Ya ha pasado volando otro año escolar más. Parece mentira cuando empecé este curso con ilusión pero también nervios; ya que no había trabajado nunca con personas adultas, siempre con niños. Este año ya no había regañinas, tutorías con padres o vigilancias en el recreo. Al principio parecía como si hubiera entrado en otro mundo completamente diferente; muchísima gente nueva, un cole partido en muchas clases a las que ir e incluso trayectos a aldeas que ni conocía. Todo un caos que con el tiempo se hizo algo completamente diferente y bueno.
Al final, supe coger los trucos que me aconsejaron, interactuar mucho con mis alumnos/as e ir descubriendo poco a poco lo que era la enseñanza para adultos, y lo reconfortante que era. Ha sido un año muy divertido el que he pasado con mis maravillosos/as alumnos/as y, por supuesto, con mis queridos compañeros. Agradecer a Juande, Paqui, Rudi, Rafa y Mari Carmen por el año tan bueno que hemos echado y lo bien que me han cuidado. Siempre recordaré la Villa con mucho cariño.