El viernes pasado, el colegio celebró el Día de la Familia 2026. Muchas madres y padres vinieron a pasar la mañana jugando a juegos populares con sus hijos, en diferentes tandas. También tuvimos momentos para compartir, como el desayuno. Pero lo mejor de toda la mañana fue ver el patio lleno de niños y niñas jugando. Porque si se fijaba uno bien, allí no había más que niños y niñas, y padres y madres volviendo a ser niños y niñas. Volviendo a recordar su infancia, a las personas con las que jugaban. A aquellos mayores que les enseñaron a jugar a mil y un juegos para los que se necesitan pocas cosas, aparte de las ganas de divertirse juntos. Nada de pantallas, nada de habitaciones cerradas: todo el mundo en el patio, disfrutando del buen tiempo y del ratito compartido. Y el maestro Álvaro, incansable, poniendo música agradable y movida, animando y avisando de las rotaciones. La comba, el pañuelo, la rayuela, «pasemisí», frontón, etc… Todos dirigidos por famililas y docentes, todos con las normas que se han transmitido durante generaciones de manera oral. Y todos con dos objetivos fundamentales: convivir y divertirse.
El centro quiere agradecer especialmente a Eva Ladaga, nuestra educadora social, y muy especialmente a todas las familias que acudieron al centro, y que vienen semanalmente a participar en la escuela de familias.Gracias por vuestra dedicación y entrega, una vez más. Sin vosotros y vosotras, padres y madres, este colegio no puede avanzar. Así que gracias, y seguimos construyendo educación y futuro, juntos, para vuestros hijos e hijas. Gracias, gracias y gracias 🙂
Fotografías: María Fernández Jurado