El pasado 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, nuestro centro se llenó de color, reflexión y homenaje. Fue una jornada especial en la que el arte y el aprendizaje se unieron para reconocer la huella de tantas mujeres que han cambiado la historia.
Los pasillos se transformaron en un espacio vivo gracias a unos murales llenos de simbolismo: rostros de mujeres cuyas cabelleras se convertían en delicadas mariposas. Cada mariposa representaba libertad, transformación y la fuerza de quienes, a lo largo del tiempo, han luchado por sus sueños y por un mundo más justo.
Además, el alumnado participó en una actividad tan divertida como enriquecedora: un “come cocos” que escondía en su interior pistas y descripciones de mujeres importantes en la historia. A través del juego, fueron descubriendo nombres, logros y relatos inspiradores que merecen ser recordados y compartidos.
La jornada se completó con el visionado en la pizarra digital de diferentes mujeres referentes, acercando sus historias de vida al aula y generando momentos de reflexión, diálogo y admiración.
Sin duda, fue un día para aprender, sentir y recordar que cada pequeño gesto cuenta. Porque educar en igualdad es también dar visibilidad, reconocer y celebrar el legado de todas aquellas mujeres que, como las mariposas de nuestros murales, han transformado el mundo con su vuelo.
