La Asamblea General de Naciones Unidas en el artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación
de la Violencia contra la Mujer, de 1993, define la violencia de género como “todo acto de violencia basado
en en la pertenencia al sexo femenino que tenga o o pueda tener como resultado un daño físico, psicológico o
sexual, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida
pública o en la privada. En definitiva, aquella que pone en peligro los derechos fundamentales, la libertad indi –
vidual y la integridad física de las mujeres”.
La violencia de género es uno de los problemas más graves y complejos de nuestra sociedad actual.
Es un tipo de violencia estructural e ideológica, que se viene ejerciendo durante décadas sobre las mujeres
por el mero hecho de serlo, sin distinción de raza, edad o clase social.
La violencia de género es la máxima consecuencia de un sistema basado en el modelo de dominio-
sumisión y en la desigualdad entre hombres y mujeres. Educar para la igualdad entre niños y niñas, chi –
cos y chicas, hombres y mujeres es imprescindible para mejorar la convivencia y prevenir la violencia
contra las mujeres.
Como problema y lacra social, es precisamente la sociedad en su conjunto, tanto los poderes públicos
como cada persona en su entorno y en su día a día, la que debe implicarse y seguir luchando para lograr
su erradicación. Y en esta lucha destaca el papel clave e indispensable que desempeñan los centros educativos,
por ser contextos privilegiados para fomentar valores igualitarios, libres de prejuicios y de estereotipos
sexistas, y proporcionar modelos de relación desde la igualdad, el respeto y el rechazo a cualquier tipo de
violencia.
El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra
la Mujer, designado como tal por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999.