Nos informa Antonella Nastasia.
La sesión del miércoles 11 de febrero se realizó por primera vez en disposición presencial en el suelo, favoreciendo mayor cercanía y contacto grupal. Los niños se mostraron cómodos y adaptados al nuevo encuadre. La sesión tuvo lugar en el Aula de Inteligencias Múltiples.
Se mantuvieron las dinámicas individuales habituales: un alumno permaneció muy atento y acompañando a la niña con movilidad reducida, otro exploró de forma más autónoma, y un tercer niño buscó mayor proximidad con la terapeuta.
Durante la improvisación musical se produjo un momento significativo de sincronización grupal. Varios niños comenzaron a compartir el mismo ritmo con el tambor, mientras otro se unió con la campana siguiendo el mismo pulso. Aunque breve, este momento fue muy relevante: desde una perspectiva psicomusical, la sincronización rítmica favorece la organización interna, la regulación emocional y la cohesión grupal. El compartir un mismo pulso implica una integración temporal y relacional: el “yo” se mantiene, pero se ajusta al otro. A nivel psicodinámico, este fenómeno refleja un momento de integración grupal, donde las diferencias individuales se sostienen dentro de una experiencia común, fortaleciendo el sentimiento de pertenencia y la conciencia del otro.
La sesión finalizó con un espacio de relajación, con luz tenue, una columna de agua iluminada y música suave de fondo, generando un clima de calma y serenidad en el grupo.
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