¿Conoces a las científicas de tu instituto?

Desde siempre me ha interesado comprender cómo funciona el mundo que nos rodea, y esa curiosidad fue la que me llevó a decidirme por estudiar una carrera de ciencias. Durante mis estudios en el Instituto en Sevilla cursé materias como Física y Química, que despertaron aún más mi interés por la ciencia y la tecnología. En aquel momento, este itinerario se conocía como “ciencias puras”.

Lo que más me atrae de la ciencia es su capacidad para plantear preguntas, buscar respuestas y contribuir a mejorar nuestra vida cotidiana. De mi etapa de formación y de mi trayectoria profesional recuerdo especialmente las prácticas realizadas en la Facultad de Química, ya que me permitieron comprender la importancia del pensamiento crítico y del trabajo riguroso.

Con el tiempo descubrí que, además de la ciencia, me apasiona la enseñanza, y que disfruto especialmente despertando en el alumnado el interés y la curiosidad por las ciencias. Como profesora, mi objetivo es transmitir esa pasión y mostrar que todas las personas, independientemente de su género, tienen un lugar en la ciencia.

Estudié B.U.P. y C.O.U. cursando materias de ciencias como física, química, matemáticas, dibujo técnico y biología. Me encantaba mi profesora de Biología de C.O.U. así que estudié la licenciatura de Biología en la Universidad de Sevilla que terminé en el año 2003. Ese mismo año preparé el C.A.P. para poder dar clase en educación secundaria y en 2004 saqué plaza en Extremadura.

Siempre sentí curiosidad por la naturaleza, principalmente por el mundo microscópico y la genética. Empecé a trabajar como docente nada más terminar la carrera pero conocí un poco el funcionamiento del departamento de aguas residuales de la escuela de ingenieros técnicos industriales de Sevilla en el estudio sobre fangos activos y la digestión de lodos.

Después de 21 años he aprendido a disfrutar de los pequeños avances cotidianos en el aula. Me gusta preparar actividades prácticas, llevar al alumnado al laboratorio o sacarlo del aula para que vea la ciencia en contextos reales porque ahí es donde muchos empiezan a entender. Las visitas a espacios naturales, centros científicos o museos siempre enriquecen y conectan con lo que se imparte en el aula. En ese trabajo paciente y poco visible es donde encuentro, de manera muy sencilla, mi sensación de plenitud profesional.

Siempre me habían gustado mucho las matemáticas y se me daban bastante bien. Al principio pensé en estudiar ingeniería o arquitectura, pero finalmente me decidí por la carrera de matemáticas puras. Cuando vi el plan de estuidios todo me parecía muy interesante y no pude elegir algo diferente.

Siempre estudié por la rama científica y el bachillerato científico-tecnológico. Lo que más me ha gustado siempre de las matemáticas es su abstracción y como vas construyendo un universo desde cosas muy simples.

Recuerdo disfrutar mucho de las clases en la universidad, sobretodo de una asignatura de álgebra llamada teoría de Galois, que actualmente no se usa para prácticamente nada práctico pero que a nivel teórico me pareció preciosa.

Cuando acabé la carrera estudié un máster de inteligencia artificial y análisis de datos y estuve trabajando en empresas como Airbus y en la universidad, pero finalmente me di cuenta de que lo que más me gustaba era dar clases. Siempre que estuve estudiando, di clases particulares a adolescentes para tener dinero para mis caprichos, y me encantaba dar estas clases, claramente era lo mío. Asique finalmente estudié el máster para ser profesora y las oposiciones para entrar en la educación pública

Desde muy niña sentí una gran atracción tanto por el dibujo como por la ciencia. Esa combinación, unida a mi interés por la historia del arte, los monumentos y los conjuntos históricos, hizo que desde edades tempranas tuviera claro que quería estudiar Arquitectura.

Cursé BUP y COU en Toledo, mi ciudad natal, dentro de la rama de Ciencias Puras, que incluía como asignatura optativa el Dibujo Técnico. Durante esa etapa estudié Física, Química, Matemáticas y Dibujo Técnico. Siempre he sentido un especial interés por la Física, y además las Matemáticas se me daban bien y me resultaban estimulantes.

Estudié Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid. Aunque fue una etapa exigente, la recuerdo como una de las mejores de mi vida, especialmente por las clases de dibujo artístico y proyectos. Disfruté mucho de las clases del arquitecto Alberto Campo Baeza, que resultaron especialmente inspiradoras. El cambio a las Matemáticas universitarias me supuso cierta dificultad, sobre todo en la rama del Álgebra, debido a su carácter cada vez más abstracto, aunque no tuve problemas con el Análisis Matemático. Desde que comencé a estudiar Urbanismo, tuve claro que esa sería mi especialidad.

Antes de dedicarme a la docencia, trabajé como arquitecta en distintos estudios de arquitectura en Madrid y Dos Hermanas. Tras finalizar mi Tesis Doctoral en Arquitectura, especializada en Urbanismo, también trabajé como investigadora en el Campo Arqueológico de Mértola, en Portugal, y he impartido clases en la universidad para mayores.
Mi llegada a la docencia fue accidental, aunque siempre me había atraído, en parte por la influencia de mi hermana mayor, profesora de inglés en secundaria. En aquel momento trabajaba en un estudio de arquitectura, pero la fuerte crisis económica e inmobiliaria en España provocó la pérdida de empleo a muchos arquitectos. En 2018 comencé a trabajar como docente en el Polígono Sur, en un contexto de especial dificultad, y desde el primer momento me sentí muy motivada por el trabajo en el aula con adolescentes. Desde entonces he trabajado como profesora interina en diversos institutos de las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz.
Actualmente, continúo formándome y preparando oposiciones de Matemáticas, con la esperanza de obtener una plaza definitiva, ya que he descubierto una nueva vocación como docente. La vida a veces nos reserva caminos inesperados: cuando una puerta se cierra, siempre se abre una ventanal.

Ser profesora de ciencias me ha hecho ser una apasionada de la ciencia desde otro lugar. Como profesora considero que tengo la responsabilidad de transmitir esa pasión a mis alumnos y alumnas y del desarrollo de su pensamiento crítico. Enseñar a pensar, si es que eso es posible, es uno de los retos más difíciles a los que me enfrento en el aula.

La ciencia que estudié en el instituto cuando estaba en BUP y COU estaban relacionadas con la biología, la física y la química. No obtuve tan buenos resultados como en materias relacionadas con las letras, pero eso fue precisamente lo que me atrajo; el reto que me planteaban las ciencias.

A la hora de elegir una carrera universitaria, recuerdo que mi padre quería que estudiara ingeniería, consciente de que era una carrera donde la proporción de chicas era minoritaria. Siempre me decía que podía hacer exactamente lo mismo que un chico en todos los ámbitos. Siempre recuerdo sus palabras y su actitud igualitaria conmigo a pesar de haberse criado en otra generación, en la que las mujeres estaban más bien relegadas a las tareas del hogar o a ser madres en lugar de estudiar carreras universitarias.

Empecé a estudiar química, pero descubrí, por desgracia, que las carreras universitarias pueden no ser lo que pensamos al elegirlas y que no me gustaba como en COU. Cambié de carrera y me mudé a Barcelona para estudiar Biología, inspirada por mi profesor en el instituto, quien me transmitió su pasión por la docencia de la biología.

En la carrera, me entusiasmaron especialmente las asignaturas relacionadas con todo lo que no vemos a simple vista: biología celular y molecular, genética y, sobre todo, microbiología. En definitiva, todo lo que no ve nuestro ojo humano.

Tal y como se menciona en El Principito de Antoine de Saint-Exupéry “Lo esencial es invisible a los ojos” pero quizás no al microscopio.

Desde muy pequeña tuve claro que quería ser profesora. Siempre me ha gustado explicar, ayudar a otros a entender las cosas y sentir que mi trabajo puede influir de forma positiva en los demás. Dentro de las distintas materias, las matemáticas han sido siempre la asignatura que más me ha gustado y con la que me he sentido más cómoda. Me atrae su lógica, la forma en que todo tiene un sentido y cómo permiten desarrollar el razonamiento y el pensamiento crítico. Por eso, decidirme por una carrera de ciencias fue algo bastante natural para mí: era la mejor manera de unir mi vocación por la enseñanza con una materia que realmente me apasiona y en la que siempre he disfrutado aprendiendo. Fui estudiante de la ESO y, posteriormente, cursé el Bachillerato de Ciencias.

Durante esta etapa estudié las asignaturas de Matemáticas de Ciencias, Física, Química, Biología y Taller de Laboratorio, lo que me permitió adquirir una base sólida en las materias científicas y afianzar mi interés por este ámbito. Lo que más me gusta de la ciencia es su lógica y la manera en que todo tiene un sentido y una explicación. Me atrae especialmente cómo fomenta el razonamiento y el pensamiento crítico, ayudando a analizar situaciones de forma ordenada y reflexiva. Además, la ciencia te abre la mente y te da herramientas para afrontar y resolver problemas del día a día, no solo en el ámbito académico, sino también en la vida cotidiana.

La experiencia que más recuerdo y valoro es el proceso de mejora diaria como profesora a través del aprendizaje constante con mi alumnado. Cada grupo y cada alumno me enseñan algo nuevo, ya sea una forma distinta de entender los contenidos, de enfrentarse a las dificultades o de ver el mundo. Ver la evolución académica de los alumnos, cómo ganan seguridad, superan bloqueos y mejoran sus resultados, va de la mano con su crecimiento personal. Acompañar ese proceso y sentir que formas parte de él es, sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras de mi profesión. antes de ser profesora en un instituto trabajé como dependienta en una papelería, una experiencia que me permitió desarrollar habilidades de atención al público, organización y responsabilidad. Además, he trabajado como profesora de clases particulares, tanto en academias como de forma individualizada, impartiendo principalmente asignaturas de ciencias.

Estas experiencias reforzaron mi vocación docente y me ayudaron a adquirir recursos para adaptarme a las necesidades de cada alumno.

De pequeña me apasionaba dibujar, la naturaleza y, montar y desmontar objetos para entender cómo funcionaban. En el instituto me encantaba Matemáticas, Física y Química, Biología, Tecnología y Plástica, por lo que hice el bachillerato científico-técnico, pero nunca tuve muy claro qué quería ser de mayor.

Primero estudié Arquitectura y disfruté mucho de esa época, pero, aunque parecía una carrera larga esos años se me pasaron volando. La asignatura que más me costó aprobar fue Materiales… y eso acabó definiendo mi futuro profesional, ya que una vez acabé Arquitectura decidí estudiar Ingeniería de Materiales. Fue ahí donde comenzó mi carrera como investigadora, hice mi proyecto fin de carrera sobre la fabricación y caracterización de biomateriales para aplicaciones médicas. Durante dos años me dediqué a estudiar las propiedades de materiales para hacer prótesis.

Me apasionaba mi trabajo, pero la crisis hizo que se recortara mucho en investigación y no conseguí financiación para continuar por lo que decidí irme a Inglaterra a aprender inglés. Viví casi dos años en Manchester y ahí conseguí una beca para hacer un doble doctorado internacional en una de las mejores Universidades de Europa, el École Centrale París. Por lo que volví a hacer maletas y me mudé a Francia. Viví en París casi 4 años, daba clase de propiedades mecánicas de materiales férricos en la Universidad mientras desarrollaba mi proyecto de investigación en materiales para pilas de combustible (baterías para coches eléctricos). Durante esos años viajaba muchísimo, iba a congresos internacionales a presentar los resultados de mis estudios, hacia estancias en otras Universidades y trabajaba con investigadores de todo el mundo.

Al acabar mi tesis conseguí otra beca, esta vez en la Universidad de Sevilla para hacer un año de Postdoctorado y así volví a España. En 2019 comencé a impartir clase de microscopía de materiales en la Facultad de Física mientras seguía con mi investigación, también empecé a tutorizar el trabajo fin de grado de alumnos de Física e Ingeniería Industrial. En 2021 inicié mi andadura como profesora de secundaria casi por casualidad, me presenté a las oposiciones… et voilá! me toca defender un tema de Materiales. Ahora intento transmitir mi pasión por la ciencia y la tecnología a mi alumnado cada día con proyectos retadores y divertidos.

Datos del Centro

Nombre: IES ALVAREDA
Dirección: Avda. Ciudad Blanca s/n, 41702, Dos Hermanas (Sevilla)
Teléfono: 955 62 22 18
Correo electrónico: 41702011.edu@juntadeandalucia.es

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