Mascarillas, polen y COVID-19

Ha llegado la primavera y, con ella, el polen que nos afectan mediante las alergias a un importante porcentaje de la población; va a ser una primavera especialmente intensa en este sentido. Las concentraciones de polen van a tener un efecto negativo en el desarrollo de la COVID-19 pues aumenta su propagación, tengas hipersensibilidad o no: «a más granos en suspensión, mayor número de contagios». Así concluyó un estudio realizado el pasado año, en los meses de marzo y abril; el polen debilita la primera línea de defensa contra los virus respiratorios, independientemente de que las personas sean o no alérgicas. Puedes verlo con más detalle en este enlace al diario EP.

La cuestión que surge de inmediato es si las mascarillas nos van a proteger también de estos pólenes. La respuesta es que sí, y se aconseja para ello el uso de las FFP2 y FFP3, que suministran una mayor protección que las quirúrgicas, siempre y cuando se usen adecuadamente. Más información.

 

 

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