Las emociones infantiles tienen un papel fundamental en el desarrollo cognitivo del alumnado, ya que son uno de los soportes del aprendizaje. La educación emocional favorece las capacidades comunicativas, las relaciones interpersonales y la resolución de conflictos.
Para ello, desde la clases de 3º y 4º, estamos trabajando las emociones a través de un registro de emociones mensual en el que los niños colorean cómo se sienten cada día, expresan si están contentos, tranquilos, enfadados, tristes, aburridos o sienten curiosidad. También trabajamos el cariñograma en el que escriben mensajes cariñosos a sus compañeros y los leen en voz alta al resto de compañeros.
