Ser madre cambió cómo decido. Jimena Garza Dávila estrena columna en DESDE ADENTRO

Jimena Garza Dávila debuta como autora en DESDE ADENTRO, la sección de vida personal dentro de THE LINE. Su primer texto, titulado “Balancear mi vida siendo mamá”, aborda de forma directa el impacto que tuvo la maternidad en su manera de tomar decisiones, gestionar la energía y sostener una vida personal funcional. La publicación inaugura su voz dentro de una plataforma que documenta procesos de pensamiento real en contextos donde no existen respuestas claras.
El texto parte de un momento de quiebre concreto: el nacimiento de su segunda hija, que marcó el inicio de lo que la autora describe como una sensación constante de desborde. Antes de ser madre, Jimena Garza Dávila operaba desde el enfoque en una sola cosa a la vez. La maternidad rompió esa estructura. Ser madre pasó a significar estar pendiente de todo al tiempo completo: la salud de sus hijas, sus dinámicas, los horarios, la casa y, en algún lugar del fondo, su propia vida. El resultado fue un estado sostenido de reactividad que terminó manifestándose también en el cuerpo, como falta de energía, agotamiento recurrente, mayor frecuencia de enfermedades.
Lo que el texto identifica como el verdadero problema no es el cansancio en sí, sino lo que ese cansancio produce en la toma de decisiones. Cuando se opera desde el agotamiento, señala la autora, se decide desde ahí también. Lo que conlleva hacerlo con menos claridad, con más reactividad y sosteniendo una versión de la vida que ya no corresponde a la realidad actual. Ese reconocimiento es el eje del texto.
A partir de ahí, Jimena Garza Dávila identifica tres ajustes concretos que considera necesarios: reconocer los propios límites sin minimizarlos, aceptar la necesidad de apoyo externo y dejar de exigirse operar al ritmo anterior a la maternidad. El texto no los presenta como soluciones definitivas, sino como condiciones mínimas para poder actuar con mayor intención. La autora es explícita en que no todo está en manos de una misma, pero sí señala que hay una parte que sí le corresponde a cada quién.
El texto también cuestiona la forma en que culturalmente se ha minimizado el rol de la maternidad. Antes de vivirla, la autora reconoce haber subestimado su complejidad. Hoy sostiene que ser madre exige habilidades que no se improvisan ni se heredan, y que el aprendizaje real comienza cuando se deja de pretender que nada ha cambiado. La pieza cierra con dos preguntas abiertas que interpelan directamente al lector: en qué momentos sigue reaccionando desde el cansancio en lugar de decidir desde la responsabilidad, y qué costo personal está pagando por no detenerse a mirarlo con honestidad.




