En nuestra aula de 3 años creemos que las mejores experiencias de aprendizaje comienzan con la emoción, la curiosidad y el juego. Por eso compartimos nuestra actividad sensorial de la nieve.
Se ha convertido en una oportunidad para descubrir, sentir frío, apretar, moldear y crear, favoreciendo el desarrollo sensorial, la motricidad fina y el lenguaje.
Más allá de la actividad en sí, lo más importante ha sido ver sus caras de sorpresa, sus risas y la ilusión con la que han participado.