Visita al P.N. «Bahía de Cádiz»: Ruta «Tres Amigos-Río Arillo»

El jueves 20 de febrero de 2020 el alumnado de «Biología y Geología» y «Cultura científica» de 4º de ESO participó en esta actividad programada dentro de ambas materias y del Proyecto EducAves.

Una vez más (he perdido ya la cuenta de las ocasiones y los años en los que he organizado esta excursión…) he tenido el placer de dar a conocer este maravilloso lugar a mi alumnado y de compartirlo con ellos. Disfrutamos juntos de esa luz única del bellísimo paisaje de las marismas de  la Bahía de Cádiz y del privilegio de observar muchas especies de aves, aquí garantizado siempre y especialmente en la invernada (suelo bromear diciendo a mis alumnos que tengo a los flamencos y demás aves contratadas esperándonos). Además, esta ruta es un fantástico recurso para aprender tantas cosas… : descubrir el ecosistema de las marismas y su enorme importancia ecológica y económica, conocer su elevada biodiversidad (flora, invertebrados, peces, aves…), observar e identificar especies de aves y conocer sus comportamientos y adaptaciones al medio, admirar la «milagrosa»  vegetación de la marisma y sus increíbles adaptaciones, conocer la estructura y funcionamiento de una salina y un molino de mareas… Un auténtico lujo.

Salvo por el viento de levante, que azotaba con algo más de fuerza de la prevista, la fortuna nos sonrió y la variedad y cantidad de aves presentes era espectacular: flamencos, garcetas, agujas, avocetas, cigüeñuelas, vuelvepiedras, chorlitejos, correlimos, archibebes, …., golondrinas y aviones… cormoranes, gaviotas, charranes… Sin duda esto sorprendió a los alumnos y despertó su interés, ya que se esforzaron en identificarlas y reconocerlas utilizando los prismáticos, el telescopio, las fichas-guía para la observación, las guías de aves, los paneles informativos… y bombardeándome a preguntas. Han descubierto y se han iniciado en esa afición/pasión llamada Ornitología.

Quiero darles las gracias por su ilusión e interés y por su comportamiento casi ejemplar, siguiendo las normas de conducta adecuadas en un entorno natural de estas características.  Antes de iniciar una ruta siempre les doy la misma consigna: «el único rastro que debe quedar tras nuestro paso son nuestras huellas en el suelo». Misión cumplida, ¡enhorabuena!

Y muchas gracias a José Luis Pérez, profesor de Matemáticas, que además de regalarnos su siempre grata compañía y disfrutar con entusiasmo de la experiencia, realizó unas preciosas fotografías. ¡Gracias, Joselu!

A continuación la memoria gráfica de la experiencia. Primero el reportaje de José Luis:

Y el mío:

 

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