Empresas que compran pisos con ocupas

 

Tener una propiedad con inquilinos no deseados dentro es una de las situaciones más estresantes que puede vivir un propietario. La sensación de impotencia al ver cómo pasan los meses sin soluciones legales claras, sumada al gasto en abogados y suministros que siguen llegando, termina minando la salud mental de cualquiera.

Mucha gente se encuentra atrapada en procesos judiciales eternos que parecen no avanzar nunca. Ante semejante panorama, ha surgido una alternativa que busca cortar por lo sano con la pesadilla: vender la vivienda a profesionales que se encargan de gestionar todo el embrollo jurídico y personal que conlleva un inmueble en estas condiciones.

¿Por qué soltar lastre puede ser tu mejor decisión financiera?

Cuando te das cuenta de que el sistema judicial no va tan rápido como tus facturas, empiezas a valorar la tranquilidad por encima de todo. Mantener un piso ocupado implica pagar el IBI, la comunidad y muchas veces los recibos de agua o luz de gente que está ahí sin tu permiso, lo que supone una sangría de dinero constante.

Al final, los números no salen, porque entre lo que dejas de percibir por un alquiler normal y lo que gastas en procuradores, la deuda no para de crecer. Por eso, acudir a inmobiliarias que compran pisos con okupas se ha vuelto una opción lógica para quienes prefieren recibir una oferta inmediata y olvidarse de líos de una vez por todas.

A consecuencia de esta realidad, el mercado se ha especializado en comprar este tipo de activos asumiendo todos los riesgos que tú ya no quieres cargar a tus espaldas. Aunque el precio de venta sea inferior al de una vivienda vacía, si sumas el tiempo ganado y los gastos ahorrados, la cuenta suele compensar.

Recuperas una liquidez que tenías bloqueada y, sobre todo, recuperas la paz de no tener que estar pendiente de una llamada del juzgado o de una bronca con los vecinos. Es una forma de pasar página de manera definitiva, trasladando el problema a expertos que tienen los recursos y la paciencia necesarios para lidiar con el desalojo a largo plazo sin que a ti te afecte lo más mínimo.

El proceso de venta cuando no puedes ni entrar en tu casa

Vender una propiedad en estas circunstancias no tiene nada que ver con poner un anuncio en un portal inmobiliario y esperar a que vengan familias a ver el salón. Aquí el comprador es un inversor que sabe perfectamente dónde se mete y que no necesita visitar el interior para saber el valor del suelo y la zona.

Lo normal es que te pidan la documentación básica y que hagan una valoración rápida basándose en el estado exterior y la situación legal del proceso de desahucio si es que ya lo habías iniciado. Una plataforma que funciona de maravilla para agilizar estas gestiones es EINMUEBLES, donde se encargan de analizar cada caso con discreción para darte una respuesta lo más rápido posible.

Debido a que el tiempo corre en tu contra, estas empresas suelen trabajar con mucha agilidad, cerrando la operación ante notario en cuestión de días. Una vez firmas, ellos pasan a ser los nuevos dueños y asumen la responsabilidad total de lo que ocurra dentro de esas cuatro paredes.

Tú te llevas el dinero al banco y ellos se quedan con la llave que no abre, encargándose de las negociaciones, los juicios pendientes y las reformas que hagan falta cuando por fin logren entrar. Es un alivio inmenso salir de la notaría sabiendo que ese problema ya no tiene tu nombre ni tus apellidos puestos en ninguna escritura.

Mitos y verdades sobre el precio de estas viviendas

Circulan muchas ideas equivocadas sobre cuánto dinero se pierde al vender un inmueble con “bichos” dentro, como se dice a veces en el argot del sector. La realidad es que el descuento que se aplica no es un capricho del comprador, sino que responde a una lógica de mercado: el tiempo que el piso estará vacío, los costes legales y el estado incierto del interior.

Aun así, si comparas ese descuento con la posibilidad de estar tres años más pagando abogados y derramas de comunidad, verás que la pérdida no es tal. Lo que estás comprando en realidad es tiempo y salud, algo que no tiene un precio fijo, pero que vale oro cuando llevas meses sin dormir por culpa de este tema.

Bajo mi punto de vista, intentar vender por tu cuenta a un particular es prácticamente imposible y hasta peligroso, ya que nadie quiere meter sus ahorros en un conflicto vecinal o legal. Solo los profesionales con músculo financiero pueden permitirse esperar a que la ley actúe, por lo que negociar con ellos es ir directo al grano.

Te ahorras tener que dar explicaciones incómodas a posibles compradores y evitas que la situación se degrade aún más con intentos de mediación que solo suelen desgastar al propietario. Al tratar con expertos, la conversación es clara, de negocio a negocio, buscando un punto de encuentro que sirva para que tú recuperes tu dinero y ellos puedan hacer su trabajo de inversión.

 

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