clara en el grupo Tejedoras de Luz en la educación y en la formación de valores de su hija Luna?
3º. ¿Qué representa Marina dentro del cuento y qué hechos o apoyos la motivan a iniciar un proceso de cambio personal?
4º. ¿Qué significado tiene la mariposa morada que Luna le explica a Marina y cómo contribuye este símbolo al mensaje general de la historia?
5º. ¿De qué manera la marcha silenciosa y las palabras finales de Marina transmiten un mensaje colectivo de apoyo y, a la vez, un avance individual hacia la libertad?
-Miércoles 26 de noviembre de 2025
4. Lectura del manifiesto 2025 contra la Violencia de Género. Acto público donde se ha dado lectura al manifiesto elaborado por el alumnado de la Sección Educativa para la erradicación de la Violencia de Género en la Plaza del Excmo. Ayuntamiento de Cazalilla.
MANIFIESTO DEL 25 DE NOVIEMBRE
DÍA INTERNACIONAL PARA LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Hoy, 25 de noviembre, alzamos la voz desde Cazalilla con la convicción profunda de que cada gesto, cada palabra y cada compromiso pueden contribuir a transformar la realidad de mujeres que aún sufren en silencio. En este día cargado de memoria, reivindicación y esperanza, las alumnas y los alumnos de la Sección Educativa Permanente “Juan Ramón Jiménez” se unen para proclamar, con firmeza y sensibilidad, que ninguna forma de violencia puede tener cabida en nuestras vidas, en nuestros hogares ni en nuestra sociedad.
Las personas que formamos parte de este centro sabemos que la educación es una herramienta capaz de abrir caminos hacia un mundo más justo. Por eso, nos reunimos hoy para recordar a todas aquellas mujeres que han visto vulnerada su libertad, su dignidad y su seguridad. También acompañamos a quienes luchan día a día por reconstruirse, por recuperar la alegría y por seguir adelante con valentía, incluso cuando el entorno no siempre ofrece el apoyo necesario.
Las alumnas y alumnos de nuestro SEPER, desde su compromiso con la formación continua y la convivencia respetuosa, afirman que la violencia de género no es un asunto privado, sino un problema social que interpela a toda la ciudadanía. Sabemos que combatirla implica educar en igualdad, cuestionar estereotipos, romper silencios y ofrecer protección real a quienes la necesitan. Implica promover relaciones basadas en la escucha, el respeto y la empatía, construyendo entre todas y todos un tejido comunitario que sostenga y acompañe.
Hoy reafirmamos que la memoria de quienes ya no están nos obliga a actuar. Que mirar hacia otro lado perpetúa la injusticia. Que la indiferencia es una forma de complicidad. Por eso, desde la Sección Educativa Permanente “Juan Ramón Jiménez” de Cazalilla proclamamos nuestro rechazo absoluto a cualquier tipo de violencia machista: física, psicológica, económica, sexual o simbólica. Todas ellas hieren, todas ellas destruyen, todas merecen una respuesta firme y unida.
Nos comprometemos a seguir aprendiendo, dialogando y colaborando con las instituciones y con nuestra comunidad para fomentar una cultura de paz. Nos comprometemos también a ser altavoces de la igualdad, recordando que la educación es un derecho que empodera, transforma y libera.
Que este 25 de noviembre no sea solo un día señalado, sino un impulso renovado para continuar avanzando hacia un futuro donde ninguna mujer tenga miedo, donde ninguna voz sea silenciada y donde todas las personas vivan con dignidad y seguridad.
Desde Cazalilla, las alumnas y los alumnos del SEPER “Juan Ramón Jiménez” declaramos que la igualdad no es una meta lejana, sino una responsabilidad diaria que asumimos con convicción, respeto y esperanza.
Porque una sociedad libre de violencia es posible,
y la construimos juntas y juntos cada día.
Alumnado del SEPER. “Juan Ramón Jiménez”
Cazalilla

5. Decoración del balcón de la Sección Educativa con una pancarta Contra la Violencia de Género.














