«Confinamiento»
Apartada y con todo el peso de cada una de las lágrimas del mar, besó los labios quietos y fríos de su compañero la noche que cerró su aliento infinito.
Ella buscó la mirada que jamás volvería y a cambio halló una gran soledad.
Rodeó el mundo y vendió huracanes.
Luego pintó una acuarela.
Arrancando del cielo tempestades, remando de nuevo, sobrevoló caminos y ocultó sus miedos a los motores encendidos y les sacó brillo y enceró destellos.
Y ella buscó la mirada cómplice de un feliz orgullo y no hallando otra que la del vacío, rio por sus flores, venciendo de nuevo.
Rodeó sus jardines y los regó con estrellas.
Luego pintó una acuarela.
Ahora, las calles vacías mientras la vida está quieta, delicados acordes, dulces aromas de sonido, las bellas palabras de hijas la ayudan a cerrar la puerta.
Y ella rodeó su diario dando vueltas al silencio.
Buscará otra acuarela.
(A las niñas de mis ojos)
Laura Linares.

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